sábado, abril 19, 2014

Planeta

Marte se ve a simple vista, a no ser que el cielo esté nublado. Existe una aplicación en los móviles que te muestra el cielo con estrellas y planetas y constelaciones y demás. Lo diriges hacia cualquier lugar (cénit y nadir incluidos) y te ofrece los lugares del casi infinito. Vértigo e inexistencia. Los chicos juegan al balón. Mis amigos me dejan sus teléfonos y veo la estrella como a través de un rayos-X. ¿Es un juego? Arturo junto a Marte. Sobre mi cabeza, Lupus. Allí está la constelación del cangrejo. De niño me gustaba espiar a la luna. Comencé a desafiar todo pensamiento cuando me pregunté de qué se trata toda esta inmensidad inabarcable.

martes, abril 15, 2014

LIMÓNOV, de Carrère

No os voy a dejar la cubierta del libro que es como se hacen normalmente estas cosas. La imagen de la cubierta, quiero decir. Sólo un fragmento. Un fragmento de su pasmosa tranquilidad y constante desorden en el que vive este personaje real, es decir, una persona como Limónov. Un poeta que creo que pronto será publicado en España (pues, vuelvo a decir, si no lo he dicho ya, esto sólo es una biografía de un escritor francés llamado Carrère) y que, por ejemplo, no se corta al hablar de los poetas que se han empotrado al régimen como es Evtushenko o Brodsky, al regimen posterior al soviético, quiero decir. Un escritor, un poeta que fundó el partido bolchevique ruso hace ya un tiempo y que utiliza la literatura, en este caso, en este libro, como arma arrojadiza y también como prueba de que ha amado. No quiero compararlo con Mayakovski. ¡Argh!, las comparaciones son odiosas pero creo que tiene mucha fuerza. Fuerza, empuje, ganas y cree en lo que siente y lo escribe. Un hombre que se ha partido la cara con la policía moskovita en plena Plaza Roja acompañado de Kaspárov creo que sabe de lo que habla. Me cae simpático Limónov y lo que dice es continuo aprendizaje. En el amor es desgarrador y se le agradece... ¿Es un héroe o un antihéroe? Sólo sé que es muy contemporáneo, que no prescribe, que puede estar mañana mismo en Ucrania liándola, ¿quién sabe? Venga, no me tiréis de la lengua y leed el libro. Seguro que, como suelo decir, "no os dejará indiferentes".

lunes, abril 14, 2014

Lluvia de provincias en la gran ciudad

¡Jodel, cómo lluevel!
¿Llueve elevado a L?
Sí, llueve e-LeveL.

(Ya no quedan 7-Eleven)

¡Huele a Ele!
¡Calle abajo esta lluvia se lleva todas las
ELES!

(Suena EELS)

(CALLE ABAJO VA SEÑOR ELE
SE RESBALA, CAE, Y SE PIERDE
EN LA LENGUA DE AGUA
QUE SE DESPRENDE.
¡CÓMO SE AGITA Y SE DEBATE LA ELE!
SEÑOR ELE, ¿QUIÉN LE SALVA NO LE HUELE?
LA “O” FUE QUE PASÓ POR DÓNDE
NO LO SABE PERO LE SALVÓ…
(¡OLÉ POR LA “O”!,

¡ELE POR LA ELE!) 

sábado, abril 12, 2014

El reportero, de Antonioni

Está película me dejo KO durante unas horas. Una película preciosa, hermosamente triste y que solo un
director con el pulso bien temperado podría hacer. Una película tan real que duele. La sencillez, la precisión es tan desnuda que es incomparable. Con un actorazo de excepción como Jack Nicholson, aún joven, pues se rodó en 1975, hace las delicias de aquellos que recuerdan ese Madrid o Barcelona o de los pueblos de España de aquellos años... La actriz, por cierto, tan frágil pero tan dura porque acompaña hasta el final al prota, es la de El último tango. Más información en este blog de donde he extraído la imagen.

