martes, diciembre 06, 2016

Diario de un poeta recién parado (XII)

... y que te mande un wasap una persona preguntando si eres tú el que acaba de enviarle una carta y una currículo, aquella persona con la que estuviste trabajando hace ya la tira de años en un sitio en el que no tenía nada que ver tu vida pero con el que podías seguir conspirando en la noche...

... en realidad tampoco es que te hayas implicado demasiado con todo esto ...
... sinceramente, creo que tus desapariciones son más un proyecto vital que una actitud ...
... jugar, no sé si se reduce a eso, lo dudo ...
... encontrarse a Tonino Carotone a altas horas de la madrugada y la primera imagen que te viene a la cabeza es una noria, la noria ...
... esquivar esa presencia que desea saber el porqué de la mayoría de aquellos poemas que se remiten a un dolor ya superado, masticado, deglutido e incluso excretado pero que en el rincón de la memoria aún perviven por la cuestión única y exclusiva del abono, del fermento vital y creativo ...
... le mostré el libro y me dijo, una vez que lo había leído, que le parecía sucio, confuso ...  lo curioso de todo ello es que había leído el libro como si fuera una única persona ... el primer libro que escribí y me autoedité en fotocopias hacía mención a varios personajes, en ningún momento hacía mención a mi mismo ...

domingo, noviembre 27, 2016

Loopers

Aquel cuento en el que se narra el encuentro entre el Borges viejo y el Borges joven sentados en un banco de Buenos Aires se produce como solo el cine puede hacerlo: en una cafetería american dinner (definámoslas así, se me ocurre, pues seguramente tienen un nombre característico y yo no caigo en la cuenta) en una ciudad del futuro en la que actúan una serie de personas como los loopers que se encargan de eliminar a determinadas personas que han sido "transportadas" por una máquina del tiempo hasta el mismo tiempo-espacio de los susodichos loopers.
Por física teórica se sabe que transportar a una persona de un tiempo a otro supone el uso de una energía superior a la energía que se utiliza en un acelerador de partículas, por lo que en la película se dice que las grandes corporaciones disponen de ella. Pero por otra parte están las palabras del gran S. Hawking sobre los viajes en el tiempo que nos aclaran que si esto se hubiera producido ya, es decir, la existencia de máquinas de tiempo en el fututo, se producirían auténticas hordas de turistas temporales (evidentemente se trataría de los más multimillonarios) al presente... pero pongámonos en el caso de que ese derroche de energía que se debe utilizar es proporcional a que cada átomo del "paquete" debe corresponderse con el uso de una energía determinada, esas hordas se convertirían en unos poco individuos con muy poco equipaje.
Volviendo a lo anterior, y a los loopers y de cómo estas películas tienen un mínimo de asesoraminto científico, de hecho todas las películas que se precien precisan de una mínima documentación, el hombre venido del futuro solo tiene una nebulosa de eventualidades en su cabeza nada que ver con lo que pueden ser recuerdos.
Por otra parte no sé qué estoy haciendo hablando de esto cuando podría escribir sobre Rita, Leonard Cohen, Marcos Ana o Fidel Castro. El siglo XX está acabando.

martes, noviembre 15, 2016

L. Cohen

Le han enterrado junto a sus padres en una caja de pino sin adornos

lunes, noviembre 14, 2016

El fin del mundo

Como el burro que llega al fin del mundo y ante el abismo que se encuentra ante sus patas piensa dos opciones: o se da la vuelta o aprende a volar.

domingo, noviembre 06, 2016

Lavapiés La Nuît (III)

Hay un chico que al otro lado del bar me mira de vez en cuando mientras escribe algo en una libreta.
Al final, cuando marcho a casa, me avisa la chica que trabaja detrás de la barra que me dirija al chico y al asomarme a su cuaderno aparezco allí dibujado con el colega con el que charlaba hace un momento. El muchacho intenta explicarme mientras sonríe. Yo le agradezco el detalle, aunque le digo que me ha hecho un poco más gordo de lo que estoy, de hecho me ha unido la cabeza con el pecho. No dibujas mal, no -le digo.
Salgo a la calle y veo a una mujer pequeña que la tapa casi completamente un enorme paraguas. Compruebo que lleva una camiseta que pone "I Love Burgos". Me empiezo a reír. Eso merece otra cerveza, me digo, cualquier justificación es buena, y más si cabe en estos mimbres, y entro en el bar siguiente a mi destello de buen razonamiento a pesar de estar más pelao que el culo de un mandril. Allí me encuentro a un dueto de músicos: un pianista y una violonchelista. Interpretan temas de Caetano, a la Chica de Ipanema la dejan para el final. Pasan un tubo -donde seguramente se guardaba una botella de vodka de las caras- a modo de gorra. Me toca a mí y echo calderilla. Fuera llueve con ganas, no diluvia pero casi. La gente observa desde la calle el concierto casi improvisado. Dentro no cabe un alfiler. Sí, pero solo uno. Los músicos son profesionales de los buenos. Termina el concierto, salgo de allí. Ha quedado precioso el concierto con la lluvia, el trajín continuo de paraguas que no dejan de pasar por delante del cristal del barecito mientras iban tocando. Mucha melancolía de la buena. Un buen destilado. Es mejor así. Ahora sí que llueve pero a la gente parece importarle una higa toda esa agua. A mí también, a no ser que me dé por resbalar como de vez en cuando me pasa.

