martes, agosto 23, 2016

C. Milosz


La aparente facilidad con la que escribe Milosz sus poemas, recreando paisajes tanto exteriores como interiores, constituye una manera de contener una realidad que constantemente Milosz nos dice que se le escapa. No hay palabras para describir no lo que percibe sino lo que simplemente le rodea. Pero aún así, trasciende con un oficio que es afilado, que con ductilidad y conocimiento es capaz de desentrañar aquellas sensaciones que siempre nos dejan con el regusto de "cómo decir", por dónde empezar, cómo referirse, etcétera. Milosz lo hace fácil. Parece fácil, ¿verdad? Habla de los inabarcables paisajes de la conciencia, de la melancolía, de la pérdida de la juventud para el extrañamiento ante la vejez de manera sencilla pero no por ello menos contundente o certera (resulta curioso cómo nos hace ver la distancia entre la conciencia o el "yo" que a medida que avanza la vejez se extraña de su cuerpo como si se hubiera colocado un disfraz...).También, en su Ars poetica, señala las flaquezas de los poetas y de cómo se pueden llegar a avergonzar al mostrarlas (no es otra cosa que intentar añadir claridad a lo que como seres humanos nos afecta) o de quién dicta la poesía si un ángel o un daimonio.

Sí, Milosz es ante todo un ser humano que se hace las preguntas más archiconocidas sobre el sentido de la vida, la muerte, el permanecer a esto y por qué, aparte de su paso por lugares fuera de su hogar. No levanta juicios sino que nos compromete más con nosotros mismos. Sin duda, este es un brevísimo apunte sobre su poesía. Nada más que eso.

Czeslaw Milosz, Tierra inabarcable. Antología poética. Barcelona. Galaxia Gutenberg, 2011.

viernes, agosto 19, 2016

Natural naturaleza

Últimamente me encierro en los baños de los bares a pensar.
No quiero salpicar con mi mirada fija o ausente a aquellos que dejaron de hacerlo por miedo,
o para preservar a sus hijos de la calamidad.
Surgen de nuevo, otra vez, las revueltas pertinentes que son sofocadas con extraordinaria precisión quirúrgica por aquellos los dictores de la realidad en firme.
Es lógico dejar de pensar para sobrevivir y así existir largos años.
Es de sentido común no buscar sentido alguno.
Un par de generaciones cayeron bajo el engaño de la liberación total por el caballo y los viejos no renunciaron a ni siquiera un ápice de su poder.
Aquí están, siguen aún.
Condenando todo aquello lo que sea una amenaza para su campo abonado.


Me encierro en los baños a pensar.
Oigo en ocasiones las conversaciones con una pátina fecal a la que ya me he acostumbrado.
El orín viejo de la hipocresía,
la fetidez gobierna ya mi memoria pues mi memoria ya se ha acostumbrado a la costumbre,
y a la pegajosa necesidad creada que me nombra y me exige en un continuo viaje a la enajenación.
El olor que soporto es éste, a éste me he acostumbrado.
Resulta llamativo que cuanto más aseado está un cuerpo,
más podrido puede encontrarse por dentro.
Pero no es cuestión de establecer éticas,
pues las éticas en estos tiempos donde solo se igualan los montones de basura,
donde se estableció el "yo-más" como código único
se han transformado en cinismo,
cinismo como salvaguarda de las conciencias.

El disfraz de la retórica para retorcer el lenguaje.

Los nuevos negocios, la ambición y la codicia y el dinero: non olet.
Y yo me santiguo y rezo ante el espejo que malrefleja mi imagen de viejo canoso y ojos apagados,
y le exijo que me devuelva mi rostro,
hinco mis rodillas y agarro mis manos y retuerzo mis frágiles dedos repletos de manchas de senectud,
lunares disformes que ya campan a sus anchas en la diestra en la siniestra
y le suplico: devuélveme mi rostro.
El mundo se ha convertido en un enorme vertedero,
en una tubería herrumbrosa que ya no es capaz de verter agua sobre nuestras diarreas de consumo y efímero placer,
y te huelen el culo los perros al salir otra vez a la luz,
que es la que limpia nuestros rostros,
nuestras sonrisas,
y es la lluvia quien enjuaga nuestros anos
y todo eso lo hemos olvidado.
Hemos olvidado la ternura de la naturaleza para con nuestros cuerpos.

