miércoles, abril 18, 2007


A Astra por la tormenta.

Caballito con ruedas viaja hasta la Hélade
y muéstrame los encantos a través de la noche,
a través de las nubes de misteriosa calma.
El cielo gris, cubierto, hermoso tan sólo él...
Cómo se reía aquella muchacha que te enseña las axilas,
voluntariosa y un poco borracha
en la tercera jarra por la segunda mirada.
Deslízate sobre mí y ríete conmigo,
aunque...
(mis dedos huelen a cloroformo del conservado)
enseñáme de nuevo lo que ya sé
lo que aprendí en aquel garito de psiquiátrico nombre.
No quiero repetir lo que ya fui
¿lo entiendes, lo entiendes, verdad...?

Déjame descubrirte de nuevo
que ni tú ni yo seamos como fuimos...
déjame descubrirte sin nada que nos haya conquistado
antes.
Es tan fácil el juego...

Tus ojos se reflejan en el agua
donde han quedado varados
los pececillos de la última tormenta.


Nota:
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