lunes, abril 07, 2014

Correr & andar

Hoy he ido a correr. He decidido explorar. He seguido la margen del río y el camino y a los ciclistas. Todos con su pantalón de ciclista, su casco de ciclista, incluso con sus gafas de ciclista y sus mitones de ciclista. Algunos corredores y algunas corredoras. Muchas más de las que veía hace 25 años, muchas, muchas más. Antes no había mujeres corredoras, ahora las hay y creo que corren con más estilo que los tíos. Las tías que corren esporádicamente lo hacen mejor que los hombres corredores esporádicos. (No sé por qué razón me marca en rojo la palabra "esporádicamente" el blogger este de las santísimas narices. Estoy escuchando a mi amigo Cachalote, alias Mario, por si acaso alguien quiere saberlo. Lejanamente me recuerda, en alguna pieza, a Mompou, pero mucho más tétrico, más desesperanzador).
Sigo por la margen del río. Miro los tiempos. Siento las rodillas. Los gemelos. Todo se carga un poco, lo suficiente para notarlo. Notar esta máquina que los años y los kilos han deteriorado. La cabeza un poco también, pero la cabeza no es una máquina. La cabeza soy yo. La cabeza es capaz de engañar al resto del cuerpo, meter caña al resto del cuerpo, gobernarlo, manipularlo, someterlo. Eso es así. La cabeza, el cerebro, ese órgano tan poco estudiado. Tanto el del hombre como el de la mujer. Voy pasando bajo las vías de un cercanías. A mi derecha el río. Grupos de chavales. Alguna que otra persona entrada en la cincuentena. Tranquilo, todo muy tranquilo. Trotando. Las rodillas. Los gemelos. La respiración. Sí, la cabeza, la puta cabeza que intenta gobernarlo todo porque yo soy mi puta cabeza. (¿Sabéis?, me apetece fumarme un cigarrito. Hace tres días que no me fumo un cigarrito. ¡Uhmmm!, aspirar, saborear, unas veces a teja, a lluvia, a chocolate, a cereal... los sabores se potencian después de hacer ejercicio). Una vía sobre mi cabeza, una autovía, el sonido que golpea los inapreciables cambios de rasante, los amortiguadores, ¡Bum!, ¡Bam!, ¡Raaaaaaaaas! Un enorme martillo de goma golpeando el asfalto, el hormigón de la estructura. No son automóviles. No. Debes reconocer el sonido. Los ojos vendados, te tienen secuestrado en un lugar y escuchas continuamente ese ruido sin saber que estás bajo una enorme estructura que soporta una autopista de dos carriles en cada dirección. Quédate con ese sonido porque es muy diverso y enriquece nuestra manera de percibir los ruidos, la ciudad, sus arterias que bombean sangre y maquinas de 800 o más kilos de peso que transportan a personas pequeñas, menudas, que representan una décima parte del peso de cada una de los elementos que componen ese continuo bombear. ¡Bum-bam, bum-bam, raaaaaaaas...! y el camino se estrecha se hace más difícil. A mi derecha unas chabolas, el río, el camino hace tiempo ha cambiado en su anchura. Paro de correr. No sé por dónde tirar. Los caminos que se bifurcan. No sabes cuál es el seguro no siquiera adónde conducirá. Sigo caminando y me ve rodeando un campo. Haciendo el idiota... A mi derecha una larga hilera de chabolos junto al río en los que apenas veo a dos personas y a un perro que al olerme o al oírme comienza a ladrarme. Me he perdido. He perdido el camino, por empeñarme, por cabezón. Se acabó. Voy junto al río y las nubes de mosquitos me envuelven la cabeza. Me veo como un dibujo animado perseguido por miles de puntitos negros. Tendré que meterme por la linde de un campo de alfalfa. Una diminuta valla lo diferencia de la linde que malpiso para salir de ahí. Trepo por un montículo y salgo del camino que no es camino ni senda junto al río, pero retomo unos metros más allá el ancho de un camino señalado con una cruz. El mismo camino donde se ven los fugaces trenes de pico de martín-pescador (porque fue este ave y no un pato el que dio la idea a los ingenieros. Los patos se encuentran tranquilamente holgazaneando junto al río y de vez en cuando, al oírme, levantan el vuelo quejándose de mi inoportuna aparición). El sol cae a mis cuatro. Ahí esta el occiso, el Oeste. Las gentes que viven por aquí parece ser que han ocupado unos terrenos, se han construido sus casas con chapa, algo de cemento, unos ladrillos, alguna verja. Deben vivir unos cientos. Un pequeño pueblo sin que lo sea. Un espacio donde viven. Salgo a la carretera y pienso que ya está. No hay que preocuparse, al final, en el horizonte se ve un pueblo. He caminado al final durante más de una hora y media por no-lugares. Lugares por los que se va en automóvil o en bici. Lugares que están ahí pero que no se conocen. Tal vez por una imagen de satélite, pero nada más. (He ido abajo al bar a comprar tabaco y luego al chino a comprarme una yonqui-lata. Con esto acabo por hoy). Lugares que nunca existirán. Lugares en los que vive la gente que es invisible en las manifestaciones. Mientras la ciudad crece, ellos y ellas van abandonando o les echan de los lugares en los que estuvieron. Más abajo, más abajo, cada vez más abajo.
He llegado a un pueblo. Todos los bares están cerrados.