Y rezo a un dios muerto y enterrado en la cloaca del consuelo.

miércoles, agosto 17, 2016

Claro que sí

Ya no te acuerdas
ni apenas
de aquellas hojas
que llamabas
con buen criterio
hojas
pliegos
eran
no sé n
o
recuerdo bien
aquello que colgaba en una línea de pestaña de un tejado a otro de la sonoridad literaria
pliegos de cordel 
se llamaban
y quisiste hacer
e hiciste
no se te olvide
a  causa de un chico que llegó de Granada
azemos arte
leíste en su primera página
y luego por qué no
seguiste con esa idea
que era una idea
fanzinante
de un encuentro de revistas independientes surgió eso
en el vestíbulo de la Facultad en el Edificio A
una mañana
sin saber qué hacer
con esa nube negra que te acompaña siempre
y te acompañará siempre
y te entusiasmas otra vez
luego YPH
se fijó
y tú con la radio
y vosotros
y la méquina dalicada comenzo a funcionar otra vez
y estás buscando otra 
y todos
y eso es lo que querías hacer
recuerdo

aún lo recuerdo

claro que sí habrá otra
pero es muy difícil porque
te has cerrado con una mano un ojo
caminas con medio pie
y hablas con con con con
tartamudeo de tu ímpetu
de tu


eh!

Menos yo

Todo el mundo está empeñado en que sea como todo el mundo.
¿Cómo es todo el mundo?
El mundo es todo el mundo, menos yo.
Por supuesto.
Estoy se debe tener muy claro.*
Duela lo que nos duela.
¿Pero no puedes ser como todo el mundo? -me dice todo el mundo.
Todos los días la Voz de todo el mundo que habla, regurgita palabras en el dial
100 de la FM
dice / dicta.
Esto, lo otro y lo de demás allá:
los mismos-otros asesinatos, guerras, meteorologías, encuentros y desencuentros, pases de modelos,
tipografías, blabla, blublublú, y hasta el habitual, conocido, disparatado noséqué.
Y creo que me queda poco tiempo.
Exactamente desde ahora hasta el momento de mi último momento.
Y eso es "poco tiempo" o a mí me lo parece.
Es demasiado tiempo, también es demasiado tiempo. Sí, así es. Mientras me miro
y pienso lo que falta para que vuelva a cortarme las uñas de los
pies.


*(No "se debe de tener" sino "se debe tener". Si no sabéis la diferencia marcháos a una gramática, joder, que para eso están.)

viernes, agosto 05, 2016

Diario X (Búsqueda activa de empleo)

Mi experiencia se basa principalmente en la comprensión, redacción y corrección de textos, así como en la edición. Artículo de lujo para todos aquellos que busquen algo bueno para sus editoriales, intuitivo, personal, veraz, currante. Si no sabes bailar, no cuentes conmigo. Si no hay ritmo y no tienes ritmo, no es mi sitio. No te hagas el mohíno, ya sabes a qué me refiero. Ponemos un rato el mundo patas arriba y luego nos vamos a una playa donde el atardecer nos sirva los daikiris. Tengo imaginación, ¡qué pena!, ¿no? Bueno, se pasa pronto. Un, dos, tres..., ya ves, nos cae el éxito por todos los lados. El último que cierre. Que pases un buen fin de semana.

miércoles, agosto 03, 2016

La cuchara


Nuestro padre
con una cuchara de madera
nos sirve
uno a uno
las lentejas.

Echa con rabia
el contenido
en cada uno de nuestros platos
desportillados por el uso.

Lentejas con arroz
todos
y cada uno de los días.

Es
su gesto de intenso asco
lo que me llama la atención
mientras golpea la cuchara
de madera
en el viejo plato.

El engrudo alimenticio.

“Alguno de vosotros
-nos decía con rabia-
seguiréis pidiendo
una ración cuando hayáis llegado
a los 40.
¡Porque no tenéis cojones suficientes
a exigir lo vuestro!”.

