sábado, abril 13, 2019

Una tecla

se me ha desprendido del portátil la tecla de cierre de interrogación 
...
...
...
...
será que me hago demasiadas preguntas

... y si mal no recuerdo, lo mejor que pudo haber pasado fue acabar el día  (aquel 1 de diciembre del 18) dibujando de manera automática al final de un poema fallido, 
y que saliera algo parecido a un pato de goma triste.

La Ley Mordaza y los Hermanos Grimm, o cómo acabar con la música


Francamente, de verdad, el que en este país exista una ley como la Ley Mordaza, una ley que coarte la libertad de expresión, no hace otra cosa que transmitir que este es un pueblo muy vulnerable, muy débil porque reafirma y construye una evidente falta de Cultura y de Educación.

Es decir, lo que nos hace ver es que hemos dejado, nos hemos quitado de un plumazo con una ley, con pereza y desidia, el sentido crítico y también la capacidad de ver y abandonar esa experiencia encarnada que necesita un pueblo para construirse.

Entiendo que el pueblo alemán decida prohibir actos y exhibiciones nazis pues esta ideología destruyó su sociedad, sus valores... su propio cuerpo, no hablo de instituciones, hablo de que cada uno de los ciudadanos comprobó, con el mayor de los pasmos, cómo un monstruo los condujo al vacío.

Los Hermanos Grimm tuvieron que removerse en sus tumbas cuando su flautista (si se me permite el símil) se había encarnado en un hipnotizador de masas.

Para eso existe la literatura, la Poesía, para saber cómo de vasta es nuestra debilidad, pero no por eso acabamos con las flautas y mucho menos, con la música.

¿O no?

viernes, abril 05, 2019

Deseo de vivir

Cuando se llega a la vejez y deseamos cada vez más seguir viviendo, no deseamos seguir viviendo la vida que tenemos sino la que hemos vivido, la que con más placer y satisfacción recordamos. Vivimos por seguir viviendo aquello que deseamos seguir recordando.
¿Vivimos para revivir?

jueves, abril 04, 2019

Camilo XXXIII

Camilo se daba cuenta de que solo la poesía escrita por los muertos era la poesía que realmente le llegaba.
Jugaba  al "Juego de los Clásicos", que es así como él lo llamaba. En un artículo encontraba citas de antiguos y citas de poetas actuales y jugaba. Los leía todos, pero sin recorrer sus nombres. Ahí siempre ganaba. ¿Por su condición de lector desde adolescente de los clásicos?
Cuando la palabra se ha fijado con el tiempo, cuando ha pasado ya innumerables cribas (por debajo de trillas y trillas con duras y afiladas guijas) es el momento en el que la palabra lleva verdad, y ¿qué es la verdad si no aquello que nos empeñamos toda la vida en ocultar incluso para nosotros mismos?

lunes, abril 01, 2019

Batania y Ferlosio, el Nosotrismo

Mi querido y respetado Batania, dedica su espacio a su memoria y contiene unos textos de Sánchez Ferlosio. Se encuentra al pinchar AQUÍ.

Adiós al maestro Rafael Sánchez Ferlosio.

Me despido desde aquí con el Maestro porque no pude aquel día en el que le fui a buscar decididamente para charlar un rato, luego de que me diera un ataque de ansiedad por la situación en el curro que tenía entonces. 

Se nos ha ido el bueno de Rafael Sánchez Ferlosio del que vista la última entrevista que le hace ElPaís por su 90 cumpleaños, solo hago que reafirmar sus palabras. La publicidad y la televisión, horrorosa, y no hay más que hablar...  y luego la sacrosanta bien fraguada estupidez en la que se ha convertido la política, que no es otra cosa que la campañita que pagan los grandes empresarios y fortunas para salir cada vez mejor parados en su rapiña y con su bien comida y bebida democracia. Un horror, sí, y encima bastante soso, nacionalcatólico por aquí, neoliberalote por allá, y toda la chusma engullendo mentiras de las que también, seguro, me afectan a mí, me tocan. 

Gracias, Rafael Sánchez Ferlosio. Descanse en paz.


(el texto escrito más abajo es del 3 de marzo de 2015)

