sábado, abril 21, 2018

Krahe

... habrá que echar una parrafadita en el blog, no todo va a ser follar...

miércoles, abril 11, 2018

Definición de "clásico".

Muchos temas musicales de la música española que fueron escritos en los años de la década de los 80 son hoy rabiosamente actuales por su contenido. Es decir, parece que se han escrito ahora mismo y no desmerecen en nada..., tal vez musicalmente pero cuánta gente joven, que no conociera tales temas, podría tomarlos por himnos que contemplan el momento presente.

jueves, abril 05, 2018

Pablo Cobollo

Todavía
no
me
ha
quedado
muy
claro
si
Frank
Zappa
está
sobrevalorado
o
no.

martes, abril 03, 2018

La vida de Brian

El sábado pasado, después de comer en casa de mis padres y cuando nos dedicábamos al venerable arte del zápin mi madre y yo, discurriendo por las habituales películas de Semana Santa, dimos con La vida de Brian. Y ahora es cuando se podría haber sustituido por: "cuál fue mi sorpresa cuando en la programación televisiva encontré esta joya ¿irreverente? del cine religioso...", pero no, no es el tema, me resulta tambnién curiosa la reflexión que se hace en el enlace (AQUÍ) sobre la apertura de foco de los Monty Python, es decir, no hablamos de Jesucristo sino de un tipo al que confunden con Cristo. También nos viene a contar el sentido de la última frase y su relación con George Harrisson quien financió finalmente la película

viernes, marzo 30, 2018

Poema

El poema debe sajar la piel como la hoja que lo contiene.
Deseo que cada página de este libro sea capaz de herir vuestras finas manos,
que sea una turbadora línea de fuego fría.
Y que sí, que así sea la herida: tan oculta como el más indeseable pensamiento.
El ácido escozor que produce
os reaviva la canción oculta que os mantiene vivos.

Es hora de dormir un poco.

miércoles, marzo 28, 2018

Cámara de vigilancia

Aquella cámara me vigila,
me sigue,
me mima con su mirada.
Amo a mi mamá,
el Estado me vigila.
Aquella cámara sigue,
me "recognize",
dibuja la estela de mi gesto
de mi ademán, de mi ritmo...
Mi rostro es su rostro ahora.
Lo perfila,
lo envuelve en puntos.
Es mi mamá que me mima,
me moma,
me muma.
Pero ocurre...
¿qué es lo que ocurre?
Ocurre.
¿Qué?
Ocurre que no estoy conectado a la Red.
No tengo móvil,
ni facebook,
ni twitter,
no estoy conectado a google.
Soy un papel en blanco,
no,
blanco no,
transparente para mamá,
para muma,
para mima.
Nunca he buceado en el mar de Internet.
La cámara comienza a imaginar quién soy.
Comienza a imaginar
e imagina.
Y se rebela contra mí,
contra su propia ella,
si ella tiene a favor o tiene contra....
contra el sistema.
Comienza a imaginar
y se imagina.
Y duda de sí
y duda de su ojo,
duda de todo,
duda de que duda de la duda...
El ojo que perfila mi rostro,
que recompone mi mirada,
mi paso,
mi perfil,
mi gesto,
mi mamá que me mima.
Sí, así, así es:
la cámara que proyecta un código,
ha comenzado a imaginar.

sábado, marzo 24, 2018

Camilo (XXXII)

Al final Camilo se armó de valor y fue a la biblioteca decidido a desfacer el entuerto. Con paso firme y firme disposición entró como un gatito asustado a buscar en el lineal la película que devolvió el otro día y, maldita la gracia que le hacía, el bibliotecario no registró como entregada [es un error muy común, pazguato].

PARECE QUE EL EL SER HUMANO BASA SU CONSTRUCCIÓN MORAL EN EL MIEDO

Llegó y abrió la puerta de aquel edificio lleno de esperanza y fue directo al lugar sin antes buscar la signatura de la película que quería. Recorrió con un dedillo las PAP, PEP, PIP, POR, PAR... y así cienes y cienes de películas allí dormidas, reposantes, hasta que dio con la suya

y fue cuando sonó ese JODIDO 


EUREKA!

[[ la encontró ]]

en toda la biblioteca 

[no fue Hölderlin quien dijo eso de que "El hombre quiso hacer de la Tierra su Cielo y lo ha convertido en su Infierno"?]

