martes, marzo 19, 2019

Relecturas

Notas de grupos de música en la novela Bajo el volcán, del autor norteamericano Malcolm Lowry.
A veces es un bálsamo releer libros.

jueves, marzo 14, 2019

El traidor

Samuel L. Jackson me corta la parte superior derecha de mi oreja izquierda con un afilado bisturí que saca no sé sabe de qué lugar. Un momento antes de la amputación, me lo muestra, hipnotizándome con el brillo, su forma, la belleza de la hoja afiladísima.
Sus ojos de sapo parece que se van a salir de las órbitas mientras sonríe de forma contenida. Su frente, perlada de finas lágrimas de sudor, es de color negro azulado. 
Samu me mira fijamente, se divierte y me explica, sin el porqué de su acto, por qué estamos ahí sentados, conversando. Dos personas tranquilas abordando un problema. Va completamente vestido de blanco. Pureza, y sangre que comienzo a sentir en mi oreja semiamputada. 
Percibo tras de mí la presencia de unos tipos que no suponen amenaza alguna, porque me he quedado congelado, sumiso y congelado ante la contemplación de aquel afilado bisturí quirúrgico. El preciso y delicado utensilio recorta como un papel limpio mi oreja. 
Al sentir la sangre sobre mi hombro, decido salir corriendo. Él no ha dicho nada mientra sostenía con sus dedos el recorte ejecutado de mi oreja. El castigo (pero ¿por qué, cuál ha sido el motivo?) se ha llevado a cabo. 
Bajo a la carrera un piso y otro piso, y otro más. El edificio donde he dormido esta noche se encuentra en construcción. Las escaleras están de obra, sin remates, desnudas, como esqueletos polvorientos, con la excrecencia propia de la acumulación del yeso y del cemento, la rugosidad de sus formas, algunos encofrados henchidos de burbujas, los nervios metálicos que apenas se ven por el entierro del hormigón. 
Llego a la calle. No hay un alma. La luz de la mañana, un lugar en el que nunca he llegado a estar. 
Me he librado de la pesadilla, me siento como un traidor. 



sábado, marzo 09, 2019

De menos

Echo de menos esos blogs en los que preveo que nunca aparecerá un poema de los míos

viernes, marzo 08, 2019

Nuria Herrera con Carlos Salem en el Soul Kitchen, Ávila

A pesar de que Ávila me parece una ciudad bastante muerta, en ocasiones y si vas a tiro hecho te encuentras con sugerentes y brillantes propuestas de personas que viven ahí y que se interesan por los movimientos sociales, manteniendo viva la llama de la poesía, aparte de darle vida a este lugar en el que parece que solo hay funcionarios y del que surgen muy dudosos políticos, amén de otras cosas de las que podría hablar, pero por no seguir haciendo amigos me voy a callar.
Lo cierto es que anduve por ahí con mi buen amigo Toni y nos dirigimos a una abarrotada plaza mayor, donde andaban con el Carnaval. (Luego, a eso de las 10 de la noche no había ni Blas, será por el frío de esas tierras que se habían ido a otro lugarcito más caldeado). La plaza mayor estaba muy cerquita del Soul Kitchen donde se iba a celebrar el evento, espacio enorme, de dos plantas, muy bien acondicionado, tranquilo y currado que podría albergar a un par de sedientas ávilas... así que subimos a la planta superior y allí comprobamos el fantástico equipo que se gastan de audio y lo bien apañaos que están para todo tipo de eventos.
Lástima de Madrid y la persecución intestina que sufre el Foro desde hace muchos años contra las actuaciones en directo en lugares recogiditos y cálidos, pero es así. Hay que saber untar al conce de turno, o conseguir vete tú a saber con qué vericuetos y añagazas jugosas licencias, y además ya sabemos que la derecha siempre ha odiado a la cultura, le produce urticaria, y otros males (espero que ciertos actores de la política avileña no lean esto, no vaya a ser que les pasen el rodillo), porque no hay nada peor que la verdad, bueno, sí, la poesía cuando es verdad, es decir, cuando está encarnada y se da en libertad. Y claro, la derecha desea la cultura que dé dinerito rápido o que no se meta en berenjenales, es decir, que sean letras de amor bonitas o que no tenga letra siquiera.
En fin, que ahí estuvimos disfrutando de un Carlos Salem en su salsa de amores y desamores y también combativa y guerrillera de la vida, también un poco aturullado por el tiempo, leyendo rapidito porque luego se iban a anunciar los actos del 8M, día de la Mujer. Hasta hubo micro abierto, lo cual estoy pensando para mis Torreznos, aunque no parece que vayan a durar mucho más los encuentros en Fernán González, 47. No sé, pero lo del microabierto lo estoy sopensando y sopesando, sin sopesados.
Una vez más, gracias a Nuria por el fantástico evento que hizo en Soul Kitchen y su maravillosa presencia y trabajo.

martes, marzo 05, 2019

del señor Tranquilillo

La sardina ante el ascua prefiere el asma.

