¡Cómo me gustaría arrancarme no sé de qué parte,
de qué origen,
de qué infancia,
de qué tesoro de herrumbre,
de qué metálica y ojo moribundo de pasado y de futuro,
de qué soplo de aire,
de qué lágrima de tierra,
de qué pavesa inmortal o supraconciencia,
esta lengua amorfa que me empuja & me envuelve en el deseo
piedra negra sobre piedra negra que ejerce un peso insoportable
sobre la línea de mi tiempo y de mi cuerpo!
Sé que en este pequeño cerebro persiste:
primitiva ancestral configuración
que si no rumia, muere.
Como un bicho que devora un corazón silencioso
donde no hay la posible queja que represente en palabras
la ecuación perfecta para el exorcismo de este sonido
que pesa y se duele a sí mismo.
¿Debo tomar perspectiva, alejarme lo suficiente,
contemplar mi dolor como si este fuera esfera
y pudiera contenerlo, explicarlo, pasar de un punto a otro
sin dolerme?
Sí, así es... ahora en mi corazón
ahora
hay un nuevo coágulo,
fibra osificada,
ruina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario