jueves, junio 21, 2007

El otro día mi amigo Mario me recomendó, después de haberle regalado Pedro Páramo, un escritor llamado Hanif Kureishi, Intimidad y El Buda de los suburbios, autor del que no conocía nada, amén de lo que me he fiado de Internet.
También leí un primer párrafo de Roahl Dahl y me pareció muy bueno y muy agudo de una novela publicada en la editorial anagrama, con pastas verdes, no recuerdo su título.
Ando leyendo La guerra de los botones, de Louis Pergaud, recomendado por mi amigo El Bolo, ¿Qué es la propiedad?, P. J. Proudhon, que me regaló mi amigo Jose, y un ensayo al que hacía muchos años quería pillar como es S/Z de Roland Barthes, que compré gracias a la ayuda de Heinrich en la caseta de siglo XXI editores durante la feria del libro. El otro día compré en una librería de Lavapiés Una buena taza de té. Me encanta Orwell, es decir, el último libro es de Orwell y su aguijado ingenio e ironía me hacen pasar unos buenos ratos. A parte, y por descontado, su absoluta honestidad a la hora de ser un anticomunista, o mejor dicho, un antiestalinista ferviente y convencido gracias a la guerra Civil española...
Esto ahora. Voy a comer pollo al chilindrón.
Algún día haré una crítica consistente, contumaz.

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