domingo, marzo 03, 2019

Un encuentro


-¿Yo?, ¿qué voy a ser escritor?
-¿No tiene ninguna obra publicada, algún libro de poemas?
-¡Déjeme en paz, caballero!
-Ya, sí, lo sé… pero es que recuerdo un par de sus libros y uno de ellos llegó en una etapa crucial en mi vida. Para mí fue un revulsivo, una nueva esperanza, un acicate… ya sé que es una de sus palabras, pero…
-¿Quiere soltarme de una vez?
-Entiendo, entiendo que le incomode, que no sea el sitio adecuado para hablar… yo tampoco hubiera supuesto que nos hubiéramos encontrado aquí, los dos, charlando como dos viejos amigos.
-¿Dos viejo amigos? ¿Está usted loco?
-Lo siento tan cercano a mí. Al leer sus páginas…
-Perdone. Pero lleva usted más de diez minutos dándome la brasa en este lugar sobre un supuesto autor al que por supuesto ni por asomo conozco, porque yo, la literatura, ni la huelo, ¿me entiende? Y por eso, lo que usted me dice me está molestando. Basta, basta, ¡hombre!, y haga el favor de soltarme el brazo. No me interrumpa más.
-Pero  no me negará que, ¡vamos!, quiero decir que usted… Ya, comprendo, lo que ocurre que nos hemos encontrado en mal momento. No hay ningún problema. ¿Cómo podría comunicarme con usted? ¿Algún modo de ponerme en contacto? ¿Podríamos tomarnos un café mañana..., pasado?

El presunto escritor le observa fijamente a su “secuestrador” unos segundos: 2, 3, 4. El “secuestrador” no afloja la presión sobre el codo de la víctima por lo que esta, debido a un gran sentido de la educación o del respeto, no decide realizar un movimiento brusco y zafarse de la presión que ejerce. La mirada fija no surte efecto. En absoluto. No muestra ningún movimiento en su cara con el que insinuara: “lo he comprendido, aflojaré un poco, seré comprensivo”. 
El presunto escritor ve muy violenta su huida. Piensa que se va a comportar de manera brusca y muy poco habitual en él, es más, nunca había tratado así a un semejante.

-No sé lo qué quiere, caballero. Le he repetido varias veces que yo no soy la persona que usted me dice que soy.
-Ya, entiendo.

El hombre afloja la presión. Se separa apenas un metro. En estos tiempos es difícil que un gran escritor se muestre accesible, se eche una parrafada con un admirador. ¡Si hubiese sido otra persona bien diferente, otra apariencia, otra cara, otra manera de hablar, de comportarse, de moverse...! Pero no, piensa el “secuestrador”. Se da la vuelta, se marcha.
El presunto escritor rumia que es lo más loco que le ha pasado en mucho tiempo. Nunca le habían confundido con un personaje de éxito, él, que nunca ha tenido reconocimiento, que nunca sabrá lo que es la fama. Durante toda la tarde meditará sobre ello: fama, éxito, reconocimiento. Otra persona completamente diferente, ajena incluso a él mismo. Que piense que alguien le sigue con la mirada. "Mirad, ¡por ahí va un genio! ¡Un ser que bien comprende lo que es la vida!".
Los dos vuelven a su camino. Sus pisadas se extravían en el ruido común, en el tráfago cotidiano y ensordecedor de la ciudad.
El presunto escritor esa misma tarde comienza su primera novela. El “secuestrador”, víctima de un proceso depresivo que le dura muchos años se despide de la vida. No se volverán a cruzar nunca más.


sábado, marzo 02, 2019

Sensaciones

Esa sensación
siempre
tan frustrante
de
o bien
llegas demasiado pronto
o bien
demasiado tarde

a todas partes.


(Saber que no tiene nada que ver el sistema operativo que utilices)

viernes, marzo 01, 2019

Un libro al día cumple 10 años

De estas cosas, de estos empeños siempre merece hablar un ratito, aunque sea esta línea, estas dos líneas apenas. Hablar de libros. La noticia AQUÍ. 

...y AQUÍ el blog. 

lunes, febrero 25, 2019

Pram, y Pablo Cortina en Los Torreznos

Fue un acierto absoluto el que Pablo Cortina estuviera en Los Torreznos el otro día (viernes 22 de febrero de 2019 a las 9 de la noche)  leyendo y presentando su último libro, Pram, una joya que he leído este fin de semana y que en sí mismo es un agente motivador para la imaginación y la escritura, para burlar al desasosiego creativo y el aburrimiento.
Ya solo el hecho de conocer, de intentar comprender qué es Pram, y adónde nos dirige Pablo Cortina con él o con ello, es en sí mismo un gran reto para cualquier persona que se acerque a este libro pues en su interior se encuentra el juego, la recreación de nuestro lugar y si me apuráis de nosotros mismos.
Pram es una bomba que desatascará poco a poco tu cerebro, tu lenguaje, tu manera de pensar; si acaso, te hará incluso más libre y además lo vas a ir entendiendo a medida que lo vayas leyendo, o reescribiéndote.
No es un artefacto hipercomplejo y casi inabordable, todo lo contrario. Lo puede desarmar cualquiera, pero no para armarlo de nuevo, sino para armarte de nuevo tú. Con sencillez y claridad. Recomiendo paciencia, como si jugaras una partida de ajedrez y fueras convirtiéndote en cada una de las piezas a medida que avanza el juego.

...Y como todos aquellos los que han pasado que son ya unos cuantos y muy buenos por este espacio de Acción y Poesía llamado Poesía & Torreznos 

lunes, febrero 18, 2019

Nueva tecnología punta en la carne eléctrica

No hagas desprecio a la lavadora.
Hoy: cuatro céntimos menos el kilovatio/hora.

He aquí el tiempo del refrito

Perdido entre palabras
del lobby niñatista
yo que quise ser
siempre un artista,
ni tuiter, ni istagrán, ni féisbu
ni el colmo verde de la pista
en Fuenfarlopa.

No me río de nada
no te rías de nada
no deseo ser carne de carrefur
ni de batalla,
ni de los ínclitos defensores
de lo polí
ti
ca
men
te
correcto;
sigo a Monty Phyton
que no mal han envejecido sus películas
y no a los que tragan antidepresivos
ni tabletas okal
¿okey? okal.
Genial.

He aquí el tiempo del refrito.

(una nueva versión de william carlos william william carlos william carlos william carlos william william william)

Entre poetas

Ante el puesto callejero de libros, ante La Clandestino, la manera tan graciosa de señalarle  a la persona con la que camina lo que ha leído, casi como si fuera un niño ante unos juguetes muy vistosos, apuntar con el dedo: "mira, ese también está muy bien...", citar cuatro, cinco o más títulos y pensar: "claro, Ray, es mi puesto".
Luego desaparecer como si fuera un encuentro fortuito, porque fortuitos son los encuentros en la calle, un verano, un ancho paseo que pasa por delante de lo que hace muchos años ya fue germen de la cultura de este pueblo. También recomendarle la lectura de un libro, o su compra, de un buen amigo en el que has ayudado en lo que has podido... porque a ti siempre te ha interesado todo esto. Vivir casi de esto. A veces no es tan difícil.
Ahora que recojo esta noticia (AQUÍ) me resulta gracioso volver a recordar aquella historia, aquel cambio de impresiones, que se fijara por ejemplo en Sinclair Lewis o en Cesare Pavese (este libro se lo vendí ayer a una simpatiquísima colombiana, un libro extraordinario de cuentos, ya ajado, por tres pavos), y volver a recuperar aquellas sensaciones con la justificación de que aparece en la foto con otro colega, con Gonzalo, al que admiro aunque él no lo sepa, y a Luisa Castro una grandísima poeta de la maravillosa y potentísima lírica gallega (no se olviden de Luz Pichel).
En fin, ahí va mi comentario.

jueves, febrero 14, 2019

martes, febrero 12, 2019

La Garcita Azul & Miguel Marcotrigiano

Resulta curioso, a mí me lo ha parecido, que entre avisos o amenazas de guerra civil en un país como Venezuela, con una situación mil veces traída y llevada, confusa, y con unos intereses muy polarizados, se convoque un premio de poesía. Un premio de poesía libertaria.
Leo en sus bases: "(...) la opresión burguesa y la utopía posible son derroteros obligados de la palabra libertaria que se cuela desde cada rincón de esta tierra, en la que se suman hoy, como nunca, las huestes imperiales y sus satélites de codicia y explotación. Venezuela es, como siempre lo ha sido, una bisagra en el tiempo de la historia. La palabra como cultora se levanta desde todos sus frentes. Con este llamado a lo humano (...)".
Es así. En la revista La Garcita Azul, lo cual nos resulta entrañable, delicado y frágil, más jarrón chino que diría Cortázar entre los gritos, estruendos, resoples, estrépito de botazas militares, de intereses creados, de salvapatrias y salvamanteles... se convoca un premio de poesía libertaria. Sí, una revista que se llama La Garcita Azul, no El Tigre de Bengala ni El Elefante En Una Cacharrería Come Watios o La Abeja Monstruosamente Hambrienta... no, La Garcita Azul. Ten cuidado con ella. Con la garcita, con el azul.

[La fecha de cierre de recepción de originales es el 21 de marzo, más información pinchando AQUÍ]


* * * 


También de Venezuela proviene esta reseña de un libro. Un texto de Alberto Hernández sobre el último libro de un escritor venezolano llamado Miguel Marcotrigiano, Poesía y Suicidio. 
Una reseña que me ha parecido muy interesante pues a su vez esta reseña entraña una historia de un suicida, un suicida que, como el mismo Alberto dice, no sabe si no dejó una nota de suicidio porque no quiso o porque no pudo. Una historia que establece o intenta cierto paralelismo con la nota de suicidio de la poeta Anne Sexton, sobre todo a la hora de habla de los diferentes yos del poeta que bullen, se manifiestan en la obra y no sólo en la obra, sino en su día a día como entes creadores pero también destructivos o autodestructivos, y cito: "el poeta/suicida alterna la agonía vital con el poema y en él se vacía hasta la muerte. Cada poema escrito es un acto suicida, la aliteración de un amago que se convierte en acto íntimo, solitario, individual, como el mismo acto de crear el poema."

[Para leer la reseña completa: AQUÍ]

sábado, febrero 09, 2019

domingo, febrero 03, 2019

Cositas que me pasan por la noche

Brutal, lo de anoche.
No apto para personas biempensantes, biencomientes, malfollantes.
No apto para justicieros de salón, para faltos de sentido del humor, para
biengolpistas, para reyes y reinas de ayer y hoy, gobernantes hipocritillas, oportunistas del asamblearismo al poder, y esa caterva etcétera de arribistas y salvapatrias, sacamuelas de toda índole y condición.
No apto para amantes del silencio sí o sí, del antigrito, de la palabra intensita, floripóndica.
O si, también, o sí tal vez así, quién sabe, por qué no...
O

martes, enero 29, 2019

Tal vez sea esta una de las historias de amor más hermosas

Jan Christian Mollestad informó a Cohen sobre la muerte de Ihlen con esta carta:

