El bueno de Carlos
He salido a la calle y he comprado el periódico justo enfrente del bar donde veía a Rafael Sánchez Ferlosio desayunar. Por vergüenza nunca me atreví a acercarme a él para confesarle mi admiración.
Ha sonado una moneda en el suelo y el kioskero se ha girado y me ofrecía el euro que se había caído... pero no era mío y lo he rechazado... es como si me estuvieran invitando aún más a comprar el periódico...
Sí, ha sido la primera alegría de la mañana. Ver y leer a alguien que conoces, respetas y quieres, en "los papeles" y este tipo es bueno -así como Inés- porque se lo ha currado desde que le conocí con su barecito en Malasaña.
Porque ha ofrecido su casa para que los demás la llenaran de palabras.
La_Noticia_aquí
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