jueves, julio 31, 2014

Tapas y Fotos cumple solo 6 años

Mañana, 1 de agosto, san Alfonso Mártir y cumpleaños de este blog (9 años, toda una comunión), se celebrará en Lavapiés, en la calle doctor Piga, un aniversario, el sexto, ni más, ni menos que uno no sabe cuánto va a durar (sobre todo cuando se conoce la cosa desde el principio y tal y pascual) y en estos tiempos tan modernos y tan jodidos, del Tapas y Fotos (que nos empeñábamos en jugar con el nombre y voltear y retorcer con nuevos términos y sugerentes neoversiones para los que aún no lo conocían como Tetas y Culos, Tapas y Flores... y ese largo etcétera que la sorna nos hacía siempre estirar. Ahí esta Miguel, Miguelo, ya sabéis, con ese humor que le caracteriza, y del que no hay molde. En fin, un amigo. Muchos vendrán y serán mejores, Miguelo. 
Bueno, salgo a currar, que esto sigue. 
Abrazos a todos, ya sabéis que estáis todos invitados... y no sé con qué viandas intentará seducir nuestro estómago Miguelo mañana (de la bebida ya se encarga uno)

Arturo Ballesteros en concierto el viernes 1 de agosto a las 21 horas en Tapas y Fotos. C/ Doctor Piga, 7. Fiesta sexto aniversario. Pianista, teclista, arreglista y compositor versátil, despliega en los solos de piano un estilo muy personal, combinando en su repertorio composiciones propias con singulares versiones de procedencias diversas. Entrada libre.

lunes, julio 28, 2014

Camilo y el voto. Recuerdos de los '80

Camilo llega al colegio electoral. En su cabeza aparecen ciertas imágenes que aventuran su nuevo encuentro con la maquinaria del voto. Quiere votar esta vez. Va a votar a un partido pequeño. Desde hace más de 20 años no ejerce su derecho al voto. Mucha gente se ha partido la cara en este país para conseguir ese derecho. Él prefiere seguir "partiéndose" la cara en la calle, pero esta vez se ha dado cuenta de que aunque tenga que sancionar este sistema injusto, tendrá que votar. Se refiere a la ley electoral y a que sabe, a ciencia cierta, que aun teniendo el poder un partido político, el Gobierno de su nación puede hacer luego lo que le plazca, y si el pueblo se pone de uñas, palo y represión... así ha ocurrido hasta ahora. Pero Camilo irá con una pinza de la ropa puesta en la nariz. Quiere llegar al umbral del colegio electoral y colocarse la pinza en ese momento. Quiere pasar vergüenza, quiere que ese poli le vea y se extrañe, quiere que el gesto sea violento para él y para los demás. Quiere molestar y molestarse. Va a votar.