"Estimado Leonard.
Marianne cayó en un sueño muy lentamente que la sacó de esta vida ayer por la noche. En total tranquilidad, rodeada por amigos cercanos.
Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con completa conciencia. Cuando la leímos en voz alta, sonrío de la manera como sólo Marianne puede hacerlo. Elevó su mano, cuando mencionaste que estabas justo detrás de ella, tan cerca como para alcanzarla.
Le causó una tranquilidad profunda saber que conocías su estado. Y tu bendición para su viaje le dio una fortaleza extra. Jan y sus amigos, que vieron lo que este mensaje significó para ella, te agradecerán profundamente por responder tan rápidamente y con tanto amor y compasión.
Durante su última hora, tomé su mano y tarareé Bird on a Wire, mientras ella respiraba tan ligeramente. Y cuando abandonamos la habitación, después de que su alma hubiese volado por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su rostro y susurramos tus eternas palabras
So long, Marianne."

(La noticia o artículo sobre la relación que mantuvieron Marianne Ihlen y Leonard Cohen, y de la que he extraído la carta anterior AQUÍ)


El sábado pasado, le envié a un buen amigo esta fotografía, que realicé en uno de esos paseos sin  rumbo aparente que hago por la Ciudad, en la que aparece, por cierto, una nueva biografía de Leonard Cohen, y no creo ni espero que sea la última.
Me despertó la curiosidad el conjunto de rostros, de hecho le escribí a mi amigo solo estas dos palabras: "Buena composición". Picasso, Berger, Beckett y Cohen... 
Hoy, cotilleando en Twitter, leo un mensaje de Diego Manrique en el que adjunta un artículo que escribió hace dos años sobre la relación que mantuvieron Marianne y Leonard Cohen, que yo conocía muy por encima (me ha hecho gracia que Cohen escribiera Bird on the wire por la llegada del teléfono a la isla de Hidra en la que se encontraba).

domingo, enero 27, 2019

A media tarde en el bar

Nietzsche sale a comprar el pan. De camino a casa se encuentra con Lope, un viejo amigo. Los dos marchan a tomarse unos botellines pues sus gustos han cambiado en el siglo XXI, lo cual es muy natural porque somos todos muy posmodernos, y tal y cual. Vamos, lo que se dice unos auténticos hijosdeputa resabiados que no tienen miedo a nada.
¿Y tú qué pan compras? --le pregunta a N. su querido amigo Lope.
Este que venden en la panadería de la esquina con la glorieta --responde N.
"Amos", no me jodas --le interpela Lope-- pero eso ¿no es una franquicia? Además, la harina no debe ser muy buena... seguro que lo amasan en otro sitio, lo congelan, lo hornean y te lo venden como recién hecho --argumenta Lope.
Pues si, y luego me lo meto yo por el culo y así encuentro cierta inspiración. Ya sabes que el pan de centeno puede tener propiedades psicotrópicas. No se si conoces lo que decían de santa Teresa de Jesús --responde con entusiasmo N.

Y así que comenzaron una fructífera y provechosa conversación, muy al modo y al agrado de toda esa purria de críticos e intelectuales, y de la que no tenemos noticia porque este que escribe se fue de la vera de estos una vez hubo consumido su botellín de Alhambra.

viernes, enero 25, 2019

Objetos ridículos en lugares discretos

Colocar un objeto ridículo
en un lugar respetuoso.
El antifaz
arrojado a la puerta
de una comisaría.
Emborracharte con tu mejor amigo
imaginario.
La bandeja
de pollo
en mitad de la autovía.
Que la marioneta
te eche una buena bronca.
Reconstruir el crimen
con papiroflexia.
Manejar un juguete erótico
en una iglesia.
Alterar cada una de las frases
buscando un sentido.
Aquella farola ganó un combate.
La piedra con la que tropezaste
tiene siete vidas.
El mejor bar
con salida
a cada uno
de los cuatro puntos
cardinales.
Colocar un objeto ridículo
en un lugar formal.
Acuérdate de cómo iba desollando sus nudillos
por la pared,
era una película francesa.
Insectos de aluminio como personas.
Insectos de arena pulverizada como personas.
Insectos electrizados baten sus alas sobre el carmín del asfalto.

Tatúame un corazón de estaño sobre mi corazón de lata.
Es para cerrar el circuito, es para cerrar el circuito.
Y transistorizarme al mundo.



Uno o cualquiera

Él es el único que sabe reírse de los algoritmos
y el arte de mantener la calma,
la manía de colocar equidistantes los cubos de basura.
Paga con su iris,
se bebe los floreros
lava sus dientes mientras viaja en ascensor
y se arrancó de cuajo su ADN.
(Ya sabéis lo ridículo que puede sonar esto).
Cuando se sienta en un banco de la calle
piensa que viaja en tercera,
se imagina que el revisor es ese perrillo
que ladra más con los ojos que con los colmillos.
Escribe palabras sin sentido en la playa
luego le interpela la ola antes de caer
y siempre dice sí, que sí,
para ti mientras me aplaudas con toda tu espuma.
(Ya sabéis lo ridículo que resulta a veces).
Su sombrero es enorme,
es capaz de resguardar a todo un colegio
un viernes ante el pavor de los chiquillos.
Los bolsillos acogen muchas preguntas
pero prefiere el silencio.
Prefiere el silencio y mirar fijamente
a los ojos del techo.

