miércoles, junio 22, 2016

Antología de poetas españolas

Si hace apenas un año escribía este artículo Chus y la poesía, aparece recientemente en la edición de El País, con fecha 15 de junio, esta otra noticia: Una antología salda cuentas con el olvido a las poetas en castellano, o lo que es lo mismo, la editorial Visor publica y refleja el mundo de la poesía femenina durante el siglo XX, lo que siempre se agradece.
Por cierto, no he encontrado ninguna imagen de la cubierta del libro, por lo que creo que aún no está disponible al público, y por otro lado, ¿cuál es la nomina de poetas de esta antología?

Pesadillas

Hasta donde yo sé
todo el que muere
ingresa en un largo túnel
con una luz cegadora al final
y luego,
tras finalizar
el deslumbrante paseo,
en ese inapreciable
frágil transvase
de conciencias
(los físicos cuánticos
lo llaman
"agujeros de gusano")
alguien que te agita
y te dice
susurrando:

-¡Eh!, pero bueno,
¿qué te ocurre?

-Nada -repondes, luego
de habérsete
reseteado
casi por completo
la memoria.

-Una pesadila.

(Y al percibir tu propio cuerpo, y comprobar cómo son cada una de tus extremidades, acercarte a lo que pudiera ser tu reflejo en un espejo, te das cuenta de que ni siquiera te pareces a lo que dejaste al Otro Lado.
Más adelante te comentan que padeces una enfermedad neurológica, de aquellas de las que tanto hablaba el bueno de Oliver Sacks en los libros que sorprendieron a principios del siglo XXI -esto, como podéis percibir, es una delicadísima ironía- y que lo denominaba, el mismo Sacks, como una variante aguda del trastorno dismórfico corporal que consiste en no reconocerte físicamente luego de haber sufrido un episodio extremo de ansiedad o estrés traumático... que no es otro que el contemplar tu propia muerte y después de este episodio el que la conciencia o "hálito vital" o alma no se haya reseteado completamente, es decir, al 100%, y haber dejado en la, llamémosla así, memoria un tanto por ciento variable de reconocimiento del Otro Lado).


domingo, junio 19, 2016

Acabo de terminar de ver este documental sobre la obra de María Moreno, pintora de la luz y la realidad. También guionista del mismo documental.
Estaba buscando referencias para escribir y terminar un poema y al recurrir a la obra de Antonio López, a quien admiro, he descubierto a María Moreno, su mujer, de quien desconocía todo. Es más no tenía casi recuerdo de su presencia en la película de Víctor Erice, El sol del membrillo. Me parece muy interesante el comentario del galerista de su obra al detallar su pintura y cómo establece un tratamiento diferente de la luz, más espiritual, que el que lleva a cabo A. López.

Aquí os dejo el enlace: http://arvo.net/estetica/la-luz-de-antonio-lopez/gmx-niv593-con18437.htm






miércoles, junio 15, 2016

Roberto Calasso, K

Como se ve en la imagen es una obra publicada en la editorial Anagrama. También se puede apreciar el trazo de una K. Esta misma K aparece en el manuscrito conservado de El castillo, una de las obras que aparecen referidas en este, podríamos denominarlo así, "ensayo-ficción", o una mezcla o deslizamiento de géneros como el novelístico y el ensayístico, sobre la obra de Franz Kafka.
El autor de esta obra, Calasso, como aparece en la parte de arriba de la imagen, realiza una lectura de las obras del autor checo y escribe una novela en la que domina la tercera persona (confieso que al principio se me hizo difícil por esto mismo) refiriendo pasajes de las obras de Kafka (al final hay un índice pormenorizado de las partes que se han incluido y que de, alguna manera, trufan continuamente esta obra).
Sin duda es un arriesgado trabajo que más adelante, desde luego que en mi opinión, se hace cada vez más amable y poliédrico. Una lectura para amantes de la obra de Kafka pues también se ayuda, y mucho, de los Diarios y de las Cartas a Milena, los cuales también son hilos (finos pero vigorosos) que conducen y dejan hablar a un autor, por lo que se va "recomponiendo" la obra de Kafka pero no su personalidad o lo que pudiéramos denominar su vida privada, ya que de alguna manera de la afabilidad de Kafka o de la perspectiva que se ha abierto en los últimos tiempos respecto a este autor, en concreto con el libro Cuando Kafka vino hacia mí..., de Hans-Gerd Koch (que, por si acaso, recomiendo su lectura) no se habla en ningún caso, pero tiendo a creer que, primero, esta visión o perspectiva de K por supuesto que no se encuentra en sus obras o no tuvo nada que ver, por supuesto, con el objeto principal del autor.

