lunes, octubre 30, 2006

Menudo fin de semana.
Unos cuantos más así y acabo en el arroyo.
Como a Malcolm al que arrojan unos chalaos a un vertedero.

Viernes bodorrio. Sábado actuación de Baxtalo. Domingo lectura de M. G. para el deleite de los habituales y no habituales. Un placer. Y lectura de Vientos del pueblo, de Miguel Hernández del que se me olvidó decir que Robe Extremoduro me confesó que el poeta cabrero es su poeta preferido. También, de esto, una noche de desparrame hace ya tiempo en el extinto Caray.

Noche fabricadora de embalajes
loca, imaginativa, quimerista,
que a todos o bien el bien
o el mal mal, conquista.

Y la aparición del bueno de Ignatius, un pedazo de artista, otro poeta pero del humor. Otro grande.

Qué espesito estoy, joer!

miércoles, octubre 25, 2006

Negocietes desde la ultratumba.
El infierno es una casa con pasillos tan estrechos.

http://www.youtube.com/watch?v=ExyRMqX8eOA


Me he comprado un sombrero nuevo, un nuevo traje, unos gansos sucios que van y vienen que no son gansos sino avestruces mal comidas, que quieren llevarse mi sombrero correteando por mi cochambrosa casa... aunque esto último no lo recuerdo bien. ¿Quién es aquel chico?
Me he comprado pompas de jabón, he colgado las bolsas de basura o monté una fiesta, no me acuerdo, no sé si aquello es un perro, y lo que llevo en la mano un paraguas, un cayado, una cachava... ¿mi varita mágica?
¿Quién ha traído estas luces de discoteca que refulgen cual faros en la noche portuguesa?
Y ahora me toca a mí: Si puedo tocar la trompetilla de mi abuelo seré feliz, distorsionarme y sonreír a la vez, mientras me despido de este sueño extraño.
Negocios, negocios.
Ocúpate de tus propios asuntos mientras visito el infierno.
¿No ves que estoy ocupado intentando saber quién soy y en dónde estoy?

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martes, octubre 24, 2006



Acabo de recibir, del usuario anónimo, un poema de un poeta que desconocía absolutamente. Que acabo de leer y que con total seguiridad leeré algún día en algún lugar. Muchas gracias.

EN EL LARGO ÉXODO TE AMO MÁS
En el largo éxodo te amo más.
Dentro de poco
cerrarás la ciudad. Yo no tengo
corazón en tus manos ni
camino que me lleve. En el largo
éxodo te amo más.

El granado de nuestro honor,
después de tu pecho, ha perdido
su savia. Leves son las palmeras,
las colinas, nuestras calles en el
crepúsculo
y la tierra cuando se despide de su
tierra. Leves son las palabras
y los cuentos sobre las escaleras
de la noche. Pero mi corazón es
pesado.
Déjalo allí, aullando en torno a tu
casa y llorando los bellos días.
No tengo más patria que ella. Al
partir te amo más.
Vacío el alma de las últimas
palabras: te amo más.
Al partir, las mariposas guían
nuestras almas. Al partir
nos acordamos de un botón de la
camisa perdido y olvidamos
la corona de nuestros días.
Recordamos el olor del sudor con
perfume de melocotón y
olvidamos la danza de los caballos en la
noche de bodas. Al partir
nos igualamos al pájaro, nos
apiadamos de nuestros días y nos
contentamos con poco.
Me basta de ti el puñal dorado que
hacía danzar mi corazón
moribundo.
Mátame lentamente y diré: te amo
más de lo que
dije antes del gran éxodo. Te
amo. Nada me causa dolor,
ni el aire ni el agua ni la albahaca
en tu mañana ni
el lirio en tu tarde me causa dolor
después de este éxodo.

(La fotografía no corresponde con el poema).

lunes, octubre 23, 2006

Cinco intervenciones poéticas de un lobito bueno

Ayer noche tuvieron efecto las últimas Intervenciones Poéticas.
Como estaba de los nervios después de que la vecina de abajo viniera a echarme la peta por el ruido que estaba haciendo -me encontraba limpiando con la aspiradora- y además, no me apetecía ni lo más mínimo quedarme en casa, me piré a dar una vuelta. Una vuelta que se convirtieron en dos, tres y cincuenta. La primera caña en el Museo.Empieza el Partido. Un piloto asturiano, que no es Tomás, ha ganado el CMA.

