jueves, febrero 11, 2016

Un par de apuntes

Burgos

Armarios roperos
listos para ser desestimados
con sus viejas cajoneras
listas para ser desestimadas.
Muy bien olvidados
a lo largo del arcén
de una vieja carretera:
armarios roperos
viejas lavadoras cocinas
como viejos armarios roperos
lavadoras y cocinas listos
para ser desestimados
hundidos en cualquier cuneta
a 10 o 15 metros de la vieja carretera
al vertedero
rodeado
por un viejo muro encalado cada 5 años
amén del invierno
atesoran religiosamente todas
las reliquias vetustas ya deformes.

Los cielos, claros.
Las nubes, grises.


Un comentario

Por ejemplo, en el descubrimiento de la poesía de José-Miguel Ullán, Ardicia, hubo algo de mágico y magnético, así lo hubo en aquellos años en los que empecé a descubrir la poesía, en general -en particular-, y a aquellos autores que me volvían a implicar en lo poderoso del lenguaje, en la alquimia del propio hacer poético, es decir, de qué manera la poesía y su fuerza me había descubierto a mí, me había señalado de una manera irrechazable, tal y como te señala el amor.
Esto puede aparecer y surgió de nuevo al leer y releer a Cirlot, y descubrir en la bibliografía el continuo-temporal. Aquellos años 80, antes de la facultad, cuando descubría en las ediciones “restauradas” y bien cuidadas y reconstruidas hasta límites que ahora serían insospechados (de hecho, en la misma biblioteca popular a la que yo iba habitualmente trabajaba una persona que se dedicaba a la restauración de los libros de aquellas ediciones que venían de los años 40, bien manoseadas por el uso y el préstamo continuo: arreglaba lomos, pegaba o encolaba los pliegos sueltos, y cubría bien la tripa con una cubierta o con unas tapas duras y generalmente oscuras; una persona que bien podríamos decir de ella que hacía un trabajo necesario) a autores completamente desconocidos con mundos nuevos e incomprensibles para mí, por mi edad, por mi experiencia… Era un continuo hallazgo, un torrente de tesoros guardados en una piel ajada, amarillenta por el continuo ruido del tiempo, un mínimo hilo de luz para vislumbrar lo que es el ser humano…

jueves, enero 28, 2016

Tres poemas más publicados en la revista Generación Espontánea


Naturaleza muerta

¿Habéis escuchado al detener vuestro coche
el sonido marítimo de la gasolina
golpeando las paredes del depósito?


La conciencia del agua

Volveré a ser agua algún día,
saldré proyectado por la fuente inconstante
a lavar el rostro de aquellos
que lloran.
Saciaré a la nueva criatura.

Volveré a ser agua algún día
tras dejar de ser polvo
o silencio en el aire,
hombre de ansiedad inconstante
nube que siempre transcurre.


Televisión

Un tipo con un banjo eléctrico
otro flauta y perilla larga
hasta el esternón,
más:
baile de salón sobre una pista de patinaje de hielo, maniquíes,
“más veneno” –me pide otro.

Fumo un cigarrito en el salón de mi casa,
la gente aplaude mientras escribo
justo lo anterior,
y los giros virtuosos del vals
en la Viena de antaño
llamaron tanto la atención
que era casi un pecado mortal.
Realmente son raros estos músicos,
Les sobrepasa su quehacer
-pienso- y deben pasearse por el cable de la vida
como lágrimas de pájaro.



(Con ligeras modificaciones en el primer y segundo poema)

miércoles, enero 27, 2016

Un viejo poema de amor rescatado de la revista Generación Espontánea, noviembre de 2007

Se enamora 3,141592654 pero es un cuadrado.

Todas las mañanas realiza una aparición sencilla y se deja sumar entre tantas huellas.

No hay nada más que decir, solo desnudo. 

Las coincidencias en los medios de transporte 
son indirectamente proporcionales al sentido de las causas.

De sus ojos parten todas las orillas y un segundo
podría convertirse en una amenaza entre sus manos.

Si corre se hunden las carreras 
y un paso de cometas se abre en el puente de Brooklyn.

Sabes que morirás con ella un viernes.

H: 7:27     T 24 ºC     Próxima parada: Cuatro Vientos


miércoles, enero 13, 2016

He salido a dar una vuelta

Una chimenea blanca
expulsa vapor de agua.
Escucho las conversaciones de la gente.
He salido a dar una vuelta.
Pertenezco a los que caminan sin rumbo.
O no pertenezco a nadie.
La gente tiene la oportunidad de estar bien, algunos la aprovechan.
Un enorme nido en el cielo pobre de enero.