martes, junio 14, 2016

Diario VII

No creo en la casa que no tenga un patio con árboles, luz y noche. Que no tenga fresca brisa o sombra reparadora. No creo en la casa donde no haya jardín. No creo en la casa que sea solo ladrillo y un césped prefabricado o lonas achicharradas que han transformado su color en humo.
No creo en esta casa. No hay paz para el hombre, por fin se ha conseguido. Era lo más importante, alejarles de la tierra para que se injertaran sus cerebros en el caldoso asfalto de las calles en ciudad achicharradas por el verano y los aires acondicionados. Antes, recuerdo, que se podía por lo menos viajar en el metro, ahora el calor infernal ha tomado los potentes aires.
No creo en la casa donde ni siquiera durante un segundo habite el silencio. El continuo cloqueo, borboteo, fragor, estampido de la ciudad. Necesito olvidarme de todo aquello que se va estampando en mis oídos y que al llegar, si llego, al campo, se transforma en sorpresa, en duda, en miedo... ¿es esto el silencio? Menos mal que han construido aquellos hijoputas una discoteca al fondo del pueblo y han barrido por la fin la via láctea con sus jodidas luces estroboscópicas de mierda. Repitiendo la misma idiotez durante los últimos 20 años... ¡si por lo menos en esto hubieran avanzado un poquito!

jueves, junio 09, 2016

Contra el Reino de España

Ahí va un poema que escribí hace ya unos cuantos años, no recuerdo cuándo. Supongo que el tiempo pide (exige) algo mucho más refrescante, pero para esto os diré que hace muy poco acabé de leer un libro de Charles Simic, La voz a las 3 de la madrugada (por cierto, extraordinario trabajo de edición y traducción -aunque esto solo pudiera ser un juicio prematuro, pues apenas sé un poquito de inglés- de Martín-López Vega). También puedo decir que qué pena, que putada el que desapareciera una de las editoriales más importantes, virtuosas e independientes de este país, es decir, DVD ediciones. Es un lujo, pues es difícil que te defraude, poseer un libro de la ya extinta -como he dicho- fantástica editorial.
Bueno, pero yo venía aquí a hablar de mi poema...

 

Contra el Reino de España


Vivo en un diminuto rascacielos
junto a una gran catedral
que ha decidido enterrarse
ante el acoso de la Bestia.

Lenta pero misericordiosamente
se hunde en la tierra,
hasta que solo queda de ella
ungulares rocas
de más de ocho siglos
de estulta genética.

En su luz resulta un pétreo montón de trigo.

Rosetones, vidrieras y pináculos,
cálices, cruces y maderos,
mármoles, verjas y tumbas
yacen desnudas en un solo nicho
mientras el rascacielos rasga
en una sola herida a la sangrante brisa.

Un viejo,
con la cabeza de un niño entre los brazos,
me dice, sonriendo: “¡Es el progreso!”.

En la calle, ya no quedan pájaros.

sábado, junio 04, 2016

La Gran Estación de Tren

Los trenes que he perdido
nadie más los perderá.

Uno detrás de otro,
día tras día,
año tras año,
los veo alejarse en el andén.

Vendrán tiempos peores
y las vías se abandonarán,
la época más cruel
pulverizará aquel viejo pavés,
el ladrillo de cristal.

Las paredes ajadas
que antaño soportaron
el cartel del nuevo lugar
como un árbol anciano,
se derrumbarán.

El reloj detenido
y tan preciso
como una lágrima de cera,
descolgándose,
al fin caerá.

El invierno silba
los nombres de todos los recuerdos,
y las nubes dibujan
el perfil de la alegría
de aquellos momentos
que dejé pasar.

Los trenes que sólo yo he perdido
nadie más los perderá.

Nadie más los perderá.

viernes, junio 03, 2016

Diario VI (¿de lo incognoscible?)