Primera Intervención Poética: Busco un bar donde no estén con el Partido. No encuentro casi ninguno. Es complicada la cosa. Los que no tienen el Partido, están completamente vacíos. Entro en un bar que sé que está siempre petado los domingos por la tarde y cual es mi sorpresa: Tan solo dos personas. Una de ellas me pide un cigarrito que se enciende al revés. Pestazo de boquilla quemada. Le digo que se está fumando el cigarro al revés. Lleva un pedo de noséquévienenbalbuciendo. Me hace gracia la raya que se ha hecho en los ojos. Pienso que es un tipo que ha interpretado a Shakespeare el viernes y desde entonces ha estado rulando por los bares y otros. Le doy otro cigarrillo y casi se lo pongo en la boca. Se lo enciende y me cuenta que el día que se muera se acordará de este cigarrillo que fumó al revés y le echará la culpa. No me extraña, se ha fumado toda la boquilla.
Me encontré con el Paquillo que estaba cada vez más efervescente -lo que hace una caña y otra y otra- así que me quedé empantanado ya en el tercer bar a la sexta caña.
Y séptima y octava...
Y después de este -ya se me había quitado el hambre...- me fui al TG que estaba semivacío o semilleno.
Delante de mí habían unos chiquillos muy simpáticos. Jijijijajaja.

Segunda Intervención Poética: Al rato llega un pakis con unas rosas rojas muy hermosas. No le compran ni una puta rosa al pakis. El pakis, en un acto poético y enorme -digno de cualquier poeta que ha conocido ya lo que es pincharse con una rosa- le entrega una rosa con mucho aplomo a la muchacha que estaba de buen ver. Aunque, por la noche, todas las chicas son guapas como los gatos escuchan a Juan Pardo.
El pakis después de no haber vendido ni una puta rosa en el bareto le entrega con rabia y aplomo a fuego, una rosa encendida. Me quito el sombrero que no tengo por lo que me hubiera gustado quitarme los calcetines.

Tercera Intervención Poética: La chica deja la rosa sobre la barra. Y ante el descubrimiento de una botella vacía y azul, la introduzco en su ojal cristalino.El camarero me ve, coge la rosa y mientras enjuaga la botella me dice que es la botella para el agua que sirve. Deja la botella en el mismo sitio y no la llena, lo que aprovecha el menda para volver a meterla. Esto pasa de castaño oscuro. Llega el encargado cejijunto y me vuelve a decir y yo le digo. Una botella azul es perfecta para meter una rosa roja y tallo verde. Pero le pido disculpas. La chica se gira y me dice: "Se toman muy rigurosamente su trabajo".
En esto que llega el fotógrafo afgano muy amigo de un amigo mío, cámara de TV, y hablamos de una cosa y de otra. Esto merece un comentario aparte. Pero le pregunto y me contesta sobre la persecución que sufren los periodistas y reporteros que no van "empotrados". La contestación es clara.
Compro la revista Otromodo de mi amigo J.C. donde me ha publicado un poema.

Al marcharme Cuarta Intervención Poética: arranco el poema, mi poema, y se lo firmo con la rúbrica de Juan Ramón Jiménez que imitó muy bien. "No la toques ya más que así es la rosa". le escribo. Se lo entrego.

Quinta Intervención Poética. Arranco cada una de las hojas de Otromodo y se las entrego a la calle. Las hojas saben volar. Nosotros no.

domingo, octubre 22, 2006

Si leyéramos Omar Khayyam seríamos mucho más libres y nos abrazaríamos por las calles o no, SERÍAMOS MUCHO MÁS PERSONAS Y DESDE ESTO HACE MILES DE AÑOS.

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miércoles, octubre 18, 2006



La Mano Negra

(A la Chusa)

Se sentaron alrededor de la mesa. Los niños fueron los primeros en subir a las habitaciones y dormirse. Los adultos se quedaron fumando, tomándose un vino, relajándose. No sospechaban que una de las crías había evitado la vigilancia de la madre y se escondía debajo de la mesa.

La niña comprobaba divertida cómo las palabras de cada uno se correspondían con un baile soterrado de pies, piernas y manos que culebreaban con inquietud, sosiego, o crispación. Veía las manos adormecerse con tal laxitud que deseaba tocarlas para dar a mamá o a tío Julián un buen susto o decir "Aquí estoy, escuchandoos".

-Sí, me escondía bajo una mesa que a mí me parecía larguísima... donde hablaban mis padres y mis tíos y mis tías... todos éramos una gran familia de exiliados asturianos y leoneses que pudieron escapar de la guerra o de la represión posterior. Era en aquellas noches cuando hablaban de la Mano Negra. No sabía qué pensar e imaginaba una enorme mano que atrapaba a la gente, por la noche, en las calles, y nadie volvía a verlos, desapareciendo para siempre...

-Todos nos ayudábamos ¿sabés? Cuando alguien tenía que construirse una casa todos ayudábamos. Cuando alguien, cualquier vecino, necesitaba algo, ahí estábamos. Éramos todos una piña. Si alguien se quedaba sin trabajo, todos intentábamos aliviar su carga y encontrarle un trabajo pronto... Todo aquello se ha perdido, ¿entendés?

Le pasé un par de hojas en la que aparecía una nota muy breve sobre la Mano Negra. Las cogió entre sus manos y me dijo: "A mi hermano, que vive en Argentina, le encantaría hablar contigo...".

Sí, a mí también.

martes, octubre 17, 2006


Un poco de poesía social y buenas noches...