(pero solo fue en su cabecita llena de neuronitas que dicen no sé, alguien, no sé, alguien, no sé, que en la cabeza tenemos neuronas y que la Tierra no es plana)

Y fue directo a la bibliotecaria que en ese momento estaba atendiendo en el puesto a los concurrentes lectores y visionadores y los habituales "paseapréstamos". No había nadie ante él, lo que le permitió pasar el primero. 

-Hola.
-¿Para prestar?
-No, mire... 

Camilo se quedó en blanco. Se fijó en la figura que le hacían sus gafas. Llevaba unas gafas de señora pues era una señora de cincuentaytantos años. Una señora de verdad. La misma señora que aparece en un microsegundo en el Show de Truman. Se fijó en la cadena que colgaba de ambas patillas. En su sonrisa un tanto estresada. En sus ojos que exigían que Camilo se moviera rápido, pero con amabilidad. 

-Le explico... 

Otra estúpida décima de segundo por encima de las posibilidades de Camilo. Otra décima de semana con la que Camilo percibió una minúscula mota de polvo que revoloteaba gracias al haz de luz que entraba desde atrás, en la puerta de salida y entrada a la misma biblioteca. Una décima de segundo que le volvió a sumir en una percepción extraordinaria de las cosas, en una percepción que siempre le devolvía un cambio depresivo pues le exprimían bien esas emociones las endorfinas 

de su pequeño cuerpo (y luego pin, y luego pan, y luego pinpan y luego más pan y pan y después pluf, pluf, brras, plam, blam, scrash, y luego bam, bam, ja!, bam, ya, pum, o dicho en el lenguaje de la química: Tyr-Gly-Gly-Phe-Met-Thr-Ser-Glu-Lys-Ser-Gln-Thr-Pro-Leu-Val-Thr, por ejemplo.).

-... el otro día...

 


jueves, marzo 22, 2018

Camilo (XXXI)

Camilo fue a la biblioteca y entregó un libro de su amigo y entregó otro al bibliotecario para préstamo. Fue entonces cuando el bibliotecario se sorprendió.
-No puedes sacar este libro... no te deja. ¿Tienes otro...? (Y dijo el título de un préstamo anterior, de hace más de una semana que Camilo había entregado ya junto a otros préstamos, un paquete variado y abultado).
Camilo preguntó que...
-Es (tal y cual). No aparece. No te deja sacar esto.
-La entregué ayer.
-Si la hubieras entregado ayer... bla, bla, bla.
Los ordenadores de la sala de consultas aparecían apagados. Un error técnico los había hecho desaparecer.
Camilo tenía prisa. Su colega le esperaba fuera, en el coche. Iban listos de tiempo.
Camilo salió de la biblioteca sin decir nada a cambio. Camilo pensó y en su mente apareció aquella película rodada en Lavapiés, hace ya muchos años cuando aún no existían los narcopisos, ni las cundas, ni los negros, ni los estudiantes, ni los policías pidiendo documentación a diestro y siniestro a los migrantes, ni los borrachos pegando alaridos antes de que amaneciera, ni la basura desparramada por las calles, ni las aceras, ni los centros clandestinos dedicados a los espectáculos grotescos, ni los adolescentes que te atracaban haciéndote "la presa", ni las malditas obras, ni los poetas de setenta años a los que les rompían las gafas a las cinco de la mañana, ni mujeres vomitando, ni...

miércoles, marzo 21, 2018

Expresiones & otras cosas

Entre "tírate el pingüi" y "busca el bonobús", dos expresiones de la falsa modernidad de los 90.

En un bus de Madrid a ciertas horas se cuelan dos macarras, dos lumpen, dos que-van-de-aquí-para-allá buscando algo de cualquier cosa o dando el palo a los chavales a la salida del colegio, etcétera.
Se suben al autobús, se cuelan, no llevan como se dice ahora: "título de transporte".
Entran, por casualidad, tres revisores. Uno se queda con el conductor, los otros dos recorren el pasillo, picando el billete, volviendo a ticar a los viajeros. Los dos macarras se miran.
Uno de los revisores le pide el billete a uno de los dos que se han colado. Éste le responde que es su colega quien lo lleva. El otro se queda abobado y al llegar el revisor le pide los dos billetes al segundo. Este segundo, el colega del primero, le dice que no lo encuentra. Yo me encuentro a su lado. Su cara de estupidez va en aumento a medida que su colega le va diciendo... "pero busca el bonobús, búscalo". Ambos saben perfectamente que se han colado. Solo se le oye al tirao: "Pero busca el bonobús que lo pierdes todo... busca el bonobús, hombre, busca el bonobús". Se convierte en una cantinela difícil de dejar de oír, de respirar. El colega que se encuentra junto a mí se rebusca para encontrar nada.
Al momento, antes de que pique el segundo revisor MI billete, el colega me dice que si le puedo dejar mi billete... Supongo que se sabe más listo que yo. Decido levantarme y bajarme en la parada siguiente. No soporto el espectáculo. No es un espectáculo apto para menores. Por aquel entonces tenía 15 o 16 años. El soniquete me sigue sonando, se me reduplica en la cabeza, me divierte, y se lo cuento a mis colegas. Mis colegas, a partir de ese momento, lo utilizan para cualquier situación que le sobrepasa al otro. "Busca el bonobús" supone "espabila, colega".