Toni Tonelada ha dejado su novela a una editorial de reciente aparición en la Feria del Libro. Una editorial que ha publicado una biografía de Samuel Beckett bien currada, además de a Robert Walser y el teatro de Angélica Liddell.
Todo el mundo ha escrito un libro en este país pero es que ahora todo el mundo se empeña en publicarlo, aunque no todo el mundo se empeña en ser escritor. También ciertos escritores se empeñan en justificar su aparición en la Feria con su firma. Supongo que hay que promocionar y también vender para que la actividad editorial continúe y la editorial X no se hunda o deje de manera intermitente su proyecto de seguir sacando autores inéditos o desconocidos aún. Las colas son por lo general para aquellos autores y autoras que han sabido conectar con el lector medio, y también adolescente. Así lo denominaré.
Después de unos paseos arriba y abajo por la Feria del Libro, y con el ligero picor de un sol que ya empieza a llamarse Verano, los dos caminaban rumbo al éxito del estrellado.
Al salir de la Feria del Libro, me habla Toni sobre un taller literario que impartió Clara Obligado hace muchos años en Getafe, y por la que ha preguntado (ya que tenían unos cuantos de sus libros) en una caseta donde también se han publicado, por ejemplo, todos los relatos de un escritor, en mi opinión, de culto: Javier Tomeo. También Toni me habla, cuando salimos del Retiro, de su colección de revistas Interviú. Tenía 500 números que desaparecieron. Cuando aparece la revista Interviú, recuerdo un veraneo con mis tíos en Santander. Yo tenía 10 años, es decir, verano de 1981. Mi tía me pide que baje al quiosco a comprar la revista Interviú. Yo la miro avergonzado porque sé que es una revista donde en la portada sale una mujer desnuda y a ver cómo le explico al quiosquero que es para mi tía. En fin. Es curioso que no me acuerde de haber comprado al final la revista. ("Si no te acuerdas es porque no fuiste a por ella", pensarán algunos, pero no, no lo recuerdo). Luego, más adelante, la conversación deriva en una película de Ciencia Ficción en la que el tiempo se convierte en la moneda necesaria para la supervivencia con la que se compra de todo, es decir, casi se puede conseguir la inmortalidad.
Al llegar a casa enchufo la TV y veo que en un programa hablan de los 40 años que cumple la revista Interviú. Cambio de canal y compruebo que la película de la que hablábamos un par de horas antes se llama In Time. Al día siguiente compruebo en la red social que Clara Obligado ha realizado una lectura de textos de aquellas personas que acuden a su taller (o es o creo) en el mismo lugar en el que un buen amigo realiza sus recitales o encuentros de poetas. Todo muy casual. La novela de Toni Tonelada habla además de este tipo de casualidades a través de una figura en su novela. Lo cual también es muy conocido. Ya Julio Cortázar hablaba, a través, si mal no recuerdo, de Carl Jung, de sus casualidades causadas y de sus causas casuales. A nosotros, ¡oh, pobres mortales!, nos parece caos > caso. Causa > ¿Casua? En fin.
Pero aquí no termina todo. Ayer por la tarde, justo al cerrar el portal de mi casa, me encuentro frente a frente con una señora pequeñita, muy menuda, de unos 70 años, de aspecto muy cuidado, con una chaqueta rosa de tipo Chanel, que me mira a los ojos fijamente y entre susurros me dice: "la voz que vendrá a la tierra a salvarnos a todos". Yo la miro, casi que me agacho un poco y le pregunto, casi en su mismo silencio: "¿Que una voz va a venir a qué?". Ella sin inmutarse y sin despegar su mirada ni un segundo de mis ojos me vuelve a decir. "Que la voz de dios vendrá a la tierra a salvarnos a todos porque si los gobernantes de este mundo no han sabido, pues va a venir dios a salvarnos a todos...". Le contesto que menos mal porque tal y como están las cosas pues... "Vente conmigo a escuchar la palabra de dios...". Yo le contesto en cambio que buenas tardes.