Ridículamente.




martes, enero 22, 2019

Man de Camelle

Manfred Gnädinger (Radolfzell, 1936-Camelle, 2002).

<<(...) se quejaba Abeleira en un artículo publicado en 2006 en La Voz de Galicia, donde establecía puntos en común entre la biografía de Manfred Gnädinger y la de Van Gogh. Incomprendidos en vida, su obra trascendió una vez muertos. “Los dos son espíritus perturbados por la insoportable tristeza, la tristeza insoportable de existir”, concluye Luna en su trabajo, donde subraya que los autorretratos de Man son “una muestra clara de su pesimismo existencial”, pues “busca más transmitir su estado emocional que la imagen en sí misma como elemento artístico”. Con los años, su rostro pintado no refleja el paso del tiempo físico, sino una “transformación psicológica”>>.
(El enlace para la noticia publicada en el diario Públio: https://m.publico.es/sociedad/2073361/man-de-camelle-el-artista-que-murio-de-pena )
(Aquí tenéis un video donde se puede ver la obra de Man patrocinado por las instituciones -de Agricultura y Pesca de España, lo que me hace gracia, y el Concello de Camariñas, entre otros:
h

lunes, enero 21, 2019

Eso, eso es, repito eso es, ahí, ahí es, está, eso ahí, está ahí, eso, eso es

Reese Witherspoon tres piernas y Oprah Winfrey tres manos
ocupan algunas selectas páginas de moda.
Gigi Hadid oscurece su piel.
Señor Culto-Tor,
escribe Pittigrilli,
dice "Caca" y dice "Bien",
porque ahora es todo así: copia o plagio.

[truco o trato, nuca o tacto, tracto o senda... etcétecenda, etcétecelda, la mía
cárcel de amor
que deberíamos decir / ya sí que se nos ocurriesen todas las Dudú-Alid Dales.
La verdad suele ofender y adueñarse de tu nunca políticamente correcta.
Así no avanzA
Azacaneo]

  • Duela de zapatero.
  • No Duela la Duela a Hígado Asintomático a la Ventana Asómate, Asíntotallllll !


Duela

1. f. Cada una de las tablas curvadas de un barril, tonel o cuba
2. Nombre común de diversos gusanos platelmintos, aplanados y de forma casi ovalada, con una ventosa en el extremo anterior del cuerpo, en cuyo centro está la boca, y otra en la parte inferior del animal. Viven parásitos en los conductos biliares del carnero y del toro.
la duela del hígado puede parasitar excepcionalmente al hombre.

Diego Manrique y la antropofagia posmoderna

No lo había visto así, es verdad. De hecho me había gustado. Y me gustó el formato, pero ahora llega Diego Manrique y me hace verlo desde otro punto de vista: lo chuli, lo posmoderno, lo antropofágico que queda utilizar el archivo de Rtve para hacer chistes con los grandes de unas cuantas décadas, muchas décadas.
De todas maneras, se piensa: "Bueno, pero ha sido Tremending Topic esto, ¿o no?". Pero, bueno, esto es el cinismo, y el cinismo vende. A algún jovencisme le dará por rebuscar entre las imágenes que se dieron, los comentarios que se hicieron y seguro que encuentra algo que le satisfaga su fagocitismo nuevo y, por supuesto, mineral.

La Noticia AQUÍ

viernes, enero 18, 2019

Elías

Antes de que llegáramos a la caseta de la Feria donde íbamos a firmar nuestro libro trípode, que es así como lo veníamos llamando a veces con cierta sorna, nos encontramos, junto al embarcadero de El Retiro, con un grande del cine español.
De hecho los tres lo admirábamos y los tres sabíamos quién era y cómo se llamaba, pero con los nervios, o por cierto bloqueo, nos miramos sorprendidos al descubrirle, conociendo pero sin saber.
Fue Bolo quien dijo, "cómo..., cómo se llama, ¡coño!". Mientras nos miraba urgiéndonos que le vomitáramos el nombre o nos lo iba a sacar directamente del buche o de las meninges. Hasta que Sergio dijo su nombre con cierto soniquete de deja-de-hacer-el-ridículo: "Elías... pero no te pongas nervioso, Bolo " le dijo "vamos a acercarnos con tranquilidad y a darle el libro...". Así era Sergio, siempre poniendo paz y orden necesarios para esos momentos de ansiedad. "Se llama Elías Querejeta". Volvió a decir.
Así que los tres nos fuimos hacia él, como tres ladrones en busca de un buen peluco y para ello nos acercamos sigilosos y deseando acertar con las palabras. "Hola, disculpe, usted es Elías... ". Él nos miró sonriente, con los ojos de niño y de sorpresa. Fue encantador. "Sí, claro." respondió. "Mire, queríamos que tuviera un libro que hemos hecho entre los tres... ".
No recuerdo bien, pero su mirada se dirigió al libro que le entregábamos y volvimos a decirle: "Es un libro de poemas. Entre los tres." "Ah, muchas gracias". Y sonreía con la mirada con mucha gracia, observándonos a los tres, sorprendido por el asalto. Era un hombre un poquito más bajo que nosotros, un poco más encogido, pero en su rostro había una extraña luz de calma y de agradecimiento que luego nos acompañó durante todo el día y que ahora recuerdo.

jueves, enero 17, 2019

Los Grandes del Mañana no saben escribir

Sí, grandes cursos de Big Data, de Análisis de Sistemas, eminencias en la Física, la Matemática... pero luego escribís un texto y ponéis una coma entre sujeto y predicado.

