martes, mayo 24, 2016

Diario IV

El papel, una fotocopia doblada en cuatro partes con unos cuantos apuntes tomados a mano, salió disparada por entre los barrotes del balcón. Ascendió vertiginosamente por la acción del viento, revoloteó como una paloma en ataque y bailó con un árbol al que ya le habían salido las primeras hojas. Busqué una bolsa vieja que ya lleva años colgada en la copa de aquel árbol pero no la encontré, o no quise encontrarla pues no quería asomarme demasiado, ya que solo alcanzo a ver una quinta parte del árbol desde mi balcón.
El papel ascendía y descendía, se colgaba de las continuas rachas de aire, parecía que iba a ascender y dejarse caer en alguna otra vivienda pero descendió de forma igualmente vertiginosa y, con precisión, cayó chocando con la cabeza de un muchacho que caminaba por el paso de cebra. El chico giró levemente su cabeza y comprobó que era solo una hoja de papel. Siguió caminando. Pero la hoja prefirió volver a levantarse, alzarse de nuevo el vestido y continuar camino hacia el otro sentido de la carretera, sin mirar, por supuesto. Con suerte alcanzó el carril contrario y lo perdí de vista. Me quedé ahí, como un pasmarote, deseando que volviera a aparecer, pero nada de eso. Así que me fui corriendo a mi habitación, me puse unas zapatillas y salí a investigar dónde, en qué lugar se encontraba aquella página.
Comprobé la intensidad del viento, su dirección y pensé que la maldita hoja podría haber llegado a la plaza de Castilla, pero al caminar unos cien metros y estar escudriñando cualquier cosa, cualquier superficie de color blanco, vi un triste papel más en la calzada. Al acercarme comprobé que era el mío y me alegré. Había recuperado mi hoja, iluminada y serena, arrojada. La cogí del suelo, canturreé un poco y volví a casa a pasar el resto del domingo.


jueves, mayo 19, 2016

Diario III

Dos palomas juegan a perseguirse entre balcón y balcón, saltando de una a otra barandilla. Una es blanca. Sobre las alas, a modo de distintivo de combate, tiene unas manchas listadas de un marrón muy claro. La otra es más común. No acierto a saber quién persigue a quién, pero, al colocarse a unos metros de mí, me miran (o creo que me miran) ejecutando una danza, un cabeceo como un tic constante. Ascienden y descienden, arrojándose al vacío. (Supongo que si en su cabecita existiera el
lenguaje humano no existiría el concepto de vacío). Mi querido amigo Chozas habla de que bajo mi ventana, sobre las cajas del aire acondicionado, siempre están follando las palomas.
Leo en las últimas páginas de Vila-Matas, Exploradores del abismo, su historia ficción con Sophie Calle quien le pide al escritor que haga una historia para ella, que ella misma se encargará de llevar a cabo. Pero antes habla de las Azores y me entran ganas de viajar a las Azores, recorrer las islas y desaparecer como él. También, tal y como narra en el último capítulo de este libro de relatos-novela, Gould, Monk o Handke han llevado a cabo un proceso de demolición del autor, es decir, el deseo de desaparición del autor. Lo que me llama la atención es el comentario en el que habla de que estos tres artistas fueron pioneros en la decisión de no pertenecer a la sociedad del espectáculo tal cual hoy la conocemos, pues todo ello interrumpe o violenta o, simplemente, jode el proceso creativo. Imagínate a una profesora que estuviera siempre requerida por otros para explicar por qué es profesora; imagínate a un electricista al que continuamente se le hiciera lo mismo:
El otro día usted se encontraba en tal edificio y en el piso cual, la letra pascual, arreglándole la instalación eléctrica a ***. ¿Se sintió reconfortado por el trabajo bien hecho al término de su labor? ¿Qué es lo que le hizo dedicarse a esta profesión? ¿Por qué hacen falta electricistas en el mundo? ¿Viene de familia?...
Joder, sería una locura. Todo esto es una explicación, un aparte, una digresión un tanto absurda que solo desea ser graciosa. Nada más. Es evidente que la necesidad de espectáculo se manifiesta también, y ésta es una manera perversa de describirlo, en una sociedad que no levanta ni quiere levantar la mirada del mismo foco de banal entretenimiento que la seduce continua y peligrosamente. Es decir, un espectáculo que deslumbra más que alumbra un proceso de pensamiento, un quehacer vital. Pero ¿qué proceso vital, qué pensamiento se le puede pedir a una persona que después del trabajo se despeña en su sofá y lo único que desea es evasión, tranquilidad y alejarse de los problemas o las banales circunstancias diarias? Sería en este caso, y por continuar con la broma, el momento en el que entrase en acción, mediante llamada telefónica, el que le requiere para un congreso de profesoras o electricistas y así incluirle también en ese continuo show en el que se podría convertir la vida de cualquiera. Digo, es un decir.