Y la cuchara atronó
con dureza sobre otro plato.

lunes, agosto 01, 2016

Brevísimas reflexiones & Autobombo

Hoy cumple 11 años este blog. Iba a escribir un discurso sobre el principio, la parte media y la actualidad del mismo pero me ha resultado bastante ñoño y con lugares comunes y rollito chupiguay y he decidido desecharlo. Como no es un plástico no contaminará el mar, ni ahogará a una tortuga. Son palabras que no están impresas.
Se resume en estoy más gordo, más feo, con más mala hostia, más tiquismiquis e irascible. Y por otro lado, más pasota y más desengañado, sobre todo del mundo laboral. Ayer, en una película que protagonizaba Bill Murray, St. Vincent, una película patrocinada por los Círculo Católicos Estadounidenses (no sé si existe eso, es una alegoría con el cartel pintado Caja del Círculo Católico que aparecía en cada una de las paredes a la entrada de los pueblos en la provincia de Burgos, búscalo en internet ahora que no encuentras ni una imagen pero existió, ¡vaya que existió!), Bill le decía a su joven vecino refiriéndose a su amiga prostituta que era uno de los trabajos más honrados que existían. Sigo: más pesimista, soporto menos a la gente y por eso desaparezco cuando tengo oportunidad, pero esto solo ocurre en ocasiones. No pierdo, ni quiero perder tiempo, en intentar comprender lo que me resulta idiota o simplemente vulgar. Se me llevan los demonios más fácilmente. Soy un viejoven verde o de color lima. Me sigue interesando lo raro, que es lo que le da un poco de color (no necesariamente "bonito" a la vida). Cada vez soy más anticlerical y no sé si creo en una trascendencia, no por consuelo sino por una cuestión del valor de la conciencia o el valor que le damos a la conciencia como motor que ha conseguido asomarse al abismo del universo sin horrorizarse. Llamémosle a ese complejísimo ser: cerebro. He desaparecido de aquellos lugares a los que iba/frecuentaba. Persisto en otros.
El amor me asusta. Huyo a la carrera y lo sigo haciéndolo del compromiso. Pero ¿quién no teme a la soledad? En fin, sigo despistándome con facilidad y cometiendo errores curiosos pero nada sorprendentes, con lo que cae todo un poco en el aburrimiento.
Afortunadamente nadie leerá este post, solo lo ¿verá? la maquinita rusa que me está constantemente boombardeando a visitas. Qué mierda el spam. La masturbación espasmódica y sin placer de la Red.
Si tienes ganas, dilo. Para eso están abiertos los canales y los comentarios.
11 años, se dice pronto.

viernes, julio 29, 2016

Vacaciones

Vayan saliendo escalonadamente de Madrid aquellos que comiencen sus vacaciones este fin de semana (y quieran salir de esta puta ciudad que se ha convertido en un bidón de gasolina ardiendo constantemente).
Entren de la misma manera los que vuelvan a la capital tras unas merecidas (o inmerecidas, no me voy a meter en eso) vacaciones y métanse sus gestos sombríos y de frustración por donde puedan. 
No hay piedad.
 

martes, julio 26, 2016

Recuento (1973)

(...) el verdadero revolucionario era el que vivía como un perro, que del resto no había que fiarse.
                                                                                               Luis Goytislo, Recuento

jueves, julio 21, 2016

Keith Haring

Es un honor
que te arresten
en el metro de
Nueva York.
Le arrestó
¿saben?
aquel poli
andy sipowicz,
o dennis franz,
como prefieran.


miércoles, julio 20, 2016

Camilo, un vago más (Diario IX)