El luminoso en el centro de la ciudad pregunta:
¿Se ha metido un policía dentro de usted?

martes, enero 12, 2016

Cirlot & Ars sonora

Me gustaría hablar de las casualidades ocurridas.
Leía a Juan-Eduardo Cirlot, una antología publicada por Cátedra en en 1981 que se encuentra bastante bien y que me costó 3,50 Euros en un puesto de Alonso Martínez.
Leí la serie de Bronwyn.
Por la noche puse la radio. Música callada o Ars sonora, no recuerdo.
En él una larga pieza que contenía parte del poema Inger. Permutaciones.
Inger Stensland. [Inger Stevens (1935-1970)], in memoriam.
Que había leído aquella misma tarde.
Fin

jueves, diciembre 24, 2015

Kurt Vonnegut, Un hombre sin patria

Hace ya unos días terminé este libro que me dejó Toni.
Se lee rápido pero eso no quiere decir que sea facilón, más bien es contundente y en ocasiones sabio y en otras burlón. No hace falta estar de acuerdo con todo ni al revés. Puedo asegurar que de eso no va ningún  libro que yo sepa, a no ser que lo haya escrito un ego monstruoso. Al igual que desconfío del libro sin erratas, desconfío del escritor que parece ser infalible. Pero este no es el caso de Kurt, aunque a veces lo parezca. ¿Cuál es uno de los males del ser humano? Respuesta que aparece y desaparece como bombillita de árbol de Navidad en el libro: los combustibles fósiles.
En fin, cuál es el país más abusón del mundo: los Estados Unidos de América. Por afán de conseguir materias primas y en concreto la que se señala se ha convertido en un ir y venir de guerras a su paso. Como cualquier país, lugar o nación colonialista o imperialista que conozcamos... Teoría darwinista a tope. Una actitud que ya nos precede, según el psicólogo Claudio Naranjo, desde hace ya 7.000 años. Que ya es poco. Parece que el hueso que el mono toma en su mano en 2001, Odisea en el espacio (Kubrick lo hizo) todavía no ha dejado de batir la tierra, parece que la re-evolución va a ser cuestión de que nos pegue de nuevo un chispazo al ADN por la face. No sé, ahí lo dejo. Que lo recoja Julius.

domingo, diciembre 13, 2015

Jaime Gil de Biedma, Diarios

El otro día estábamos unos amigos y yo comentando el nuevo libro sobre JGB, en este caso sus Diarios, y concretamente el tema de la pederastia del autor. Esta página concretamente contiene el primer encuentro en sus Diarios con un menor. Más adelante, habla de que el niño ha de ir con el niño, el joven con el joven, etcétera, tras el desastre del encuentro.
Hace tiempo recuerdo que, concretamente, estos últimos diarios, si no me equivoco, iban a ser publicados 50 años después de la muerte de JGB, por una cuestión de anonimatos y de no molestar a personas a las que conoció JGB y que pudieran estar vivas aún, pero he aquí finalmente que lo han hecho antes de que terminase este mismo año.
Continuamos con la lectura.

viernes, noviembre 27, 2015

Voces

Saber que aquel que baja calle abajo soy yo
y que éste que le observa acodado en la baranda
de un cuarto piso de la terraza soy un yo.
Al pasar por la última casa
en un balcón abierto
surge lo que parece la voz de una anciana
que repite una y otra vez, una y otra vez
que ella ha luchado y lucha
casi sollozando,
y otra voz calmada y de hombre la exaspera.
Ése yo sólo acierta a ver el techo
donde se levanta la pintura,
una lámpara dorada de techo
muy anticuada y en el que apenas
funciona un foco que proporciona
una luz espectral.
Ése que veo allí casi al doblar la última esquina
soy un yo que recuerda,
y que se reúne con la tranquilidad engañosa
que proporcionan ciertos recuerdos
y que piensa deshacerse de todo
cambiar de lugar, de ciudad y de país
para que cada día no le abrase la nostalgia
con la sola y única fortuna de recordar vívamente,
marcharse de aquí, buscar los tesoros limpios de lo nuevo
aunque siempre haya una mujer que solloce
quejándose de lo mucho que ha luchado y que lucha
con solo una voz que no entiende lo que dice,
que sea la voz de la soledad que impacable
se haya echado sobre ella misma
y le conteste con voz baja pero grave
que nunca es suficiente,
que a nadie le importa...

viernes, noviembre 20, 2015

La chica que me ha mirado en el último bar

Vivo
en la Casa de campo
vivo
en la Casa de Campo
entre conejos e ilusiones,
el resplandor del sol precioso
y campos roturados,
entre jeringas
años 80
cuando todos
nos metíamos
la mejor heroína
para follarnos nuestras vidas;
yo vivo,
sí,
en la Casa de Campo
y ella tiene los labios más bonitos
de Madrid.

viernes, noviembre 13, 2015

Castillo de Burgos y Ezra

Cuando era joven Ezra Pound fue a estudiar a España la obra anónima llamada por los especialistas Mio Cid. Para ello también se acercó a Burgos y se cree que rodeó el castillo destruido por la guerra de la Independencia contra los franceses.
Siempre que voy por allí, me gusta imaginar que veo al gran Ezra pasear por unos destruidos muros (que serán parcialmente reconstruidos 100 años más tarde, en pos del turismo ávido de conocer esta ciudad encantadoramente de provincias) venciendo siempre al aburrimiento... y contra aquellos que con su codicia y su monetarismo de los sentimientos y las pasiones hacéis un mundo más inhabitable.

Encargo
 
Id, canciones mías, al solitario y al insatisfecho,
id también al desquiciado, al esclavo de las convenciones,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.
Id como una ola gigante de agua fría,
llevad mi desprecio por los opresores.

Hablad contra la opresión inconsciente,
hablad contra la tiranía de los que no tienen imaginación,
hablad contra las ataduras,
id a la burguesa que se está muriendo de tedio,
id a las mujeres de los barrios residenciales,
id a las repugnantemente casadas,
id a aquellas cuyo fracaso está oculto,
id a las emparejadas sin fortuna,
id a la esposa comprada,
id a la mujer comprometida.

