
Anduve en Cuenca de lunes a miércoles en la exposición de Michel Herrería con sus inquietantes Papeles.
Anduve en Toledo. Y en Toledo me encontré con Lavapiés... Toda la peñita estuvo el domingo pasado tocando, actuando, exponiendo... la exposición está hasta finales de mayo. Allí se encontraba, por allí había pasado... en fin, y luego volvía bajo el atardecer y los dedos de rosa en el buga de Miguel, la primera vez que voy en su coche de los chafarrinones. Un gusto encontrarme con André, con El Bolo -al que publicaré en Noctívagos-, con Juan Carlos, con Ainhoa, a la que no conocía, bueno, con la peña... aquí es absurdo referir nada porque esto es virtual y frío -a veces menos-. Me lo pasé de puta madre no por cómo estaba hecho sino por la energía que había... y no lo digo como un plastaletras sino porque fue una sensación muy extraña y muy dulce a la vez...
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