domingo, septiembre 23, 2018

¿Es un virus del lenguaje la religión?

viernes, septiembre 21, 2018

Julio conversa con su gato


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes. No te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben- te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj. Te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se te rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar, Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj


Me pregunto qué hubiera dicho Julio Cortázar sobre el wasap. Me pregunto cuál hubiera sido su reacción ante las redes sociales creadas hoy en día si ya nos hablaba del reloj como el “menudo picapedrero” o como “un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo”. Porque… ¿no nos hemos transformado ya en pedazos frágiles y precarios, pendientes del rastro de otros como fantasmas geolocalizados en un mundo donde sólo se atisban sombras? 
El comienzo del texto ya es de diez: “Piensa en esto”, es decir, vamos en principio a hacer las cosas bien, o lo que es lo mismo, déjate de tus cositas y pon un poco de atención en lo que te voy a decir, lo cual es realmente difícil, porque estás, como siempre, a mil cosas, a mil bips, a lucecitas y a soniditos y a peditos atmosféricos varios, diferentes a cada segundo, en cada respiración, a cada instante. ¡Escúchame!, nos interpela Julio, atiende que te voy a susurrar con este cierto deje francés que yo me gasto estas palabras para que desordenen convenientemente tu conciencia, para que volteen un poco esa seguridad que muestras en la sacrosanta tecnología, ese nuevo dios en el que comenzasteis a confiar llegado el siglo XXI.
Y sube el clímax, duro, constante, pero limpio y a la vez llano, sin cejar en el esfuerzo ni un ápice, continuando con estas premonitorias palabras “cuando te regalan un reloj” que son sustituidas de forma inmediata en nuestra cabecita por “cuando te instalas una aplicación te regalan un pequeño infierno florido”, porque, no son acaso pequeños infiernos floridos nuestras queridas aplicaciones tan usadas. ¿No? “¡Ey, cari, me acabo de instalar otro infierno florido en mi áifon!”. Bueno, decidme, ¿qué me contestáis? Un infierno donde la repetición es constante, donde el pensamiento se relaja hasta la ausencia por completo, se transforma en compulsión, en obsesión por lo que se ha dicho, qué es lo que me cuentas, en qué momento me has contestado, cuál es el porqué, a qué hora exacta lo has escrito, cuándo se conectó por última vez, a quién le ha flipado mi crítica, a qué viene este silencio en la línea.
“Te regalan un calabozo de aire” y compras un diminuto espejo que cabe exactamente en la palma de tu mano, el mismo espejo que los conquistadores ofrecían a los indígenas nada más llegar a sus poblados como muestra de afecto o de conquista, quién lo sabe. Como muestra de poder y sometimiento de la magia a unos seres que ya por esa misma razón provenían del horizonte y de los cielos. “Te regalan / no lo sabes / lo terrible es que no lo sabes…”, ¿no escucháis el caballo a galope, el brioso caballo del apocalipsis del sometimiento, de la absoluta entrega, de la claudicación…?, “un nuevo pedazo frágil y precario”… ¿sentís en estas palabras cómo pisa el caballo con sus cascos el poco cerebro que nos queda mientras volvemos a mirar si se han vuelto a poner en contacto contigo de una manera estúpida, absurda, vacía para decirte o estampar una carita sonriente o enviarte cualquier monosílabo? “Te regalan la obsesión… te regalan el miedo de perderlo, que te lo roben… a comparar tu reloj con los demás relojes”, a hacer una larga cola y dormir en la calle para adquirir el nuevo modelo, con nuevas aplicaciones, mejores desarrollos, más memoria RAM.
Detened los caballos… Imaginad que caminamos con Julio por las atestadas terrazas antes de que termine el verano  de cualquier ciudad anodina, inane y casi pulcra de este país; por ejemplo, Madrid. Sí, pensadlo. Os habéis ido de vermú con Julio y pasáis por delante de grupos de jóvenes y menos jóvenes pegados a sus celulares, abstraídos en sus pantallas, observando el fondo sin fondo de un pozo de mensajes, avisos, caritas, risitas, fotos, gif y pantallitas dentro de otras pantallitas como un sinfín inabordable de aparente información, escrita en millones de papelitos que contienen a su vez tan solo una palabra o ni tan siquiera. Julio nos mirará, pero no con sorpresa o con miedo sino con la pausa y la mesura con la que se distinguía, desde su altura de más de un siglo. Tal vez querrá volverse al lugar de donde ha venido, tal vez nos diga que ha tenido ya bastante, tal vez no, pero le resultará ciertamente cómico cambiar algunas palabras por otras y reconstruir un puzle fácil donde solo hay que encajar algunas piezas.
Por eso, me digo, llama por teléfono… aunque bien mirado también a principios del siglo XX se percibía como invento del diablo, creador de infiernos floridos, de la pérdida de la conexión entre nosotros… Llama, o no, mejor, encuéntrate con él o con ella, mírale a los ojos, que exista el contacto que tanto rehúyes y que tanto temes porque, ¿sabes?, nos volvemos más frágiles, vulnerables, vacíos, transparentes, más fantasmas.
“A ti te regalan en el cumpleaños del reloj”.
Julio, antes de marcharse, me sacude un buen puñetazo de aire directo a la mandíbula y me derriba. “Julio”, le digo, “Julio… ayúdame por lo menos a levantarme después de haberme sacudido otra verdad”.