Id a los que tienen una lujuria exquisita,
id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados,
id como una plaga contra el aburrimiento del mundo;
id con vuestro filo contra esto,
reforzad los sutiles cordones,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.

Id de manera amistosa,
id con palabras sinceras.
Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien,
oponeos a todas las formas de opresión.
Id a quienes la mediana edad ha engordado,
a los que han perdido el interés.

Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia...
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salid y desafiad la opinión,
Id contra este cautiverio vegetal de la sangre.
Id contra todas las clases de manos muertas.

                                           
                                             Ezra Pound

                                      (Versión de Javier Calvo)

sábado, octubre 31, 2015

La esperanza

YA sabéis que al Poeta le viene grande dos o tres tallas más la ropa.
Ya sabéis, conocéis que se peina con raya en medio y se echa una parte a la derecha y otra hacia la izquierda delante del espejo después de haberse lavado aseado pulcramente delante del espejo,
y que viste unos zapatos anchos sin puntera
y lleva ropa vaquera con chupa vaquera y pantalones anchos vaqueros
dos o tres tallas más
y que camina a trancos grandes zancadas
y que no piensa que es observado
como yo le observo desde aquí arriba desde mi año 1995
desde mi año 1985
desde mi balcón-terraza
donde me acodo y veo que se pierde tras la esquina
ignorando que le sigo con la mirada
y de cómo encuentro también a la pareja de críticos de poesía
bien alimentados jóvenes, ella
-con el pelo corto y gafas de concha delgada
la ropa perfecta entallada
viste pantalones béis
el béis no es un color
es sufrida este sábado por la mañana con su bolso a juego
la mañana es a juego también-
capta la atención de su pareja mostrándole mientras camina
señala a su pareja sus gafas de concha
parte de su melena antes llevaba el pelo corto
cae sobre su ojo derecho
y doblan ambos la esquina
detrás del poeta que busca un verso entre los pliegues las grietas las líneas de la acera sin encontrar apenas
y detrás de los críticos
la esperanza
¿es eso que ves ahora es la esperanza en un carrito un bebé?
¿es eso la esperanza empujada por la abu que camina fijando sus dos ojos en el fin de la calle?
La esperanza con sus manos pequeñas y torpes.
La esperanza con sus pies menudos.
La esperanza con su cara regordeta que ha comido del pezón de la madre.
La esperanza que aún apenas en su pequeña cabecita de fragilísma leche y porcelana
donde empieza el intenso fuego artificial de su cerebro.
La esperanza que no registrará nunca este paseo.

viernes, octubre 30, 2015

Torres Blancas

                                                          (Para Sarri)

Salgo al balcón-terraza.

Alguien debe estar quemando incienso.

Huele a una inabarcable catedral.

Es agradable.

Una inmensa catedral
con un única cúpula.
Abajo cantan un cumpleaños feliz.

Dudo de que la alegría y la felicidad
sean solo cuestiones de química
que se guarda en cada cajonera neuronal.

También recuerdo cómo en aquellos días
de la más extraña y enajenada desesperación
deseaba arrojarme por el hueco de la escalera,
hasta que una tarde
perdidos en el bello laberinto interior
de las Torres Blancas
nos contaron que una muchacha
decidió suicidarse así.

Su cuerpo rebotó en cada piso hasta llegar al final.

Nadie debería tener un final tan terrible.

La bici de mi amigo no cabía por el ascensor
así que el portero nos condujo directamente al montacargas.
Al llegar a un piso de mediopiso,
preguntamos, perdidos entre ondulantes barandillas
coronadas por el blando capitoné,

a un hombre que bajaba la basura
y este, en un vistazo rápido y prudente, nos evitó.

Gritas con esa borrachera de vida
que solo a los ángeles conforta.

Sonrío incrédulo ante lo que sucedía.
Una diminuta escalera en mitad del descansillo
nos condujo a la casa de la
amiga de la persona que allí conocí.
Un sueño no podía haberlo resuelto mejor.
En el salón tres mujeres y dos chicos aguardaban.
El desenlace dédalo acabó con una conversación
llena de dobles sentidos, bromas e ironía que aún me sigue divirtiendo.

Hablaste con esas palabras
que solo a los ángeles complace. 

Aún la tarde orillaba cada una de las esquinas del horizonte.
En calzones te chapuzabas
y se sumergía el día entre las nuevas tinieblas de la sierra.

El edificio de colores se encendía y apagaba a nuestros pies.
Apenas el aire.

Al bajar nos dimos cuenta de que habíamos despertado.
El brillo, extinguido.

Alucinación (...)

Ya sabéis que todo esto puede ser verdad.
En mitad de la noche,
mientras duermo,
una pelota de colores
como si contuviera
minúsculos diamantes luminosos
aparece delante de mí dando un bote
y otro y otro
delante de mí
lo que hace que me despierte.

Un bulto remolonea detrás de los visillos
que ocultan la ropa que hay justo detrás.
Luego trepa hacia la parte alta y desaparece.
Miró la hora en el móvil
aparecen 4 ceros.
Las 12 -pienso-. La hora de las brujas.

Me habéis arrojado vuestra pelota,
¿o se os ha caído?
y habéis huido
pequeñas brujas
infantiles
niñas-brujas
dejándome con mi soledad
y con mi miedo.

La suerte de la Noche os encubre.