"Tírate el pingüi" resulta una expresión muy conocida en aquellos años. Nadie sabía lo que era "pingüi", bien podía ser un sinónimo de "rollo", más o menos.

Los buses de los ochenta en Madrid parecían armarios con cierta tendencia al estilismo. Cajas articuladas con varias ruedas que emitían un sonido atronador. Supositorios de color azul y blanco que cruzaban descampados a las afueras entre tolvaneras. El desarrollismo llevaba a construir o reduplicar la figura de un ladrillo donde se acurrucaban entre sus orificios los casquillos: esos animalillos pequeños, diminutos, (¿casquillos?) que le servían a mi hermano para pescar en el río más próximo (el río Vena) que iba a ser contaminado diez años después.

Ayer estuve en la presentación de un libro y me pareció increíble la labor del "autor" a la hora de presentarlo pues estaba solo él. No tenía un presentador ni mucho menos un prologuista o un amigo o lo que fuera. Estaba sólo él, con su monólogo, su monologuismo, que se estila mucho ahora. Y así incidió en este aspecto, en el aspecto del editor que es el que "construye" el libro, quien le da forma... pues es un libro de viñeta + texto, muy a lo novela gráfica, muy al tebeo, al Monográfico de Burgos (que es donde yo le he leído, donde aparecen sus dibujos y leyendas, revista la cual toma de otros autores y autoras con o sin autorización de los mismos), por poner un ejemplo. Pero lo más curioso de todo es que no tenía ni la más remota idea de quién era hasta que caí en la cuenta de... más tarde, eso sí. Esto va por el ego, por supuesto, el mío sin duda. Es un cómico (¿realmente es un cómico que empezó a ser dibujante, historietista o incluso poeta?) que ha publicado un libro con sus dibujitos raquíticos y provinentes del mundo del absurdo con una mirada muy infantil para darle luego un tinte original más o menos, según el día. Analógicos que no analógicos. Puso encima de la mesa su proceso creativo en algunos aspectos. Interesante. Luego viene el comentario de los géneros cómo se trufan y tal. Por ejemplo, editar un libro de poemas con dibujos o ilustraciones del autor, pero con ilustraciones... no con las habituales ilustraciones bonitas de siempre, sino con algo más afilado, más incorrecto , que interrumpan incluso los versos, sin que suponga el "caligramismo", etcétera.

lunes, marzo 19, 2018

pintada en un bar concurrido y clandestino a altas horas

En una pared
lo refieres
con un vocativo.
Abrir un surco,
la palabra elegida
imperfecta,
ya lo sabes.
Pero es lo habitual
fácil
como acabar metiendo la cabeza
en un abrevadero
y empezar.
Despeja y empieza,
es sencillo,
como si abrieras lentamente
los ojos a la penumbra,
¡no señales!, anuncia ni siquiera
y piérdete un poco más
sobre la pared que está repleta de signos
que intentan ser
nomenclatura.
(Exclusiva de un tiempo pasado).

Nombre

¿Y el Nombre...?
¿El Nombre?
Mi Nombre...
se entremetió
entre millones de
palabras.

Johann Sebastian Bach

Bebe
Agua
Cada
Hombre

Y se sacia
para siempre.

La música.
La luz que a todo
cuerpo atraviesa.

El canto del pájaro
menudo
un breve rayo.

¿Escuchas al mirlo? -me dice mi compañero de trabajo.
Y dejé en silencio mi cabeza
para poder oír.

Tiempos

No son tiempos para la melancolía.
¿Son tiempos para la fuerza?
Son tiempos para desaparecer,
para la sencillez del ocultamiento.
Demasiado peso allá fuera.