Entrevista a Ferlosio, 22 de mayo de 2007


Hace unos días leí un artículo en la prensa internáutica que me llamó mucho la atención porque trataba a una persona a la que yo he tenido la suerte de conocer personalmente en una cafetería en un populoso barrio de Madrid. Se llama Rafael Sánchez Ferlosio. Antes de que le dieran el universal premio Cervantes le vi de la manera más cotidiana posible: tomándose un café, o lo que se dice desayunando. En un primer momento me quedé muy sorprendido y pensé: "No..., ¡qué va a ser Ferlosio!". Así que seguí en lo mío. Por aquel entonces era encuestador-entrevistador en una empresa de estudios de mercado. Atendía a señoras y señores, jóvenes y jóvenas... niños, e incluso encuesté, en una ocasión al nieto de Martín De Riquer (la señora que iba con él me lo confirmó y el chico pasó por encima de mis palabras, ¡vamos!, que no le dio importancia quién era o quién dejaba de ser su abuelo, es evidente).
Pues estaba debatiendo conmigo mismo si era o no Ferlosio en aquella cafetería de barra de aluminio y de raigambre barrial que conservaba su encanto y su pureza, cuando del carro de la compra aquel señor comenzó a extraer un periódico tras otro. Curioso de mí, me acerqué un poco para ver qué papeles eran esos cuando descubrí que era un Le Monde,un Herald Tribune, un Corriere, y no quiero ser excesivo pero no sé si llegué a ver uno alemán también... fue entonces ahí cuando supe que era, sin duda alguna, Ferlosio. Pero yo, tan tímido y tan absurdo, no me dirigí a él. De hecho una amiga y compañera de curro, un remolino de persona, punkarra a la que tengo en mi corazón porque es buena gente, lo preguntó días después en la barra de aquel bar luego de haberle comentado yo a ella el suceso, y fue así como se lo confirmaron, habló con él y me dijo que era una persona muy maja y muy simpática y que debía pedirle una colaboración para una revista que hacía yo por aquel entonces. Y fue así como un día que me tocó currar con ella, Ferlosio al ver a mi querida compañera se animó y entró a saludarla a la salita y a charlar con ella. Yo le saludé también y seguí con el trabajo, con ganas de hablarle, por supuesto, pero, ¡bueno!, así es la verguenza, que ni da de comer, ni almuerza.

Pues en esas estoy que de vez en cuando me llegan noticias de Chicho, su hermano ya fallecido, y de él, y, como decía, he descubierto, según parece por lo que escribe el autor, la afición de Ferlosio por las anfetas en este artículo (pinchad en el enlace si queréis leerlo completo) que dice así, y entresaco un párrafo: “Cuando me encerraba no quería ver a nadie. Un verano, en que me quedé solo en Madrid, llegué incluso a arrancar el cable del teléfono. El sistema era así: me quedaba una media de cuatro días con sus cuatro noches en sesión continua de lecturas y escrituras gramaticales; al final caía redondo y me dormía profundamente durante 24 o más horas, salvo uno o dos brevísimos despertarse para comer y beber y con una maravillosa bajada de tensión… Nunca me lo he pasado mejor que aquellos quince años”.

Y me descojono, porque a esto se le llama pasión por la ciencia, por la literatura y por la vida, aparte de reírse de la industria editorial de este país más preocupado en hacer libros-basura (trashbooks) que no best-seller, que no llegan a eso ni siquiera, porque no estarían detrás de su puerta los editores dándole el coñazo para que escribiera otra novela y otra y otra más. ¡Pues donde no hay, no hay, hombre! Que hacer una buena novela, un buen libro no es enchufar la máquina de hacer chorizos, que en vez de editores tenemos charcuteros, ¡joder!, y no hablo de editores medianos y pequeños sino de los grandes, joder, ¡los grandes!, es un negocio de charcuteros (y que me disculpen los charcuteros, entiéndanme, que todo tiene su arte) y me dirán: "Hombre, majo, es que hay que comer", pues ¡coméos las resmas de papel que tiráis a la basura con sandeces...!
Por otra parte me hace mucha gracia de lo ya tan conocido y lo que es historia familiar: que si su padre era Sánchez Mazas uno de los fundadores de Falange, que si Jose Antonio, que si tal y que si cual. Bueno, pero ya veis, afortunadamente puede uno vivir la vida como quiere y si un cretino quiere seguir viendo lo que no hay, es decir, franquismo y muerte por todos lados, pues qué quieres que te diga. ¿O es que acaso tenemos la culpa de nacer donde hemos nacido? Sobrados ejemplos han dado ya los Ferlosio como los Panero por su padre, o me voy incluso a Torrente Malvido por el suyo de que las etiquetas en este caso son repugnantes, ignorantes y malvadas. Pues eso, a leer. (Por supuesto que no me refiero al autor del artículo. No me da la sensación en ningún momento de que vaya detrás de hacer sangre con su pasado familiar).

(Para leer la entrevista a Ferlosio -la foto superior que recoge la imagen de RSF y la portada del periódico, la hice yo- pincha AQUÍ)

domingo, marzo 31, 2019

martes, marzo 26, 2019

Hallazgo

Alégrese.
Ha encontrado a su poeta.
Alégrese.
Ríase, maréese, oceánese.
Es usted ahora más grande.

No regrese.

viernes, marzo 22, 2019

martes, marzo 19, 2019

Relecturas

Notas de grupos de música en la novela Bajo el volcán, del autor norteamericano Malcolm Lowry.
A veces es un bálsamo releer libros.