viernes, mayo 27, 2016

Diario V

Ayer estuve en el Verguenza Ajena disfrutando del buen hacer de la poesía de María-Eloy, de su sorna, del sarcasmo, de su crítica social no panfletaria o su política, de su peculiar relación con la historiografía (en concreto desde Atapuerca hasta hoy, que ya es decir) y la filosofía, de su dedo-en-el-ojo, de su abrigo de cola (como una pianista que toca las palabras y musicaliza dardos y onomatopeyas) y de su magia.
En mi opinión es una de las mujeres poetas más vivas en la poesía (ya estoy con las clasificaciones, las adulaciones, las las-las, pero sabed que è veramente certo) con un recorrido que aborda sin despeinarse, y eso que lo intentó varias veces en el escenario, otras lindes diferentes a lo que pudiera entenderse estrictamente por poesía.
Sin duda alguna, me quedé muy disfrutón aquel día en el que la vi desde la ventana de la vecina echándonos una buena retahila de sus versos en aquel Patio Maravillas, allá por Malasaña hace unos cuantos años (¿6, 7, 8?), no sé, no recuerdo, pero en la Wikipedia no hace mención de la poesía que discurrió en este espacio autogestionado en la calle Acuerdo en unas cuantas ocasiones.
También debo añadir que para las ocasiones que se tienen para disfrutar de María-Eloy, poca gente había, de hecho lo digo sólo y exclusivamente porque llegaba con la idea que no iba a caber ni un alfiler (y no exagero, juro que es lo que pensaba, lo juro, joder, con "jota"). También decir que hubo unas cuantas intervenciones que hace que el Verguenza Ajena sea cada vez más propia. (No sé qué quiero decir con esto, pero es positivo, ¡nunca negatifo!). Un par de intervenciones que me dejaron bien servido aquella noche, y en concreto un tipo que leyo tres poemas breves 
En fin, gracias a Pepe que ya sé que se lo curra rabiosamente bien y él lo sabe.


(La imagen es del portal web vociferio.es, Festival de poesía oral y escénica de Valencia)

martes, mayo 24, 2016

Diario IV

El papel, una fotocopia doblada en cuatro partes con unos cuantos apuntes tomados a mano, salió disparada por entre los barrotes del balcón. Ascendió vertiginosamente por la acción del viento, revoloteó como una paloma en ataque y bailó con un árbol al que ya le habían salido las primeras hojas. Busqué una bolsa vieja que ya lleva años colgada en la copa de aquel árbol pero no la encontré, o no quise encontrarla pues no quería asomarme demasiado, ya que solo alcanzo a ver una quinta parte del árbol desde mi balcón.
El papel ascendía y descendía, se colgaba de las continuas rachas de aire, parecía que iba a ascender y dejarse caer en alguna otra vivienda pero descendió de forma igualmente vertiginosa y, con precisión, cayó chocando con la cabeza de un muchacho que caminaba por el paso de cebra. El chico giró levemente su cabeza y comprobó que era solo una hoja de papel. Siguió caminando. Pero la hoja prefirió volver a levantarse, alzarse de nuevo el vestido y continuar camino hacia el otro sentido de la carretera, sin mirar, por supuesto. Con suerte alcanzó el carril contrario y lo perdí de vista. Me quedé ahí, como un pasmarote, deseando que volviera a aparecer, pero nada de eso. Así que me fui corriendo a mi habitación, me puse unas zapatillas y salí a investigar dónde, en qué lugar se encontraba aquella página.
Comprobé la intensidad del viento, su dirección y pensé que la maldita hoja podría haber llegado a la plaza de Castilla, pero al caminar unos cien metros y estar escudriñando cualquier cosa, cualquier superficie de color blanco, vi un triste papel más en la calzada. Al acercarme comprobé que era el mío y me alegré. Había recuperado mi hoja, iluminada y serena, arrojada. La cogí del suelo, canturreé un poco y volví a casa a pasar el resto del domingo.