miércoles, mayo 18, 2016

Diario II

El cielo  azul. El café no demasiado oscuro. Las mismas palabras. Escribir tres páginas al día. Romper cuatro. Sin ideas y sin montaña que subir. Hoy es el día de los museos. Kiko Veneno ha tocado hace más de una hora en el Sofidú. El lunes pasado, un relato de Manuel Vicent en El País sobre su figura. Algarabía de perros tras colgar una noticia sobre Kiko y su veneneo en la red. Los sonidos de la calle por la mañana. Leyendo el cuarto o quinto libro seguido de Vila-Matas, en este caso, sobre la atracción del abismo, Exploradores del abismo. Interesante perspectiva la que nos ofrece sobre la materia oscura y la existencia de Dios, ¿de dios con mayúscula?, ¿en caja alta?, o, lo que es lo mismo, cuando habla S. Hawking sobre la increíble posibilidad de que exista el universo tal y como lo "percibimos" nosotros. Al igual que O. Sacks habla del maravilloso equilibrio de nuestro cerebro (salvo raras, muy raras excepciones, por cierto) excepciones para percibir la realidad como la percibimos (así en su libro Alucinaciones). En un momento del libro de Vila-Matas, recreación del autor de los relatos chejovianos, "que por qué hay algo en lugar de no haber nada". He descubierto que lo dijo Leibniz, el filósofo de las mónadas. Hasta hoy nadie ha dado con una explicación satisfactoria. Tal vez la explicación satisfactoria sea la existencia per se, lo que es la primera explicación, es decir, existe porque si no, no podríamos decir por qué existe o no existe, no existiría, sin más, o existe, sin más. También el humor, una fantástica celebración del humor en este libro. Abro ahora mismo por una página el libro al azar del libro... no, del mío, puesto que estaba buscando dónde se encontraba el relato en cuestión y hallo esto: "El humor es el inquilino eterno del vacío, Bo".

martes, mayo 17, 2016

Diario de un poeta recién parado

¿Parado? Oh, no, musas del averno. Nunca.
Me he levantado un poco más tarde de lo habitual, pro no mucho más tarde. He ojeado las alertas de Google. He colgado algunas en Facebook. He puesto música Fusion Lounge. He recogido la habitación. He fregado los platos.
La nueva película de Jarmusch nos habla de W. C. Williams o un trasunto de él. (Qué poco me gusta esta palabra). Por lo que he leído, Jodorowsky ha hecho otra que me parece otra vuelta de más a su egolatría. Prefiero a Arrabal.
Dos días antes de cumplir 45 me mandaron un mail en el que me comunicaban mi cese de actividad para con la empresa (para decirlo así, por decirlo yo así, quiero decirlo así) como si me hubieran conocido hace un par de días cuando llevo 5 añitos, que se dice pronto, trabajando con ellos. Todo un detalle. Ahora escribo este Diario que no sé cuánto durará, supongo que sólo hoy, como ocurre con las cosas que empiezo sin mucha fe. Desde hace tiempo vengo pensando que se generan llamaditas a la ausencia de trabajo remunerado para la "recreación" de uno mismo, pero hay demasiadas mierdas de autoconfianza pululando por ahí, hay demasiado "comodoticio", además no quiero venderme, ni me sé vender porque cuando lo he hecho mi cara se ha vuelto contra mí para devolverme un rostro que no era el mío, a pesar del placer que pudiera producrime estar vendiéndome como el que más. Ahí dejo la metáfora.