Confucio revisitado

(Homenaje a Confucio tras los 2525 años de su nacimiento)

Cuando sale el sol me acuesto,
cuando se pone me levanto
pues trabajo para la seguridad privada de un Banco
a modo de pelele con traje y charreteras.
No cultivo campos
que fueron expropiados por un Estado
que privatizó también
el agua clorada que bebo con cierto mohín de asco
y que, por supuesto, no extraigo de pozo alguno.
De este particular desorden
aquel señor extrae sus propias conclusiones, beneficios.
Y con poder absoluto sobre el sinfín de manantiales
me la vende con un hermoso precinto
y anuncios con macizas en televisión.

Exiliado
(Homenaje al poema De Vita Beata, de Jaime Gil de Biedma)

Huyo de un campo de exterminio llamado España
que regenta aquel que se autoimpuso
el deber de mandar divinamente
sobre las apuntaladas ruinas de forma indecorosa,
y graznando cuando se le pide
por aquellos que ganaron una guerra
cuando vieron amenazadas las que dicen sus ganancias.

Será tal vez un yermo sector servicios
gracias a cuatro codiciosos que sólo trabajan
cuando destilan y sirven el elixir de la cobardía,
la vergüenza y la represión a aquellos becerros que,
aun sabiendo que tienen un mundo nuevo en sus corazones,
prefieren seguir soportando la humillación,
y la rabia que se alimenta con heces prefabricadas
hormonas, transgénicos y pesticidas,
rebaño en el que me incluyo, por supuesto, exactamente.

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domingo, octubre 15, 2006


Livertad

Siempre queda la esperanza de que el Nobel del próximo año se lo den a una persona que hubiera dicho alguna vez aquello de "Prefiriría no hacerlo" como el escribiente le contestó un buen día al encargado en una polvorienta y destartalada oficina que más bien parecía un zulo o un sótano mal ventilado y mal dispuesto. O se lo den a Thomas Pynchon, escritor del que apenas se sabe nada, de su biografía me refiero, y lo que se sabe es de aquellos años en los que te crees a pies juntillas lo de ser un escritor famoso, un escritor duro, un escritor insobornable, un escritor que puede escribir lo que se le venga en gana... me gustó ayer el Babelia por el artículo de Juan Goytisolo al hablar de Alfonso Sastre, escritor, dramaturgo, artista del trapecio -lo anterior no lo ha dicho Juan- que por su absoluta dedicación al noble arte de la escritura o de la literatura es capaz de desalojar a todos los envidiables monstruos del mercado, a las repugnantes punzadas de la gloria de las escuelas de los grupos -asqueroso el programa de Estravagario con sus acólitos grupo Prisa, programa-patético-resumen de Alfaguara y el Babelia- para que luego venga Leopoldo Mª Panero y nos diga hace ya un año que la única oposición al Gobierno la ha ejercido ETA... y pienso que no me extraña porque no existe oposición real porque están todos en manos de los bancos y, por ende, en las manos de las constructoras. Un chiquillo de 18 años, con los pelos engominados, traje perfecto, bien planchado, zapatos negros, clásicos, y maneras correctas en una oficina inmobiliaria hace más política que cualquier concejal. Y por supuesto que somos parte del problema o acaso ¿quién no piensa vender dentro de cinco años por el triple de lo que le ha costado? "Yo que tan solo he nacido" -diría César Vallejo. No hay democracia, no hay derecha ni izquierda, pero podemos seguir haciendo literatura sin necesidad de recurrir al mangoneo, podemos seguir no teniendo miedo, o tragárnoslo, no padecer el espejismo como Germán Yanke o Pablo Sebastián... ¿cómo se atreven a desviar un solo milímetro la atención de la conjura judeo-masónica-socialista del 11M? Pero no saben ustedes que Simancas "está pero no está" en otro grupo inmobiliario y Esperanza Aguirre participa también en sus inmobiliarias y tiene sus intereses? No por ello el otro día cuando se enzarzaron en ese debate "tan de izquierdas, tan de derecho a techo de lo superguays del psoe" le respondió Esperanza "pero hagámoslo también en sus feudos a ver quien es más malote".
Tengan por seguro que diría lo mismo del grupo Vocento, de los asalariados de la Cope, etcétera. Esa es su Libertad. La mía ha partir de ahora la escribiré con uve: Livertad.


PD: Por cierto, ¿habéis visto V de Vendetta? Me han dicho que el cómic hace más justicia al personaje y están mejor reflejados sus empeños ácratas... que de ahí viene, de un dibujante anarquista.

(Sí, el de la foto es Pynchon).