Al cabo de 5 años de trabajar para la misma empresa, se percataron todos de que se habían encontrado codo con codo con un vago.
Así es, Camilo es un vago aunque lo estuvo disimulando muy bien hasta el mismo momento en el que le descubrimos. "Sin duda alguna ha sido un verdadero artista de la simulación" --cualquier jefe o jefa de recursos humanos que se precie, cualquier compañero que no le hubiera perdido ojo durante estos años, cualquiera que le viera en su lugar de trabajo, incluso cualquiera que recordara haber leído a Kafka o a un personaje llamado Bartleby, hubiera corroborado estas últimas palabras.
Una de las confesiones a un amigo y compañero que trabajaba con él, grabada en el mismo sitio en el que fue su lugar de trabajo, explica: "Lo cierto es que no nos dimos cuenta de ello hasta el final (...). Fue un par de días antes de su cumpleaños. Incluso, le teníamos preparada una fiesta sorpresa (...). Resultó que en el último mes apareció su verdadero yo, se quitó la máscara y fue en ese momento cuando las dudas comenzaron a aparecer hasta llegar a lo más alto de la pirámide de la empresa (...). El jefe de personal no se lo podía creer, se mesaba los cabellos, el rostro que surgió tras sus manos era el mismo que el de un hombre acabado, un hombre desesperado, un hombre confundido, dolido en su más íntimo (...). Nadie se lo podía creer, todo el mundo... ¡hasta las mujeres de la limpieza!, ¡pero si era un chico simpático, muy agradable!, me dijeron. Nos quedamos todos muy confundidos".
Lo que puede llegar a engañar un ser humano puede llegar a ser incognoscible. A pesar de que hacía horas extras no retribuidas, era un vago. Engañó y embaucó a la perfección... ¡y no sólo por esto! Antes de las vacaciones de verano -un par de semanas porque era freelance- echaba muchas más horas pues sabía que debía terminar, que debía empeñar todas sus fuerzas para culminar con éxito la tarea.
En fin, Camilo es un vago integral, un zascandil, este errático ser al que le ofrecieron un lugar de trabajo, una ocupación acorde con sus estudios, con su vida, con la construcción de su felicidad y su familia, y que al cabo de tantos años de cumplir con sus deberes, con su cometido, con su labor, se percatan de que es un vago de remate. Y esto, sin duda alguna, es un perjuicio para la empresa que ha confiado al 105% en una persona, en una aparente gran persona, sí, como Camilo. Ha traicionado, se ha reído, ha despreciado las esperanzas puestas en él. Otro varapalo más no para la empresa que, vuelvo a decir, confió en él como una persona dedicada en cuerpo y alma a su labor como autónomo, como trabajador libre, sin ataduras, sino para todos aquellos empresarios que día a día confían en miles de personas a pesar de no conocer para nada sus vidas, a no ser por un par de rídiculos papeles que se denominan currículum vitae.
En fin, el misterio ha sido desvelado y, con él, Camilo, ese gran desconocido.

martes, julio 19, 2016

Desconocidos por un desconocido

Conocí a dos desconocidos y al rato me desconocí.
Eran dos absolutos desconocidos, por lo que pude comprobar fehacientemente. Uno se llamaba Kalka y el otro Rimkem. Eran de algún lugar de Mesopotamia pero eso no pareció importarles. ¡Tanto se desconocian!
A medida que caía la tarde, se fueron desconociendo cada vez más hasta que se transformaron en una neblina inmortal, en vapor de agua, en una melodía que bien se puede escuchar a medida que avanzas por un camino en el que nunca te había dado por pensar que existiera tan cerca de ti y tan puro.

Dios

Volvemos de nuevo sobre los pasos y la andadura original y personal de la duquesa Elsa Von Freitag de la que se dice, en este artículo, que la obra más conocida del gran Marcel Duchamp es suya, es decir, Fuente. Un bonito mingitorio (¿de ahí vendrá la palabra "minga"?).
En mi opinión, la escultura Dios, que ilustra este pequeño y humilde comentario, es soberbia y mágica. Un gran ojo que todo lo ve y en nada participa, por el que todo sucede y transcurre, y en el que todo se contiene. Una humilde cañería ligeramente inclinada. Hay que ser niño para recoger todas las posibles interpretaciones de la obra. ¡Y no hablemos del material utilizado!

viernes, julio 15, 2016

Verano

Vivo frente a un enorme supermercado
de grandes letras gorditas
que lucen sin agresividad por las noches,
y con pocos libros y memoria alguna
que pierdo al cabo de 10 o 15 páginas.

Hay una ausencia casi absoluta
y preocupante de tráfico.

Cruzan, delante de mi balcón-ventana,
por la rastrojera,
jóvenes con pantalón corto
y tranquilos solitarios árboles bajos
que apenas dan sombra
porque aún no tienen ni tres años.

El cielo azul parece una camisa de fuerza.

Me gusta escribir,
rascarme la cabeza,
mirar por la ventana,
encender y apagar la TV
de manera intermitente,
y pasearme un par de horas
fijándome con cierta discreción
en las personas que encuentro
hasta llegar aquí.

La tarde se me ha echado encima
viendo un video con un discurso de
o hablando con un amigo
que ha vuelto de Nueva York,
o en recordar que debo regar las plantas
de aquellos colegas
que se han marchado
de esta ciudad de mil demonios
lo que me ha dado por pensar
de un tipo que durante el verano
ocupaba por la cara casas vacías y las habitaba
imaginándose otra vida,
o en aquel relato de John Cheever
que recorre
de piscina en piscina
toda su urbanización.
No sé si plantearme esa vida este verano.
Es evidente que no.
Lo difícil será volver a la normalidad:
buscar trabajo, dejar de escribir estupideces
y saber que este verano
pasará otra vez más
de forma inadvertida.

martes, julio 12, 2016

Un sencillo día de verano


Árboles gigantes como predicadores de aldea.
Malas hierbas comentan cómo surgirá el nuevo día,
con la convicción de que no se desea ver menguado
un ápice el poder de su bolsa.