jueves, marzo 14, 2019

El traidor

Samuel L. Jackson me corta la parte superior derecha de mi oreja izquierda con un afilado bisturí que saca no sé sabe de qué lugar. Un momento antes de la amputación, me lo muestra, hipnotizándome con el brillo, su forma, la belleza de la hoja afiladísima.
Sus ojos de sapo parece que se van a salir de las órbitas mientras sonríe de forma contenida. Su frente, perlada de finas lágrimas de sudor, es de color negro azulado. 
Samu me mira fijamente, se divierte y me explica, sin el porqué de su acto, por qué estamos ahí sentados, conversando. Dos personas tranquilas abordando un problema. Va completamente vestido de blanco. Pureza, y sangre que comienzo a sentir en mi oreja semiamputada. 
Percibo tras de mí la presencia de unos tipos que no suponen amenaza alguna, porque me he quedado congelado, sumiso y congelado ante la contemplación de aquel afilado bisturí quirúrgico. El preciso y delicado utensilio recorta como un papel limpio mi oreja. 
Al sentir la sangre sobre mi hombro, decido salir corriendo. Él no ha dicho nada mientra sostenía con sus dedos el recorte ejecutado de mi oreja. El castigo (pero ¿por qué, cuál ha sido el motivo?) se ha llevado a cabo. 
Bajo a la carrera un piso y otro piso, y otro más. El edificio donde he dormido esta noche se encuentra en construcción. Las escaleras están de obra, sin remates, desnudas, como esqueletos polvorientos, con la excrecencia propia de la acumulación del yeso y del cemento, la rugosidad de sus formas, algunos encofrados henchidos de burbujas, los nervios metálicos que apenas se ven por el entierro del hormigón. 
Llego a la calle. No hay un alma. La luz de la mañana, un lugar en el que nunca he llegado a estar. 
Me he librado de la pesadilla, me siento como un traidor. 



sábado, marzo 09, 2019

De menos

Echo de menos esos blogs en los que preveo que nunca aparecerá un poema de los míos

viernes, marzo 08, 2019

Nuria Herrera con Carlos Salem en el Soul Kitchen, Ávila

A pesar de que Ávila me parece una ciudad bastante muerta, en ocasiones y si vas a tiro hecho te encuentras con sugerentes y brillantes propuestas de personas que viven ahí y que se interesan por los movimientos sociales, manteniendo viva la llama de la poesía, aparte de darle vida a este lugar en el que parece que solo hay funcionarios y del que surgen muy dudosos políticos, amén de otras cosas de las que podría hablar, pero por no seguir haciendo amigos me voy a callar.
Lo cierto es que anduve por ahí con mi buen amigo Toni y nos dirigimos a una abarrotada plaza mayor, donde andaban con el Carnaval. (Luego, a eso de las 10 de la noche no había ni Blas, será por el frío de esas tierras que se habían ido a otro lugarcito más caldeado). La plaza mayor estaba muy cerquita del Soul Kitchen donde se iba a celebrar el evento, espacio enorme, de dos plantas, muy bien acondicionado, tranquilo y currado que podría albergar a un par de sedientas ávilas... así que subimos a la planta superior y allí comprobamos el fantástico equipo que se gastan de audio y lo bien apañaos que están para todo tipo de eventos.
Lástima de Madrid y la persecución intestina que sufre el Foro desde hace muchos años contra las actuaciones en directo en lugares recogiditos y cálidos, pero es así. Hay que saber untar al conce de turno, o conseguir vete tú a saber con qué vericuetos y añagazas jugosas licencias, y además ya sabemos que la derecha siempre ha odiado a la cultura, le produce urticaria, y otros males (espero que ciertos actores de la política avileña no lean esto, no vaya a ser que les pasen el rodillo), porque no hay nada peor que la verdad, bueno, sí, la poesía cuando es verdad, es decir, cuando está encarnada y se da en libertad. Y claro, la derecha desea la cultura que dé dinerito rápido o que no se meta en berenjenales, es decir, que sean letras de amor bonitas o que no tenga letra siquiera.
En fin, que ahí estuvimos disfrutando de un Carlos Salem en su salsa de amores y desamores y también combativa y guerrillera de la vida, también un poco aturullado por el tiempo, leyendo rapidito porque luego se iban a anunciar los actos del 8M, día de la Mujer. Hasta hubo micro abierto, lo cual estoy pensando para mis Torreznos, aunque no parece que vayan a durar mucho más los encuentros en Fernán González, 47. No sé, pero lo del microabierto lo estoy sopensando y sopesando, sin sopesados.
Una vez más, gracias a Nuria por el fantástico evento que hizo en Soul Kitchen y su maravillosa presencia y trabajo.

martes, marzo 05, 2019

del señor Tranquilillo

La sardina ante el ascua prefiere el asma.

domingo, marzo 03, 2019

Un encuentro


-¿Yo?, ¿qué voy a ser escritor?
-¿No tiene ninguna obra publicada, algún libro de poemas?
-¡Déjeme en paz, caballero!
-Ya, sí, lo sé… pero es que recuerdo un par de sus libros y uno de ellos llegó en una etapa crucial en mi vida. Para mí fue un revulsivo, una nueva esperanza, un acicate… ya sé que es una de sus palabras, pero…
-¿Quiere soltarme de una vez?
-Entiendo, entiendo que le incomode, que no sea el sitio adecuado para hablar… yo tampoco hubiera supuesto que nos hubiéramos encontrado aquí, los dos, charlando como dos viejos amigos.
-¿Dos viejo amigos? ¿Está usted loco?
-Lo siento tan cercano a mí. Al leer sus páginas…
-Perdone. Pero lleva usted más de diez minutos dándome la brasa en este lugar sobre un supuesto autor al que por supuesto ni por asomo conozco, porque yo, la literatura, ni la huelo, ¿me entiende? Y por eso, lo que usted me dice me está molestando. Basta, basta, ¡hombre!, y haga el favor de soltarme el brazo. No me interrumpa más.
-Pero  no me negará que, ¡vamos!, quiero decir que usted… Ya, comprendo, lo que ocurre que nos hemos encontrado en mal momento. No hay ningún problema. ¿Cómo podría comunicarme con usted? ¿Algún modo de ponerme en contacto? ¿Podríamos tomarnos un café mañana..., pasado?