Voy a contaros mi vida,
soy poeta,
me puedo desnudar.
He de desnudarme.
Lo hago.
Me tenéis que soportar.
¿Qué mas queréis?
No sirvo para ser un beatnik de
jolgorio en parque o plaza.
Ginsberg, sálvanos de los nuevos beatniks.
Ginsberg, deja de pasar papelitos detrás de Bob Dylan
y sálvanos a los que creemos en las barbas sin barba,
en los pelos largos sin filtro,
en la policía sin policías.
Ginsberg, sé que nos dejaste hace tiempo,
pero tus gafas, pero tus ojos,
pero tu boca carnosa, pero tus orejas
(¿nadie conoce ya tus orejas?),
serán capaces de decirnos, ¡basta, hermano!,
aquí tienes tu propia palanca
para extraer tu luminosa alma,
utilízala, como un calzador de luz,
la usaré y las bellas mujeres maduras
que no te conocieron cuando aún pisabas el mundo
me amarán, o no, pero yo les diré,
una noche en un bar junto a un café y una bonita conversación,
"vente conmigo, deseo abrazarte lo que queda de noche".

viernes, mayo 13, 2016

Ver llover

"Lleva lloviendo tanto tiempo que ya llueve hasta sin ganas".

Noé, justo minutos antes de que una voz en su cabecita le dijera que debía construir un barcoplón

jueves, mayo 12, 2016

El sueño del corrector

Gregorio García, corrector freelance, comprobó al despertar que las tildes habían desaparecido de la lengua española.

miércoles, mayo 11, 2016

Harto de ver películas de ciencia-ficción sobre el destino de la Humanidad, escribo:
Todo lo que hacéis no servirá para nada porque al final esto se lo tragará el sol y luego un agujero negro se comerá todo lo demás a pesar de que los más ricos del planeta hace miles de años se hayan construido la súpercompiyogui de las naves y hayan conseguido colonizar una transtierra en la galaxia de no-sé-cuantitos. Rendíos y disfrutad. 
Raleigh Carsen

miércoles, mayo 04, 2016

VIOLENCIA




Fue un día de esos que son bastante turbios. Te levantas con resaca, con asco sin haber bebido ni haber fumado. Te falla la cabeza, el hígado o la tensión. Un día marrón, no gris, un día vomitado por una gallina vieja. En fin un día en el que mejor encender la TV y buscar al primer tipo que salga en esa caja para pegarle un tiro.
-¿Tú eres el tipo que has salido esta mañana en el programa de tal? –le preguntarás mientras busca su coche en el parking de los estudios de TV.
Se volverá sorprendido o confiado o adulado o las tres cosas y será entonces cuando le descerrajas un tiro en la cara.
-Bam!
Se acabó. No sabes porqué pero también anochece. Lo has arreglado de alguna manera, aunque no te guste la violencia ni te guste la TV.

sábado, abril 30, 2016

Carta de un cobarde venido a menos

Tengo muchas ganas de volver a verte.Tengo ganas de robarte.
Quiero sentarme en un banco y conversar. Quedarnos en silencio, cerrar los ojos, pensar.
Quedarnos en silencio y reír.
Bueno, todo esto es una forma de decirte que me importas.
He estado toda la noche bebiendo. No me he portado mal.
Escucho a un Miles Davis y sé que ya me has olvidado.
Si lees esto, avergüénzate como lo hago yo. No... nada de eso.
Quiero estar dormido junto a ti y no despertar nunca más.
Me importa una mierda lo que diga la Filosofía después de todo esto.