(Iba a poner el texto, pero no quiero darles publicidad de ningún tipo.)

martes, enero 15, 2019

Ulula el loro-hombre

Si lo que denominamos «razón» es una facultad específica de los humanos, que no un nombre más para algo que puede denominarse diferentemente, como «pensamiento», «cerebración», «nomenclatura», «nominalismo» etc., por esta facultad, nosotros no somos más aventajados que el resto de los animales. Quien me contradijere esta sentencia, habrá de tenerse o por uno de los muchos crédulos que son engañados por sofismas cohonestados con calificativos de «filosóficos», o por uno de esos engañadores que así se arrogan títulos de «filósofos» como otros se jactan de ser «millonarios». Basta escuchar hablar a cualquiera de nuestros congéneres o leer algunas de sus composiciones, para entender que esta facultad verbal nuestra no difiere mucho de aquella que observamos en los loros: repetimos lo que escuchamos o lo que leemos de los demás, sin apenas cuestionarnos en general sobre lo dicho, o en particular sobre las palabras con que integramos la dicción. (...) ¡Ah, la inteligencia de los humanos! (...) Si por esta facultad nuestra de repetir lo que otros dijeron logramos imperfectamente significar un poco de lo que queremos, ¿por qué no creer que los loros pueden hacer lo mismo? (...) Y tan verdadero es esto que digo sobre la semejanza verbal de algunas aves psitácidas con los humanos, que para probar la verdad me basta alegar la palabra «psitacismo», la cual hallamos en el inventario de neologismos de varios idiomas, entre ellos el castellano, para designar el vicio nuestro de repetir palabras, frases, teorías, y doctrinas –todas ajenas o aprendidas de alguien más- sin cuestionarlas. (...) «persona que habla con psitacismo, individuo que habla como un loro, ser humano que, al escribir o hablar, emplea más su memoria que su pensamiento». (...) Y, con esto, quede entendido que, quienes cantan en un idioma que mal entienden, esos son psitacistas; que también lo son quienes recitan himnos con la misma facilidad que profieren «buenos días» y «buenas noches», motivados más por un «instinto» formal que por un deseo de que la persona «saludada» tenga un buen día o una buena noche. (...) Los humanos son más de «clichés» que de frases originales; y tanto, que cuando leen o escuchan alguna que acaban de extrañar, la tienen por «rebuscada». Por ejemplo, cuando alguien lee en una obra literaria que «el viento ululaba», no se detiene en este «cliché» porque lo encuentra «correcto»; pero cuando lee que «el perro ululaba», extraña la frase, ignorando que el verbo ulular se adecua más al sujeto perro que al de viento, o, lo que es igual, que el verbo ulular procede del latín ululare, que significa propiamente «emitir un perro, un lobo, etc., un aullido».


(Texto extraído de Las Nueve Musas, concretamente del artículo "Lexicografía de una realidad Objetiva")

sábado, enero 12, 2019

ruina / rutina

Entre la rutina y la ruina
entre el geómetra feo amanecer y la cruz

La rutina se resina /
árbol que en tu pecho crece
sin hojas / sin brillos / sin sonido 

La ruina se establece 
La rutina bien vale una mano alzada 
Una considerable vida dedicada
La ruina es regusto a ¿ajeno?
No solo material 
Llega se agarra y trepana

Picotea el insecto

T... T... T... T... T... T...

Talabatea la boca / la piedra negra en la boca / listada de blanco / se mueve en el interior de tu órgano / vueltas y vueltas / golpes sobre la corona de tus dientes / la saliva / la lengua / piedra alargada listada de vetas blancas / sobre la corona de los dientes / te cabe perfectamente /
ocupa /
sucede /
escucha el sonido constante cuando la ruina se transforma en rutina 

Talabatea la boca succionante

1

Tenía que haber grabado esa conversación que ocurría en mi cabeza nada más levantarme. Las palabras vuelan / aquel pájaro soñante se despegó de la fría rama / echó a volar / el sol de aceituna y brea como la mujer aquella sentada al revés en el banco del parque . sentada al revés con el respaldo en el vientre las manos sobre el tablón superior, apoyadas y tomándolo entre sus huesudos dedos como otro pájaro muy particular . se cubría / había hecho un vestido / tapándose uniendo bolsas de basura de color negro y se había afeitado la parte superior de la cabeza a modo de tonsura coronilla . me acerqué a ella temeroso pues hedía a abandono y desolación . no imaginé que se fuera a volver pero lo hizo .
sus ojos se habían licuado en miles de cristales que me ofrecían el brillo intransigente y violento de la locura

miércoles, enero 02, 2019

He entresacado esta vez parte de un poema, que no todo (aviso que no está completo) de Pedro Casariego Córdoba de su libro, Verdades a medias, publicado por Espasa, en 1999, gracias al gran trabajo de Antón Casariego, y a la edición de Constanza Aguilera y Loida Díez, amiga ésta de largos años ya.
Ahora, tras buscar dónde se encuentra en el libro exactamente, me ha desaparecido... no encuentro la página, por lo que os lo pondré tal que así, con ese fallo de la segunda página en la que se ven las letras corridas, borrosas, como si tuviera presbicia la lente del móvil, aunque también yo présbita, me acuso, etcétera.)
(Vayan por delante mis buenos deseos para este año, 2019, que empieza. Tratadlo bien. No sabemos si es animal, persona o cosa aún. No lo sabemos, pero debemos tratarlo con respeto y amor, y así nos lo devolverá él igualmente. O eso creo.)
 