Llega con la pinza, una pinza de la ropa en su bolsillo de su pantalón corto. Camilo no votó la Constitución. No llegó por poco, apenas por un par. Quería democracia pero no este tufo a Iglesia, a componenda bipartidista, a que gobiernen los mismos de siempre, y desde siempre. Camilo leía el Interviú en los 80. Las tías en pelota... le encantaba deshojar aquellas tías, digo, disculpen, le encantaba deshojar aquellas revistas y arrojar todos esos cuerpos desnudos en los descampados a las afueras de la ciudad, lo que luego se convirtió en edificios y en especulación y en historias de protección oficial las menos.. Entre las montañas de basura y cascotes, entre pilas y pilas de hierros retorcidos y montículos de ladrillos y plásticos de la obra y sacos donde las letras han perdido su impronta y ropa vieja destrozada, remetida en la tierra, aparecían como mariposas aquellos cuerpos desnudos, aquellos coños bien peludos, aquellas hermosas tetas y culos y pollas enormes y aquellos cuerpos peludos traqueteando, bombeando, insinuándose no, mostrándose, bien abiertas de patas con aquellos rostros desencajados... Camilo arrancaba aquellas páginas de aquella revista e iba sembrando a diestra y a siniestra con el grano de aquellas hojas, coños, pollas, culos, bocas, sexos, iba sembrando para que los muchachos al salir de clase, en aquellos no-lugares, lugares de paso o de pellas, de faltar a clase y toda esa historia, aquellos chicos se encontrasen con todo ese material, dedos húmedos, rostros desencajados, tíos bombeando... Creo que no era aquella revista que has dicho, ¡pero qué mas da, joder!, las fotonovelas aquellas donde todo el mundo follaba por delante y por detrás, no sé si te acuerdas, joder, Camilo, recuérdalo, bim, bam, bum, tran, trun, nuestra jodida educación sexual de aquellos años, nuestra forma de ver el puto sexo, joder, Camilo, estábamos bien jodidos con toda esa mierda, nuestros hermanos suicidándose con la puta droga porque nadie decía nada que si el SIDA, que si los maricones, que si habría que matar a todos los putos yonquis esos, las jeringuillas esparcidas por toda la Casa de Campo y la peña matándose con la aguja, con la puta heroína porque los que tenían que decir algo, los que tenían que informar se callaban como putas no sé por qué, sí, nadie quería contarnos nada de las relaciones sexuales, era tabú, nadie quería hablar de drogas, porque era tabú, fumarte un porro era meterte en la heroína de cabeza y la Iglesia (la grande no la pequeñita, la de barrio obrero, la de a pie de calle, la de vamos a meterles caña a los de arriba, a plantarnos...) ocultando todo aquello, ocultando tetas y culos y pollas y coños peludos detrás del altar, guardándolo todo en relicarios de oro registrando y la poli dando por culo todo el santo día a los chicos sin trabajo, el padre dándoles hostias a diestro y a siniestro por cualquier gilipollez, él también sembraba miedo, terror, mierda, sólo tenías ganas de matarte, Camilo, lo sé, ganas de acabar con esos años 80 de mierda y de frustración continua...
Pero lo que leía Camilo en aquella revista eran las primeras basuras políticas de este país. Iban poco a poco jodiendo el sistema, iban descubriendo las miserias de unos cuantos (curiosamente, la gran parte provinentes de aquellos muy pocos del pasado franquismo, y con los otros, los nuevos ricos) que afectaban a unos muchos pero todo estaba tranquilo, por ahora. Camilo leía el Interviú y leía otras revistas que se arriesgaban siempre, en el alambre, el vacío... ahora va a votar. Ha decidido dejar a un lado los problemas, los recuerdos, la basura de la democracia, las denuncias por ir a una manifa, por jugarse el pellejo corriendo o escondiéndose de la bofia, y tal. Ha decidido no acordarse de nada e ir a votar. Ha decidido tragarse los recuerdos, de cómo, de qué, sí, ¿te acuerdas en aquel año que hizo, que se descubrió todo aquello y todos se empeñaron en ocultar, los jueces y tal? ¿Te acuerdas? ¿Verdad que no? Camilo solo se acuerda de aquellas revistas porno, aquellas revistas mutiladas, aquel miedo al sexo, a las drogas, al padre, a no saber ser alguien. Camilo descansaba con su pantalón corto, con su sonrisa boba en aquel montículo. Imaginándose algo muy lejos. No, demasiado lejos. Sabía que nunca llegaría a nada, y ahora se dirigía a votar.
Atraviesa la calle. Contempla como salen de allí unos jóvenes. Cómo se acerca una señora octogenaria con su bastón. Lenta y constante. La gente no tiene ganas de sonreír. Ahí dentro... comienza a rodear el colegío que ocupa toda una manzana. Evita la puerta principal. Llega a la puerta de atrás y se para para leer un cartel en el que pone que aquellas personas con movilidad reducida tienen una entrada habilitada. Contempla cómo otra señora llega a dicha puerta de atrás y entra. Pro Camilo sigue andando y alejándose de allí. Sigue andando, caminando, huyendo. Cruza una carretera, otra, y otra más. Seguirá en la calle. Parece como si algo muy profundo y extraño se hubiera interpuesto entre él y el lugar en el que debía votar. Algo que no... que no... En fin. No sabe. La próxima vez. Acaban de cerrar los colegios electorales y sigue en la calle. No cambia nada. Todo sigue igual. Parece que se ha levantado un poco de aire.

jueves, julio 24, 2014

Amy (In memoriam)

-Amy, no bebas tanto
-Amy, tira la basura
-Amy, te amo tanto
-Amy, tu cardado
-Amy, la raya de tus ojos
-Amy, pero qué macarra, chunga, chula
-Amy, la mejor
-Amy, no te conviene
-Amy, se te corre el rimmel
-Amy, la mirada
-Amy, 416
-Amy, despierta
-Amy, la vida...

miércoles, julio 23, 2014

Hablar solo

-Y usted... ¿a qué se dedica?, ¿qué sabe hacer?
-Soy muy bueno hablando solo.
-Es perfecto, es la persona que andábamos buscando.

In the morning

-Buenos días...
-¡La base de datos de virus ha sido actualizada!

martes, julio 15, 2014

Nos quitan el trabajo

Por si fuera poco aún me queda una cosa por decir. No entiendo a aquellos tíos que insisten en cacarear que los inmigrantes nos quitan el trabajo. Parece ser que o bien no viajan en autobús por las mañanas o en cualquier otro transporte público o es que están ciegos y que, por tanto (y más por tontos), nunca han llegado al meollo del problema pues no son los inmigrantes los que nos "quitan" el trabajo sino las mujeres. Sí, así es, han oído bien. ¿No se han dado cuenta de la cantidad de mujeres que abarrotan los transportes públicos todas las mañana laborables (e imagino que las no laborables también)? ¿No se han percatado que la proporción en ocasiones alcanza 8 a 1? Pero bueno, ¿qué clase de observadores son esos personajes que van pregonando tal infundio? ¡Ni más ni menos que son las féminas las que se encargan de mover este mundo (o por lo menos por lo que a mí compete)! ¡Joder!, ¡tampoco es tan difícil darse cuenta! E incluso si me apuran, porque esto lo comprobé personalmente después de haberme apeado, si se colocan en un buen cruce de carretera, en una buena avenida, ¡verán que la mayoría de los automóviles los conducen las mujeres! Eso sí, los puestos directivos los ocupan los hombres... pero tiempo al tiempo. ¡Que sigan rascándose las pelotas, que sigan atusándose los pelos de los sobacos o mirándose lo bien que le queda la punta de sus zapatos o que acaben a gusto la cerveza mientras contemplan otro aburrido partido de cualquier deporte masculino (por cierto, masculino, siempre masculino) u otra carrera desenfrenada hasta otro punto absurdo... siga por ahí, caballero, dentro de poco serán, por fin, las amas del mundo y nos tendrán a su entero y despiadado servicio. La venganza será terrible, ¡lo aseguro!

