viernes, marzo 30, 2012

Un poema de Leonard Cohen

Bienvenida a estas líneas.
Hay una guerra en marcha
pero trataré de que te encuentres a gusto.
No sigas mi conversación
es sólo nerviosismo.
No hice el amor contigo
cuando éramos estudiantes del Este.
Desde luego que la casa está cambiada,
el pueblo será ocupado dentro de poco.
He retirado todo aquello
que pudiera servir al enemigo.
Estamos solos
hasta que cambien los tiempos
y todos aquellos que han sido traicionados
regresen, como peregrinos, a este momento,
en que nos negamos a darnos por vencidos 
y a llamar poesía a la oscuridad.


Leonard Cohen, La energía de los esclavos. Madrid. Visor, 1988 (versión de Antonio Resines).
(Las negritas son mías, no quiero decir que sean mías-mías sino que las he marcado así... sí, vale, claro que se iba a entender pero por si acaso, ¿no?)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

POLVO DE CALCETÍN EN EL HAZ DE PROYECCIÓN
Entre esto o lo otro me quedo con la copla. Una copla acoplada en el caracol de oído, la cóclea. Un coro de oes estiradas por las dentritas, reinas de la noche arrojando luz en las aguas obscuras de una sabiduría extinguida por la inquisición española y resucitada por la patafísica cuántica. ¿qué vale mas un bazo o un semáforo roto?
between this and that I prefer the song. A song in the snail attached ear, the cochlea. A chorus of oes stretched by the dendrites, queens of the night throwing light on the dark waters of wisdom extinguished by the Spanish Inquisition and ...resurrected by the quantum Pataphysics. What is worth a spleen or a broken traffic light?
jLS mRL

STERKI dijo...

Leonard, tus palabras alientan a una tropa ebria de mentiras. El baro en la boca no impide la palabra.