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viernes, octubre 13, 2006

1
Miro por la ventana y veo el sol que se oculta, apagándose en un vigoroso amarillo. Los árboles han dejado que caigan sus hojas sobre la piel del asfalto para que bailen la última nota del verano que se prolonga hasta hoy. Desnudas las ramas, se duermen.
Ha sido un buen día azul intenso de sábana limpia. Tápate con ella, duerme tú también o despierta a la noche y a sus estrellas.
Escucho a Corcobado, un vídeo en el youtube. Siempre he pensado que se inyectó por la vena los poemas de un tal Rimbaud, de un tal Novalis, de un tal Francois Villon... pero eso qué importa.
Y ahora un poco de Jack Johnson y un poco, más tarde de Ben Harper. Necesito un poco de tranquilidad y he ocupado la casa de mi hermano en un pueblo lejano de ese Madrid sin tesoro.
Hay casas por todos los lados, chalets adosados, gente con su gente, perros que ladran y que fiestean. Atardecer naranja.

2
Ayer Escohotado, junto con Bebe y Albert Pla en la 2. Pla señalaba que las drogas no han subido de precio en quince años. Que la gente prefiere meterse una pasti en vez de pillarse un litro de cerveza. Y recuerdo a mi amigo Toni Psicólogo descifrándome el mañana: pacientes para su consulta. Los psiquiátricos llenos de envejecidos jóvenes por el abuso de las drogas químicas. Espero que no pero somos así. Demasiadas puertas que se abren y demasiadas puertas que se cierran. Sólo se escuchan los portazos, los ruidos que aplastan nuestra capacidad para imaginar por nosotros mismos. Ya lo decía Baudelaire cuando en su libro: El vino y la fanfarlo, advertía a los creadores de futuro que el hecho de embarcarse en las drogas o la ingestión de las mismas para atrapar la inspiración, para atrapar a la musa, puede ser positivo en ocasiones pero lo que hay que potenciar es lo natural, el cerebrito que nos ocupa la cabeza. ¿Qué prefieres una cerilla o un mechero con su combustible? Además, desconfiaba de aquellos estados de ebriedad porque son engañosos. En el momento en el que surge la creación y se expresa en cualquier soporte nos parece lo más maravilloso del mundo, al día siguiente, es la cosa más inconexa y más mema que se ha podido hacer. Y me ha pasado -por propia experiencia lo digo- aunque en otras ocasiones ha salido bien.

3
Estamos solos los dos.
No sabemos quiénes son esos dos,
pero nos reímos.
Desnudos y nos reímos,
los dos,
sin saber quiénes somos,
desnudos,
los dos.
Podría abrazar tu cuerpo
y no saber nada,
desaparecer en el abrazo
como se desaparece en el abrazo
cuando se duerme
y no saber
si soy abrazo
o alguien que duerme.
Me gusta estar desnudo junto a ti.
Sin saber quien eres
sin saber quiénes son esos dos,
sin saber quiénes somos
ni quiénes son...

(Un poema que rematé hace unos días).

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Ohran Pamuk, La casa del silencio.

Ahora que ha ganado el Nobel Ohran Pamuk -me hubiera gustado también que hubiera sido Kurt Vonnegut,
-de origen armenio, por cierto- os recomiendo la lectura de La casa del silencio -que he terminado de leer hace un par de días- en la que nos cuenta las vicisitudes de una familia compuesta por una mujer, ya anciana, que recuerda a su marido muerto que en su proyecto de vida persiguió la idea de ofrecer a Turquía y a sus generaciones venideras su Enciclopedia. Una enciclopedia que hubiera tenido todo el saber, pero no el saber fundado en otros libros sino en el propio, el puramente experiencial. Un historiador total que deseó vivir casi eternamente, que además estuvo convencido de la inexistencia de dios que es piedra angular de las desgracias del ser humano, del miedo atávico a la vida, de la frustración ante el pecado, que es el mayor incoveniente para que la humanidad se conozca a sí misma y por sí misma. Luego, se encuentran los tres nietos que tienen dinero y cultura. Uno de ellos, Nilgun conoce a un muchacho, nacionalista turco y fascista, o por lo menos eso parece, porque no reparan en utilizar la violencia contra aquellos que no piensan como ellos y que ven amenazas por todas partes. En fin, una mezcla explosiva porque la chica es bastante mona, idealista, que compra el periódico comunista... se pueden hacer una idea.
En fin, esto es todo por ahora.

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miércoles, octubre 11, 2006

¿Primera Indecisión Universal?