Por fin he convertido mi vida en mi pesadilla.
En mi propia pesadilla.
Eso sí, sin demostrar al Estado enfermedad mental alguna
El largo viaje comienza aquí.
Un destello podría salvarme. Una nueva falsa ilusión.
Pero en vano.
¿Quién de entre vosotros puede decir lo mismo?

jueves, septiembre 20, 2018

Pavese

Hace 11 días cumplió Cesare Pavese 110 años. 

(y ayer el Hombre Rojo me habló de él, El oficio de vivir / el oficio de poeta, y confundió la manera que tuvo de matarse. Le corregí en ese punto. Tomó su mochila y se marchó.
El Hombre Rojo vino a hablarme de un libro que no encuentra y de que un librero le quiere tangar por el gran interés que muestra. Luego, la pérdida de rigor en las traducciones, la pérdida de rigor en las ediciones, la pérdida de rigor en el libro en su conjunto porque el libro, según el Hombre Rojo, está desapareciendo, porque vas cotejando línea por línea la traducción del inglés al español y aquí han cortado, esta palabra, se "jibariza". Me gustó el término "jibarizar" porque de alguna manera es lo que se lleva haciendo desde hace un buen tiempo.
Anoche, viendo un rato la televisión, en un documental de la 2 sobre las revueltas del año 1968, uno de los expertos hablaba de que la televisión aún no había entrado, no se había instalado aún con fuerza y la gente, el personal, el ciudadano leía libros, leía periódicos (en especial, Le Monde), y por ello ese espíritu de revolver, de desacomodarse.)

Golpes en silencio

Tanteo
todas
las
salidas
todas
las entradas
todas
las
preguntas
todas
las
respuestas
cada
movimiento
se
convierte
en
un
cadáver
en
un
agujero
por
el
que
introduzco
mi
cuerpo
buscando
alguna
razón
para
verte
de
nuevo

martes, septiembre 18, 2018

Final del verano

Observa cómo se muere la rosa tras el cristal,
cómo se muere la tarde
cómo la lluvia es gris, anodina,
pero el cielo es tan vasto, tan duro,
¡tan rabioso, inexpugnable!

Observa cómo llega el otoño, y la rosa
y aquella delicada planta cuyo nombre aún no sabes pronunciar
se mueren. Llega el otoño y todo se desmembra,
se apaga, en rojo, líquidos marrones firmes,
hasta que arden sus nervios,
y se desprende el árbol que ha de vivir
de las delicadas hojas que ya no le servirán.
Si no lo talan en primavera, quién sabe...
dicen que está enfermo, o tarado,
quién sabe,
el pobre árbol que se ha desprendido de sus hojas
y que pensaba perdurar,
y el sol regaría con fuerza su corteza, y el azul, sus ramas.

Observa cómo la rosa se deshoja
¿aún guarda sus espinas?
Dime, ¿aún guarda sus guijas diminutas?

lunes, septiembre 10, 2018

Películas

-No..., no recuerdo cómo se llama aquella película en la que, en la que...