El presunto escritor le observa fijamente a su “secuestrador” unos segundos: 2, 3, 4. El “secuestrador” no afloja la presión sobre el codo de la víctima por lo que esta, debido a un gran sentido de la educación o del respeto, no decide realizar un movimiento brusco y zafarse de la presión que ejerce. La mirada fija no surte efecto. En absoluto. No muestra ningún movimiento en su cara con el que insinuara: “lo he comprendido, aflojaré un poco, seré comprensivo”. 
El presunto escritor ve muy violenta su huida. Piensa que se va a comportar de manera brusca y muy poco habitual en él, es más, nunca había tratado así a un semejante.

-No sé lo qué quiere, caballero. Le he repetido varias veces que yo no soy la persona que usted me dice que soy.
-Ya, entiendo.

El hombre afloja la presión. Se separa apenas un metro. En estos tiempos es difícil que un gran escritor se muestre accesible, se eche una parrafada con un admirador. ¡Si hubiese sido otra persona bien diferente, otra apariencia, otra cara, otra manera de hablar, de comportarse, de moverse...! Pero no, piensa el “secuestrador”. Se da la vuelta, se marcha.
El presunto escritor rumia que es lo más loco que le ha pasado en mucho tiempo. Nunca le habían confundido con un personaje de éxito, él, que nunca ha tenido reconocimiento, que nunca sabrá lo que es la fama. Durante toda la tarde meditará sobre ello: fama, éxito, reconocimiento. Otra persona completamente diferente, ajena incluso a él mismo. Que piense que alguien le sigue con la mirada. "Mirad, ¡por ahí va un genio! ¡Un ser que bien comprende lo que es la vida!".
Los dos vuelven a su camino. Sus pisadas se extravían en el ruido común, en el tráfago cotidiano y ensordecedor de la ciudad.
El presunto escritor esa misma tarde comienza su primera novela. El “secuestrador”, víctima de un proceso depresivo que le dura muchos años se despide de la vida. No se volverán a cruzar nunca más.


sábado, marzo 02, 2019

Sensaciones

Esa sensación
siempre
tan frustrante
de
o bien
llegas demasiado pronto
o bien
demasiado tarde

a todas partes.


(Saber que no tiene nada que ver el sistema operativo que utilices)

viernes, marzo 01, 2019

Un libro al día cumple 10 años

De estas cosas, de estos empeños siempre merece hablar un ratito, aunque sea esta línea, estas dos líneas apenas. Hablar de libros. La noticia AQUÍ. 

...y AQUÍ el blog. 

lunes, febrero 25, 2019

Pram, y Pablo Cortina en Los Torreznos

Fue un acierto absoluto el que Pablo Cortina estuviera en Los Torreznos el otro día (viernes 22 de febrero de 2019 a las 9 de la noche)  leyendo y presentando su último libro, Pram, una joya que he leído este fin de semana y que en sí mismo es un agente motivador para la imaginación y la escritura, para burlar al desasosiego creativo y el aburrimiento.
Ya solo el hecho de conocer, de intentar comprender qué es Pram, y adónde nos dirige Pablo Cortina con él o con ello, es en sí mismo un gran reto para cualquier persona que se acerque a este libro pues en su interior se encuentra el juego, la recreación de nuestro lugar y si me apuráis de nosotros mismos.
Pram es una bomba que desatascará poco a poco tu cerebro, tu lenguaje, tu manera de pensar; si acaso, te hará incluso más libre y además lo vas a ir entendiendo a medida que lo vayas leyendo, o reescribiéndote.
No es un artefacto hipercomplejo y casi inabordable, todo lo contrario. Lo puede desarmar cualquiera, pero no para armarlo de nuevo, sino para armarte de nuevo tú. Con sencillez y claridad. Recomiendo paciencia, como si jugaras una partida de ajedrez y fueras convirtiéndote en cada una de las piezas a medida que avanza el juego.

...Y como todos aquellos los que han pasado que son ya unos cuantos y muy buenos por este espacio de Acción y Poesía llamado Poesía & Torreznos 

lunes, febrero 18, 2019

Nueva tecnología punta en la carne eléctrica

No hagas desprecio a la lavadora.
Hoy: cuatro céntimos menos el kilovatio/hora.

He aquí el tiempo del refrito

Perdido entre palabras
del lobby niñatista
yo que quise ser
siempre un artista,
ni tuiter, ni istagrán, ni féisbu
ni el colmo verde de la pista
en Fuenfarlopa.