jueves, mayo 19, 2016

Diario III

Dos palomas juegan a perseguirse entre balcón y balcón, saltando de una a otra barandilla. Una es blanca. Sobre las alas, a modo de distintivo de combate, tiene unas manchas listadas de un marrón muy claro. La otra es más común. No acierto a saber quién persigue a quién, pero, al colocarse a unos metros de mí, me miran (o creo que me miran) ejecutando una danza, un cabeceo como un tic constante. Ascienden y descienden, arrojándose al vacío. (Supongo que si en su cabecita existiera el
lenguaje humano no existiría el concepto de vacío). Mi querido amigo Chozas habla de que bajo mi ventana, sobre las cajas del aire acondicionado, siempre están follando las palomas.
Leo en las últimas páginas de Vila-Matas, Exploradores del abismo, su historia ficción con Sophie Calle quien le pide al escritor que haga una historia para ella, que ella misma se encargará de llevar a cabo. Pero antes habla de las Azores y me entran ganas de viajar a las Azores, recorrer las islas y desaparecer como él. También, tal y como narra en el último capítulo de este libro de relatos-novela, Gould, Monk o Handke han llevado a cabo un proceso de demolición del autor, es decir, el deseo de desaparición del autor. Lo que me llama la atención es el comentario en el que habla de que estos tres artistas fueron pioneros en la decisión de no pertenecer a la sociedad del espectáculo tal cual hoy la conocemos, pues todo ello interrumpe o violenta o, simplemente, jode el proceso creativo. Imagínate a una profesora que estuviera siempre requerida por otros para explicar por qué es profesora; imagínate a un electricista al que continuamente se le hiciera lo mismo:
El otro día usted se encontraba en tal edificio y en el piso cual, la letra pascual, arreglándole la instalación eléctrica a ***. ¿Se sintió reconfortado por el trabajo bien hecho al término de su labor? ¿Qué es lo que le hizo dedicarse a esta profesión? ¿Por qué hacen falta electricistas en el mundo? ¿Viene de familia?...
Joder, sería una locura. Todo esto es una explicación, un aparte, una digresión un tanto absurda que solo desea ser graciosa. Nada más. Es evidente que la necesidad de espectáculo se manifiesta también, y ésta es una manera perversa de describirlo, en una sociedad que no levanta ni quiere levantar la mirada del mismo foco de banal entretenimiento que la seduce continua y peligrosamente. Es decir, un espectáculo que deslumbra más que alumbra un proceso de pensamiento, un quehacer vital. Pero ¿qué proceso vital, qué pensamiento se le puede pedir a una persona que después del trabajo se despeña en su sofá y lo único que desea es evasión, tranquilidad y alejarse de los problemas o las banales circunstancias diarias? Sería en este caso, y por continuar con la broma, el momento en el que entrase en acción, mediante llamada telefónica, el que le requiere para un congreso de profesoras o electricistas y así incluirle también en ese continuo show en el que se podría convertir la vida de cualquiera. Digo, es un decir.

miércoles, mayo 18, 2016

Diario II

El cielo  azul. El café no demasiado oscuro. Las mismas palabras. Escribir tres páginas al día. Romper cuatro. Sin ideas y sin montaña que subir. Hoy es el día de los museos. Kiko Veneno ha tocado hace más de una hora en el Sofidú. El lunes pasado, un relato de Manuel Vicent en El País sobre su figura. Algarabía de perros tras colgar una noticia sobre Kiko y su veneneo en la red. Los sonidos de la calle por la mañana. Leyendo el cuarto o quinto libro seguido de Vila-Matas, en este caso, sobre la atracción del abismo, Exploradores del abismo. Interesante perspectiva la que nos ofrece sobre la materia oscura y la existencia de Dios, ¿de dios con mayúscula?, ¿en caja alta?, o, lo que es lo mismo, cuando habla S. Hawking sobre la increíble posibilidad de que exista el universo tal y como lo "percibimos" nosotros. Al igual que O. Sacks habla del maravilloso equilibrio de nuestro cerebro (salvo raras, muy raras excepciones, por cierto) excepciones para percibir la realidad como la percibimos (así en su libro Alucinaciones). En un momento del libro de Vila-Matas, recreación del autor de los relatos chejovianos, "que por qué hay algo en lugar de no haber nada". He descubierto que lo dijo Leibniz, el filósofo de las mónadas. Hasta hoy nadie ha dado con una explicación satisfactoria. Tal vez la explicación satisfactoria sea la existencia per se, lo que es la primera explicación, es decir, existe porque si no, no podríamos decir por qué existe o no existe, no existiría, sin más, o existe, sin más. También el humor, una fantástica celebración del humor en este libro. Abro ahora mismo por una página el libro al azar del libro... no, del mío, puesto que estaba buscando dónde se encontraba el relato en cuestión y hallo esto: "El humor es el inquilino eterno del vacío, Bo".