viernes, diciembre 28, 2018

El naufragio

Andrés, al abrir los ojos, se dio cuenta de que se estaba quedando ciego. Una finísima tela blanquecina que distorsionaba los objetos de su habitación y la dolorosa sequedad de los ojos le fueron aterrorizando lentamente.
Volvió a cerrar y a abrirlos, pero sólo pudo comprobar cómo persistia aquella misma sensación, sin variar un ápice. Pensó en cataratas, pensó en aquellas lentillas una noche hace años, pensó en una humareda blanca que invadió su habitación, y volvió a pensar en cataratas, pero lo cierto es que se estaba quedando ciego y no sabía el porqué.
La cabeza le dolía horriblemente, el estómago lo tenía revuelto e intentó recordar qué hizo la noche anterior pero volvió al mismo punto. Creía no recordar nada pero recordó la noche de fiesta, las latas de cerveza sobre la mesa, la desazón, la tristeza, la frustración que le hacía, una noche más, tomar más de lo acostumbrado. Recordó cómo todo ese líquido le iba atontando, le iba sumiendo en un sopor extraño, anestesiándole con delicadeza cirujana. Tan solo quería olvidar un poco, nada más que eso, y escribir un rato, con ese poso de angustia pero sin petrificarse, dejarse llevar, bucear en su interior mientras bebía pero controlando lo suficiente, dominarse para poder rescatar algún resto del naufragio, mantenerse a flote, y que los peces y las sombras que veía en el fondo de aquel mar de delirio no lo dominaran. Su barco se estaba hundiendo y él había conseguido mantenerse a flote, agarrarse a aquel salvavidas que había en cada uno de los laterales de aquel cochambroso barco  que se convertía durante días, semanas o meses en la cárcel, cárcel en la que debía convivir con unos cuantos compañeros hasta la llegada a puerto, el desembarco, el dinero ganado y luego otra vez la soledad en los cuartos de huéspedes, o en su propia casa.
Por eso mientras aguantaba intentando mantener su cabeza a flote, tras un par de horas esperando el rescate, un barco que hubiera escuchado su petición de ayuda (lo que no sabía es que en ningún momento se emitió señal alguna de socorro a los barcos que estuvieran faenando alrededor), dijo "qué mierda de suerte", y aún más mierda pues comprobó que había perdido sus gafas tras el golpe aquel que le sacó de la litera, estampándolo contra el suelo del camarote. El compañero lo arrastraba como si fuera un fardo mientras él le gritaba por sus gafas, "¡mis gafas, joder, mis gafas!". El compañero lo sacó por fin de allí entre una humareda infernal. El barco había estallado de manera inexplicable. Luego sintió el agua, y cómo se sumergió para volver a sacar la cabeza milagrosamente. Aún seguía allí, un salvavidas... "las gafas, las putas gafas", pensó, mientras en la más espesa oscuridad de la noche una niebla blanquecina le cegó la visión por un instante, el foco de aquella luz se detuvo en su cara, en sus ojos. El rescate.
Fue el único superviviente de aquella desgracia. Sus gafas aún reposan en el fondo del mar junto a sus compañeros.

martes, diciembre 25, 2018

El mar no posa

Vivimos en una sociedad acostumbrada a posar.
Enhorabuena, algo se ha aprendido tras tantos años.
Los fotógrafos profesionales se muestran sorprendidos.
Es tarea ardua (de quemarse, no de arder)
que la persona se muestre / surja natural.
"Aprendí a posar a los diez años", aclara quien apenas alcanza 23.
¿Sabemos así comunicar emociones fácilmente con este lenguaje no verbal?
Pregúntamelo otra vez mientras me hago una foto escuchándote.

Posa. Vaso.
Mari. Posa.



miércoles, diciembre 19, 2018

Insectos

Algún  que otro pelo de mi mano
me recuerda a la diminuta pata de un insecto.
Filamentos disparados, diminutas
hebras que surgen a los lados.
No sé por qué me da en pensar
que si llegara una civilización extraterrestre
pensaría exactamente eso de nosotros:
<<¡Bah!, insectos... ¡y cómo se decoran!>>.
¿Verían como juegos las matemáticas,
a Bach como sentimos la chicharra,
o al grillo por la noche?
No sé por qué pienso en Houllebecq
y en un escarabajo pelotero.
No sé por qué pienso en esa mierda de patrioterismos
y trapos de colores, todo ese rollo de reyes
y ladronzuelos avispados con algo de suerte
que supieron encontrar la manera de llegar a la bosta
del poder y a la vaca o al animal que la expele.
<<¡Bah!, insectos..., y observa: ¡qué ciegos!,
ni siquiera llegan a la categoría de una abeja.
Ajaron finalmente la rosa que nutria su codicia>>.

lunes, diciembre 17, 2018

Tegucigalpa - Madrid

¿Pasa lo mismo con los poetas en Tegucigalpa que en Madrid?
Un poeta hondureño escribe sobre los locos que se creen poetas y otras paralelismos con el estado de la Poesía aquí, en Expaña.
Los últimos párrafos son reveladores.
Léase AQUÍ

viernes, diciembre 14, 2018

Oda a Hecebook



He actualizado mi estado: Líquido
He actualizado mi estado: Gaseoso
He actualizado mi estado: Usado. Utilizado. Domesticado. Redefinido. Politizado. Paramilitarizado.