No me río de nada
no te rías de nada
no deseo ser carne de carrefur
ni de batalla,
ni de los ínclitos defensores
de lo polí
ti
ca
men
te
correcto;
sigo a Monty Phyton
que no mal han envejecido sus películas
y no a los que tragan antidepresivos
ni tabletas okal
¿okey? okal.
Genial.

He aquí el tiempo del refrito.

(una nueva versión de william carlos william william carlos william carlos william carlos william william william)

Entre poetas

Ante el puesto callejero de libros, ante La Clandestino, la manera tan graciosa de señalarle  a la persona con la que camina lo que ha leído, casi como si fuera un niño ante unos juguetes muy vistosos, apuntar con el dedo: "mira, ese también está muy bien...", citar cuatro, cinco o más títulos y pensar: "claro, Ray, es mi puesto".
Luego desaparecer como si fuera un encuentro fortuito, porque fortuitos son los encuentros en la calle, un verano, un ancho paseo que pasa por delante de lo que hace muchos años ya fue germen de la cultura de este pueblo. También recomendarle la lectura de un libro, o su compra, de un buen amigo en el que has ayudado en lo que has podido... porque a ti siempre te ha interesado todo esto. Vivir casi de esto. A veces no es tan difícil.
Ahora que recojo esta noticia (AQUÍ) me resulta gracioso volver a recordar aquella historia, aquel cambio de impresiones, que se fijara por ejemplo en Sinclair Lewis o en Cesare Pavese (este libro se lo vendí ayer a una simpatiquísima colombiana, un libro extraordinario de cuentos, ya ajado, por tres pavos), y volver a recuperar aquellas sensaciones con la justificación de que aparece en la foto con otro colega, con Gonzalo, al que admiro aunque él no lo sepa, y a Luisa Castro una grandísima poeta de la maravillosa y potentísima lírica gallega (no se olviden de Luz Pichel).
En fin, ahí va mi comentario.

jueves, febrero 14, 2019

martes, febrero 12, 2019

La Garcita Azul & Miguel Marcotrigiano

Resulta curioso, a mí me lo ha parecido, que entre avisos o amenazas de guerra civil en un país como Venezuela, con una situación mil veces traída y llevada, confusa, y con unos intereses muy polarizados, se convoque un premio de poesía. Un premio de poesía libertaria.
Leo en sus bases: "(...) la opresión burguesa y la utopía posible son derroteros obligados de la palabra libertaria que se cuela desde cada rincón de esta tierra, en la que se suman hoy, como nunca, las huestes imperiales y sus satélites de codicia y explotación. Venezuela es, como siempre lo ha sido, una bisagra en el tiempo de la historia. La palabra como cultora se levanta desde todos sus frentes. Con este llamado a lo humano (...)".
Es así. En la revista La Garcita Azul, lo cual nos resulta entrañable, delicado y frágil, más jarrón chino que diría Cortázar entre los gritos, estruendos, resoples, estrépito de botazas militares, de intereses creados, de salvapatrias y salvamanteles... se convoca un premio de poesía libertaria. Sí, una revista que se llama La Garcita Azul, no El Tigre de Bengala ni El Elefante En Una Cacharrería Come Watios o La Abeja Monstruosamente Hambrienta... no, La Garcita Azul. Ten cuidado con ella. Con la garcita, con el azul.

[La fecha de cierre de recepción de originales es el 21 de marzo, más información pinchando AQUÍ]


* * * 


También de Venezuela proviene esta reseña de un libro. Un texto de Alberto Hernández sobre el último libro de un escritor venezolano llamado Miguel Marcotrigiano, Poesía y Suicidio. 
Una reseña que me ha parecido muy interesante pues a su vez esta reseña entraña una historia de un suicida, un suicida que, como el mismo Alberto dice, no sabe si no dejó una nota de suicidio porque no quiso o porque no pudo. Una historia que establece o intenta cierto paralelismo con la nota de suicidio de la poeta Anne Sexton, sobre todo a la hora de habla de los diferentes yos del poeta que bullen, se manifiestan en la obra y no sólo en la obra, sino en su día a día como entes creadores pero también destructivos o autodestructivos, y cito: "el poeta/suicida alterna la agonía vital con el poema y en él se vacía hasta la muerte. Cada poema escrito es un acto suicida, la aliteración de un amago que se convierte en acto íntimo, solitario, individual, como el mismo acto de crear el poema."

[Para leer la reseña completa: AQUÍ]

sábado, febrero 09, 2019

domingo, febrero 03, 2019

Cositas que me pasan por la noche

Brutal, lo de anoche.
No apto para personas biempensantes, biencomientes, malfollantes.
No apto para justicieros de salón, para faltos de sentido del humor, para
biengolpistas, para reyes y reinas de ayer y hoy, gobernantes hipocritillas, oportunistas del asamblearismo al poder, y esa caterva etcétera de arribistas y salvapatrias, sacamuelas de toda índole y condición.
No apto para amantes del silencio sí o sí, del antigrito, de la palabra intensita, floripóndica.
O si, también, o sí tal vez así, quién sabe, por qué no...
O

martes, enero 29, 2019

Tal vez sea esta una de las historias de amor más hermosas

Jan Christian Mollestad informó a Cohen sobre la muerte de Ihlen con esta carta:

