De nuevo qué... De nuevo todo y sin pasiones o con alguna, por ejemplo... por ejemplo, volver de nuevo.
Tres semanas no dan para nada, ni tan siquiera para escribir un buen verso, sin modernismos decimonónicos ni vallejismos trilcianos. Nada. Pero esto se esperaba. Rilke separado del mundo. o no, de su mujer y de su descendencia no escribió nada durante "tánto". El propio Robert Walser, quien se hecho a andar y llegó a una casa con ventanas y supongo que reposo, decía de Kleist que tenía en su interior, en 1801, "tánto" que no necesitaba del mundo exterior para elaborar lo que fue su obra en París. Sentirse lleno o descubrir no "sentimientos" sino metáforas puras como las de Rilke en su poema La Pantera.
Leer. Sólo leer, y nada más. Mono de leer, de grandes de pequeñas, de breves intensas frágiles eróticas festivas lecturas, nada más y tener-en-acción-aquello-que-podría-cambiar-tu-vida-para-siempre. Columpio este de guiones, vaivén que da cierto reparo, pies suspendidos, arena o hierba apenas visible y un salto que de nuevo nos deja sobre la tierra. Nada, salto y aquí estoy.
Antes jugué como un niño y ahora camino como un hombre buscando de nuevo... pero tal vez... en aquel vaivén se haya cambiado un poco mi tiempo...
No sé...
Tres semanas no dan para nada, ni tan siquiera para escribir un buen verso, sin modernismos decimonónicos ni vallejismos trilcianos. Nada. Pero esto se esperaba. Rilke separado del mundo. o no, de su mujer y de su descendencia no escribió nada durante "tánto". El propio Robert Walser, quien se hecho a andar y llegó a una casa con ventanas y supongo que reposo, decía de Kleist que tenía en su interior, en 1801, "tánto" que no necesitaba del mundo exterior para elaborar lo que fue su obra en París. Sentirse lleno o descubrir no "sentimientos" sino metáforas puras como las de Rilke en su poema La Pantera.
Leer. Sólo leer, y nada más. Mono de leer, de grandes de pequeñas, de breves intensas frágiles eróticas festivas lecturas, nada más y tener-en-acción-aquello-que-podría-cambiar-tu-vida-para-siempre. Columpio este de guiones, vaivén que da cierto reparo, pies suspendidos, arena o hierba apenas visible y un salto que de nuevo nos deja sobre la tierra. Nada, salto y aquí estoy.
Antes jugué como un niño y ahora camino como un hombre buscando de nuevo... pero tal vez... en aquel vaivén se haya cambiado un poco mi tiempo...
No sé...
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