sábado, noviembre 05, 2016

Palabras

Un gran día para escuchar a Tom Waits.
El choque de dos galaxias muy lejanas
produce retenciones a la entrada de la Gran Capital.
¿No sabéis llover? -le preguntó la rana a la princesa.
Un buen día para meterse las manos en el abrigo
y caer dentro de él.
Un gran día para escuchar el sonido del tráfico siendo tráfico.
El jersey de aquella chica. El viejo sombrero, la desgastada gorra.
Parece que todo debe ocurrir ayer.
Granada sigue existiendo aunque tú no la veas.
Dejé de tener asma hace tiempo,
y escribir así no te hace ningún daño
pues nada es terapéutico, ni siquiera
cuando el amigo del poeta
rebuscó un texto divertido.
Cortó los versos en juliana.
Volver al yo por el tú
dos sentidos en el mismo camino.
¿Necesitas que alguien te defina la palabra Amor?

Lavapiés La Nuît (II)

Aquel hombre vasto que parece un camionero, de grandes manos y pecho ancho, que mira con ojos tristes y le pide al camarero un Hada Verde; aquel hombre viejo pero joven, mucho más joven que muchos otros jóvenes, me cuenta en un momento de confianza cómo le dijo a su padre hace unos muchos años, apenas llegaba a los 18, que se iba de casa, cómo se juntó con su chica, con la que más tarde se casó, y cómo llegó a este barrio y cómo se alojaban y compartían la vida y la casa con otra pareja y con más amigos que de pronto y de vez en cuando, más veces que cuándos, inundaban la casa compartida con colchonetas, ruidos y palabras. "Estaba Franco pero nosotros éramos libres, yo quería ser libre y me fui con mi mujer a esa casa porque nos sentíamos libres. ¡Qué iba a hacer yo en casa de mis padres...!, y allí vivíamos con otra pareja y luego venían amigos que también dejaban la casa de sus padres o que iban de paso de un sitio a otro, buscando también su lugar, porque ellos querían vivir... y todos dormían allí sobre colchonetas. Veías a gente en el pasillo, en las habitaciones...". Y con el vuelo de una de sus manos recrea cómo las colchonetas poblaban el pasillo, las habitaciones... todos allí, durmiendo... la libertad. Le digo de dónde soy y yo siempre me lío un poco con el "de dónde soy" y con el "dónde nací", y es en estas que me dice que su mujer era de un pueblo de Burgos, de Miranda, me dice que allí hizo muchos amigos, y otros amigos que ha ido perdiendo por el cáncer, porque había mucha fábrica o quién lo sabe, y lo que no querían los vascos pues en Miranda se quedaba y me mira y me pregunta si yo he perdido amigos y le contesto, y se sorprende porque es evidente que aun que nos llevamos algunos años de diferencia él ha perdido muchos más. Las comparaciones son odiosas, en este caso más.
Su mujer murió hace un par de años y baja al bar a beberse un Hada Verde y el muchacho que atiende la barra le regaña. "Me da igual, yo mañana no trabajo..." -dice, después me cuenta que está jubilado.
Nos fumamos un cigarro negro en el bar cerrado a cal y canto y seguimos charlando, intentando que la noche no se nos vuelque encima.

viernes, noviembre 04, 2016

Lavapies La nuit (I)