Están acodados en una barra de un bar. Apoyado en la repisa del fondo, donde se han colocado unas cuantas botellas de vodka, el camarero parece mirar lo que pasa por la calle, ausente de la conversación de sus dos únicos clientes.
Creo que eran dos hombres. Uno de ellos se queda mirando al vaso en completo silencio durante unos segundos y... no puede reprimir el llanto, pero antes de echarse a llorar, le dice al amigo, aunque no recuerdo bien si son amigos o era un extraño con el que estaba compartiendo una copa..., le dice...

-¿Qué le dice?

-He vivido enamorado de una mujer durante 30 años y solamente, al final, me di cuenta de que ella no me había amado ni un solo minuto...


miércoles, agosto 29, 2018

Lecturas

Lo maravilloso de que no te lea nadie el blog (no es por dar pena, sino más bien asco) es que puedes programar tu propio suicidio y nadie se enteraría. La anonimia absoluta es lo que trae.
También puedes decir que el libro de Alberto Olmos, llamado Pose, publicada en la súpermegaguay editorial de La Uña Rota (la cual tiene la biografía de Beckett que tengo en casa y que ha publicado también a Angélica Liddell), es eso: "pose". Creo que lo he pillado, creo que he cogido el mordaz sarcasmo que encierra. Es decir, cuando leía las páginas de este libro me venía a la cabeza la palabra INANE, banalidades una detrás de otra. La primera parte es desesperante. Lo que destaco es cómo un extranjero, en este caso creo que japonesa, aprende nuestro idioma. Luego es un continuo hilo que pretende ser irónico-gracioso y tal. La segunda parte, vale, bueno, vamos a hablar de la literatura y de los literatos. No hay nada más aburrido, más tostón que hablar de un escritor, y aún más, de un conjunto de escritores. ¡Dios! (esto lo hago para parecer un señor mayor, barrigón y coñazo, algo así como uno de esos que visitan la Cuesta de Moyano) y encima aparecen los popes de este país de una literatura que ya la han abducido, y bien, las grandes corporaciones. Supongo que repetimos aquellos años en los que Baroja era un gran desconocido, un anarquista (uy, mami, ¡qué miedo!) y se comía las manos mientras triunfaban algunos de los que no tenemos ni recuerdo... lean Memorias de un literato y entiendan de qué manera se hace un país dirigido al más estrepitoso de los fracasos. De verdad, y el asturiano el típico español, joder, el tópico. Vale ya. Que sí, que muy gracioso pero más solo que la una en realidad. Pero bueno, luego le di más vueltas a esto y pensé: tampoco equivoca su público. Va al jovencito confuso, que diría Ignatius, para hacerle ver la mierda en la que se mueve. Y la mierda que va a conocer, si quiere conocerla. En cuanto a mí, no me ha aportado casi nada esta novela pero intuyo que va a un público que quieras que no, puede leerla con interés por su desconocimiento o por su intención de saber qué es lo que se cuece, más o menos, en estos saraos absurdos en los que se mueve la literatura mainstream, o la literatura esa posmoderna-mercantilista mierder.
Y aquí voy a decir la pedantería: prefiero mil veces a D. Foster Wallace en su Hablemos de langostas y su relato de la "cumbre" del porno en su, si no recuerdo mal, primer relato de este libro.
Qué se le va a hacer.