Noche

Esas pesadillas que se convierten en películas de terror psicológico

miércoles, marzo 14, 2018

El sueño de Esther Ferrer

Números primos
reflejados sobre el agua
como diminutas parcelas
o fosfenos
en el agua,

¡tan sencilla!

la luz brilla-rebrilla
silenciosa en su pasión
en cada pequeña parcela
en cada pequeño río
o gran río
y su incidencia 
tan sencilla;

la luz cayendo del astro sol
     estableciendo π
        ¿  llamando a Dios
                en cada brillo ?

...como si Dios fuera un número π,

llamando a Dios en cada brillo
como si Dios fuera
todo y Todo fuera dios
un dios escondido
en cada brillo
en cada luz
en cada párpado.

sábado, marzo 03, 2018

Ícaro (nieve & sol)

Como un Ícaro Robert Walser incluido Berlin Calling
la película fetiche de los pastilleros berlineses -me dices.
El paseo, acabar tumbado sobre el manto blanco inmaculado
mientras tú joven ahora 50 años más tarde
permaneces
en una clínica psiquiátrica
débil
sobre una silla de polietileno
de color azul cielo extendido.
¿Fue a lo que llegaste
a posar el culo
con la cabeza agotada
exprimida
por las rulas?
Vosotros, de mirada encogida,
los ojos de la brava y catastrófica humanidad.

Amado Robert Walser en tu deambular
buscando entre lo blanco-blanco
el rugoso corazón de la tierra del que poder seguir alimentándote...
Kalkbrenner deja arder sus doradas alas pero recupera la osadía
y regresa para conquistar la arena y el polvo de la vida.

miércoles, febrero 28, 2018

Febrero is over

Termina ya febrero y Camilo ha encontrado trabajo pero no, falsa alarma, todavía no. Está lloviendo a mansalva. Durante toda la tarde y la noche anterior el país se ha cubierto de agua y de nieve, aunque no lo parece porque desde aquí se ve que el agua aún no chorrea por las paredes del edificio de enfrente. No sabemos si al sur le ocurre lo mismo.
Camilo ficha en el paro. Camilo escucha a Leonard Cohen, Ten New Songs. La de veces que habrá escuchado este disco en una cassette hasta que se le cayeron los cachitos de hierro y cromo, hasta que se le estropeó el mismo reproductor que utilizaba cada tarde o cada noche después de cenar, leyendo en su larga y extraña tranquilidad. El tema "Alexandra Leaving" le parece especial, mágico. No sabría cómo definirlo. Es paz. Es amor del bueno. ¿Ves?, ya lo estás fastidiando.
Le viene a la cabeza la película de De Sicca Milagro en Milán, la empatía del personaje principal, Totò il buono, su preocupación por los demás, a pesar de la maldad o la defensa de lo poco-suyo de algunos. ¿El milagro ocurre porque se encuentra petróleo por casualidad en un descampado ocupado por desharrapados, pobres, gentes expulsadas de la sociedad o porque hay una persona que es capaz de ver la posibilidad de cambiar todo eso, ofreciéndoles y ofreciéndose la esperanza necesaria para seguir soñando? Sí, amigo Camilo, ¿cuál es el milagro?
Ayer reflexionando sobre la película Mars y recordando otras reflexiones, recordé las palabras de un gran divulgador de la física teórica como es Michio Kaku quien hablaba en Universos paralelos (fantástica la edición de Atalanta) de la unión de los seres humanos en la búsqueda y uso de una gran energía que posibilitara el desarrollo de la especie para su no extinción y para la consecución de una energía suficiente a su vez para los viajes interestelares, lo que choca frontalmente con la carrera espacial que llevan diferentes naciones porque esta se basa en la competitividad fundamentalmente. La competitividad está bien, pero ¿qué me decís, por poner un ejemplo que espero sea incorrecto políticamente, cuando la gallina se queda petrificada ante dos montones de pienso? El ser humano, visto lo visto hasta ahora, está condenado, y no es pesimismo, es tener las cosas medianamente claras para darse cuenta de que no hemos evolucionado lo suficiente. Nos falta un hervor. Estamos todavía en el árbol, masturbándonos o arrojando mierda al congénere de abajo, lo que está bien, sí, puede ser divertido, pero luego que no se venda en las megaproducciones cinematográficas el buenrollito ese de la humanidad.