"Estimado Leonard.
Marianne cayó en un sueño muy lentamente que la sacó de esta vida ayer por la noche. En total tranquilidad, rodeada por amigos cercanos.
Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con completa conciencia. Cuando la leímos en voz alta, sonrío de la manera como sólo Marianne puede hacerlo. Elevó su mano, cuando mencionaste que estabas justo detrás de ella, tan cerca como para alcanzarla.
Le causó una tranquilidad profunda saber que conocías su estado. Y tu bendición para su viaje le dio una fortaleza extra. Jan y sus amigos, que vieron lo que este mensaje significó para ella, te agradecerán profundamente por responder tan rápidamente y con tanto amor y compasión.
Durante su última hora, tomé su mano y tarareé Bird on a Wire, mientras ella respiraba tan ligeramente. Y cuando abandonamos la habitación, después de que su alma hubiese volado por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su rostro y susurramos tus eternas palabras
So long, Marianne."

(La noticia o artículo sobre la relación que mantuvieron Marianne Ihlen y Leonard Cohen, y de la que he extraído la carta anterior AQUÍ)


El sábado pasado, le envié a un buen amigo esta fotografía, que realicé en uno de esos paseos sin  rumbo aparente que hago por la Ciudad, en la que aparece, por cierto, una nueva biografía de Leonard Cohen, y no creo ni espero que sea la última.
Me despertó la curiosidad el conjunto de rostros, de hecho le escribí a mi amigo solo estas dos palabras: "Buena composición". Picasso, Berger, Beckett y Cohen... 
Hoy, cotilleando en Twitter, leo un mensaje de Diego Manrique en el que adjunta un artículo que escribió hace dos años sobre la relación que mantuvieron Marianne y Leonard Cohen, que yo conocía muy por encima (me ha hecho gracia que Cohen escribiera Bird on the wire por la llegada del teléfono a la isla de Hidra en la que se encontraba).

domingo, enero 27, 2019

A media tarde en el bar

Nietzsche sale a comprar el pan. De camino a casa se encuentra con Lope, un viejo amigo. Los dos marchan a tomarse unos botellines pues sus gustos han cambiado en el siglo XXI, lo cual es muy natural porque somos todos muy posmodernos, y tal y cual. Vamos, lo que se dice unos auténticos hijosdeputa resabiados que no tienen miedo a nada.
¿Y tú qué pan compras? --le pregunta a N. su querido amigo Lope.
Este que venden en la panadería de la esquina con la glorieta --responde N.
"Amos", no me jodas --le interpela Lope-- pero eso ¿no es una franquicia? Además, la harina no debe ser muy buena... seguro que lo amasan en otro sitio, lo congelan, lo hornean y te lo venden como recién hecho --argumenta Lope.
Pues si, y luego me lo meto yo por el culo y así encuentro cierta inspiración. Ya sabes que el pan de centeno puede tener propiedades psicotrópicas. No se si conoces lo que decían de santa Teresa de Jesús --responde con entusiasmo N.

Y así que comenzaron una fructífera y provechosa conversación, muy al modo y al agrado de toda esa purria de críticos e intelectuales, y de la que no tenemos noticia porque este que escribe se fue de la vera de estos una vez hubo consumido su botellín de Alhambra.

viernes, enero 25, 2019

Objetos ridículos en lugares discretos

Colocar un objeto ridículo
en un lugar respetuoso.
El antifaz
arrojado a la puerta
de una comisaría.
Emborracharte con tu mejor amigo
imaginario.
La bandeja
de pollo
en mitad de la autovía.
Que la marioneta
te eche una buena bronca.
Reconstruir el crimen
con papiroflexia.
Manejar un juguete erótico
en una iglesia.
Alterar cada una de las frases
buscando un sentido.
Aquella farola ganó un combate.
La piedra con la que tropezaste
tiene siete vidas.
El mejor bar
con salida
a cada uno
de los cuatro puntos
cardinales.
Colocar un objeto ridículo
en un lugar formal.
Acuérdate de cómo iba desollando sus nudillos
por la pared,
era una película francesa.
Insectos de aluminio como personas.
Insectos de arena pulverizada como personas.
Insectos electrizados baten sus alas sobre el carmín del asfalto.

Tatúame un corazón de estaño sobre mi corazón de lata.
Es para cerrar el circuito, es para cerrar el circuito.
Y transistorizarme al mundo.



Uno o cualquiera

Él es el único que sabe reírse de los algoritmos
y el arte de mantener la calma,
la manía de colocar equidistantes los cubos de basura.
Paga con su iris,
se bebe los floreros
lava sus dientes mientras viaja en ascensor
y se arrancó de cuajo su ADN.
(Ya sabéis lo ridículo que puede sonar esto).
Cuando se sienta en un banco de la calle
piensa que viaja en tercera,
se imagina que el revisor es ese perrillo
que ladra más con los ojos que con los colmillos.
Escribe palabras sin sentido en la playa
luego le interpela la ola antes de caer
y siempre dice sí, que sí,
para ti mientras me aplaudas con toda tu espuma.
(Ya sabéis lo ridículo que resulta a veces).
Su sombrero es enorme,
es capaz de resguardar a todo un colegio
un viernes ante el pavor de los chiquillos.
Los bolsillos acogen muchas preguntas
pero prefiere el silencio.
Prefiere el silencio y mirar fijamente
a los ojos del techo.

