Otro fin de semana de cuidadito y no te menees.
Ya lo conté en algún que otro post anterior.
Tengo la tendencia de ir solo por los bares. Esto es algo que me gusta demasiado, no lo puedo negar. Y observar, y no escuchar a la gente sólo si quieren que la escuchen, sólo si tengo ganas de escuchar, sólo si me gusta el bar, sólo si observo algún detalle llamativo, sólo si me gusto en ese momento o no, sólo si ponen buena tapa, sólo si qué, sólo si nada, sólo si solo los solo, sólo si es barato, sólo si es caro pero encantador, sólo si mola la gente porque me mola, sólo si hay viejetes, sólo si hay un tipo al fondo del bar escribiendo en una libreta minúscula palabras-hormiga en rojo e ininteligibles, sólo si hay gente, sólo si esta TomWaits de camarero fumando que se te cae la ceniza y la gorra no te deja ver el bourbon que me pones que no es bourbon que se me ha acabado que es J.W., sólo si pienso en ti que no pienso en ti que no logro retener tus ojos en mi mente (Asfalto), sólo si tengo un ruido en la cabeza que no me deja escuchar otra cosa que no seas tú (Esclarecidos), solo qué, sólo qué, sólo si hay buena música, sólo si no hay música, sólo si está la radio, sólo si hay un concurso con gente y hombrecalvo con gafas que habla de Madrid y sus entrañas, sólo si me enciendo un cigarro solo, sólo si entra por la puerta un ángel por la puerta y perezco por su existir más potente (Rilke), sólo si tengo tabaco para ti para mi para todos, sólo si nadie me molesta o me habla o me quita el libro que juro que no leo en los bares y me mira y me pregunta si no tengo luz en casa y yo contesto que sí pero este libro me lo ha pasado aquel tipo y nos lo llevamos pasando durante toda la noche todos los tipos que ves aquí y son los poemas de Omar Khayyam y ya hay un muerto, sólo si te puedo mirar de vez en cuando a hurtadillas cortando la neblina si bebes el chupito chúpame sólo a mí (Albert Plá), sólo si entro y están todas las luces encendidas y aparece Kubrick 2001 y soy el astronauta y está lleno de estrellas, sólo si aparece James Joyce con Dylan Thomas colgado del brazo y Malcolm Lowry respira entrecortadamente bajo un sopor de mezcal ruido y volcanes en llamas encendidos como brasa de cigarro antes de quemarme las pestañas, sólo si surge delante de mí como una aparición la baba de Panero observándome y le saluda mi colega y le pregunta "¿me conoces?" y Leopold le contesta que no, sólo si tengo arena en los bronquios asma y le pido otro cigarro y le pido otro whisky y otra cerveza, sólo si te quedas conmigo y aunque no hablemos te quedas conmigo y me acompañas para que luego y te quedas conmigo nos abracemos en la cama bailemos cantemos al llegar a casa y te quedes conmigo, sólo entonces mi yo que habla con mi yo y que se duermen abrazados...
Bueno... este...
El viernes me anduve desde la Ceca a La Meca. Desde mi trabajo a casa pero en esto que J.L. me llamó cuando estaba por Goya intentando dar un tirón a un bolso porque no llegaba a fin de mes. Eso es lo que le dije y él se "escojonó".
"Venga te invito al cine, que me sobra una entrada".
Allá que fuimos y vimos la de Banderas. Mucha poesía. "Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde". Esto lo digo, dice, el "yo". Este mi que planea.
También escuché un chispazo de Rimbaud "He aquí el tiempo de los asesinos".
Provienen todos ellos, hijos malsanos, hijos baudelerianos, albatros que si caen al suelo no pueden volver al vuelo, hijos terribles, hijos pesados y atroces, del libro de Antonio Soler al que no-conocí cuando "anduvía" por el premio Primavera, primera edición...
Anda que tardamos en montarnos en la "a-moto" y volar como albatro con casco de jockey... aunque siempre he preferido el casco que se coloca Jack Nicholson en Easy Rider... hasta los lavapieses y echar unas parrafadas hablando de esto y lo otro.
Pronto me fui a casa. Lo juro. Petao, estaba petao y el Huesos me saludó desde el otro lado de la barra con un guiño.
Pronto me fui a casa. Al día siguiente habría de ir al campo a masticar lluvia.
Luego a L.A. donde me encontré con la espalda de un colega de Kuenk. Terrible verdad hasta las 10 de la mañana. Qué bonita la luz, la gente no-emborrada, la luz de nuevo, los paseos matutinos... estuve en un tris de irme a Vallekas pa ver lo que había.
No, duerme, neñín.