Eléctricos hipócritas 
tranquilizan a los que a su vera se acercan:
pájaros escuálidos,
pollitos de colores,
viejas chonis,
y jóvenes casi sin ánimo ni alma
ni hálito vital ni nada
pero con ganas de devastar 
las catedrales de la especulación 
con un solo megáfono.

Eclécticas esdrújulas esconden su frutal atonía 
ofreciéndose como confeti
para ávidos poetas domingueros.

El runrún metafísico 
caracterizado por una enorme K
que anuncia el paso ciclópeo
de las colonias penitenciarias.

La vecina golpea la pared
que me separa del abismo
como una alfombra.

La calle arde.

miércoles, julio 06, 2016

Caballo

A un jinete le transformaron en su caballo,
y bajaba las escaleras del
metrodemadridinforma
como un luisastolfi 1992,
marcando el ritmo passage
y la espuela luminosa, la crin.

¿Conoces la historia?
confundieron sus cuartos traseros
con unos pantalones bombachos
XXXL

No quiero ser una naranja

El error está en pensar en el ser humano como si lo definiera un libro de autoayuda, lo rodeara, le diera un apreciable, riguroso y concreto significado. Le colocara una hermosa cubierta, a ser posible brillante y con las letras en relieve lo que le da seguridad, prestancia, volumen a cada una de las palabras que se encuentran en sus tripas.
La singularidad del ser humano, ahí se encuentra el quid de la cuestión, esa es la piedra angular de una sociedad que ciertamente se ha nutrido por este tipo de personas que aparentemente nada tenían, o aparentemente casi nada tenían que ver con el contenido que les soportaba. La inasequible diferencia, lo único como respaldo y proyectil de un todo humano que se mueve, se conmueve, agita y convulsiona para mostrar la realidad de cada persona. En cambio, el afán misterioso, pero constante, es normalizar, armonizar a todos los sujetos como un todo seleccionado, como cuando el distribuidor de naranjas le exige al agricultor un determinado calibre.
No soy una naranja,
Por supuesto que no, pero hazme el favor... empieza a pensar que eres una naranja porque así serás más feliz,
No, pero yo no soy una naranja, ¿ves? ni siquiera tengo una forma redonda, un color definido y uniforme por todo el cuerpo, ni el aspecto ciertamente rugoso, ni he nacido de un árbol, todo lo más te puedo decir que nací en Valencia, pero en el huerto de mis padres nunca creció ni una sola naranja...
Ya, ¿pero no te das cuenta de lo fácil que sería para todos que eligieras ser una naranja? Debemos ser cada uno de nosotros parte de este huerto hermoso,
Ya, pero no soy una naranja,
¿Querrías ser un tomate, un limón, una lechuga? Hay mucho para escoger.
¿Qué?
Sí, hay multitud de frutas, verduras... o deseas un poco más de exotismo, algo de fuerza, de peso, no sé... ¿un mango? Si no quieres ser una naranja, podrías ser un mango o una papaya, pero lo cierto es que deberías cultivarte tú, con tu esfuerzo, con tu sacrificio...
Ya, pero creo que no me has entendido, no me has entendido en absoluto. Si te digo que no quiero ser una naranja es que NO QUIERO SER UNA NARANJA.




martes, julio 05, 2016

Lista suscriptora

«Un aficionado a la explosión», 0.50 centavos
«Un dinamitero», 0.25 centavos
«Uno que destruye», 0.50 centavos
 «Una bomba a los papas habidos y por haber», 0.20 centavos
«Dinamita en las iglesias», 0.50 centavos
«Uno que quiere quemar el Parlamento», 0.50 centavos
«Undesconocido»,  0.30
«Uno que ama las explosiones», 0.10
«Uno al que le falta la pata»  0.20
«Un desgraciado»,  0.14
«Un descamisado», 0.30
«Un anti-burgués», 0.20
«Tots per la libertad»,  0.15
«Un espiritista», 0.20
«Un irredento», 0.50

(Enlace en: Agente provocador)

Reflexiones

Expresar cualquier juicio de valor es ya de por sí o entraña una equivocación. De ahí que aquello que ya se dijo: "si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo digas". De hecho esto último también es equívoco pues el silencio es un posicionamiento que dice a su vez.

lunes, julio 04, 2016

Sr. Muertito (una reflexión sobre el bien y el mal, o algo parecido)



Hacía muchas más cosas, y mucho mejores, ahora cuando estoy muerto que cuando estaba vivo.