La postal

Un amigo me envía / me escribe una postal desde el lugar en el que se encuentra de vacaciones. Recuerdo aquel libro de Carver que me descubrió otro buen amigo que un buen día me dio trabajo en la empresa familiar... una empresa de catering hace ya muchos años. Una noche trabajando a toda máquina para acabar agradablemente exhaustos. Comienzas a tirar del hilo de los recuerdos y llegas a visualizar hasta los canapés que hacíamos o cómo bebíamos cerveza para aplacar el calor (seguramente eran estas fechas). En aquel lugar, en aquel chalet a las afueras de la ciudad no había cascadas pero era curioso quienes nos juntamos allí, personas a las cuales no he vuelto a ver. Mi querido amigo me habló de que Carver también escribía poesía (esto ocurría en 1998, aproximadamente) así que rebusqué en las bibliotecas, lugares en los cuales husmeaba en busca entonces de joyitas que no podía comprar porque básicamente no tenía un puto duro. Allí encontré a Carver. Luego hablamos poco tiempo después de la Antología de Spoon River que me había encantado y que había disfrutado por su enorme derroche de sarcasmo y burla (siguiendo con autores norteamericanos, quiero decir, no digo que este título pertenezca a Carver porque pertenece al gran Edgar Lee Masters) sobre todo ante eso que ocurre irremediablemente como es la muerte y todo lo que gira a su alrededor, todo ello recogido gracias a los epitafios que como poemas van describiendo a cada uno de los sujetos del pueblo o lugar donde discurre el espacio de este libro. Luego Carver fue lugar común. Me hacía gracia el llegar a poder imitar su tempo, su discurrir narrativo y poético... al final desistí, seamos francos, es inimitable. El tufo alcanzaba mi nariz inmediatamente. Luego lo he comprobado en muchos poetas que quieren escribir en español poesía y logran escribir prosa. Fracasan. No hay, no ocurre ese destello mágico y preciso que hay en los poemas de Carver, en algunos, sí, por supuesto, no en todos. Esa manía de cortar los renglones como si fuera ya, por arte de birilibirloque un poema me parece una estafa bastante vulgar, por cierto. Vuelvo a repetir que en algunos poemas de Carver se encuentra... seguro que la traducción acaba o puede llegar a acabar con esa "respiración", esa "emoción", que hace que fragilísimamente el Edifico Carver, el poema Carver no se desplome como un precioso castillo de naipes.
En fin, que un amigo me ha escrito una postal desde el otro lado del Atlántico y a mí me ha hecho escribir esto, hoy que parece un día tan tranquilo, tan especialmente calmo que da miedo.

martes, julio 08, 2014

Día del Orgullo

Día del Orgullo
                                                                      para Luis Ruiz.                
Aquel camarero.
Aquel moderno, bien cuidado restaurante.
Aquella caída constante de cucharillas...

("Nunca se le debe dar la espalda al cliente" -dijo el jefe de sala).

sábado, julio 05, 2014

Reflexión

Voy caminando por una gran avenida. Apenas hay gente, apenas hay tráfico. Giro mi cabeza y hay un coche que se ha detenido a unos metros, esperando a que se abra el semáforo. Hay un tipo de copiloto que me está mirando. Le miro, me mira. Aparta la mirada. Sigo caminando y al dar el siguiente paso vuelvo a girar mi cabeza y veo que aquel tipo me sigue mirando... "¡¿Gallardón?!" -pienso para mis adentros. "Sí, joder, es Gallardón". Aparta la mirada, yo la vuelvo apartar. Todo esto en décimas de segundo y al volver otra vez de nuevo la cabeza hacia el pequeño automóvil (de estos de dos plazas que se han puesto de moda y que hay que ser pionero, innovador y visionario, bla, bla, bla) vuelvo a comprobar que me está mirando de nuevo. Al instante arranca, se van.
Pienso en aquel final de la novela del Mago de Oz, en el que encuentran a aquel ser tan maligno metido en una pequeña y ridícula caja. Pienso y sigo caminando, dudando de todo, dudando incluso de mí. Siempre dudando. Esperando el milagro, como diría Leonard Cohen.