-y la contemplo
acercándose sin amenaza
hacia mis ojos.

viernes, octubre 23, 2015

Una botella de vino

Brindemos por Omar Jhayyam.
Brindemos por Omar Khayam.
Brindemos por Omar Jayam.
Brindemos por sus versos
que discurren por nuestra garganta,
como este oro rojo de la mejor tierra,
de vuestra mejor tierra
y reíd con un amigo,
con vuestra amada o amado
o con la vida,
o en soledad,
pero brindemos.

La noche sobre nuestras cabezas
nos nombra con el deleite preciso del trago,
nos susurra: "¿has decidido ya el nuevo verso?".

Mientras, el vaso se conmueve
con el cristal que lo contiene
y funde azules, violetas
y rojos,
oscuros tonos
que en su brillo se consumen.

Deseamos salir fuera y respirar el otoño
pues ha llegado a las hojas del castaño
la tierra nueva que lo nutrirá,
y nos llama antes de desprenderse
de lo que antes ha servido para engrandecerlo,
y agradece el continuo riego que por sus raíces
discurrió.

Deseamos respirar, y sin dolor.
Es un dichoso consuelo.

(2.ª versión, 24/10)

miércoles, octubre 21, 2015

La vieja mentira

Sidney Keyes (1922-Muerto en acción, Campaña de Túnez, 1943)

Poeta de guerra

Yo soy el hombre que buscaba la paz y encontró
en sus ojos alambradas.
Soy el hombre que buscaba las palabras y encontró
una flecha en su mano.
Soy el arquitecto cuyos robustos muros rodean
arenas movedizas.
Cuando enferme o enloquezca
no os burléis de mí, ni encadenadme:
no me derribéis
cuando marche con el viento:
aunque mi rostro sea un libro quemado
y una villa devastada.


Wilfred Edward Salter Owen (18 de marzo de 1893 - Muerto en acción, Canal Sambre-Oise, el 4 de noviembre de 1918). Cayó abatido durante el cruce del Canal Sambre-Oise apenas una semana antes del fin de la guerra. Su madre recibió el telegrama que le informaba de la muerte de Owen el Día del Armisticio.

Dulce y honroso es morir por la patria

Torcidos, como viejos mendigos bajo sus hatos,
Renqueando, tosiendo como brujas, maldecíamos a través del lodo,
Hasta que donde alumbraban las luces de las bengalas nos dimos la vuelta
Y hacia nuestra lejana posición empezamos a caminar afanosamente.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
Pero abrumados avanzaban sobre zapatos de sangre. Todos cojos, todos ciegos; 

Borrachos de fatiga, sordos incluso al silbido de las balas
Que los cansados cañones de calibre 5.9 disparaban detrás de nosotros.

"¡Gas, gas! ¡Rápido, muchachos!"; un éxtasis de desconcierto,
Poniéndonos los toscos casos justo a tiempo;
Pero alguien aún estaba gritando y tropezando
Y ardía retorciéndose, como ahogándose en cal viva...
Borroso, a través de los empañados cristales de la máscara y de la tenue luz verde, 

Como en un mar verde le vi ahogarse.
En todas mis pesadillas, ante mi impotente mirada,
Se desploma boqueando, agonizando, asfixiándose.

Si en algún sofocante sueño tú también puedes caminar
Tras la carreta en la que lo pusimos,
Y mirar sus blancos ojos moviéndose
En su desmayada cara, como un endemoniado.
Si puedes escuchar a cada traqueteo
El gorgoteo de la sangre saliendo de sus destrozados pulmones,
Repugnante como el cáncer, nauseabundo como el vómito
De horrorosas, incurables llagas en lenguas inocentes,
Amigo mio, no volverías a decir con ese alto idealismo
A los ardientes jóvenes sedientos de gloria
La vieja mentira: "Dulce et decorum est pro patria mori".

Arvo Part Symphony N.º 4 'Los ángeles'

Todo está perdido.
Todo se ha perdido ya.
Alguien empuja tu espalda de trapo.
Pero también alguien habla por ti.
Por el trapo en el que te has convertido.
Un trapo que solo sirve para limpiar un pedazo deforme de madera.
Alguien habla por ti porque nadie te escucha.
No has dicho ni una sola palabra tuya desde que llegaste.
¿Tal vez no has dicho ni una sola palabra desde ti desde que llegaste?
Miras hacia atrás. Estás solo en casa. Los fantasmas y los ruidos extraños están solo en tu cabeza.
¿Cuántas veces tendrás que arrastrarte, evitar el enfriamiento para poder seguir arrastrándote
por este cielo revelador cada día que para ti es la vida?
Solo para ti esta realidad se te ofrece.
Muchos hablan. Muchos respiran. Muchos comen y defecan. Muchos piensan.
Muchos hablan y te miran y te dicen o se callan o se vuelven.
Otro fue el que puso la baldosa por la que pisas.
Otros han construido el edificio en el que habitas y ahora tú debes continuarlo. 
¿Debes seguir construyendo el edificio en el que vives?
Observabas a la luna de niño y pensabas largamente sobre esa bola insomne.
De niño, cuando niño. Escondido. Espiabas aquella bola blanca con unos prismáticos. Y le hacías preguntas que no recuerdas.
Porque se han perdido. Porque se han quedado en aquella habitación oscura.
Porque tú ya no eres el mismo con la ingenuidad. Preguntas ingenuas.
Preguntas que no llevan a ningún sitio porque eran preguntas que te hacías a ti mismo
ante ese enigma grandioso e inabarcable que es la vida.
Porque tiene que ser así.
Porque si no serías un pez. O un insecto. O una piedra.
Pero podrías ser un pez o un insecto o una piedra para una inteligencia inconcebiblemente superior.
Porque podrías ser un trapo.
Un instante.
Un destello.
Pero eres un trapo que piensa.
Un destello, un instante, un chispazo, una pavesa que piensa. O crees que piensas porque aún no ha surgido una palabra tuya.
Por ahora es todo. Ni siquiera has dicho una sola palabra tuya,
pero dices que piensas. En toda tu vida no has dicho ni una sola palabra tuya
pero dices que piensas. Dices que no eres un trapo. Un trapo que observa.
Que se humedece al contacto de un trozo de madera o de tierra.
Pero dices que piensas, Todavía, aún, ahora mismo.
En este preciso momento. Es tuyo este.
Un trapo por el que otro u otra ha hablado. Así. Es suficiente.
Una sola palabra. Ni siquiera una sola palabra.
¡Si...!
Tal vez la palabra venga en tu sueño. Que la palabra haya sido dicha en aquella noche
tras noche y tras otra noche mientras allí escondido observabas el papel en blanco de la luna haciéndole preguntas porque tú eras su pregunta la pregunta eras tú mientras intentas recordar cuáles eran exactamente las preguntas que le hacías allí acurrucado desbordado por el enigma que comenzaba a ser la revelación constante.