Cuando estoy muerto les susurro a los animales y me corresponden. También hablo con las personas que como yo, aún están muertas, y en ocasiones les dicto algún que otro verso, una melodía, la posible solución a sus problemas; les motivo para elegir el buen camino, a esto creo que lo llaman intuición. Me inmiscuyo en sus asuntos. Sí, lo reconozco. Soy un metomentodo, un auténtico impertinente pero siempre con buenas intenciones.
Existen otros que solo hacen el mal, que son unos auténticos hijosdeputa (pero no lo eran porque no se tiene madre, aún no, no por entonces), culpables de ciertas actitudes y desgracias que evito mencionar. Ellos se defienden, en cambio, con el típico argumento de que alguien tiene que hacer el mal para que todo marche bien. La balanza se desequilibra, el caos llega y todo se convierte en una aburrida e indigesta comedia con edulcoradas imágenes llenas de gatitos mimosos. Luego el único placer que encuentra el ser humano es en exterminarse a sí mismo. No hay nada peor que la molicie, el no saber qué hacer con tanto bueno, que todo vaya perfecto. Alguien tiene que joder la marrana para que haya otro “alguien” que lo arregle… lo que más nos gustan son los parches, hay personas que ponen unos parches estupendos que duran incluso más que una vida humana en la Tierra –dicen.
No me lo puedo creer –pienso. Cuánto de ironía, qué sarcasmo a prueba de bombas. Qué miserables –concluyo.
Pero ellos siguen con su media sonrisa en la boca, como asegurando que pronto lo entenderé, o tal vez nunca. Demuestran así una superioridad intelectual que me asquea.


*          *          *

Fue entonces cuando hartos ya de mis impertinencias me obligaron a nacer de nuevo. Pues se nace, sí se nace, pero no se guarda la conciencia en ningún lugar. (Un borrado perfecto, joder, ni siquiera el mejor hacker del mundo podría hacerlo mejor, aunque no sé si es trabajo para un hacker o un informático, o para un perrillo que se mea, literalmente, en tu disco duro). No es cuestión de que cualquiera de nosotros cuente con ventaja. Salvo mi caso, por eso les cuento lo que les estoy contando. Soy un privilegiado transvida, pero no sé por qué y eso me extraña… Volviendo a lo anterior, podría tratarse de una cuestión de soplo vital, de alma, y a eso se le llama “conciencia”. Los budistas lo supieron ver bien pero aquí, y mira que lo siento, no hay ni nirvana ni avernos. Los errores y las maldades se pagan en el transcurso de la vida. Nada más que eso… y si me pregunta que qué tal, pues sí, nací bien, creo que no causé ningún problema y poco a poco me puse manos a la obra. Desde entonces todo ha sido mucho más exigente, mucho más cansado y por supuesto mis limitaciones han crecido. No me siento tan lúcido, tan rápido, tan osado, ni con tanto acierto como antes. Mucho perdí al nacer, pero no me puedo quejar. De vez en cuando me vienen ciertas sensaciones que me hacen trascender y que me recuerdan aquellos tiempos en los que era un muerto... que es como lo llaman aquí, denominación muy infantil si me lo permiten, qué quieren que les diga.


(PD. Mañana traeré aquí un fantástico poema dedicado a uno de los jinetes que hizo las delicias del equipo español en la Olimpiadas de no sé cuándo. "Por qué", se preguntarán, pues no lo sé. Punto.)