A medida que fuimos recuperando el invierno, fuimos recuperando las noches en los bares donde café y cerveza se iban consumiendo a medida que pasaban las horas, entre conversación y conversación, entre charla y charla con el sinuoso transcurrir del jazz en la tableta que hace de soporte y un par de bafles. Suficiente para ir comprendiendo que el invierno se iba acercando otra vez, de manera silenciosa pero paulatina. El invierno y con él la llegada de otras navidades, la nostalgia grandilocuente y tal vez el dolor más o menos de la misma manera que el año anterior, como una estampa repetida: casi los mismos actores, la misma intensidad de la luz, los mismos gestos.
Las voces subían y bajaban en intensidad, todo marchaba en calma en aquel lugar, alguna que otra palabra se distinguía para disiparse al instante. Aún no hacía ni demasiado frío ni un calor de calefactor o de aire acondicionado y la gente se encontraba a su gusto. Termina octubre, no sé si me entiendes, y durante el día caminamos sin bajar de los 20 grados de temperatura. Un lugar sin gritos, un lugar recogido, pequeño, que aquella tarde aguardaba a los habituales, tal vez como final de la resaca del reciente y masificado guirigay auspiciado por una empresa de cervezas que había revolucionado todo el barrio, barrio al que siempre se había considerado con cierto encanto, con una no demasiado tentadora oferta de comida y bebida barata.

Diario de un poeta recién parado (XI)

Náufrago sin trabajo arroja sus currículos escritos sobre cadáveres plásticos en botellas de vidrio.

lunes, octubre 31, 2016

Halloween o Día de Difuntos

Nuevos urbanitas en la era posindustrial
hijos de hijos que emigraron
de la aldea a la ciudad

FUERON

los que han salido este fin de semana
a los pueblos
y llegan
con los coches repletos de flores cortadas
para los cementerios.

Se detienen en las gasolineras bien franquiciadas

hace sol & el polímero brilla,
compran a sus crías
máscaras, telarañas, calabazas,
y luego suben a sus plácidos cubos
desapareciendo sin truco.

Como un desbaratado juego de tetris 
las autovías se pueblan de fichas
en movimiento
en rápida
de colores primarios
(además el negro, el blanco, el brillo del metalizado)
las flores del campo
las flores del campo
para el cementerio
de hormigón gris y mármol negro.






viernes, octubre 28, 2016

C. Marlowe, Shakespeare y los amantes

Hace cosa de un par de meses vi la película Sólo los amantes sobreviven, de Jim Jarmusch y me quedé prendado con el personaje de Cristopher Marlowe que interpreta John Hurt. Marlowe, que vive en una pequeña ciudad de Marruecos, ya sea Tánger o Marrakech no recuerdo, sigue escribiendo teatro y recordando aquellos años de escritura con W. Shakespeare con el que ajusta cuentas muy noblemente, pero sabiendo que la gloria y el reconocimiento a su obra no se verá nunca... aunque ganas tiene, por supuesto.
Hoy leo un artículo que reza: "Confirman que Shakespeare recurrió a un poeta para escribir". Pues bien, parece que poco a poco se le va reconociendo la coautoría con W. Shakespeare, que hay justicia poética (aquí me arrogo la potestad de decir que esto es cierto, es decir, la coautoría de ambos escritores, que por cierto es un tema del que se venía hablando hace ya mucho tiempo, no sé si llegaría a los cuatro siglos) o que C. Marlowe sigue "vivo" y ha decidido darse un último gusto antes de desaparecer... quién sabe.
Y también me acuerdo de los libros de Leopoldo María Panero con Félix Caballero, por ejemplo, que apenas tiene que ver con lo anterior pero me gusta tenerlo en cuenta de vez en cuando pues también se trata de una coautoría que quedará para siempre.

lunes, octubre 24, 2016

Para ser exactos

Una ligerísima pluma de paloma ha estado a punto de rajarme la garganta. Ha planeado, mientras daba la espalda a la diosa Cibeles, el cálamo como navaja de barbero, a escasos milímetros de mi nuez.
Un vuelo limpio llevado por un no sé qué de corriente asesina pues fue el aire, la pluma o la paloma culpables de hacer descender livianamente aquel filo grácil casi fantasmal, inidentificable,
y que ha estado en un tris de acabar con el paseo y con mi vida.

Nadie se hubiera percatado de ello. Los asesinos o asesinas hubieran quedado para siempre impunes. Los diarios ni por asomo mencionarían tal suceso. Ni unas líneas. "Un hombre es hallado muerto en pleno centro de Madrid con un corte liviano pero feroz en la garganta. Se desconocen por ahora más detalles". A plena luz del día, sin testigos. Un tajo certero producido por arma desconocida. Una pluma de ave. Mi sangre regó el pergamino limpio por estas últimas lluvias de Madrid. A las 2 menos cuarto de la tarde, para ser exactos.