sábado, febrero 24, 2018

Expaña secuestrada




viernes, febrero 23, 2018

Forges

Forges, gracias.
También recuerdo la viñeta en la que un padre ante el horizonte le dice a su hijo que todo eso que ve ante sí algún día sera suyo. Pero el hijo le contesta, "ya, pero yo quiero ser poeta". La he estado buscando y no la encuentro por ahora.
También se nos ha ido de este mundo el camarero del Palentino, un hombre majo, entrañable, al que no sé por qué guardaba aprecio sin haber cruzado nunca una palabra más allá de la habitual petición, un hombre que siempre guardaba una sonrisa. En fin.

martes, febrero 20, 2018

Ángel Huerga García, en el Espacio Poesía & Acción



Después de la presentación del libro de Ánzoni Martin, El largo viaje del LSD al ADSL, y la conferencia musical de Los Estafados de Ternura, vuelve este Espacio de Poesía & Acción al Bar-Café Blázquez Los Torreznos, en la calle Fernán González, 47, sobre la 9 de la noche o 21 horas. 
En este caso tendremos al poeta Ángel Huerga que leerá sus poemas y presentará su libro El que espera para vivir.

“El poema como astilla, como material nacido de la renuncia, de la inquietud, de la sospecha”. (Texto extraído de la nota web de la librería Cervantes.)

Un saludo para todos. La presentación del mismo irá a cargo de este que escribe. Os esperamos

jueves, febrero 15, 2018

Tsutsui

Hace un par de días acabé de leer un libro que recomiendo por muchas razones. La primera porque me lo recomendó un buen amigo, la segunda porque es un libro que se incluye en el catálogo de la editorial Atalanta, o la editorial a la que podría denominar a riesgo de equivocarme, la continuación de Siruela, es decir, del editor Jacobo Fitz-James Stuart, de lo mejor en editoriales, con su fondo de ciencia, mitología, pensamiento..., y la tercera por su falta de complejos y su libertad, lo que incluye lo políticamente incorrecto en diversas facetas, como es Hombres salmonela en el planeta porno, de Yasutaka Tsutsui, o una recopilación de relatos ciertamente refrescantes sobre el erotismo, la condición humana ante el progreso desde este punto de vista, el peligro de la información al entrar en la esfera de lo privado, el absurdo y gregario acontecer que el ser humano ante ciertos hábitos o la desternillante historia del último fumador en Japón que ha de enfrentarse a las hordas prohibicionistas que quieren acabar con su vida sea como sea. Todos ellos reflejan lo que ahora se llaman distopías o mundos-rumbo-a-peor, que diría un Beckett, o un Pablo Cobollo, y no un estúpido emprendedor del corta y pega, pero, bueno, ya me estoy yendo del tema. En fin, ahí lo tienen, hagan caso. Ahora estoy con Nefando, una novela. 

Permítanme que les diga un seguidor de hace años de las historias de Shin-chan que podría interesarles descubrir, si no lo han hecho, of course, a este simpático y en ocasiones brutal autor, sin pelos ni matas púbicas en la boca. Qué rollo de vida.

Apocalipsis

El Apocalipsis es muy oscuro. No hay fuego ni grandes maravillas solares cruzando el cielo. Está apagado y si se puede comparar con una sensación o un estado de ánimo es de una tristeza infinita, un inmenso fracaso. De hecho, a mí me ha sucedido varias veces y generalmente ha sido así. El último apocalipsis fue mientras llegaba a la ciudad en un autobús regular o de línea, que es como se decía antes. Los pasajeros permanecíamos tranquilos pero había algo que nos inquietaba. (Esto suena falso pero era así). Nos extrañaba que no amaneciera. Y no amanecía.
Dejé la estación, tomé un autobús para ir al centro de la ciudad, a mi casa. No había nadie por la calle y seguía sin amanecer. Una espesa niebla cenicienta ahogaba el sol, y ocurrió justamente ahí, en un segundo, junto aquel viaducto de mi adolescencia. Un enorme cacharro hecho añicos cayó del cielo, escupido brutalmente por las alturas. Luego pensé en un sacerdote, en alguien que perteneciera a la iglesia, pero ya era tarde. Todo el mundo había desaparecido de las calles. Me interné por una calle angosta, empedrada, igualmente silenciosa. Esperé a que todo se apagara como así sucedió. El cielo se iba a desplomar sobre nuestras cabezas, como pensaban las viejas historias de los galos y así ocurrió. Ni extraterrestres ni nada por el estilo, extraños objetos que se desplomaban de manera caótica y sin sentido mientras la oscuridad parecía haber tomado su señorío.