Esta mañana, a eso de las 8 menos cuarto de la mañana, se ha producido la Primera Indecisión Universal.
Ha sido una fracción de segundo pero lo suficiente como para que tuviera su efecto y recogerla el que aquí escribe. A esta hora me encontraba remoloneando en la cama víctima del síndrome "que bien se está sin hacer nada" que ya se sabe que es un insulto al origen del hombre desde el punto de vista del Cristianismo, por ejemplo.
Lo cierto es que al mirar a través de la persiana y comprobar que era tarde ya y que no había amanecido me pregunté "¿Y si hoy no amanece...?". "Pues no, no amanece". Entonces he decidido esperar un poco, lo que se ha transformado en otra cabezadita -por cierto esta bitácora comenzó hace un año con un cierto tinte onírico que creo que se ha ido perdiendo-.
He tenido la firme creencia de que hoy ni iba a amanecer. O por lo menos que en el instante que me he asomado al balcón -porque me he ido hasta el salón y comprobar allí con más amplitud este suceso único e inclasificable- la luz se encontraba en el punto de inflexión en el que puede amanecer o bien anochecer completamente. Momento que se repite, lógicamente, un par de veces al día y que, por el conocimiento que poseo, de esta extraña particularidad no se ha escrito mucho. Tampoco de la capacidad de la luz para escapar del tiempo. La luz es capaz de proyectarse sobre las cosas de tal manera que el ser que percibe dicha proyección puede confundirla -o equipararla- con la misma proyección producida hace 10, 20, 30 años por las sensaciones que se producen -y produjeron- en su cerebro... y no sólo como la luz se proyecta sobre los objetos sino la misma percepción del sujeto con referencia a la luz puede establecer que la luz sea idéntica a como la percibió hace x años. La verdad es que desconozco si se ha escrito sobre esto. Imagino que en el tratado de Goethe sobre la luz habrá algo de esto. Por ejemplo, sé que físicamente la luz y su paso por la atmósfera repercute a la hora del color del cielo que nosotros vemos. Esto también es una particularidad. Tener la firme certeza de que el sol no va a salir, es otra. Desconozco cómo se puede llamar a esta ¿extrañeza?

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domingo, octubre 08, 2006


Día 7 de octubre de 2006

A las siete de la mañana, en la calle San Bernardo, a la altura del Bar Furilo, se produjo la lectura de un poema de Wallace Stevens. Tras la misma, el recitador-voceras, acompañado de varios amigos se rió y una de las personas que le acompañaba hizo un amago de que no podía estar recitando poemas a esas horas de la mañana pero un muchacho que iba acompañado de otra persona y que se encontraba a unos metros del grupo donde se encontraba el voceras, dijo "pues a mí me ha gustado el poema, está bien... ¿lo has escrito tú?". El voceras le contestó: "No, ya me gustaría... lo dijo Wallace Stevens". "Ya me parecía, porque llevas el libro en la mano..." -le dijo el muchacho. Al instante, el voceras, le dio un par de golpes con el libro en el brazo a la persona que le había parecido excesiva la lectura en tales circunstancias... "ves, ves como le gusta a la gente".
Y eso.

(En la parte derecha de la fotografía -no visible- se encuentra el lugar exacto de la lectura poema de W. S.)

sábado, octubre 07, 2006



He terminado de ver la película Andrei Rublev de Tarkovsky. La historia del pintor de iconos que víctima de la pérdida de su fe en el hombre decide dejar de pintar y aparcar su talento. En fin, un tema que es pan de cada día en muchos que no se venden por cuatro perras.Se cifra el transcurso de la película en el año 1400.
Recuerdo que Durero nació en 1471, hace exactamente 500 años antes que yo. Y que Rembrandt aparecería por el mundo un siglo más tarde. Buceo en la Historia y me encuentro que los artistas, muchos de ellos auténticos genios, vivieron en la miseria, otros se se pegaron a las faldas del poderoso y no por ello traicionaran su talento y su más insobornable necesidad.
Ayer me encontré con Paquillo, el pintor más ácrata de Lavapiés. A Enrique Olivares hace mucho tiempo que no le veo y sé el porqué pero no me da la gana decirlo aquí. Estuvimos por primera vez Paquillo y yo hablando con cierta normalidad hasta que se tomó tres cervezas y yo llegué al sexto vino. Me contó su desencuentro con Alaska y su amor y cariño correspondido e incombustible por Ouka Lele, la chica esta a la que le dejan llenar de vez en cuando la Cibeles con faunos y hadas y otras circunstancias mitológicas. Hablamos, hasta que la lengua comenzome a chisporrotear. Paquillo se puso estupendo y apareció un chaval de Burgos que era el vivo retrato de Joey Ramone con veinte añitos. Paquillo ya no le dejó en paz. "Paquillo, no te pongas estupendo". Pero ya aparecía y desaparecía por la barra pegando voces. Lo curioso de todo esto es que Lavapiés es Lavapiés por los personajes como este y ese y aquel... lo demás es dinero y ganas de figurar cuando no tienes nada que decir y nada que dar, porque sólo se utiliza a esta peña durante un tiempo para crear un ambiente. Luego se convierten en indeseables, no consumen, dan la barrila, no dan buena imagen, etcétera. Por eso voy a los sitios a los que voy. Con esta gente me siento vivo. Y siento que sigo aprendiendo. Como he aprendido con el último número -el ocho- de Los amigos de Ludd, una peña que ha decidido dejar de publicar esta revista para dedicarse a partir de ahora al proceloso mundo del ensayo, según dicen en este ejemplar. Una revista crítica con las tecnologías, que no se casa con nadie y si tiene que meterte el dedo en el ojo, te lo mete. Una revista extremadamente seria y trabajada.
Bueno, es un poco tarde, me gustaría seguir comentando la revista pero ya se andará.

jueves, octubre 05, 2006

"Quien siente en exceso ha de saber sufrir en exceso"
FRIEDRICH HOLDERLIN

Aparece una mano en horizontal que posee toda la imagen. Una mano grisácea -por efecto de la propia película, un tanto desvaída, aunque con gran definición- que apenas llega a extenderse por la superficie de lo que aparentemente puede ser una superficie lisa que más tarde se conoce que es un reposabrazos.