Una sola palabra.

Una sola pregunta.

Ni siquiera te acuerdas.

Es suficiente.

Así, es suficiente.

Basta.

Así.

domingo, octubre 18, 2015

Todo continua (II)

Decíamos el otro día aquello de salir al balcón porque nunca he sabido muy bien si vivo en un piso con balcón o con terraza. Un balcón es demasiado pequeño para lo que yo veo. Una terraza demasiado aparatoso. ("Un balcón es demasiado pequeño para lo que yo veo". Me refiero a la idea de "balcón" no a "lo-que-yo-veo-desde-aquí", disculpad la precisión post-tranco. Claro, que por otra parte, la idea de lo que puedo ver desde un balcón es pequeño para lo que siento que veo, un pensamiento muy "Pessoístico" o "Pessoano". Que por cierto ésta debe ser el término adecuado. Vuelvan a disculpar la pedantería.). Lo cierto es que estaba pensando, nada más acodarme en el barandal, que esta mañana al salir de casa he visto a una mujer que parecía, que era clavada a una amiga que murió hace un par de años, en el mes de junio. Se fue una noche, de un ataque cardíaco. Así, espero que sin sufrir. Escribió un tuit, como otro cualquiera y a la mañana siguiente no volvió a despertar.
Supongo que parte de mi confusión ha sido porque ya soy bastante miope y empiezo a no ver casi nada a una distancia media, es decir, a no distinguir bien los rostros a escasos veinte metros. Es así, a esto también hay que acostumbrarse. La he visto que venía frente a mí, y la he "reconocido" por su pelo negro y su rostro... su graciosa delgadez y sus maneras duras y diferentes de caminar. Una rockera. La mujer ha girado 90º grados y se ha ido por la perpendicular. No nos hemos cruzado. El otro día vi a un chaval al que creí reconocer en un compañero del instituto... "sí, pensé, pero con 20 años menos". Lo cierto es que he vuelto a salir a la terraza-balcón y he visto a una niña de unos cuatro años llevando en su carrito de bebé a su muñeco. Junto a ambos caminaba encorvado el abuelo, con paso mediado por la edad. La niña ha girado su cabecita desde su estatura para hablar con su abuelo. No sé qué le habrá dicho, pero creí escuchar los mismos pensamientos del abuelo que se percataba en ese instante de que lo que le decía su pequeña nieta fueron también los mismos pensamientos de su niñez cuando también iba descubriendo el mundo como ahora lo hace ella. Todo continua, sin duda.

(Al volver a sentarme en el sillón y a ocuparme otra vez de mis pensamientos se me ha colado como una brisa helada una inmensa tristeza, que de alguna manera justifica el haberme puesto a escribir todo esto.)

sábado, octubre 17, 2015

Mucho ruso en TxTxnia


¡rash
Putín!
Es un As
sessino
poli-cia el
kgb fue su ma-
estro
de
Todo el año pa-
el pobre
rash
Putín
El hijo de Putín
es russo
Todos los russos
son hijos de Putín
¡Putín es su presidente!
¡rash
Putín!
El-
Ejido por el Pueblo russo
para ani-
quilar
al Pueblo
TxTx
¡no!
Basáyev
con un pie en el otro
mundo
Le impidió aniquilar
al Pueblo
Tx Tx
¡no!
Mas
rash
Putín
no está solo
Blair es su
a-                     
migo
También Schroder
También Chirac
También Aznar
Por toda Europa viaja
Demo-
cráticamente
¡rash
Putín!
Y se chocanessoscinco

Oye, Estaba aburrida, Tenía ganas de hablar, tío, contigo de algo, ¿no?... Vas, y no estás, o no quieres ponerte...¿qué pasa?, no...

