viernes, noviembre 04, 2016

Lavapies La nuit (I)

A medida que fuimos recuperando el invierno, fuimos recuperando las noches en los bares donde café y cerveza se iban consumiendo a medida que pasaban las horas, entre conversación y conversación, entre charla y charla con el sinuoso transcurrir del jazz en la tableta que hace de soporte y un par de bafles. Suficiente para ir comprendiendo que el invierno se iba acercando otra vez, de manera silenciosa pero paulatina. El invierno y con él la llegada de otras navidades, la nostalgia grandilocuente y tal vez el dolor más o menos de la misma manera que el año anterior, como una estampa repetida: casi los mismos actores, la misma intensidad de la luz, los mismos gestos.
Las voces subían y bajaban en intensidad, todo marchaba en calma en aquel lugar, alguna que otra palabra se distinguía para disiparse al instante. Aún no hacía ni demasiado frío ni un calor de calefactor o de aire acondicionado y la gente se encontraba a su gusto. Termina octubre, no sé si me entiendes, y durante el día caminamos sin bajar de los 20 grados de temperatura. Un lugar sin gritos, un lugar recogido, pequeño, que aquella tarde aguardaba a los habituales, tal vez como final de la resaca del reciente y masificado guirigay auspiciado por una empresa de cervezas que había revolucionado todo el barrio, barrio al que siempre se había considerado con cierto encanto, con una no demasiado tentadora oferta de comida y bebida barata.