lunes, enero 11, 2010

El bueno de Carlos  

Estaba tan tranquilo medio colgado en un vagón del Metro esta mañana cuando he creído ver que llegaba, a una de las entradas del mismo, el bueno de Carlos Salem... al rato me he girado y he comprobado cómo me miraba desde una imagen ubicada en El País... y he sonreído: lo que tienen las casualidades, crees ver a alguien por la mañana y te lo encuentras en el periódico que tiene el tipo que está junto a ti, y a toda página.
He salido a la calle y he comprado el periódico justo enfrente del bar donde veía a Rafael Sánchez Ferlosio desayunar. Por vergüenza nunca me atreví a acercarme a él para confesarle mi admiración.
Ha sonado una moneda en el suelo y el kioskero se ha girado y me ofrecía el euro que se había caído... pero no era mío y lo he rechazado... es como si me estuvieran invitando aún más a comprar el periódico...

Sí, ha sido la primera alegría de la mañana. Ver y leer a alguien que conoces, respetas y quieres, en "los papeles" y este tipo es bueno -así como Inés- porque se lo ha currado desde que le conocí con su barecito en Malasaña.
Porque ha ofrecido su casa para que los demás la llenaran de palabras.
La_Noticia_aquí

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