Te asomas a la terraza y dejas, en un primer momento, que tu mente navegue, que vaya a su ritmo que no se sabe muy bien cuál es. Encuentras cualquier razón. Suficiente que pasen un par de chicos que caminan calle arriba conversando. Dos muchachos de negro que hablan de sus cosas, dos jóvenes, y piensas en la palabra renovación. Todo se renueva. Continua. Y tú continúas siendo el mismo. Creer que el tiempo es el mismo, pero no es así. Y no es así porque recuerdas aquella pareja de rockers en el campo de fútbol de tu barrio bailando y besándose mientras cantaban aquella canción que decía "yo para ser feliz quiero un camión", dos rockers que habían salido de la más bonita noche de rock'n'roll y sexo y caricias y besos y esos tres chicos que ves ahora no habían nacido ergo no existían luego no vieron la Belleza de ver a aquella pareja borracha resacosa rocker amantes devorantes y devorados trastabillando por aquellos campos de fútbol de tierra de aquella liguilla de fútbol a la que ibas cuando apenas tenía 14 años, tus 14 años que ya no existen hace mucho tiempo...
Un chico con una gorra roja sale del portal y se cruza con ellos. Una pareja con un carrito. Piensas entonces en las palabras de Ramón Gaya al final del reportaje en TV. Palabras que te han emocionado. Recuerdas que hablaba de la maestría y que se sonreía al sopesar el término y se reía de, no sé, de dicha palabra: "maestría". La voz de Gaya con otras imágenes... "la maestria -sonríe- ves que no es maestría, que después de todo eso, al cabo de una vida, no es la maestría... es encontrar un principio", es decir, el Principio. Él no ha podido decirlo mejor. No es la maestría lo que se persigue sino un principio que sea capaz de hablar con claridad. El verdadero, el único principio de cada uno.
Expresarse limpiamente. Su propio ser, su propio yo, la identidad. De alguna manera nuestra propia naturaleza habla por nosotros: ¿no son nuestras huellas digitales únicas, no lo es acaso nuestro iris? Por eso aquella expresión de "es un poeta" cuando nos referimos a una persona única, transparente, con una luz que sólo posee él o ella. Aquella persona que nos hace reconciliarnos con todos. Hay mucha gente hermosa.
Pero, aguarda un momento, lo que más te ha llamado la atención de todo eso es un comentario cuando has empezado a ver el documental. El artista como el niño desea sorprenderse con todo. A menudo que crece se encuentra que su capacidad de sorpresa desciende, y es entonces cuando se entristece porque el artista necesita de la sorpresa para seguir como tal y ve que desciende cada vez más. Para estar vivo necesitas sorpresa tras sorpresa y una vez que dejas de recibir te entristeces y comienzas a apagarte, marchitándote. Es muy difícil ser un artista, pensabas que el pago por aprender y contemplar, por aprender y contemplar era pequeño o incluso lo ignorabas...
¡Es tan difícil hablar de esto!

(El título de la entrada son las palabras dejadas por una persona en el contestador de Malcolm Scarpa y que tengo en una cinta cassette grabada de no sé qué disco del artistazo).

viernes, octubre 16, 2015

Un Ven y Vino de mayo de 2009 (entrada sin editar en su momento. Ana es Ana Matey)

Ayer estuve en el Ven y Vino. El espacio, como suele pasar en estos casos, se petó. Daniel Orviz empezó con un speech muy bueno, habla de Nueva York, París y los barrios de Madrid, por ejemplo, "yo paso tío". Daniel no pudo acabar el mes pasado su lectura porque Yoli no se percató de que había una segunda parte por lo que ella decidió invitarle otra vez un mes más tarde, es decir, este. Esto la honra, no hace falta decirlo. Luego la acción de Ana, Pelo/Piel, la llamaría yo. Estuve hablando un rato con ella y charlamos de sus acciones en Tokio, entre otras ciudades. La máscara y el occidental. De cómo los polis al darse cuenta de que hay una occidental detrás de la máscara te dan mil perdones. De cómo la gente se tira al metro aunque ahora se dirigen al monte Fuji. ¿Lemmings? No quiero ser frívolo pero la ausencia de humanidad es tan enorme, según me decía, que espantaba. Colas kilométricas de seres iguales, con el mismo traje, esperando entrar al curro... y mientras iba contándomelo me miraba con sus intensos ojos y con la enorme certeza de que lo que hacía la llenaba de fuerza y de pasión.

Esto lo escribí hace un tiempo, ya no me acuerdo pero es bonito

(...) En el año 2000 había algo en el ambiente. Una sensación de ganas de hacer cosas (...). Una intención de cambiar las cosas y de crear, de crear más (...) darle la vuelta de alguna manera a la política de manera internacional. Un renacimiento.
No sólo existía un empuje y organización para manifestaciones en contra del Capitalismo sino que se activaba por ejemplo el Teatro Psíquico del Tercer Milenio, por ejemplo, que no recibió ayuda alguna por parte de instituciones que veían como una amenaza el apoyar ese tipo de actividades que podrían derivar en una agudo, fiero sentido crítico que podría desmoronar la revolución que se preparaba, una más de un capitalismo fagocitante que crearía, entre otras cosas en el denominado primer mundo, la gran amenaza terrorista mundial (bien armada por los lobbys que luego acusarían ferozmente de desestabilizar la paz mundial y por tanto la Democracia) la gran crisis donde se involucrarían bienes fundamentales como la vivienda y donde se crearían partidos políticos no marcados ideológicamente ni históricamente para ofrecer un paso más veraz a un capitalismo renovado. Tal vez denominada La Cuarta Parte que nos decía la Bola de Cristal...

jueves, octubre 15, 2015

S. T.

Hay para mí algo insufrible.
Cada vez que visualizo
la frente de la tristeza
se vuelve hacia mi.