Kassel no invita a la lógica, Vila-Matas

Sobre lo que uno piensa a la hora de tener una noción sobre qué es lo que debe perseguir el arte, Artaud, por explicación de Humboldt, personaje del autor Saul Bellow, lo tenía muy claro. Lo primero que no esté en manos de intelectuales o de críticos, es decir, que no sean, exclusivamente, una máquina de sugerir e inspirar ideas o celebración de la primacía de las ideas.

martes, abril 26, 2016

Tiburones

La manera sibilina de atacarte en tu trabajo. Ellos no lo ven como un ataque, "o no, no quería decir eso". Susceptibilidad. Un letrero de neón rojo aparecerá en tu mente, como aquellas instalaciones de los años 1990 en el Museo Reina Sofía. Entonces quedas aún peor. El problema lo tienes tú, pequeño, débil, susceptible trabajador. Que te digan por ejemplo que respetes el estilo del otro cuando de eso se trata tu trabajo. De eso se trata TU trabajo. Que te lo digan de manera gratuita, porque sí. Acabas de solucionar algunos problemas, te atacan, te defiendes y tú eres el puto-loco-mediocre.
Es entonces -si aún conservas claridad y no te has dejado envolver por su puterfacción- cuando adviertes que bajo su mirada de bondad y comprensión, de accesibilidad y cercanía, su mirada profundamente cristiana, se encuentran los colmillos retorcidos de un tiburón.

La empresa del futuro

Era curioso comprobar cómo los seguratas de la empresa -los cuales habían ido sustituyendo lentamente  pero durante años a porteros o a guardas con escasa formación- no estaban allí para evitar que se colase ningún intruso sino para los propios empleados y su control. Esa era la tarea principal. La que se insinúa en los cursos de preparación, es decir, la más importante. El enemigo está dentro.
Así en las grandes empresas llegará el día en el que haya un guarda de seguridad, convenientemente armado, para la represión de aquellos trabajadores que hayan sido despedidos de forma fulminante o para aplastar cualquier altercado sindical sin miramiento.

jueves, abril 21, 2016

Noche

                         (a M. Houellebecq)

No, estoy bien.
Creo que estoy bien.
Este olor negro que sangra día a día
y que se emborracha con la soledad.
Ya veremos.

"Reflección"

A todo mensaje darle la vuelta. Observarlo por otro lado. Venga de donde venga. Lo diga quien lo diga. Y buscar justificaciones, historia, otros sentidos. No por ganar en el diálogo, en la discusión, sino por fracasar mejor. Oír al final la vibración del silencio cuando el sentido, el significado, se desprende como piel de vaca en el matadero...

miércoles, abril 20, 2016

Metrodemadridinforma

Concurrida mañana en el metrodemadridinforma.
Antes de que se cierren las puertas, en uno de los vagones, un muchacho con camisa floreada y pantalones vaqueros ajustados, toma el libro de una mujer y lo arroja al andén antes de que se cierren las puertas.
La mujer se queda con las manos en la misma posición, es decir, las manos como si aún sostuvieran el libro pero con la mirada fija y turbada observando, ojipláticamente, al muchacho.
El muchacho parece detener su atención en ella y en su sorpresa unos segundos. Los viajeros que les rodean observan la escena sorprendidos, sin imaginar siquiera lo que va a suceder inmediatamante.
-¡Estimados amigos...! -chilla el joven girando la cabeza como un torero- ¡esta fantástica y paciente mujer acaba de ganar otro fabuloso libro que narra las increíbles aventuras de NOMBRE en las tierras de NOMBRE donde, por cierto (enorme sonrisa del muchacho que ilumina el vagón convenientemente) viajará gracias a NOMBRE con un par de pasajes para que pueda ir con cualquier persona que usted decida al mismo lugar donde se desarrolla las desopilantes aventuras de NOMBRE.
A la mujer apenas se le ha cambiado el rostro por el blablabla de viaje que acaba de ganar. Es más su cara parece contraerse y sus ojos se inudan de lágrimas. En un momento dado, entre balbuceos, acierta a decir, sin cortarse un  pelo y sin trabarse ni una sola palabra:
-¡Es usted un mamarracho hijodelagranputa...!
-¿Cómo dice señora?
-Es usted un cabrón malnacido comemierda...
-¿Pe... pe... perdón?
-Es el libro que me regaló mi hijo dos semanas antes de matarse en un accidente de tráfico, maldito cerdo de la mierda de la publicidad...
Se abren las puertas del metro ante el nuevo andén pero nadie se decide salir. La mujer empuja al muchacho y sale a un andén que se ha inundado de personas con la prisa acostumbrada de los martes a las 7 y media de la mañana.
-Joder, tío, -le dice un tipo, joven como él y que sostiene una pequeña cámara con el que ha grabado lo que quería ser un sorprendente anuncio publicitario- esta vez sí que la hemos cagado.