viernes, julio 01, 2016

Diario VIII



Te han despedido de todos los lugares. Te encuentras solo y cansado. Mucho más viejo que viejo. Te han despedido de todos los lugares. ¿De todos? No, de todos, no… de todos menos uno. De ti mismo, no. Nunca. Sólo cuando llegue el final.
A partir de los 45 ya no se puede ser protagonista de nada a no ser que tengas cierto poder para desestabilizar la vida de otros. Empiezan a sugerirte cosas que no sabías que existieran, o a operarte, a meterte una aguja de coser, hilo, o a olerte, y a probar tu peso, tu color, tu sangre. Se quedan con tu sangre para realizar otro ser como tú que no valdrá nada, para llenarte de miedo y de clones a los que encontrarás en la calle y que reconocerás como tus amigos pero con 20 años menos, “qué casualidad” piensas, y sigues caminando, pero no es ninguna casualidad, está todo planificado, porque están clonando a ciertos individuos. Lo que ocurre es que me faltan datos suficientes para saber el porqué de todo ello. Me faltan datos a mí, esta voz que te está hablando y que nunca conseguirán clonar jamás, pues, creo, solo creo, que al clonar a un individuo esta voz, es decir, este-que-te-está-hablando-constantemente-y-que-no-desaparece no lo pueden clonar. La voz de Pepito Grillo, si quieres llamarla así, tío listo. Y vuelves a la carga y supones que existe algún interés en clonar aquella amiga… “¿será su hija?, ¡joder!, ¡pero si es clavada a ella!”. Haces un gesto de incredulidad pero luego te quedas pensativo (no pienses tanto) y te das cuenta que te estás haciendo viejo y que te encuentras solo y cansado, que los amigos de ayer ya no los ves pero eso que te ahorras, no tendríamos nada que decirnos, nos vamos diluyendo, lentamente, y todo eso supone algo, no supone nada. Te digo que no significa nada. Estableces sincronicidades al tuntún, todo lo relacionas en una maraña inescrutable, dicen que es una enfermedad del estudiante de literatura, que es el estudiante de ciencias en cada una de sus materias pero tienes que despejar las incógnitas que son excrecencias (¡qué bonita palabra!), pedacitos de papel, confeti de colores que se ha pegado a tu cuerpo sudado y desnudo después de una noche de insomnio o una pequeña, débil urticaria producida por el sudor constante, la noche cálida muy cálida que no deja de encenderse y apagarse pues por tu mente transcurre más energía que en una torre de alta tensión por las noches; mientras duermes, sudas y generas pensamientos como por ejemplo éste en el que te despiden de todos los lugares, te ves raro en cada uno de los sitios a los que vas, tu cuerpo casi deformado y tu mente no es la pila de piedra, el hueco sencillo de donde brota un manantial, en aquel parque, en mitad de la ciudad, lugar al que recurres y que has olvidado, la suave brisa, la humedad, donde te cruzas con cientos de jóvenes que van a clase y juegas a descubrir entre sus rostros, el tiempo que habitaste hace más de 20 años y te das cuenta de que llega el cuadro de Alberto Durero, La melancolía, a tu cabeza porque es duro seguir haciendo casi lo mismo hoy mismamente, que transcurra el tiempo alrededor de ti y no involucrarte para que esta sensación se disipe algún día o tal vez todos, no, todos no, no todos creamos que haya reduplicaciones, que la naturaleza no sea tan original como aparenta, porque parece que es todo apariencia, que la naturaleza no sea tan única y que crea seres únicos, marca de la casa, oportunidad inigualable, y los hijos sean el vivo retrato de los padres y las madres, y que estos se empeñen en fundirse en ellos, en pretender entenderlos porque fueron ellos, pero la voz que ellos tienen en sus cabezas no es la misma, esa voz no se reduplica y sean entonces los mismos con distintos fallos, la voz interior del nuevo individuo, todo lo más podemos acercarnos a ellos y preguntarles si son o no son, si tienen o no tienen relación con tal y cual, y nos mirarán raro y por eso te digo que te van despidiendo de todos los lugares, ¡olvídate de ser protagonista de algo! Tal vez mejor dentro de otros 20 años cuando seas un viejo con un chisporroteo mental agradable para las generaciones venideras, un señor con una conversación, miles de lecturas, miles, millones de palabras ancladas en tu cerebro, conversaciones con uno mismo como confeti luego de una noche de insomnio, y tengas pegados papeles de colores pegados a tu cuerpo, y parezcas una gallina sudada y con la piel desteñida y colgandera pero con alegría de vida, con la experiencia suficiente como para ofrecer cierto consuelo con tu sola presencia, con ganas de relativizarlo todo y permitir que la otra persona descargue su cabeza en la que su voz se ha vuelto paternalista, temerosa, inflexible, puñetera, contradictoria, un incendio constante y continuo.
Con tu sola presencia, la mirada. Volverás a recordar aquel manantial fresco, cristalino, transparente y no hará falta ni siquiera de que te sientas viejo, ni acabado, ni protagonista.