martes, agosto 28, 2018

desde el tren

Apenas sube nadie a este tren. Apenas. La revisora va de un extremo a otro, buscando a quien ticar. Es inútil. Casi nadie. Pero fuera se encuentra el sol que lo daña todo, con sus manos de luz y de calor abrasador y nuevo, ¡nuevo siempre!
Los pinos alzados, aupados, intentan descollar y el tren tiembla en las viejas curvas que me recuerdan mi juventud. Las piedras devoran el calor y yo solo hago que temblar, tiemblo como todo este tren que se cimbrea como un bambú molesto.
Siento aquellos bancales, aquella tierra removida, el surco producido por lo humano: roturado, como si fuera un corazón, un estómago ardiente.
En este tren no viaja nadie. Ni siquiera yo. Tanto granito que cubre las vías ha infestado mi púrpura. Mi propia púrpura en los días más hondos de mi sangre.
Nadie. Nadie. Antes hubo aquel cuando. No lo sé. Llegaban, se sentaban. Todo era generosa fiesta, su generosa fiesta, pero mi cabeza no lo soporta más, y ahora estoy tranquilo. Las puertas se abren y se cierran, ¿para quién? ¿para quién se detiene esta vez?
Me gustaría arrojarme a todo aquel brillo, o ser ascendido hacia el azul por una fuerza desconocida. Ahora estoy tranquilo. Respiro. Dejo que mi mano describa en estos papeles un trozo más de vida.
A este tren no sube nadie. Despliégate y respira. Intenta dar un paso. Arréciate sobre cada palmo de suelo. ¡Si pudieras llover cada célula de tu cuerpo podrías una vez más reconocerte!
¿Necesito que alguien soporte las rocas contenidas por la malla?
Este valle, ese alto: mi rostro inalcanzable soledad para albergar la pureza que una vez vivió muy difícil. Pienso que todas aquellas guijas se precipitan sobre mí, en aquella lejanía tan cercana, y que penetran incandescentes y palpitantes construyendo un relato salvaje, brutal y amaricísimo.
El lujo de la imaginación que se nutre de la miel y de la sed.

martes, agosto 21, 2018

En el puente

Y en la parte más alta
del puente
volverán a tomarse de la mano...
Escúchame un momento,
¿has vuelto a sentir
la maravilla del Amor?
¿has encontrado la ausencia
del dolor en el dolor?

Los días pasan
pero la sensación permanece
indiferente al capricho de la oxidación.
Y el muchacho observa
contrariado por el deseo
el trasero de su amiga,
apenas surge la sonrisa
pícara de sus glúteos.

Desde aquí observo el trasiego
constante, el ir y venir
sobre el puente
de los pocos amantes.
(tan hermosos, tan vivos,
tan inexpugnables los amantes)

Y, ¿sabes?
estás matando el amor
manoseando a la rosa
con tus palabras y
con tus pensamientos
de viejo ya cansado
con tanta experiencia
donde se envenena
la espontaneidad.
Deja por lo menos un lugar
vivo, y ajeno a la podredumbre
donde los caballos
puedan ir a abrevar.

Te empeñas en reconstruirlo
todo con las piezas ya usadas
de la memoria,
de la vanidad futil y la
desconfianza.
Has matado la risa del amor,
como si fuera una materia
lista para ser trasladada
a cualquier lugar
y bien pagada en la aduana:
aquel primitivo paso para las bestias
construida por el primigenio
ser humano...
qué bien se te da el progreso,
¿cierto?

Por eso muere el amor,
lo has estrangulado
con tus manos calladas
por la edad y la frustración...
¡no te dejas volar!
¿Tampoco sabrías qué hacer con el sufrimiento?

Llegará el día de la separación, sea como sea,
estés donde estés, seas quien seas,
¿tu vanidad será el perfil del dolor?
¿aceptarás sus límites?
¡Ríndete una vez más,
tú que te has rendido
al Amor sin condiciones!
y no esperes
el grito sordo al entrar en la muerte
que se te agolpa en tu corazón-cabeza
tras haber vivido.

Burgos

viernes, agosto 17, 2018

DFW

Parece que solo un escritor como David Foster Wallace nos podía hablar con ternura de la Depresión. (Aquella misma que acabó matándole)

Rectificación: En el libro Portátil, edición de Random House, se dice que dejó la medicación para volver a "sentir", es decir, intuyo que a sentirse por entero DFW, cuando se suicidó.

Sabor

Últimamente, todo lo que escribo me sabe a ti.

jueves, agosto 16, 2018

Reflexiones

Del blog Spinozianas, cito esto:

"Deleuze, medio en broma, ha dicho que aprender a Kant de memoria es inútil; ¡no es lo mismo con la Ética de Spinoza! Nada escapa a sus proposiciones y escolios, nada que tenga que ver con la vida. No, cuando menos, si nos vivimos no como seres sino como maneras de ser."