martes, abril 05, 2016

Una pieza fija

No parecía que hubiera ni una sola posibilidad de lenguaje
cuando pensabas en ello,
pero te sucede de nuevo en la cabeza
como si estuviera de nuevo, ahí fuera,
sin posibilidad alguna de trastorno,
sin posibilidad de cambio alguno.

Enquistado como un comodín del sentimiento
                                 aparece
con ese pálpito,
el aura indescriptible
—por mucho que te esmeres es así,
no puedes ni cambiarlo ni expresarlo— 
es la valiente frustración 
anclada a cuanto te remites 
un olor, un rostro, situación,
algún lugar
A AQUELLA EXTRAÑÍSIMA FELICIDAD 
cuando fuiste capaz de desprenderte de ti
y no ser más que lo ahora 
                                fijo
                  inexpugnable
se revela como un elemento tal vez irresoluble
—parece que asoma cierto signo—
sin armazón
pero que late: UN, DOS... UN, DOS... TRES
hasta que desaparece de nuevo
y podríamos decir
que es una pieza fija de la nostalgia.



 

sábado, abril 02, 2016

Vila-Matas, Dublinesca, por ejemplo, esta tarde.

Sé que últimamente no acudo mucho por aquí. Por lo general estoy leyendo. Una veces a pie, y otras caminando. Esta tarde, camino con Vila-Matas que siempre me ha parecido una amable excepción en el panorama de la narrativa actual española, un trazador de historias con personajes que a mí, particularmente, siempre me han llamado la atención. He de confesarlo. Esta vez dejo unas líneas que me parecen para tomarlas en consideración. Las he disfrutado, como estoy disfrutando la lectura de su Dublinesca. Una recomendación, eso es.

jueves, marzo 24, 2016

La luz sigue cumpliendo su tarea

Veo que la luz sigue cumpliendo su objetivo.
Así como el sueño en la mitad de la noche.
Me visto para escribir como si marchara a la calle,
por si acaso tuviera que salir huyendo de mí mismo al descubrir la Verdad
mientras tecleo al azar las fichas de la construcción de mi pensamiento.
Recorrido que ha de ser siempre interpelado por el casi automático golpear de uno y otro cuadrado negro.
Uno otro cuadrado negro irresponsable insustancial imperdonable cuadrado negro que forma cada una de las teclas con un signo en el interior de cada una.
Compruebo que el sueño, así como la luz, cumplen su seguro objetivo.
Al despertar vuelve a desplegarse el on de la memoria y soy de nuevo ese yo que a todas partes me acompaña y al que llamo Yo o el nombre que posea desde que me dijeron... ¿o no me lo dijeron?
No lo recuerdo. Soy tan vulnerable que no recuerdo cuando acepté mi propio nombre. Soy tan débil que no recuerdo cuándo fue el momento exacto en el que acepté llamarme así, firmar ese contrato. Delegamos tal vez demasiado en nuestra vida. ¿O tal vez no?
Negarse a dicha evidencia: (aquella muchacha de apenas 18 o 20 años que en la barra de aquel bar me dijo que se llamaba Lizzy o Lisi o Lissy, quén sabe...
joven y tan sincera). Nuestro propio nombre nadie nos lo podrá arrebatar. Surge en lo más recondito de nuestra conciencia como podría surgir el ojo en lo más oscuro del universo.
Nuestro quehacer es seguir construyendo para poder-seguir destruir. Construir para que lo que se destruye sea siempre en menor proporción. No sé si esto es correcto decirlo así.