(Mientras escribo lo anterior, una gota cae certera en la flecha que dibujo y que lleva a un comentario. Una hoja enorme de plátano cae desplomada a mis pies. El agua cae como agujas sobre mi cabeza. Termino mi reflexión sobre la voluntad impune y homicida de la naturaleza.)

miércoles, octubre 19, 2016

Encuentro con el poeta (2)

En lo alto de aquella cuesta que antaño crucé de un lado a otro me encuentro con un grupo de personas a las que no conozco pero sé que pertencen a la alta sociedad, a la exclusiva fracción de los privilegiados. Recuerdo haberme pegado a una de las pequeñas pasarelas que recorren las ruinas de la denominada Muralla Árabe. Junto a mi bicicleta, contemplaba cómo se detenían los autos de aquellos que se reunían disciplinadamente en un círculo. Me sorprendí a mí mismo por mi urgente curiosidad, por un deseo irreprimible a pesar de mi timidez que raya en ocasiones en lo absurdo de no dejar escapar ese momento tan inusual, tan anómalo.
Unos se abrazan, otros se miran y hablan entre ellos, otros permanecen con la mirada en el suelo o ensimismados, algunos rompen el círculo y parece que se alejan del grupo. Frente a mí y a poca distancia, aparece una mujer que comienza a registrar el maletero de su BMW X3. Extrae de allí un enorme bolso verde oliva con un cierre del mismo material de gran diámetro y unas ropas sobre sus dos brazos, como si de una ofrenda se tratase, y los extiende completamente hacia la otra mujer que se encuentra muy seria ante ella. Ella, con una gran tristeza, recibe los objetos. A su alrededor, el gesto de los demás también es de absoluto pesar, y el de la primera mujer, la oferente, de contrición, pero también de liberación. Permanezco en completo silencio observando los movimientos de cada uno, casi escucho sus respiraciones, acierto con el ir y venir de sus miradas. Me resulta todo muy extraño pero perfectamente estudiado en su ejecución. Todos vuelven a meterse lentamente en sus coches y se marchan. La mujer que ha entregado aquellas ropas se gira hacia mí, se acerca, se agacha, me agarra de la nariz y con una sonrisa me dice unas cosas que no comprendo.Comienza a caminar hasta que se gira de nuevo para mirarme con una gran sonrisa, despidiéndose.

martes, octubre 18, 2016

Inhibidor de ríos



Inhibidor de ríos
Afluentes astringentes
Elevados
Sin fronteras
Paliduchos

Inhibidor de ríos
Pilas eternantes
Rampantes peces que desovan
Sus crías a lo lejos
Calandinos, colmillejas, barbos, percasoles
El mar espera, aguarda, solícito siempre
Su ración de pescaditos con fruición

Los zoólogos realizan trabajos duros & precisos
Comen viandas a la orilla del duro sol
Mientras debaten, cruzando las piernas sobre el neopreno,
Qué construirán mañana estos cabrones,
Con qué seguirán jodiendo a estos ríos indefensos.
Los pececilillos del rápido al rápido 
Aguardan de nuevo a ser reintegrados al río nostri, al río tui (y cada vez menos, río sui)
Y para eso al rápido, ¡rápido cubos de agua para que no se les extinga el oxígeno 
mientras aguardan agazapados sin agazaparse en el alto cubo eterno retorno de su aleteo caudal!
¡Para que no se pongan panza arriba, axfisiados!

Del rápido al rápido, constante, del rápido al rápido.
Peces, señal inequívoca de que respira el río.

La botella dimetilsulfuro, el papel albal, la tartera y de rodillas ante la nevera
La escarcha por las mañanas supura en la piel
El cielo tan lindo acolchado de miel.
Se fragua exacto el cristal en el fondo.

Remanso, rebalsa, cadozo
Caney, tojo
La luz alimenta por sí
Este cuévano cerebral que es ahí
Como una líquida oración se repite
Qué brillante todo esto, ¿qué es lo que refulge?

Enterradme aquí, que las líneas de los árboles aéreos
Sus raíces
Se nutran del silencio de mi boca para siempre
Que retumben majadas y roquedas
Alé, Alé, Luar!


(Actualizado 24 de octubre y 26 de octubre. En este último día se ha añadido la imagen que procede del año 2003, momento en el que me participé en un proyecto biológico en el río Almonte)

lunes, octubre 17, 2016

8 de abril

Una nueva fobia me amanece en abril
y sutil aparece
como un músculo lunar
en mi conciencia.

Luego tomó su asiento
como un obispo.

Nada que objetar.

Tal vez me acompañe el resto
de no sé qué camino
-pues se empeña inquisitiva en preguntarme-.