Diario de agosto I

He dejado el Facebook.
Me he empleado con un puesto clandestino en Recoletos, no sé cuánto durará pero a veces resulta divertido.
La gente transita por delante. Leo, escribo en mi cuaderno de notas. El otro día, de vuelta, tuve que parar en un chino porque tenía una sed infernal.
Esta mañana me he encontrado con un viejo amigo y compañero de la fakultad y me ha ofrecido más libros. La última vez que le vi estaba tiznado por la escoria de carbón pues estaban limpiando las calderas de su finca en la que trabaja.
Resulta divertido porque la gente se para, te pregunta, hablas... cuánta gente sola y cuánta gente diferente. Me saca de mi bucle constante, continuo.

miércoles, julio 25, 2018

Una manera más

Escucho fados en una vieja taberna donde las miradas vuelan como medusas o como cuchillos. La tristeza es una tapa fría. Una mujer al fondo vestida de rojo apoya su mano en su garganta, a modo de pañuelo. La noche se extingue y los pájaros que habitan en el edificio semiabandonado (sólo se respira una luz arriba, allá arriba, muy arriba) leen en un libro abandonado que hay que extinguir los amazonas del alma. Afortunadamente lo recitan divertidos pero no hacen ningún caso. Vuelvo a casa con paso de extraperlo, evitando cámaras y aceras (aunque sé que esto es imposible). La sombra son tus ojos que se llaman dolor por tu ausencia.

lunes, julio 23, 2018

Paellas

Entró en el Mesón. Fuera, una bonito cartel: "Se hacen paellas de encargo". Le pido al camarero una de encargo y otra con arroz. 

jueves, julio 19, 2018

Vuelo en julio

Sé que el sol cae aquí a plomo en el mes de julio.
También sé que la luz lo infecta todo
todo lo cruje y lo reseca,
el asfalto es casi de goma
y los automóviles reverberan
y al arder se transforman en ondas de calor
a lo lejos. Móviles rápidos
de color metálico que nunca despegan.

El silencio ha sido ocupado por las chicharras,
algún que otro pájaro y el monótono zureo de las palomas.

Tírate un rato sobre el suelo, entre la desangrada hierba,
entre el olor a los pinos y sus agujas que se erizan
como cadáveres de líneas nunca descritas;
túmbate y escucha,
y luego piensa cuántas veces has hecho eso antes.
Pero no entres, por favor, en la vastísima melancolía de la infancia.
Escucha en el silencio que te ofrece la tarde
de un julio desnudo, danzando en musicales corpúsculos.
Parece que fuera la primera vez que tuvieras ante ti todo este tiempo,
vasto, sigiloso, tu cuerpo sin un ápice de deseo, de orgullo o resistencia.

En julio cae la luz y ardes de tiempo, e incluso
podría morderte una mosca.


Ávila-Sanchidrián

Pavese

"Vamos, venga... basta ya, no te pongas así"
me dices cuando me pongo insoportable
por borracho
o por sufrir demasiado.

                      De una cita de Cesare Pavese.



Aclaraciones

Por cierto, el Perro Negro se llama Golfo.

sábado, julio 07, 2018

Fermín, el toro.

El toro Fermín no quiere correr los encierros.

El toro Fermín prefiere oler las flores del campo,
perseguir tábanos,
observar a las ovejas
driblar a los perros
corretear por el campo
recién llovido...

El toro Fermín no quiere correr en los encierros.

El toro Fermín juega con sus astados amigos
a escribir palitos en la tierra
a contar las estrellas del cielo
a bufar bromista en la pelea.

El toro Fermín prefiere oler las flores.
Pero llegará un mal día en el que le pique el tábano,
le moleste la oveja,
no drible a los perros
y con furia inusitada surque los campos secos,
bien secos del puro julio
y el hombre exclame:
"Ese es nuestro toro para los encierros,
¡qué bravura, qué pasión, cuánta belleza!".

El toro Fermín no quiso correr el encierro.
Prefería oler las flores del campo
y no cornear al inglés, al francés, al navarrico,
y no cornear al estadounidense, al australiano, al japonés...
y no cornear a la humanidad entera y al mundo entero
como un globo bobo que no se enteró
de que el toro Fermín sólo quiso oler las flores.

