Llevaba una semana sin escribir en el blog. En otros lugares me dedico a hacerlo mentalmente, pero no queda grabado en parte alguna.
Por ello, os voy a regalar mis últimos escarceos desde el martes pasado como pesado escribiente de blog, es decir, blogastro, o individuo que se entretiene en narrar sus idas y venidas por este mundo ancho y ajeno y cada vez más enajenado. Uno: Inauguración de la exposición de fotografía de unos colegas en el edificio de una constructora junto a la silenciosísima M-30 o Calle-30. La podéis visitar en la Ermita del Santo, 5, creo. Merece la pena lo de mis colegas, voy a ponerme estupendo, y alguna cosilla más. Lo demás es entretenimiento. Vi a un tipo con una pinza verde que le colgaba de la camiseta y si lo pongo aquí es porque consiguió su objetivo. Ser un artista de pinza de la ropa en manga corta de camiseta. De esos, pocos, te lo aseguro. Ayer me dijo mi amig(d)a que la gente que lleva tres camisas duerme en la calle. Mi madre me pilló al salir de casa con tres camisas. Esa noche bien podría dormir en la calle pero su argumento fue más contundente: "Soy yo quien tiene que plancharte las camisas...". En fin. Luego salí un rato con una cerveza del "¿catering, canapesismo?" fuera, a la calle, lugar donde se encontraba la m-30, ruidosa, atronadora y coñazo como pocas había desaparecido bajo tierra. Ahora silencio y arena blanca por doquier. La tranquilidad me produjo un sopor extraño, una desasosegante sensación de vacío y a la vez de transplantación de tranquilidad. Como si hubieran traído allá un bosque sin árboles, una paz mentirosa, un engaño que se había descubierto ahora... ¿cómo cojones hemos podido soportar todo aquello durante tanto tiempo? Yo llegué tarde, la m-30 ya estaba construida... y no es que quiera dar la vuelta a la tortilla pero ¿os dais cuenta del intensísimo ruido en el que andamos metidos? ¡Si es que no podemos oír ni nuestros pensamientos! Para qué... si hubiera una inteligencia extraterrestre que se quisiera comunicarse con la especie más avanzada en cuanto a su capacidad lingüística elegiría a la ballena (la 2 y sus documentales criptojudíacomunista dixit) (bueno, al fin y al cabo es un mamífero, un primo hermano... ya me quedo más tranquilo) y con Leopoldo María Panero que ha desarrollado una fuerte capacidad de escucha telepática para con sus semejantes, es decir, nosotros y los de la CIA que intenta matarle.
En fin, después de este discursillo, llegar al jueves (mientras leía Una buena taza de té de Orwell sin antes enterarme por boca de un francés muy instruido, con gafas a lo Janis Joplin, que este escritor era un "desubicado" (intentaba yo en aquéllas hacerle ver que España es un estado totalitario con unas cervecilla aún de menos) donde presencié la presentación del número TRES de VACACIONES EN POLONIA, una revista que no tiene desperdicio, dedicada esta vez, al suicidio. Artículos sobre la bohemia madrileña desvelada sobre el viaducto, Justo Alejo y su posía en contacto con el postismo de C. Edmundo de Ory o Eduardo Chicharro, una maravillosa carta de José María Parreño, la Suicipedia con 359 entradas de literatas suicidos, y polacos a tutiplén con Niño Suicida incluido y poemas de Pablo Cobollo (genial su actuación en El Juglar con ¿aires? de Corcobado, Toni Tonelada y un loco que se ha escapado de algún pueblo aún desconocido). Noche de jueves entre cervecitas y amigos para acabar comiendo patatas fritas con ketchup y mostaza hindúes. El viernes, el sábado e incluso el domingo en las tabernas para que un chaval de Burgos me hable de eXpléndidas iglesias visigóticas, barrio judío, o música de Tonino Carotone, y etcétera. Así llegué al lunes y después el "amartes" y el "miérdoles" que es hoy cuando acabo el sonoro libro de Orwell quien ya decía que los explotados obreros se han convertido en explotadores de los que en el Tercer Mundo están... vivir para ver, y todo eso en 1947.
Y esto es un resumen porque no les voy a contar como suena el despertador a las 7 de la mañana ni cómo están las cosas en el ascensor cuando subo con un vecino. Sigo viviendo de la mano de la posía, y esto ya es un desliz.
Un afortunado,
2 comentarios:
Viviendo de la mano de la poesía, que no es poco.
Llega el calorcito, vete por la sombrita que tienes la piel blanca de los letraheridos y sigue refrescándonos la existencia a los que vivimos de la mano de quién?...
de la mano.
Hacía que no sabía de ti. Me alegra que no solo sea despertador, no solo sea noche, no solo sea poesía. Me alegra asomarme y saber de ti. Desde donde sea.
Un beso.
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