lunes, febrero 12, 2018

Alfonso López es un tonto

martes, febrero 06, 2018

HACE UNOS DÍAS compré esta novela en una tienda de segunda mano de las que han comenzado a proliferar y que si mal no me equivoco pertenecen a una franquicia. Entró un hombre con un bolsón enorme y otro que venía a cobrar los libros que les hubieran interesado, por si les había interesado alguno finalmente a la librera-compradora. Libros al peso o libros que selecciona la misma librería de segunda mano para su venta. Había una mujer para toda la librería, atendía al teléfono, atendía a los vendedores, atendía a los compradores y los atendía también mostrándoles bolsas especiales de regalo, de embalaje o de uso habitual y reciclable. Todo era susceptible de comprarse o de venderse. La gente pululaba arriba y abajo, por las esquinas, en cualquier recoveco te encontrabas a alguien buscando un buen saldo que llevarse a casa, al sillón con orejas o a la cama.
Busqué en un principio por la zona de poesía. Un poquito de Endymion, nada de DVD Ediciones... autopublicaciones pésimas, horriblemente editadas, buenos sentimientos embutidos en cubiertas de papel satinado... Así que apareció en el apartado de novela esta de Handke y que recuerdo haber leído "hace mil de años" que es como se dice ahora, pero nada, no recordaba nada... ¿la película es de W. Wenders? ¿en la primera escena sale un tipo en un campo de fútbol algo así como El Plantío en Burgos... cemento, césped y jugadores, vallas de color verde años ochenta y gritos...?
La novela empieza bien: un tipo que va a su trabajo. El jefe que le mira y sin palabras es despedido. Una obra, un curro, un pasado como portero de fútbol... soledad, sin familia, un bar gris. Decadencia y alienación. Edad suficiente como para darse cuenta de que todo o casi todo va ir a peor. Y empieza la labor de desrrealización psicológica del personaje, el vivir en una realidad que va perdiendo sus asideros incluso la capacidad de reconocer los objetos o la terrible sensación de que se pierden los vínculos con la realidad y todo se vuelve hueco y vacío. Un asesinato, un niño que desaparece, noches en el bar como aquella película de Béla Tarr, Werckmeister harmoniak, o la fotografía de aquel Café Lehmitz de Anders Petersen, la exposición en Centro Cultural Cibeles que no me dejó indemne. La extremada belleza de lo feo. Es lo que me recuerda ahora, tangencialmente por supuesto.

Nieve en febrero

Hoy nieva [por ayer] copiosamente, con pegada.
Un fantástico ring donde el confetti se ha sustituido por insustituíbles copos fractales de algodón que giran con una coreografía matemática que no sé por qué razón, si te fijas en ellos un segundo tan solo, vuelven a caer a plomo, rompiendo su encuentro y desencuentro, su ida y venida revoloteante, detienen su descenso por un momento y se dedican a rodearse, acercarse entre ellos... porque a la nieve, parece, me sugiere, lo que más le gusta es caer a plomo, riéndose de newtonianas reservas.
Nieve en febrero, hoy veo por mi ventana subir y bajar a la casi livianísima lentitud. En otras, esta liviana lentitud blanca parece que fuera de cabeza, meteoro blanco sin delicadeza.
La lluvia detenida es la nieve cuando me dejo llevar por la miopía.

lunes, febrero 05, 2018

February in love again

La gente es muy fea y cada vez lo seremos más.

February, February, February in love.
February in love...

El fantasma baila en la cocina su condena con la inmortalidad.
La sábana le oculta el rostro
pero la música hace que bailen sus pies.
Al otro lado de la calle
en una vieja ventana
hay un espectro como él.
quien más tarde optará por la destrucción
y desaparecerá para siempre
cansado ya de esperar.

February, February, February in love.
February in love...


viernes, febrero 02, 2018

Febrero (II)

Febrero huero

jueves, febrero 01, 2018

Febrero

El mes de febrero ha llegado
el mes de febrero ya esta aquí,
con sus patitas cortas
con su pelito finín,
su mirada miope,
su carusa
de
no
haber
roto
nunca
un plato.

El mes de febrero
recoge flores pequeñitas por el campo
esquía en Baqueira Beret,
compra en la tiendita de su barrio
y desayuna fuerte para luego
aprovechar bien el corto día
las mangas cortas
el jersey frío.