(La historia de este texto es muy sencilla. Hace unos 30 años aproximadamente volvíamos en un autobús unos amigos y yo del pueblo de Cazorla, en Jaén. Nos dirigíamos a Linares a tomar el tren y volver a Madrid. En aquel bus nos encontramos con unos estadounidenses. Uno de ellos nos contó una historia que le contaba su padre cuando era muy pequeño para conciliar el sueño. Era la historia de un toro manso al que le gustaban las flores, un toro que era la alegría y la vida. Este toro acabó en la plaza el día en el que le vio el empresario saltar y revolverse, pues le llamó mucho la atención su fuerza y su bravura. Al pobre toro, que era manso como él solo, le había picado un insecto. Esta historia, sin duda alguna, proviene de la realizada por Walt Disney en los años 1930, si mal no recuerdo. Luego lo supe.)

jueves, julio 05, 2018

La hora

Ya sabéis que todo esto puede ser verdad.
En mitad de la noche, mientras duermo, una pelota de colores, como si contuviera minúsculos diamantes luminosos, aparece dando un bote y otro delante de mí. lo que hace que me despiste.
Un bulto remolonea detrás de los visillos del armario. Luego trepa hacia la parte alta y desaparece.
Al mirar la hora en el móvil apenas 4 ceros: las 12, pienso, la hora de las brujas. Me habéis arrojado vuestra pelota, ¿o se os ha caído?, y habéis huido, infantiles, niñas-brujas, dejándome con mi soledad y mi miedo...
La suerte de la Noche que os encubre.
-y la contemplo acercándose sin amenaza
           livianamente
       hacia mis ojos.

Luz

¡Recordadlo!
Ser creativos
nos embellece.

La luz interior
es más intensa
aunque fugaz

piedra de memoria
cae
     al fondo
eco
               R  E  V  E  R  B  E  R  A 

ondas y eco líquido
      el río sed
aclara refresca el rostro
          nutre.
¿Necesita acaso la savia
una definición?

Tan hermoso
como alejarse de suyo
            por un instante
      arrojarse a aquel cielo
            los ojos.
La delicia del desprendimiento.

(A veces me enloquece
dejar de ser
para verterse
en aquel destello,
aquel cielo que de tan ausente
transcurre.
Saber desaparecer.)

martes, julio 03, 2018

Una cartera vacía

He estado, durante un par de minutos,
mirando mi cartera vacía
delante de la bibliotecaria
que me acababa de prestar un par de libros de lingüística
por si acaso aparecía de nuevo ese billete
que tanto me gustaba.

Uno de tantos, limpio, nuevo, reluciente.

He estado observando fijamente
mi cartera vacía.

No aparece.

martes, junio 26, 2018

No tengo (Poema con final abrupto)

Ya no tengo pasta.
Ya no tengo guita,
llevo en el paro más de 1 año
y ni la cajera del supermercado 
me respeta.

Ya no tengo parné,
no tengo duralex
ni comida en la nevera,
subsisto de lo que me ofrecen
las hídricas palomas.

Ya no tengo cartera
ni un pañuelo que se deje
verter la fría moquera
que me aterra;
en un maula me he convertido.
Las voces vecinales no alimentan.

Mi cuerpo se ha desentendido de mi mente,
y exige la independencia...
"La mente me roba" -me acusa,
asegura este cuerpo fofo nutrido de carbohidratos.
Sin un buen filete, sin un buen chute proteínico
¿quién se mantiene alerta, ojo avizor, punta de lanza,
asertivo, astuto, asaz dispuesto?

No tengo pasta, ni guita, ni parné
ni ganas siquiera que me quedan.
Mala hostia, inquina, rabia.
Vamos a ver si podemos volar
con esta imaginación escindidia
que alimentó durante años
al ser escuálido,
cejijunto, boquirroto,
perniquebrado, sulfuroso.
Ganas quedan... ¡Aguarda!
Ya verás cómo cambia todo esto.