Pasados unos segundos aparece el poderoso rostro de Nietzsche completamente hechizado por la demencia. El enorme bigote de aquel hombre oculta por completo su boca e incluso su barbilla. Su cabeza cuadrada parece recortada por la parte de atrás. Sus diminutas orejas, la mirada completamente extraviada -un ojo que mira de frente, el otro hacia arriba-, la extremada suavidad de todos y cada uno de sus movimientos... las miradas a lo largo del vídeo... las miradas tan abandonadas de toda razón que nos pueda servir para llegar a imaginar lo que padece aquel ser extremadamente lejos de la razón...

Nada más.

La luz se colaba por los intersticios de la persiana. El aire entraba ligeramente. Todo parecía tranquilo... aquel vídeo era la representación más directa, más descarnada de la locura, de la pérdida absoluta de la capacidad de ser hombre. ¿Qué es lo que pasaba por la mente de Nietzsche? ¿Qué es lo que hizo postrarse de tal manera ante el mundo? ¿Por qué abrasados lugares vagaría su mente...?

La manta cubría su cuerpo, su espalda. Apenas se movía durante horas. Filmado, desprovisto de conciencia de lo que ocurría a su alrededor... etcétera.

http://video.google.es/videoplay?docid=2351801517534237882&q=bob+dylan


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miércoles, octubre 04, 2006

Segunda prosa para funcionarios

Al entrar en el despacho se encienden automáticamente las luces. Con lentitud desaparecen sombras y surgen los objetos. En el centro, una gran mesa de nogal que ocupa la casi totalidad del espacio de 15 metros de largo por unos cinco de ancho. A ambos lados de la imponente mesa, sillas de diseño funcional se reparten con obsesiva y milimétrica disposición, apenas separadas unos centímetros de la mesa y menos de medio metro entre una y otra. Aunque sobriamente cómodas, no tienen la intención de envolver a los que se van a sentar en ellas.

Llegan los participantes a la reunión. Llevan trajes de perfecto entallado, diseñados para acoger los cuerpos que los visten, con un ligero brillo al contacto de la luz no muy intensa. Dejan sus maletines negros en el suelo y extraen de los mismos un fajo de hojas amarillentas. A continuación, extraen de sus maletines objetos tales como gafas, gafas diminutas que tal vez adornen solo sus rostros afilados, sus narices puntiagudas y sus perfiles; plumas y útiles de escritorio de toda clase y condición, incluso aparece un lápiz con un muñequito en la parte superior; paquetes de chicles; un par de barras de labios; alguna fotografía; un ipod; etcétera.

El fondo lo ocupa un sujeto, el último en llegar, que no porta ningún maletín, ni tampoco viste traje, más bien parece un payaso, es decir, lleva una camisa floreada, bermudas, y cuelga sobre su pecho unas gafas enormes de sol que penden de una cinta con el anagrama de una conocida casa comercial. Su aspecto es desaseado: barba de un par de semanas, pelo largo y canoso y enmarañado en una especie de coleta deforme, uñas sin manicura y en su muñeca una pulserita diminuta de hilo de colores. Parece mentira que se encuentre aquí, rodeado de perfectos directivos de empresa. Aquel hombre extrae de uno de los bolsillos de las bermudas un cigarrillo, se lo enciende y al instante surge de una puerta lateral -existen dos a ambos lados- una bella señorita, guapísima, es cierto, de pelo esplendente, brillante y puro, y una perfecta falda por la que asoman sus rodillas -porque tiene dos-. Su escote aun siendo pronunciado no muestra nada más allá que lo que muestra, es decir, el perfil de lo que comienza a ser sus dos perfectas, torneadas, redondeadas, y por qué no decirlo, perfectas tetas. En su mano izquierda lleva un enorme cenicero de cristal con bellos remates translúcidos. Se lo deposita cuidadosamente en la mesa y al tocar el cenicero la mesa de nogal, aquel personaje informal comienza a hablar.