martes, mayo 17, 2016

Diario de un poeta recién parado

¿Parado? Oh, no, musas del averno. Nunca.
Me he levantado un poco más tarde de lo habitual, pro no mucho más tarde. He ojeado las alertas de Google. He colgado algunas en Facebook. He puesto música Fusion Lounge. He recogido la habitación. He fregado los platos.
La nueva película de Jarmusch nos habla de W. C. Williams o un trasunto de él. (Qué poco me gusta esta palabra). Por lo que he leído, Jodorowsky ha hecho otra que me parece otra vuelta de más a su egolatría. Prefiero a Arrabal.
Dos días antes de cumplir 45 me mandaron un mail en el que me comunicaban mi cese de actividad para con la empresa (para decirlo así, por decirlo yo así, quiero decirlo así) como si me hubieran conocido hace un par de días cuando llevo 5 añitos, que se dice pronto, trabajando con ellos. Todo un detalle. Ahora escribo este Diario que no sé cuánto durará, supongo que sólo hoy, como ocurre con las cosas que empiezo sin mucha fe. Desde hace tiempo vengo pensando que se generan llamaditas a la ausencia de trabajo remunerado para la "recreación" de uno mismo, pero hay demasiadas mierdas de autoconfianza pululando por ahí, hay demasiado "comodoticio", además no quiero venderme, ni me sé vender porque cuando lo he hecho mi cara se ha vuelto contra mí para devolverme un rostro que no era el mío, a pesar del placer que pudiera producrime estar vendiéndome como el que más. Ahí dejo la metáfora.

Voy a contaros mi vida,
soy poeta,
me puedo desnudar.
He de desnudarme.
Lo hago.
Me tenéis que soportar.
¿Qué mas queréis?
No sirvo para ser un beatnik de
jolgorio en parque o plaza.
Ginsberg, sálvanos de los nuevos beatniks.
Ginsberg, deja de pasar papelitos detrás de Bob Dylan
y sálvanos a los que creemos en las barbas sin barba,
en los pelos largos sin filtro,
en la policía sin policías.
Ginsberg, sé que nos dejaste hace tiempo,
pero tus gafas, pero tus ojos,
pero tu boca carnosa, pero tus orejas
(¿nadie conoce ya tus orejas?),
serán capaces de decirnos, ¡basta, hermano!,
aquí tienes tu propia palanca
para extraer tu luminosa alma,
utilízala, como un calzador de luz,
la usaré y las bellas mujeres maduras
que no te conocieron cuando aún pisabas el mundo
me amarán, o no, pero yo les diré,
una noche en un bar junto a un café y una bonita conversación,
"vente conmigo, deseo abrazarte lo que queda de noche".

viernes, mayo 13, 2016

Ver llover

"Lleva lloviendo tanto tiempo que ya llueve hasta sin ganas".

Noé, justo minutos antes de que una voz en su cabecita le dijera que debía construir un barcoplón

jueves, mayo 12, 2016

El sueño del corrector

Gregorio García, corrector freelance, comprobó al despertar que las tildes habían desaparecido de la lengua española.

miércoles, mayo 11, 2016

Harto de ver películas de ciencia-ficción sobre el destino de la Humanidad, escribo:
Todo lo que hacéis no servirá para nada porque al final esto se lo tragará el sol y luego un agujero negro se comerá todo lo demás a pesar de que los más ricos del planeta hace miles de años se hayan construido la súpercompiyogui de las naves y hayan conseguido colonizar una transtierra en la galaxia de no-sé-cuantitos. Rendíos y disfrutad. 
Raleigh Carsen

miércoles, mayo 04, 2016

VIOLENCIA




Fue un día de esos que son bastante turbios. Te levantas con resaca, con asco sin haber bebido ni haber fumado. Te falla la cabeza, el hígado o la tensión. Un día marrón, no gris, un día vomitado por una gallina vieja. En fin un día en el que mejor encender la TV y buscar al primer tipo que salga en esa caja para pegarle un tiro.
-¿Tú eres el tipo que has salido esta mañana en el programa de tal? –le preguntarás mientras busca su coche en el parking de los estudios de TV.
Se volverá sorprendido o confiado o adulado o las tres cosas y será entonces cuando le descerrajas un tiro en la cara.
-Bam!
Se acabó. No sabes porqué pero también anochece. Lo has arreglado de alguna manera, aunque no te guste la violencia ni te guste la TV.