
En 1982 vi a un tipo en mitad de Manhattan con zapatillas de felpa y calcetines de lana azules que le quedaban grandes. Tenía barba de años, de hebras blancas que parecían chorros de leche sobre su tez completamente negra, oscurísima, intensa, de ébano.
Se encontraba en mitad del tráfico por lo que casi todo el mundo que pasaba por allí pensaba que estaba loco, o que se había despistado como un mapache. ¿Se había caído de la cama? El pelo revuelto, la mirada perdida, el batín azul, casi cristalino, de seda...
Un policía se acercó y le preguntó, por los gestos que le hacía, si se encontraba bien. Yo contemplaba la escena desde unos metros más allá por lo que veía con claridad ambos rostros. Aquel tipo alzó la cabeza y se quedó contemplando, extasiado, el cielo. Alzó el brazo y el policia se giró hacia donde apuntaba el dedo pero no vio nada porque nada había allí. Nada más que el perfil de las dos torres gemelas.
(La foto pertenece a la instalación, "Salven a Manhattan", es del artista marroquí Mounir Fatmi y se exhibe en la casa de subastas Sotheby's de Londres.
La he cogido del periódico BBC en español, http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/default.stm y me ha llamado la atención no el perfil de los libros sobre la pared -que también- sino el reflejo de la mujer y el cuadro donde ésta se refleja.
El texto es mío).
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