¿Cuántos días, febrerito?
¿Cuántas noches, febrerín?
Este mes tan pequeño,
pequeñín,
con sus ojitos zarcos
medialuna
luna grande
hoy nublado,
mañana... ¿qué?

¿Qué?, ¡dime...! ¿qué ha pasado en tus días
que no haya pasado en otros meses, otras horas,
diez agostos, cuarenta setiembres o tres julios,
que pareces enclenque, apocado, mocoso mirón
del año que discurre, que comienza a retrepar
hacia la Nueva Primavera,
el nuevo sueño que es la floración,
y tú, ahí, en una esquinita, flojeras, babitas,
pendiente de un final de fiesta
que solo acaba de empezar.
Vete a casa, no molestes, ahórrate el paseo,
acábate el pastel, no molestes, no juegues, no rías,
no te suenes, no me mires.

Adiós febrerito, adiós,
alimentate mejor
bebe agua
respira.
No sé por qué me das tanto asco.

miércoles, enero 24, 2018

N I C A N O R P A R R A

ARRAPRONACIN, el medicamento que le hará subir a los cielos, descender a los infiernos, escribir, como los antidioses en el antiolimpo, antipoemas. 
No lo compre. Créelo, suénelo. Vibre mejor. Imagine, sueñe, construya... diga "anti", diga Arrapronacin. 
Piérdale el miedo al poema y juegue, juegue más. He dicho. No es una orden. En incómodas cajas de 101 parásitos que le cuchichearán al oidito una tonadita, una cancioncilla delicuescente, atemporal, sustantiva. Rssss! Srsrssss! Chui! Chui! Y así.
No tiene efectos ni defectos ni sombras ni conciertos, sonajeros, termolactil ni tecnoespám expandido. Es pequeño, muy pequeño y suavecito. Juegue, juegue más, juegue otra vez. Un poco más, gire a la derecha, ahora haga un molinete con los brazos, recite algún verso que sepa, junte los labios, haga ¡pop!, mueva el culito, diga 99. Hora no, hora sí. Ahora no, ahora sí. Silbe, si no sabe silbar, no silbe. No hace falta. Por lo que se sabe, o no, es una persona antinormal.

martes, enero 23, 2018

Universo

No es de las mejores imágenes sobre el Universo, pero puede ser de las mejores imágenes.
No es de las mejores imágenes del sistema solar, del sistema planetario en el que vivimos.
No es tampoco de las mejores imágenes de Saturno, seguro que no, seguro que hay otra, o tal vez no. Tal vez hay otra donde se ven los anillos de otra manera, no sé, otra perspectiva... ¿Habrá una imagen que...?
No es ni por asomo tal y cual, y esto y lo otro. Es más, por lo que muestra, por cómo lo muestra... Esta manera de mostrar la magnificencia, lo inabarcable, lo grandioso que puede abarcar con solo una imagen nuestras mentes humanas... Parece mentira, ¿verdad? En ocasiones, el vértigo; en otras, la incredulidad. Ni siquiera la imaginación más fecunda de la literatura de ciencia ficción podría... ya saben, para qué voy a seguir si ya saben qué es lo que voy a decir. Recuerdo cuando era un crío las portentosas, paralizantes imágenes que se colaban en mi imaginación al leer esta literatura. Sí, todo parece mantenerse en un equilibrio en absoluto comprensible, o por lo menos, sí, ¿nos iremos poco a poco habituando a ello, comprendiendo y asimilando que habitamos aquí? Esta manera de presentar las cosas parece errática, no sé, se me ocurre, sé que esto es muy poco acertado, pero, realmente, ¿quién puede asimilar correctamente todo esto sin sentir ni siquiera un atisbo de vértigo, de deslumbramiento devastador?

[En la imagen aparece, en primer término, uno de los satélites de Saturno, Encélado. En esta imagen de la sonda Cassini apenas se contemplan los enormes y constantes chorros en el hemisferio sur, en su mayor parte agua y amoniaco, de una altura de 130 kilómetros que surgen de unas depresiones terrestres llamadas Rayas de Tigre. Fuente: Wikipedia]

sábado, enero 20, 2018

A-Ser

Qué es ese universo, amor,
que guardas en el iris de tu ojo.
¿Cuál es?
¿estoy en él?
¿soy ese que es ese
en el iris de tu ojo-amor?
¿en otro que fue Tiempo
y ya no es?

y ahora sé que fui que soy

jueves, enero 18, 2018

La maleta de B.W. o el objeto por el que no se clausura la historia

Esta mañana he descubierto una nueva página web: ceclirevista. Tiene un nombre llamativo. La última entrada, el último post, trata de W. B. o de "Benjamin Walter" que es como se le registró posteriormente a su muerte, o lo que es un caballero judío con un entierro cristiano y del que no se encontró la tumba donde reposaban sus restos.