La evito cuanto puedo
no cuando puedo.
Sigo hablando solo
para comunicarme con ella,
y, por supuesto,
con las demás.

¿Llegará el día en el que deje de escucharme?

Nadie abarca la respuesta.

domingo, octubre 16, 2016

Oliver Sacks, Cuadernos de Oaxaca

La mayor parte de las plantas del mundo, aproximadamente un 90%, están conectadas por una vastísima red simbiótica llamada "hifas". Frágil y sutil red de filamentos, conductos vivientes para la transmisión de agua y minerales. Tales from underground, David Wolfe (fijar el nitrógeno).

-> Ingeniería genética para que en la raíz de las plantas del maíz se pueda fijar mejor el nitrógeno y evitar el amoniaco y fertilizantes artificiales (pág. 69).

-> Benito Juárez (21 de marzo de 1806) anexionó propiedades de la Iglesia e impuestos cuando llegó a la presidencia en 1806.

sábado, octubre 15, 2016

Poesía

 Karmelo Iribarren, Ciudad

Un hombre desnudo en el centro de la calle.
La gente pasa a su alrededor,
no se percata ni de él ni de su desnudez.

Gesto serio pero concentrado.
Gesto serio pero observador.
Análisis pormenorizado del transcurso.

viernes, octubre 14, 2016

Hay churros por la tarde

Glenn Gould, Marcha turca


He adelantado en la calle por la izquierda
al nuevo poeta beatnik de Lavapiés.

Sin verme apenas
creo que ni ha percibido
mi presencia.

No quiero saludarle,
no quiero
sacarle de sus pensamientos.

Una vez lo hice y
noté
cómo
sus ojos
volvían a sumergirse
en esta realidad de mal pan y peor circo.

Camina con su propia marcha turca.

Sus hombros saben soportar
el mismo peso pero no cambiante
de la desilusión
como un Atlas humano
que hubiese olvidado
el motivo de su visita
a este orbe
devastado por la estupidez.

jueves, octubre 13, 2016

Encuentro con el poeta



Nos encontramos en su casa. Me invita a un vaso de limón con agua. Le pregunto si tiene el hígado graso como yo. Me responde que sí, pero que también es por el alcohol. Me sirve con gran delicadeza y templanza el zumo de limón con agua de una pequeña jarra gorda y pequeña de cristal, con dos filigranas ovaladas a modo de relieve en la basa. Terminamos de beber y bajamos a la calle.
La calle es una locura enorme. Es de noche, la calle está llena de gente, llena de coches que con sus luces parecen iluminar todo el espacio. Está llena de vida y a mí me produce un subidón increíble. El poeta camina delante de mí, ajeno a todo. De una fría y amarillenta cocina hemos pasado a la locura; en un instante, a un continuo trajín de bocinazos, personas paseando arriba y debajo de manera constante, rápida, casi furibundamente. Apenas entre ellos se miran a los ojos y se evitan en el último quiebro. La acera es ancha, muy ancha. Parece una escena de aquellas películas americanas de los años 50 pero lo real es la suavidad de la noche, las estroboscópicas luces de los pequeños comercios que se encuentran a nuestro lado. Me siento bien. Muy bien. A gusto, en calma. A ambos lados hay árboles, altos plátanos de sombra. Sus hojas reflejan los colores de un neón cercano creando la ilusión, para este miope, de que existe un cielo malva entre sus hojas.
Encontramos a su mujer que nos aguarda en un auto en el que apenas hay sitio. No por lo ocupado, ni por lo pequeño, sino porque en su interior está forrado de cortinones que apenas dejan espacio para los pasajeros. Ella parece un poco agitada. Manotea nerviosa mientras nos saludamos y me resulta muy gracioso. Por fin conseguimos entrar todos en el automóvil y nos lanzamos a subir por una empinadísima cuesta que serpentea trazando unas curvas muy cerradas por las que descienden unos ciclistas perfectamente equipados. Casco, mallas, gafas polarizadas… Uno de ellos derrapa de manera tan controlada en una curva que se detiene ante el parachoques de nuestro automóvil para luego seguir descendiendo. Llega el momento de los skates. Los skates son muchachos sin ninguna protección. Descienden de manera incontrolada y con gran temeridad. Uno de ellos, al llegar a un cruce en la misma pendiente, acaba frente al morro de un gran auto americano de los años 50, parecidísimo a aquel en el que mataron a JFK. Está a punto de pasarle por encima. Todo ha sido un susto. El chico ha frenado y se dispone de nuevo a caer. Desciendo del coche por si le ha ocurrido algo pero ya han desaparecido todos. Regreso al coche. El viaje ha terminado.