-Bien, buenos días a todos y a todas las presentes... estimados amigos... voy ir al grano...ya saben cuál es el porqué de esta convocatoria o reunión. Nos encontramos en un momento extremadamente peligroso para el conveniente fluir de las potencias que nos gobiernan. Se ha producido, como saben, un importante desarreglo en la habitual y correcta recepción de todo aquello que se crea para mantener contento a la población universal. Hemos ido convenientemente descubriendo e inventando nuevas formas de expresión y de comunicación entre los seres humanos... ya en el siglo xx se perfeccionó el teléfono, llegó la televisión e Internet, la red de redes, que llamaron... pero, no, no hemos sabido o comprendido las intenciones de los, si me permiten la expresión, de los auténticos “outsiders”, de los que se encuentran fuera de todo este bien tramado sistema para controlar y someter el pensamiento, para uniformizarlo, darle la auténtica pátina de la que todo ser humano ha de estar cubierto. Nuestra información es la verdad y la única verdad. No pueden existir elementos que perturben este mensaje. Nos hemos dedicado en cuerpo y alma a esta tarea durante todo el siglo xx y el siglo xxi para que unos cuantos con sus apolillados libros, sus periódicos -flores de un día-, con sus revistas carcomidas, grisáceas de tiempo y de memoria, que no han sido convenientemente deglutidos y transformados por nuestros bien pagados escribas, desmonten un proceso diseñado al milímetro. ¡Hemos creado una vasta, casi inabarcable red de publicaciones que ha transformado paulatinamente la verdad de aquellos auténticos escritores, observadores objetivos de su tiempo, para que esto ocurra, ¡nos ocurra ahora! ¡Hemos acabado con las publicaciones, con las radios y televisiones, con páginas web, con todo aquello que pudiera suponer una contrariedad para nuestro calculado propósito, para que, vuelvo a repetir, ocurra esto hora! ¡ES ABSOLUTAMENTE INADMISIBLE!

El hombre de camisa floreada y bermudas apagó su cigarrillo en el cenicero. Con calma se irguió de nuevo pues se había mantenido todo este tiempo de pie, guardando una escrupulosa verticalidad solo interrumpida por la alteración, mínima, de su rostro. Acto seguido volvió a mirar a su público. Su cara entonces se hizo cada vez más lúgubre, más impenetrable, más cetrina, si cabe. La luz se fue consumiendo a su alrededor.

Por tanto, les propongo acabar con estos elementos usurpadores de la bien construida verdad por el bien del espíritu humano, por bien de su felicidad, por el bien de sus familias y el bienestar, de todo aquello que les rodea y que nos rodea... la libertad que se pretende nos traería el horror... hay que destruir todo lo que poseen y a ellos mismos. Nada ha de salvarlos puesto que nada nos salvará si consiguen divulgar la verdad.

El hombre giró sobre sus talones y salió de la habitación. Se hizo un silencio impenetrable roto al final por el recoger de las manos de aquellos que habían de ser, a partir de ese momento, la salvaguarda de la humanidad.

martes, octubre 03, 2006


"Vida y Muerte son lesbianas", decía Corcobado en su Diminuto Cielo.

"Quiero saber, Señor, quiero saber, Señor,
que con morir ¿qué voy a conseguir?". Jesusgrito en el monte Getsemaní.

Esta imagen se puede encontrar en el cementerio de El Muyo, un pueblo de Riaza, Madrid. Un pueblo de pizarra negra, ya que hay una cantera de este precioso material junto al mismo pueblo. "El pueblo negro" como lo llamo yo. El pueblo donde hay más casas rurales que casas propiamente de vecinos. Se conserva bien el bar que parece un bar de antaño, de los de familia de vacaciones y abuelo en la barra tomándose un chato.
Me gustó el pueblo, que al fin y al cabo es pueblo que nada tiene que ver con una ciudad.

Voy a por la botella de DYC a la cocina
y me sirvo un chupito para el catarro,
juro que es para el catarro
¿pero sabéis una cosa?
Amo el alcohol sobre todas las drogas.
Es muy bueno para todo.
Para las flemas y la respiración.
Para las penas de amor y de dolor
que son propias del cadalso:
un buen trago para aquel
al que van a ajusticiar...
un buen trago para el que curra
para espabilar músculos y circunstancias,
para abrir bien los ojos,
sangre a flor de piel,
mi cerebro y corazón
en la misma dirección...
un buen trago para comprender a la humanidad
por entero,
acodado en la barra de un bar infinito
y un ángel al que apenas vislumbramos al fondo
y que al servirnos ¡nos destruirá con su existir más potente!
Un buen trago para el que mira por última vez
mientras ve acercarse la postrimera sombra,
antes de que le ahogue el último estertor,
un buen trago del líquido que arde
en el cuerpo y en el estómago.
Rociad las tumbas del líquido de fuego.
Y que nada perezca en su ánimo
alrededor del que va a dejar este mundo.