Antes de morir, Raleigh Carsen, con el último hálito que le quedaba, pronunció estas palabras: "¿Cómo me llamo?".

El Nombre, nuestro propio Nombre, el-que-aparece-en-lo-más-recóndito-de-nuestra-conciencia
(digamos esto por decir "ser").
Se ilumina con la vieja luz del recuerdo...

Veo que la luz es su propio objetivo.
Así el sueño en el centro más vivo de la noche.

domingo, marzo 06, 2016

La miro ella me mira me grita me chista me silba pero al fin

Me gustas demasiado y sé que te dedicas a la calle.
El tipo mazas que es tu amigo me debería romper la cara.
Me vuelvo loco con solo mirarte las piernas,
tu boca roja me secuestra los ojos.
¿Sabes...?, tengo miedo.
La amiga de la confidencia me mira fijamente
-sé que me has prestado atención.
Alguien quiere engancharme de la garganta mientras agonizo
después de haberte comido el coño.
Lo sé, quiero jugar al asesinato
pero soy tan cobarde
y regreso a la casa del burgués pequeño.

miércoles, marzo 02, 2016

4 apuntes


1.
Seguir sintiendo.
Ese es el regalo.
Cuando la luz se entibia
y parece adormecerse cada sonido.
Abandonar la palabra tiempo.
Abandonar la palabra espacio.
Desaparecer. Continuar en otro ahora.

2.
<<¿Tú también has sentido la voz
que te hace luchar por conservar
lo bello que aún queda aquí?>>.
De la película Battle of Seattle.


3.
Cuerpo y conciencia

Al regresar tras el largo verano
comprobamos cómo el mocho reseco
como sarmiento como esparto
la luz encarcelada
la soledad acumulada
nos ofrecía su poderoso olor,
regalaba la postura
de lo que ha de volver a residir.
Un universo sin hábitos. Un ataúd enorme.
Así nos acoge la casa,
su existencia inexcrutable.


4.  

<<Tengo tantas cosas en la cabeza
que no me dejan pensar en nada,
que no me dejan hacer nada...>>.
Dennis Hooper, en El amigo americano, de Win Wenders.
 

martes, marzo 01, 2016

Contemplación

En un viejo campo frutal.
Al fondo las viñas añosas retorcidas
como trenzas de un sueño impuro.
El aire apenas diluido
me fabricaba en esquirlas el rostro,
pero lo gratificante era contemplar
aquel terso lino gris azulado
que golpeaba el cielo
como si no importase al fin.
Palpitaba o se dejaba caer
como una sábana. Un cuerpo
sin caricia. Solo yo
en mis pobres ojos.
No se desea tocar
lo tan bello.
Se deshace.
 Nada reconforta más como abandonarse así.

Farsa

La vida puede ser una farsa
pero aún así es interesante
quedarse hasta el final
para ver adónde llega.

Febrero

un gris perla uniforme
                     tamizado
          la luz ansolada
                 persiste
                 
                  cedazo

jueves, febrero 11, 2016

Un par de apuntes

Burgos

Armarios roperos
listos para ser desestimados
con sus viejas cajoneras
listas para ser desestimadas.
Muy bien olvidados
a lo largo del arcén
de una vieja carretera:
armarios roperos
viejas lavadoras cocinas
como viejos armarios roperos
lavadoras y cocinas listos
para ser desestimados
hundidos en cualquier cuneta
a 10 o 15 metros de la vieja carretera
al vertedero
rodeado
por un viejo muro encalado cada 5 años
amén del invierno
atesoran religiosamente todas
las reliquias vetustas ya deformes.

Los cielos, claros.
Las nubes, grises.