Ruidos espectrales en la radio.
Saludos sarcásticos...
mi inmejorable disposición
hacia el delirio:
"¡Chiquibamba, chiquibamba!" 
-exclama la pieza musical en Radio Clásica.


martes, junio 12, 2018

Viejo estadio inexistente en el interior de una ciudad

Para Lo

estadio de vallehermoso:
dejaron
únicamente
el arco de cemento que contienen las palabras,
apenas frontispicio
frente a un enorme cubo con pestañas de colores
donde multitud de ratones
hacen girar la rueda de un laboratorio
abandonado
del que se perdieron las llaves

caminas un poco más...
un poco más...
un poco más...
así,
un poco más...

¡detente!

gira a la derecha
por esta calle
y si levantas el fondillo del pantalón del tiempo,
que no es otra cosa que la tela basta que colocan para ocultar la obra,
consigues apreciar
el enorme solar
de donde extraen el polvo del tiempo:
cenizas de la muerte
cenizas del sudor machacado
cenizas del orín y hueso machacado
cenizas celulares
cenizas de licra, tactel, poliamida
cenizas de la muerte que se apellida muerte
y sustrato muerte

en tu cabeza un letrero esquizo de neón
enciende y apaga las palabras:
"agua pasada no mueve molino"

(¿Encuentras la solución?
en un giro de tu propio baile
en un desliz de las vocales:
"agua pesada mueve milano"
y la guardas en un post-it
y la pegas en tu cerebro
y confías de nuevo en la circunvolución
de tu diminutísimo cerebro)

viernes, junio 08, 2018

Cuando unos dicen Féisbus
otros exclaman Fensui.

Cuando unos susurran Google
otros aclaran Yajuu!

Pero led
me dices al oído,
esta noche,
muy dulce
livia
:
"Mái espéis"

y yo,
solo yo,
yo solo,
enrollado en mi caparazón
rúmin
en mi caparazón
transléit
solo te puedo decir
bajito multitarea
sin sáun ni vibración:

¡Eskáip!

martes, mayo 29, 2018

A L C O H O L

El alcohol no habla
me hablas tú.
Tú me sigues hablando
con una palabra divertida
y otra más baja.
Te acercas por detrás de mí
y susurras.

El alcohol no habla.
Me hablas tú.
Y me diviertes cuando dices que te vas a callar
y sigues hablando.

El alcohol no habla.
Me hablas tú.

Mientes, ahora mientes
dices que me habla
y me hablas tú.

sábado, mayo 26, 2018

La civilización es una causa perdida; la política, una absurda mentira; el trabajo, un chiste cruel. 
Charles Bukowski



¿O no?¿O fueron los ínclitos romanos que decidieron ser cercanos a los hombres, obviaron a los dioses y cojearon como reptiles?
Paseo ahora en la piscina larga luminosa de un amigo,
Observo el jaleo de tierra y de perímetros,
Recuerdo:
Qué era aquello de Abel?
No sé por qué,
pienso,
tengo más miedo a ser pobre que a quedarme ciego,
pienso,
lo pienso doblemente,
RECTIFICO.
tengo miedo a enloquecer por mis pesadillas,
ergo soy un hombre.
Nadie lo sabe,
soy ahora.

viernes, mayo 11, 2018

Perro negro

Perro negro
sólo desea un poco de dignidad
Perro negro
se enfrenta
y espera en la tibia mañana
sentado al fondo del horizonte
la bruma
la niebla
la neblina
a su adversario
quien se acerca
fijamente
tan fijamente que agacha su cabeza
como una saeta a punto de dispararse
mirándole
con la cabeza a su propia media altura
Perro negro
desea un poco de dignidad
en aquel lugar
de verjas y alambradas
Perro negro has escarbado
con tus patas
una salida al exterior
y ahora te enfrentas
al perro bien alimentado
con futuro
bien nutrido
Perro negro
calvocostado
tu fría y fiera mirada
te delata
Perro negro
el coro te secunda
un San Bernardo y un amigo frágil pequeño
hambrientos con una sola hambre
como la tuya
te secundan
más atrás
mientras otro perro se acerca
y solo conoce tu rabia y tu ira
y tu hambre también la conoce
y la ignora
Perro negro
defiende tu territorio
misericordioso
el único lugar
que conoces
en tu falsa prisión de encerrado
Perro negro
buscas enfrentarte
con el que nada
al fin
te sabe
ni responderá
ni a tu ira ni a tu mirada
ni a tu hambre
Perro negro
eres la canción
nunca compuesta
en la que todos deseamos brillar
sin comida sin agua
allí donde te han atrapado
donde te han dejado hambritar
Perro negro
todas las mañanas
el enfrentamiento
como un sinfín de notas
que nadie quisiera tocar
Perro negro