Un pangolín escabechado en aguardiente.

miércoles, octubre 07, 2015

domingo, octubre 04, 2015

Diario de un globero

Un par de gotas y la gente desaparece. Al ir hacia aquel pueblo me encontré casi atascado en el paseo hacia la C.C. La gente paseaba tranquilamente. Unas improvisadas canchas de baloncesto promocionando no sé el qué pero que arman mucho ruido están atestadas de futuros jugadores de baloncesto, exjugadores de baloncesto, auténticos jugadores de baloncesto, y padres y madres y jóvenes y no tan jóvenes, niñas y niños que corretean entusiasmados en medio de una sana algarabía. Sigo dando pedales y por fin llego a una zona muy despejada. Hoy es el santo Día de la Bicicleta y nada más empezar el recorrido me he topado con un par de familias perfectamente equipadas y un crío desde la calzada saludando a los ciclistas.
Al tomar el anillo ciclista la cosa se aclara un poco. Subidas y bajadas, pasos que salvan la autovía, y tomo la carretera con un buen arcén. Respiro. Vuelvo a respirar. Sólo ha pasado un kilómetro del excalextric y ya huele a pino a eucalipto, a tierra mojada (pues ha llovido esta noche, pues va a lover más tarde), a vida, joder, a ganas de cantar llenándote de perfume, de oxígeno que te envejece poderosamente las células.
Al fin llego al pueblo. Uno de esos pueblos que se caracterizan porque en casi cada bar hay una bandera de España pues creo que es el pueblo más español de España. En Burgos hay un mesón que te recibe con una enorme bandera de España a la derecha. Los camareros llevan en el cuello del polo la bandera de España. Son todos muy españoles.
Sigo adelante y me encuentro con que el camino hacia Colmenar está cerrado por una enorme valla en el aparece escrito Zona de Seguridad. Una zona de seguridad que corta en un tajo contundente un camino hacia el embalse junto a uno de los pueblos más españoles de España. Supongo que será un polígono de tiro.
Me vuelvo por la ribera. El camino se corta abruptamente con un complejo deportivo de gente de polito y audis y mercedes y toda la vaina. No quiero seguir por un camino que más parece un patatal. Tendré que tomar de nuevo la carretera. Nada más.
Cuando vuelvo a pasar por las canchas de baloncesto improvisadas, me encuentro con que las cuatro gotas de hace un rato y la hora de la comida han espantado a todo el mundo. No hay nadie. Antes apenas se podía circular por ahí y ahora sólo se ven a unos muchachos repartiendo merchandaising a unos abuelos que pasan por ahí, intentando deshacerse de ello, y a unos chicos que juegan en una de las cuatro o cinco canchas. Vuelvo rápido a casa. Apenas hay nadie por el paseo más concurrido de Madrid, por el Madrid-Río, casi tanto o más que la Pasarela Gran Vía.

miércoles, septiembre 23, 2015

Las más bellas películas o El espíritu de la colmena

Películas que aun pareciéndote excelentes,
que te han parecido enormes,
se olvidan fácilmente.

Recuerdas algún retazo,
alguna parte la cual,
por lo general,
más sorprendente,
se te ha quedado grabada,
y cada vez que la intentas recordar
o te preguntas,
dices,
piensas...
"¡Ah!, sí, aquélla...".
Para luego
reconocer
de inmediato
por qué no la recuerdo por entero,
por qué se me ha olvidado casi todo.

La vuelves a ver.
Tal vez sea demasiado pensarla punto por punto,
como una luz maravillosa
que te iluminara toda la noche
desde un lugar
que no aciertas a descubrir
o no reconoces.

Las películas,
como una buena historia,
salvan.
Nos salvan
incluso
de nosotros mismos.
Recordadlo
si queréis
sobrevivir.
El infierno
debe ser
un enorme abismo
de indescriptible tristeza
sin historias.
No hay amor, por cierto.  

martes, septiembre 15, 2015

Cúmulo-nimbus arcus

La  nube al fondo hermosa
gorda negra gris grande
vasta potente generosa
dulce blanda cumular
sigo aquella voy al encuentro
me dirijo
hacia ella,
tan vasta tan potente
tan generosa
tan expuesta
a mis ojos
"¡déjeme, señoritagarcía sus gafas de pasta!"
"¡déjeme, señorita, por favor,
no me lo niegue sus ojos
hermosos, deseo con sus gafas, ¿¡ve aquella nube!?"
(se encuentra por entero en su "aquellar")
y seguilla calle y boca abajo,
seguilla como un perrillo
hipnotizado
hacia la gran eclosión ciclogénesis zigurat exclusiva
hacia el derrumbe sonoroso del agua
que en tormenta nos bendice a todos
por igual
santifica nuestras
cabezas ardientes
nos ofrece y participa
para diluirnos en ella
también en agua en sed en mar
allá donde hemos
de cumplir
nuestro Destino.

sábado, septiembre 12, 2015

Dos

Nuevo cuplé


              A Lavapiés la grande

El motero marihuanero
que a su moto le ha metido
bicombustible para funcionar.
La partida de cartas
en la plaza
mientras las gentes se
des-plazan,
y el aviso
del camión de la basura
de la marcha atrás.
El bangla que
de la noche del brazo
acompaña
a los últimos cerveza-amigo.
El que sólo mira por beber.