Un comentario

Por ejemplo, en el descubrimiento de la poesía de José-Miguel Ullán, Ardicia, hubo algo de mágico y magnético, así lo hubo en aquellos años en los que empecé a descubrir la poesía, en general -en particular-, y a aquellos autores que me volvían a implicar en lo poderoso del lenguaje, en la alquimia del propio hacer poético, es decir, de qué manera la poesía y su fuerza me había descubierto a mí, me había señalado de una manera irrechazable, tal y como te señala el amor.
Esto puede aparecer y surgió de nuevo al leer y releer a Cirlot, y descubrir en la bibliografía el continuo-temporal. Aquellos años 80, antes de la facultad, cuando descubría en las ediciones “restauradas” y bien cuidadas y reconstruidas hasta límites que ahora serían insospechados (de hecho, en la misma biblioteca popular a la que yo iba habitualmente trabajaba una persona que se dedicaba a la restauración de los libros de aquellas ediciones que venían de los años 40, bien manoseadas por el uso y el préstamo continuo: arreglaba lomos, pegaba o encolaba los pliegos sueltos, y cubría bien la tripa con una cubierta o con unas tapas duras y generalmente oscuras; una persona que bien podríamos decir de ella que hacía un trabajo necesario) a autores completamente desconocidos con mundos nuevos e incomprensibles para mí, por mi edad, por mi experiencia… Era un continuo hallazgo, un torrente de tesoros guardados en una piel ajada, amarillenta por el continuo ruido del tiempo, un mínimo hilo de luz para vislumbrar lo que es el ser humano…

jueves, enero 28, 2016

Tres poemas más publicados en la revista Generación Espontánea


Naturaleza muerta

¿Habéis escuchado al detener vuestro coche
el sonido marítimo de la gasolina
golpeando las paredes del depósito?


La conciencia del agua

Volveré a ser agua algún día,
saldré proyectado por la fuente inconstante
a lavar el rostro de aquellos
que lloran.
Saciaré a la nueva criatura.

Volveré a ser agua algún día
tras dejar de ser polvo
o silencio en el aire,
hombre de ansiedad inconstante
nube que siempre transcurre.


Televisión

Un tipo con un banjo eléctrico
otro flauta y perilla larga
hasta el esternón,
más:
baile de salón sobre una pista de patinaje de hielo, maniquíes,
“más veneno” –me pide otro.

Fumo un cigarrito en el salón de mi casa,
la gente aplaude mientras escribo
justo lo anterior,
y los giros virtuosos del vals
en la Viena de antaño
llamaron tanto la atención
que era casi un pecado mortal.
Realmente son raros estos músicos,
Les sobrepasa su quehacer
-pienso- y deben pasearse por el cable de la vida
como lágrimas de pájaro.



(Con ligeras modificaciones en el primer y segundo poema)

miércoles, enero 27, 2016

Un viejo poema de amor rescatado de la revista Generación Espontánea, noviembre de 2007

Se enamora 3,141592654 pero es un cuadrado.

Todas las mañanas realiza una aparición sencilla y se deja sumar entre tantas huellas.

No hay nada más que decir, solo desnudo. 

Las coincidencias en los medios de transporte 
son indirectamente proporcionales al sentido de las causas.

De sus ojos parten todas las orillas y un segundo
podría convertirse en una amenaza entre sus manos.

Si corre se hunden las carreras 
y un paso de cometas se abre en el puente de Brooklyn.

Sabes que morirás con ella un viernes.

H: 7:27     T 24 ºC     Próxima parada: Cuatro Vientos


miércoles, enero 13, 2016

He salido a dar una vuelta

Una chimenea blanca
expulsa vapor de agua.
Escucho las conversaciones de la gente.
He salido a dar una vuelta.
Pertenezco a los que caminan sin rumbo.
O no pertenezco a nadie.
La gente tiene la oportunidad de estar bien, algunos la aprovechan.
Un enorme nido en el cielo pobre de enero.