sábado, abril 05, 2014

Kurt

El padre de Kurt ha abandonado a su mujer. Se ha largado de casa. Esta es la definitiva. Se acabó y ella lo entiende así. Wendy entra en la habitación donde han compartido cama y conversación y busca las armas de, hasta ese momento, su marido. Las recoge en una bolsa y las arroja al río. Su pequeña venganza.
Kurt que se encuentra en su habitación destrozado por la discusión y por la marcha del padre, oye a su madre salir de casa. Decide entonces ir detrás de ella y saber adónde se dirige. Al llegar a la orilla arroja con rabia una bolsa. Kurt decide volver horas más tarde para saber qué es lo que su madre ha tirado al agua con tanta furia. Comprueba que son las armas de su padre. Al día siguiente decide venderlas y comprarse su primera guitarra. Su decidido triunfo.

In memoriam, Kurt Cobain (1967-1994).

Kurt solía contarle a cuanto periodista se le pusiera delante que compró su primera guitarra con el dinero que obtuvo de vender armas. Su madre tenía varios rifles, y planeaba usar uno de ellos para matar a su segundo marido, el padrastro de Kurt, que solía golpearla. Una vez, tras una tormentosa reconciliación, ella tiró las armas al río Wishkah, en compañía de su hija Kim. Al otro día, Kurt le pidió a su hermana que lo ayudara a encontrar las armas, y las vendió. Pero sólo se compró un amplificador, porque ya tenía una guitarra. Por qué decidió narrarlo así es fácil de entender: un punk suburbano, menor de edad, que cambiaba armas por su instrumento, es una historia mucho más mítica. Pero muchos creen que el libro de Cross desmitifica al Cobain sincero, crudo, en estado de pureza y lo convierte en un publicista preocupado por reescribir su historia y manipular o inventar su imagen pública. En fin, se lamentan porque convierte a Kurt en una estrella de rock, mucho más preocupado por la leyenda que se construye a su alrededor que por lo que realmente pasaba en su vida. Los fans son injustos: Kurt quería parecerse a lo que había soñado, y ésa es una forma mucho más compleja, pero también mucha más verdadera, de ser honesto."
Artículo de Mariana Enriquez, esa rubia debilidad.

jueves, abril 03, 2014

PUNK NOT DEAD!

(Me refiero a este enlace, a la rapada de unos punks en Indonesia mientras hacían un concierto benéfico en apoyo a las víctimas del tsunami en Banda Aceh)