Ridículamente.




martes, enero 22, 2019

Man de Camelle

Manfred Gnädinger (Radolfzell, 1936-Camelle, 2002).

<<(...) se quejaba Abeleira en un artículo publicado en 2006 en La Voz de Galicia, donde establecía puntos en común entre la biografía de Manfred Gnädinger y la de Van Gogh. Incomprendidos en vida, su obra trascendió una vez muertos. “Los dos son espíritus perturbados por la insoportable tristeza, la tristeza insoportable de existir”, concluye Luna en su trabajo, donde subraya que los autorretratos de Man son “una muestra clara de su pesimismo existencial”, pues “busca más transmitir su estado emocional que la imagen en sí misma como elemento artístico”. Con los años, su rostro pintado no refleja el paso del tiempo físico, sino una “transformación psicológica”>>.
(El enlace para la noticia publicada en el diario Públio: https://m.publico.es/sociedad/2073361/man-de-camelle-el-artista-que-murio-de-pena )
(Aquí tenéis un video donde se puede ver la obra de Man patrocinado por las instituciones -de Agricultura y Pesca de España, lo que me hace gracia, y el Concello de Camariñas, entre otros:
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lunes, enero 21, 2019

Eso, eso es, repito eso es, ahí, ahí es, está, eso ahí, está ahí, eso, eso es

Reese Witherspoon tres piernas y Oprah Winfrey tres manos
ocupan algunas selectas páginas de moda.
Gigi Hadid oscurece su piel.
Señor Culto-Tor,
escribe Pittigrilli,
dice "Caca" y dice "Bien",
porque ahora es todo así: copia o plagio.

[truco o trato, nuca o tacto, tracto o senda... etcétecenda, etcétecelda, la mía
cárcel de amor
que deberíamos decir / ya sí que se nos ocurriesen todas las Dudú-Alid Dales.
La verdad suele ofender y adueñarse de tu nunca políticamente correcta.
Así no avanzA
Azacaneo]

  • Duela de zapatero.
  • No Duela la Duela a Hígado Asintomático a la Ventana Asómate, Asíntotallllll !


Duela

1. f. Cada una de las tablas curvadas de un barril, tonel o cuba
2. Nombre común de diversos gusanos platelmintos, aplanados y de forma casi ovalada, con una ventosa en el extremo anterior del cuerpo, en cuyo centro está la boca, y otra en la parte inferior del animal. Viven parásitos en los conductos biliares del carnero y del toro.
la duela del hígado puede parasitar excepcionalmente al hombre.

Diego Manrique y la antropofagia posmoderna

No lo había visto así, es verdad. De hecho me había gustado. Y me gustó el formato, pero ahora llega Diego Manrique y me hace verlo desde otro punto de vista: lo chuli, lo posmoderno, lo antropofágico que queda utilizar el archivo de Rtve para hacer chistes con los grandes de unas cuantas décadas, muchas décadas.
De todas maneras, se piensa: "Bueno, pero ha sido Tremending Topic esto, ¿o no?". Pero, bueno, esto es el cinismo, y el cinismo vende. A algún jovencisme le dará por rebuscar entre las imágenes que se dieron, los comentarios que se hicieron y seguro que encuentra algo que le satisfaga su fagocitismo nuevo y, por supuesto, mineral.

La Noticia AQUÍ

viernes, enero 18, 2019

Elías

Antes de que llegáramos a la caseta de la Feria donde íbamos a firmar nuestro libro trípode, que es así como lo veníamos llamando a veces con cierta sorna, nos encontramos, junto al embarcadero de El Retiro, con un grande del cine español.
De hecho los tres lo admirábamos y los tres sabíamos quién era y cómo se llamaba, pero con los nervios, o por cierto bloqueo, nos miramos sorprendidos al descubrirle, conociendo pero sin saber.
Fue Bolo quien dijo, "cómo..., cómo se llama, ¡coño!". Mientras nos miraba urgiéndonos que le vomitáramos el nombre o nos lo iba a sacar directamente del buche o de las meninges. Hasta que Sergio dijo su nombre con cierto soniquete de deja-de-hacer-el-ridículo: "Elías... pero no te pongas nervioso, Bolo " le dijo "vamos a acercarnos con tranquilidad y a darle el libro...". Así era Sergio, siempre poniendo paz y orden necesarios para esos momentos de ansiedad. "Se llama Elías Querejeta". Volvió a decir.
Así que los tres nos fuimos hacia él, como tres ladrones en busca de un buen peluco y para ello nos acercamos sigilosos y deseando acertar con las palabras. "Hola, disculpe, usted es Elías... ". Él nos miró sonriente, con los ojos de niño y de sorpresa. Fue encantador. "Sí, claro." respondió. "Mire, queríamos que tuviera un libro que hemos hecho entre los tres... ".
No recuerdo bien, pero su mirada se dirigió al libro que le entregábamos y volvimos a decirle: "Es un libro de poemas. Entre los tres." "Ah, muchas gracias". Y sonreía con la mirada con mucha gracia, observándonos a los tres, sorprendido por el asalto. Era un hombre un poquito más bajo que nosotros, un poco más encogido, pero en su rostro había una extraña luz de calma y de agradecimiento que luego nos acompañó durante todo el día y que ahora recuerdo.

jueves, enero 17, 2019

Los Grandes del Mañana no saben escribir

Sí, grandes cursos de Big Data, de Análisis de Sistemas, eminencias en la Física, la Matemática... pero luego escribís un texto y ponéis una coma entre sujeto y predicado.

