Mi amigo se baja los pantalones lo suficiente para que asome su vello púbico y el principio de su polla. Nosotros estamos en la barra del bar, mirándole, sorprendidos.
Antes, él venía con sombrero y era uno de los chicos más guapos.
Con sus ojos perfilados con sombra, con sus pantalones y camisa negra.
En la calle. Estaba en la calle.
Quiere que nos bajemos los pantalones todos, nosotros tres. Que mostremos nuestras pollas y el coño de ella que también nos acompaña.
Es fácil. Entra la gente del bar y me dice uno de ellos que habiendo conocido que hay una (sociedad) de poetas el quiere un (x) de hombres altos.
(Joder, no recuerdo).
Mientras, nuestro chico guapo habla con una muchacha que parece ser de la "cuerda". Pero que al final se ¿escandaliza?
Viene de nuevo a nosotros y ante nosotros reímos, nos miramos, lo pasamos muy bien. Es muy fácil mirarle la polla.
Ella nos dice que tampoco la tiene muy grande pero no con estas palabras. Pero bueno tampoco es muy grande. Los poetas -pienso- no la tenemos muy grande. Por lo genera1, pienso, como todos los demás. En realidad no quiero enseñar la polla a nadie. Allí me bajé los pantalones yo solito, como un niño en parvulitos. Bien para impresionar a una niña rubia que me gustaba, bien porque ahora me apetece bajarme algo que ahora me parece impresionanmente desfasado y antiguo.
Quiero desnmudarme.
Quiero desnudarme ante ti.
Cada vez mi cuerpo es más ¿feo?
Sí.
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