lunes, mayo 14, 2007


Si Marilyn se desnuda, yo también.
Esto es lo que hice una noche a las cinco de la mañana en un banco: escribir.
¿Panfilada?
Todo tiene su porqué, su cuándo, su no sé.
A las cinco en punto de la mañana.
Un coche que atruena detrás de mí.
Una chica que le grita un noséqué al piloto del auto-
móvil.
Se gira, me giro, nos miramos y me dice:
¡Perdona!
Si Monroe se desnuda, yo también.
La próxima: unas gasas. Un vestido de satén. Unos zapatos de aguja,
¿de Aguja?
¿Hablaremos de la chica de los labios dulces algún día?

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