La guitarra se escucha al fondo:
                           un roto la luna
                                           llena
                   me ha hecho en este
                            haiku-corazón.

La farola,
la caída de las aguas,
la vida se derrama por doquier.


*     *     *


Trenes rigurosamente abandonados

Me pregunto cuál es la noble tristeza
de los vagones aparcados
en andenes sin uso a las afueras
de la gran ciudad
un sábado a mediodía
de regreso a casa
-eso pienso.

(Andenes fantasma construidos sólo para el abandono.
Qué nuevo ángulo descubre en un viaje detenido
el espectro atemporal que allí habita)
 

lunes, agosto 31, 2015

miércoles, agosto 19, 2015

La sentada

Un hombre y una mujer sentados con un cartón apoyado en sus piernas en el que han escrito: "Deshauciados - Sin trabajo". Ambos deben rondar aproximadamente los 40 años.
Un muchacho se les acerca con cierta delicadeza y les dice, aunque difícilmente se le oye, que siendo dos es difícil que alguien les eche una moneda.
La mujer le mira fijamente porque apenas le ha entendido. Es el hombre quien le pregunta al muchacho qué es lo que les ha dicho. El muchacho decide acercarse más pero le parece incómodo o ridículo y decide sentarse junto al hombre. Se sienta entonces, vuelve su cara hacia él y rehace sus palabras. Es en ese momento cuando una muchacha con un enorme bolso rojo y con pinta un tanto desastrada saluda a la mujer y se sienta junto a ella. Se sonríen, ofreciéndose mutua confianza. Curiosamente algunas personas que han visto la secuencia, se detienen y observan a los cuatro. Un hombre mayor, de aspecto sencillo pero cuidado, decide sentarse junto al muchacho y así que lo hacen unos cuantos más al leer el cartón y contemplar la escena. Lo cierto es que al cabo de media hora se ha unido un nutrido grupo de personas de muy diferente condición y parece que todos hablan con todos.
La policía llega y pregunta qué es lo que ocurre ahí, pero nadie se lanza a responder pues o bien no saben por qué han decidido detenerse salvo por algún pequeño detalle irrrelevante, o bien porque sienten cierta curiosidad o bien porque un impulso les ha retenido. Todo parecen conjeturas. Algunos deciden regresar a su paseo o a sus quehaceres, pero son más los que se quedan. Ante esta nueva situación, muchos de los que pasan se detienen, miran y deciden unirse a la sentada. La policía no puede ni por ahora quiere evitarlo, simplemente la sorprenden. Pregunta incluso si hay algún cabecilla de la protesta pero sólo se miran unos a otros con sorpresa. Hay ciertas risas nerviosas pero se acallan pronto. Los que se marchan son sustituidos por otros cuantos y así se llega a colapsar la acera por completo. A través de las redes sociales se transmite un escueto mensaje: "Sentada en Atocha. ¡Acude!". No hay motivos, no hay nadie convocante, pero el que llega se extraña, curiosea un poco y decide quedarse charlando con la gente o simplemente observa, pero al final se sienta en el suelo.
Llega la tarde y la plaza está ocupada. Con un megáfono la policía advierte que han de marcharse o procederán a disolver la protesta. La gente, extrañada, se exaspera... "¿¡pero qué protesta...!? -dicen mientras se miran entre ellos. La gente ha decidido esperar allí, y allí se queda. Poco a poco el tráfico rodado se detiene y se desvía por calle adyacentes. No hay apenas molestias para los conductores. La policía ha creado un cordón de seguridad para evitar que más personas se unan a la sentada. Pasa el tiempo, y ya son miles.
El cielo va cerrándose lentamente. Los pájaros no han dejado de cantar. Llega la noche a la plaza. El ministerio de Interior ha realizado una búsqueda exhautiva en las redes para conocer quién ha sido el culpable de la sentada. No han encontrado a nadie, aparte de a los que siempre se les quiere cargar el muerto.
Se decide intervenir y se desaloja finalmente la plaza. Primero, uno a uno se les va levantando; luego, al ver que la gente decide permanecer allí pese a los avisos y las multas correspondientes por desobediencia, se decide actuar con contundencia. Sacan las porras, los escudos, las protecciones, las bocachas y comienzan las carreras. Al cabo de una hora, aparición de los bomberos incluida, todo vuelve al orden pero lo que no saben es que las redes sociales, como respuesta la violencia que se ha desatado, hacen un llamamiento pacífico pero exigiendo la mayor de las conciencias sociales hasta ahora: "Huelga de consumo indefinida".
Al cabo de tres días el Gobierno anuncia la convocatoria de elecciones y su dimisón en pleno.


(FINAL. Estoy sentado en una encrucijada de caminos en el Retiro. Un perro pequeñajo y pelanas de color blanco al que llaman Mateo se ha acercado a mí y se me ha quedado fijamente mirando mientras escribía parte del relato. Se ha puesto a ladrar y la dueña ha pensado que es por algún ruido que ha surgido al otro lado, algún ratoncillo, algún pájaro, un gato salvaje... El perro, al llamado de su ama, deja de ladrar pero recula y mientras recula refunfuña. Al final se da la vuelta pero intrigado vuelve varias veces la cabeza.)