¡YA!



miércoles, mayo 02, 2018

Todavía
no
me
ha
quedado
muy
claro
si
Frank
Zappa
está
sobrevalorado
o
no.

martes, mayo 01, 2018

1 de mayo

Desde hace muchos años
desde hace años
desde hace días
ahora
siempre
me acuerdo
de ti

Luego
paseábamos calle abajo
cuatro caminos
un bacalao bueno
en lavapiés
(no sé si te acuerdas Tomaso y su pickup)
y en mi casa
tres en la carretera
las siete de la tarde
te marchaste

ni siquiera
supe
decirte
adiós

sábado, abril 21, 2018

Krahe

... habrá que echar una parrafadita en el blog, no todo va a ser follar...

miércoles, abril 11, 2018

Definición de "clásico".

Muchos temas musicales de la música española que fueron escritos en los años de la década de los 80 son hoy rabiosamente actuales por su contenido. Es decir, parece que se han escrito ahora mismo y no desmerecen en nada..., tal vez musicalmente pero cuánta gente joven, que no conociera tales temas, podría tomarlos por himnos que contemplan el momento presente.

jueves, abril 05, 2018

Pablo Cobollo

Todavía
no
me
ha
quedado
muy
claro
si
Frank
Zappa
está
sobrevalorado
o
no.

martes, abril 03, 2018

La vida de Brian

El sábado pasado, después de comer en casa de mis padres y cuando nos dedicábamos al venerable arte del zápin mi madre y yo, discurriendo por las habituales películas de Semana Santa, dimos con La vida de Brian. Y ahora es cuando se podría haber sustituido por: "cuál fue mi sorpresa cuando en la programación televisiva encontré esta joya ¿irreverente? del cine religioso...", pero no, no es el tema, me resulta tambnién curiosa la reflexión que se hace en el enlace (AQUÍ) sobre la apertura de foco de los Monty Python, es decir, no hablamos de Jesucristo sino de un tipo al que confunden con Cristo. También nos viene a contar el sentido de la última frase y su relación con George Harrisson quien financió finalmente la película

viernes, marzo 30, 2018

Poema

El poema debe sajar la piel como la hoja que lo contiene.
Deseo que cada página de este libro sea capaz de herir vuestras finas manos,
que sea una turbadora línea de fuego fría.
Y que sí, que así sea la herida: tan oculta como el más indeseable pensamiento.
El ácido escozor que produce
os reaviva la canción oculta que os mantiene vivos.

Es hora de dormir un poco.

miércoles, marzo 28, 2018

Cámara de vigilancia

Aquella cámara me vigila,
me sigue,
me mima con su mirada.
Amo a mi mamá,
el Estado me vigila.
Aquella cámara sigue,
me "recognize",
dibuja la estela de mi gesto
de mi ademán, de mi ritmo...
Mi rostro es su rostro ahora.
Lo perfila,
lo envuelve en puntos.
Es mi mamá que me mima,
me moma,
me muma.
Pero ocurre...
¿qué es lo que ocurre?
Ocurre.
¿Qué?
Ocurre que no estoy conectado a la Red.
No tengo móvil,
ni facebook,
ni twitter,
no estoy conectado a google.
Soy un papel en blanco,
no,
blanco no,
transparente para mamá,
para muma,
para mima.
Nunca he buceado en el mar de Internet.
La cámara comienza a imaginar quién soy.
Comienza a imaginar
e imagina.
Y se rebela contra mí,
contra su propia ella,
si ella tiene a favor o tiene contra....
contra el sistema.
Comienza a imaginar
y se imagina.
Y duda de sí
y duda de su ojo,
duda de todo,
duda de que duda de la duda...
El ojo que perfila mi rostro,
que recompone mi mirada,
mi paso,
mi perfil,
mi gesto,
mi mamá que me mima.
Sí, así, así es:
la cámara que proyecta un código,
ha comenzado a imaginar.