El luminoso en el centro de la ciudad pregunta:
¿Se ha metido un policía dentro de usted?

martes, enero 12, 2016

Cirlot & Ars sonora

Me gustaría hablar de las casualidades ocurridas.
Leía a Juan-Eduardo Cirlot, una antología publicada por Cátedra en en 1981 que se encuentra bastante bien y que me costó 3,50 Euros en un puesto de Alonso Martínez.
Leí la serie de Bronwyn.
Por la noche puse la radio. Música callada o Ars sonora, no recuerdo.
En él una larga pieza que contenía parte del poema Inger. Permutaciones.
Inger Stensland. [Inger Stevens (1935-1970)], in memoriam.
Que había leído aquella misma tarde.
Fin

jueves, diciembre 24, 2015

Kurt Vonnegut, Un hombre sin patria

Hace ya unos días terminé este libro que me dejó Toni.
Se lee rápido pero eso no quiere decir que sea facilón, más bien es contundente y en ocasiones sabio y en otras burlón. No hace falta estar de acuerdo con todo ni al revés. Puedo asegurar que de eso no va ningún  libro que yo sepa, a no ser que lo haya escrito un ego monstruoso. Al igual que desconfío del libro sin erratas, desconfío del escritor que parece ser infalible. Pero este no es el caso de Kurt, aunque a veces lo parezca. ¿Cuál es uno de los males del ser humano? Respuesta que aparece y desaparece como bombillita de árbol de Navidad en el libro: los combustibles fósiles.
En fin, cuál es el país más abusón del mundo: los Estados Unidos de América. Por afán de conseguir materias primas y en concreto la que se señala se ha convertido en un ir y venir de guerras a su paso. Como cualquier país, lugar o nación colonialista o imperialista que conozcamos... Teoría darwinista a tope. Una actitud que ya nos precede, según el psicólogo Claudio Naranjo, desde hace ya 7.000 años. Que ya es poco. Parece que el hueso que el mono toma en su mano en 2001, Odisea en el espacio (Kubrick lo hizo) todavía no ha dejado de batir la tierra, parece que la re-evolución va a ser cuestión de que nos pegue de nuevo un chispazo al ADN por la face. No sé, ahí lo dejo. Que lo recoja Julius.

domingo, diciembre 13, 2015

Jaime Gil de Biedma, Diarios

El otro día estábamos unos amigos y yo comentando el nuevo libro sobre JGB, en este caso sus Diarios, y concretamente el tema de la pederastia del autor. Esta página concretamente contiene el primer encuentro en sus Diarios con un menor. Más adelante, habla de que el niño ha de ir con el niño, el joven con el joven, etcétera, tras el desastre del encuentro.
Hace tiempo recuerdo que, concretamente, estos últimos diarios, si no me equivoco, iban a ser publicados 50 años después de la muerte de JGB, por una cuestión de anonimatos y de no molestar a personas a las que conoció JGB y que pudieran estar vivas aún, pero he aquí finalmente que lo han hecho antes de que terminase este mismo año.
Continuamos con la lectura.

viernes, noviembre 27, 2015

Voces

Saber que aquel que baja calle abajo soy yo
y que éste que le observa acodado en la baranda
de un cuarto piso de la terraza soy un yo.
Al pasar por la última casa
en un balcón abierto
surge lo que parece la voz de una anciana
que repite una y otra vez, una y otra vez
que ella ha luchado y lucha
casi sollozando,
y otra voz calmada y de hombre la exaspera.
Ése yo sólo acierta a ver el techo
donde se levanta la pintura,
una lámpara dorada de techo
muy anticuada y en el que apenas
funciona un foco que proporciona
una luz espectral.
Ése que veo allí casi al doblar la última esquina
soy un yo que recuerda,
y que se reúne con la tranquilidad engañosa
que proporcionan ciertos recuerdos
y que piensa deshacerse de todo
cambiar de lugar, de ciudad y de país
para que cada día no le abrase la nostalgia
con la sola y única fortuna de recordar vívamente,
marcharse de aquí, buscar los tesoros limpios de lo nuevo
aunque siempre haya una mujer que solloce
quejándose de lo mucho que ha luchado y que lucha
con solo una voz que no entiende lo que dice,
que sea la voz de la soledad que impacable
se haya echado sobre ella misma
y le conteste con voz baja pero grave
que nunca es suficiente,
que a nadie le importa...