Diminuto Fuego


Hizo de su miedo

Su fuego

Y ardió hasta consumirse

Las pavesas giraban

Descendían en danza

Diminutos ángeles

Escoria.


JFK

Me pregunto a qué pretendía llegar Kennedy cuando dijo aquello de "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país".
Ahora me doy cuenta de que lo que hizo por su país Kennedy fue morir como murió. Un gran espectáculo que se recuerda y se recordará por mucho tiempo, y que sin duda alguna envuelve con sus luces y sus sombras la figura de este presidente.

Ciencia, Gigantes y Cuadernícolas

Ayer por la mañana estuve viendo el programa La Aventura del Saber en el que hacían un hueco importante a la revista de creación y literaria, Cuadernos del Matemático, y que cumplía 30 años de existencia. Por eso, y según la misma parca que los mismos cuadernícolas recrearon en el documental realizado a tal efecto para festejar esos 30 años, nada mejor que "morir", cortar el hilo, es decir, llegado este momento dejar ya de publicar la insigne y voluntariosa revista de Getafe en la que han aparecido desde los más noveles a los más consagrados escritores y escritoras, jóvenes y menos jóvenes. Entre ellos, este que escribe y que publicó, por primera vez en una revista que no era de su propia cosecha, un poema con el nombre de Onofre Bouvila.
Y ya por la noche, en la misma cadena de TV, el reportaje sobre y con María Blasco, una Gigante de la ciencia, que dirige el Centro Nacional de Oncología, con reflexión sobre la vida y la muerte, el arte, la mujer y el feminismo, el talento o la educación, entre otras cosas. Os dejo esta simpática y dirigida frase de Margarita Salas, bióloga, y otra Gigante de la ciencia en este país: «El padre de la genética molecular, Max Delbruck, dijo algo con lo que estoy de acuerdo: "Si uno no tiene dotes para ser artista, ¿qué puede ser sino científico?"». No es que tenga o no tenga que estar de acuerdo con ella, de hecho no me gusta esa manera de ver las cosas de "estoy/no estoy de acuerdo" sino "invita/no invita a la reflexión". 

martes, diciembre 11, 2018

Vacaciones en Polonia, número 8: La literatura del encerramiento y la reclusión


VV.AA.

De nuevo en la calle tras casi cuatro años, por fin ve la luz un nuevo número de Vacaciones en Polonia, probablemente uno de los fanzines de combate más longevos y mejor editados de cuantos han aparecido en la península Ibérica.
El encerramiento, la escritura en reclusión, tema de este número, no viene por azar: cárceles, prisiones, manicomios, campos de concentración, colonias penitenciarias, calabozos, galeras, fortalezas militares o mazmorras inquisitoriales, sin olvidar los cuarteles, las escuelas, las fábricas, los bloques de pisos, los hospitales, las granjas, los zoológicos, los laboratorios; ni las jaulas de la identidad, del género, la raza, la clase, el patriotismo-nacionalismo, la religión o la cultura: cárceles mentales, prisiones colectivas…, múltiples formas adopta el encerramiento, mientras el modelo carcelario se amplía de manera cada vez más perceptible a muchos aspectos de la vida social, ampliamente panoptizada, de modo que las políticas represivas –de las cuales la privación de libertad es el eje fundamental– son asumidas como si nada, tal el grado de insensibilidad alcanzado en nuestra tecno burbuja. Tan zombificados estamos respondiendo-asumiendo siempre a golpe de click, que nos importa un carajo lo que sucede a nuestro alrededor, a no ser que nos toque la china. Y el caso es que cada vez va a parar más gente a la cárcel por una nimiedad. Para quien padece esta situación, el aislamiento y la privación de libertad son tal vez las realidades más duras; en última instancia, el muro como realidad social extrema.

En este número hemos recogido una serie muy dispar de escritos e imágenes que tienen que ver con la copiosísima relación de la literatura y el talego, del encierro y el tiempo de escritura. El secuestro de los individuos por parte de las instituciones del Estado-Capital, dado su dramatismo, suele imponer perspectivas graves. No es para menos. Pero junto a su inapelable denuncia, hemos pretendido abordar el encerramiento desde otros enclaves, incluido el humor, para contrarrestar de alguna manera dicha gravedad, ciertamente insoslayable. El tema del encerramiento toca todos los “palos”, por así llamarlos: literatura, historia, sociología, antropología, psiquiatría, urbanismo, artes plásticas, cine, música, etc., de todo hay un poco en este VP.

En sus 296 páginas, este número extra incluye cerca de 40 artículos de investigación, ensayo y opinión crítica, una separata de literatura carcelaria de 36 páginas, un póster a color de gran formato sobre la relación de la cárcel y las bellas artes, un diccionario taleguero y mucho más…

El Ojo Portátil, 2018
296 págs. Rústica Il B/N 30x24 cm
25.00€
(Para adquirirla PINCHA AQUÍ)

(El texto y la imagen han sido extraídos de la página web de LaMalatesta (lugar que me encanta mencionar) librería en la que se celebró (y a la que no acudí) la presentación de este nuevo número, el 8, de la grandérrima revista de Vacaciones en Polonia, revista de la contrarrecultura de este país).