viernes, marzo 03, 2017

Dios ha muerto, de Ron Currie



La novela que después de leerla te hace pensar en el ser humano como el animal o especie que más potencial tiene para autodestruirse. No sólo eso, porque visto lo visto y emplazados sin ningún tipo de pudor en la sociedad del espectáculo (cada vez más vano, aún más vacío), con su última historia te percatas de que hay una premonición, un aviso, una profecía (pues no creo que sea casual que cada uno de los capítulos venga acompañado de una cita de la Biblia).
No es cuestión de ser agoreros pero debemos darnos cuenta de que hay "peor pan y pésimo circo". Y ese circo es la continua devastación del ser humano y de las guerras, del terrorismo alimentado, nutrido, subvencionado por aquellos que desean destruirlo como la pescadilla que se muerde la cola. Sin ningún ánimo de imaginar que somos una más de las especies que pueblan la Tierra y con el deseo de dominar el mundo cueste lo que cueste (qué vamos a dominar sino sabemos dominar con nuestra pretendida "inteligencia" ni a nosotros mismos).
¿Cuándo daremos el paso para anteponer nuestras creencias religiosas (que sí, que ofrecen consuelo, que sí, hay una mística, una trascendencia, que sí, que la ciencia, y tal) y pongamos por delante nuestra conciencia por un momento, un momento solo, y creamos un poco más en nosotros... sí, uno se pregunta también como Stephen Hawking o como el propio Oliver Sacks el porqué del inexplicable, increíble equilibrio de nuestro cerebro para seguir siendo como somos, seres mayormente equilibrados y capaces de lo mejor, pero, por desgracia, también de lo peor.
En fin, léanlo. Es entretenido, muy sencillo, pero es no significa que no sea duro o que no invite a la reflexión. Todo lo contrario. También sepan que la crítica puso al libro por las nubes, pero eso no debe importarnos demasiado.