(Iba a poner el texto, pero no quiero darles publicidad de ningún tipo.)

martes, enero 15, 2019

Ulula el loro-hombre

Si lo que denominamos «razón» es una facultad específica de los humanos, que no un nombre más para algo que puede denominarse diferentemente, como «pensamiento», «cerebración», «nomenclatura», «nominalismo» etc., por esta facultad, nosotros no somos más aventajados que el resto de los animales. Quien me contradijere esta sentencia, habrá de tenerse o por uno de los muchos crédulos que son engañados por sofismas cohonestados con calificativos de «filosóficos», o por uno de esos engañadores que así se arrogan títulos de «filósofos» como otros se jactan de ser «millonarios». Basta escuchar hablar a cualquiera de nuestros congéneres o leer algunas de sus composiciones, para entender que esta facultad verbal nuestra no difiere mucho de aquella que observamos en los loros: repetimos lo que escuchamos o lo que leemos de los demás, sin apenas cuestionarnos en general sobre lo dicho, o en particular sobre las palabras con que integramos la dicción. (...) ¡Ah, la inteligencia de los humanos! (...) Si por esta facultad nuestra de repetir lo que otros dijeron logramos imperfectamente significar un poco de lo que queremos, ¿por qué no creer que los loros pueden hacer lo mismo? (...) Y tan verdadero es esto que digo sobre la semejanza verbal de algunas aves psitácidas con los humanos, que para probar la verdad me basta alegar la palabra «psitacismo», la cual hallamos en el inventario de neologismos de varios idiomas, entre ellos el castellano, para designar el vicio nuestro de repetir palabras, frases, teorías, y doctrinas –todas ajenas o aprendidas de alguien más- sin cuestionarlas. (...) «persona que habla con psitacismo, individuo que habla como un loro, ser humano que, al escribir o hablar, emplea más su memoria que su pensamiento». (...) Y, con esto, quede entendido que, quienes cantan en un idioma que mal entienden, esos son psitacistas; que también lo son quienes recitan himnos con la misma facilidad que profieren «buenos días» y «buenas noches», motivados más por un «instinto» formal que por un deseo de que la persona «saludada» tenga un buen día o una buena noche. (...) Los humanos son más de «clichés» que de frases originales; y tanto, que cuando leen o escuchan alguna que acaban de extrañar, la tienen por «rebuscada». Por ejemplo, cuando alguien lee en una obra literaria que «el viento ululaba», no se detiene en este «cliché» porque lo encuentra «correcto»; pero cuando lee que «el perro ululaba», extraña la frase, ignorando que el verbo ulular se adecua más al sujeto perro que al de viento, o, lo que es igual, que el verbo ulular procede del latín ululare, que significa propiamente «emitir un perro, un lobo, etc., un aullido».


(Texto extraído de Las Nueve Musas, concretamente del artículo "Lexicografía de una realidad Objetiva")

sábado, enero 12, 2019

ruina / rutina

Entre la rutina y la ruina
entre el geómetra feo amanecer y la cruz

La rutina se resina /
árbol que en tu pecho crece
sin hojas / sin brillos / sin sonido 

La ruina se establece 
La rutina bien vale una mano alzada 
Una considerable vida dedicada
La ruina es regusto a ¿ajeno?
No solo material 
Llega se agarra y trepana

Picotea el insecto

T... T... T... T... T... T...

Talabatea la boca / la piedra negra en la boca / listada de blanco / se mueve en el interior de tu órgano / vueltas y vueltas / golpes sobre la corona de tus dientes / la saliva / la lengua / piedra alargada listada de vetas blancas / sobre la corona de los dientes / te cabe perfectamente /
ocupa /
sucede /
escucha el sonido constante cuando la ruina se transforma en rutina 

Talabatea la boca succionante

1

Tenía que haber grabado esa conversación que ocurría en mi cabeza nada más levantarme. Las palabras vuelan / aquel pájaro soñante se despegó de la fría rama / echó a volar / el sol de aceituna y brea como la mujer aquella sentada al revés en el banco del parque . sentada al revés con el respaldo en el vientre las manos sobre el tablón superior, apoyadas y tomándolo entre sus huesudos dedos como otro pájaro muy particular . se cubría / había hecho un vestido / tapándose uniendo bolsas de basura de color negro y se había afeitado la parte superior de la cabeza a modo de tonsura coronilla . me acerqué a ella temeroso pues hedía a abandono y desolación . no imaginé que se fuera a volver pero lo hizo .
sus ojos se habían licuado en miles de cristales que me ofrecían el brillo intransigente y violento de la locura