lunes, octubre 02, 2006

El Beni murió el 24 de septiembre. El Beni era un hombre generoso que tenía un bar en la calle Isabel la Católica, por si hay alguien que no lo sepa...
El Beni era un hombre generoso, espléndido en su conversación, que acogía a todo el mundo y que se parapetaba detrás de un sinfín de fotografías -me dijo que desde hacía cinco años había cogido la costumbre- y que en su barra, en su cubículo, su cocina, daba de comer a todo el mundo. El que quiera un botellín que lo coja del arcón, "ahí detrás, detrás de ti. Luego me dices cuántos te has bebido y te cobro". Y te ponía una pedazo de tapa de jamón...
Yo solo estuve un día, una tarde, recién abierto, a las seis de la tarde, en su bar. Iba con mi mejor amiga. Mi amiga le dijo que yo había puesto un bar. Y entonces fue cuando me hizo un repaso de sus muchos años en la hostelería. Sí, me hizo un buen repaso de cómo es la gente, de los que dan -porque todo aquello que no se da se pierde- y de los listos que se creen algunos y que hacen el bobo, el cretino... en fin. De sus años como correturnos, de aquíparaallá, cuando faltaba un camarero en algún bar de la casa para la que trabajaba, allí estaba él, tapando el agujero...
Antes de liberarse y montar su propio negocio, estuvo trabajando con un tipo que le trataba como un tonto a las tres. No le escuchaba, a pesar de que Beni ya llevaba muchos años en la hostelería, sabiendo lo que hay, cómo se maneja el cotarro. Así que un día, tras muchos desplantes y mucha mierda por parte del cretino, mucho reírse del Beni, montó su propio negocio. El cretino un día entró sin saber que él estaba ahí, triunfando, con su propio negocio, con su trabajo y con las ideas de las que su antiguo patrón se había reído. El cretino iba con su mujer. El cretino flipó con la clientela. Todo petado, a saco, buen ambiente y buen rollo. Sí, había triunfado con su abundantes comidas, con su tapa de largo, con su alegría, con su desprendimiento y su vida. Un grande, lo que se dice un grande. Y el Beni..."queeeeé... ¿no me conoces?" El cretino se queda parado y sí que le reconoce. ¡Vaya que le reconoce! "Beni, coño, pero esto es tuyo...y que bien te funciona. ¡Pues claro...!" Y ahí le soltó todo lo que tenía dentro. Porque había hecho su propio negocio, porque tenía ideas, porque nadie es mejor que uno mismo para escucharse, para decidir, para llevar a cabo las cosas. Ahí estuvo el Beni. Y ahí toreó el Beni... Nos estuvo hablando mientras seguía preparando las comidas de la noche, sin parar un minuto. Un currante que amaba la gente, que amaba la generosidad, la valentía, que amaba la vida y que se fue con toda ella.
El día que me muera me tomaré unos botellines con el Beni. A la salud de los que quedan allá abajo, o allá arriba, pal centro y pa dentro, quién sabe.
No lo siento, aunque solo por egoísmo, porque se ha ido uno bueno, lo recuerdo.
Gracias, Beni, aunque sólo fuera por una día, reconocí a un grande. A uno bueno. Y como tú, faltan muchos.
Cuando camino por la calle a veces me convierto en un ser con ojos

Un hombre de traje gris, alto, espigado, con el pelo corto y canoso explica a otro, zapatos de color naranja de punta chata y alargados, camiseta, pantalones de pinza, de pelo negro y también corto, cómo ha de pegar el tapón de la gasolina de su coche.
La señora de zapatillas de andar por casa, falda de tela, chaquetilla de punto y brazos cruzados, pelo negro y liso, camina a paso rápido mientras rezonga contra las muchachas y su manera de vestir pero apenas se le entiende nada. Solo se ve que habla sola y que está loca, no exactamente en este orden.
Un muchcho con la cara abotargada, grande y cuadrada, roja como un tomate, que sostiene en su mano un cigarrillo, pelo no muy largo y liso y sucio, camina por la calle semiencorvado, hacia delante y tira de un perro hecho puro hueso, de color canela.
La Plaza Mayor. Nadie o casi nadie. ¿Me puede decir alguien a qué hora duermen aquí los vecinos? Se abre un balcón. Un hombre al que apenas se le acierta ver que está vestido con un pantalón de tergal, camisa blanca, se encuentr en avanzado estado de calvicie, ojos claros, viejo, de unos 70 años, o más, que inmediatamente cierra la puerta del balcón.
Dos muchachos bajan por la Gran Vía. Vestidos de traje, impecables. Llevarán zapatos negros, no creo que italianos. Si, repeinados, atildados, perfectos, engominados, lunes por la mañana. Uno de ellos le comenta que Leonard Cohen ha hecho o está haciendo una gira por toda España (si mal no recuerdo esto fue en agosto) y pasan inmediatamente a hablar sobre "bueno y tú qué tal". Son andaluces ambos.
Llego al trabajo. Puerta blindada que cierra y abre mal. Se arrastra. Hubo una inundación y cuarteó-abombó-abarquilló la puerta por dentro. Chirría y se arrastra. Hielo amarillo. La luz es de fluorescente que mata la vista y a la gente la deja en un estado de sopor propicio para la realización de la actividad que se desarrolla dentro. Trabajo aquí. Este es mi sitio. Aquí. Aquí. He llegado. Sí. Me siento en mi silla. Veo quién soy.

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