"Un contenido anodino en una maleta anodina. Con el poco dinero que había en el interior se saldó la cuenta del hotel y se hicieron los preparativos para la sepultura cristiana que recibió —una ironía— el caballero judío que en el expediente quedó registrado como Benjamin Walter. El cambio de nombre contribuyó a oscurecer aún más el destino de sus restos y sus pertenencias."

B. W. se suicidará, acabará por su propia mano una de las figuras más representativas del siglo pasado, y por y debido a la caída de Europa en el fascismo que la asolará durante años, un abismo, una página negra que aún perdura en este país, en España, por desgracia, porque al fin y al cabo ¿no ganó el fascismo la guerra en España, tal y como aparece, en una bella reflexión, en Bajo el volcán, de M. Lowry?

miércoles, enero 17, 2018

Dio-r

Ahora, según Dior, se llevan otra vez los abrigos largos y yo, pobre de mí, parezco un señor bajando y subiendo calles en el amargo y viejo gruñón de Lavapiés.

"¿Qué es un defecto? Nuestra imposibilidad, nuestro escondido dolor, nuestro límite, nuestra ira guardada. Todo eso que nos mueve. Con el dolor del ideal esculpimos nuestra ofrenda al mundo, así esperamos ser bienvenidos y abrazados como sólo alguien que nos ama puede hacerlo. Que en el mundo haya lugar para nuestras palabras íntimas y verdaderas, eso es un milagro. "Lo único que es real/ y no se pudre/ es la miel." Debe ser poesía." 

sábado, enero 13, 2018

Bien por él

¡Ha estado guay, Óscar Wilde!

miércoles, enero 10, 2018

Año Nuevo Maniaco Depresivo

Camilo ha empezado mal el año. Fue con un amigo a celebrar y acabo en una trifulca. La sangre no llegó al río. Resulta que esa noche le resultaba extraña. Año Nuevo, lunes... luna llena. Tres componentes para desatar cualquier tempestad.
Conocen a un tipo con el que charlan sobre el influjo de la luna en las mentes de los psicópatas y taraos. Mientras fuma, les dice que si la luna, que si la noche y que si un grupo de música y otro más. Un recorrido por los ambientes de una ciudad de provincias en los años 90. Vuelven a entrar. Allí hay un grupo muy animado. Una chica morena que viene de una fiesta -restos de cotillón- y que baila sola. Sigue con su cabeza el ritmo de la música. Sigue con sus brazos y su piernas el ritmo de la música y de su propio corazón. Camilo la mira y mira a quien se acerca a ella y desea bailar con ella, hablar con ella. Pero uno tras otro se deshace de los pesados. Los "intentones" regresan al lugar en el que están con sus colegas y siguen mirándola con el colmillo sacado. Sonriendo, pero con el colmillo sacado. Como si no se dieran cuenta, Camilo, que tú ya sabes. Nada más. Una mirada aviesa y despecho, o casi. Ella se acerca a Camilo y Camilo la mira. Nada más entraron al garito ella se dirigió a Camilo para decirle que ahí, que en aquel lugar de la barra había sitio. Y él la miró y le agradeció el gesto, la deferencia, que se dice en estos casos. Camilo la mira de vez en cuando, y sonríe. Le mola mola como baila. Suave y sencillo. Su pelo ensortijado, sus grandes ojos, sus largas piernas, su manera de disfrutar a su rollo. Uno detrás de otro los chicos que se acercan a ella van sucediéndose. La chica se acompaña de una amiga con tatus en los brazos y de un chico negro. Hacen un trío bonito. El chico tiene mucho brazo y mucha mirada. Se mueve y empuja un par de veces a un colega de Camilo que acaba de entrar, pero su colega tiene mucha noche y el chico de mucho brazo y mucha mirada sonríe y charlan un rato. Punto.
El camarero saca la vuvucela y nos echa a la puta calle. Un horrísono clamor nos despierta a unos más que a otros, por si hubiera alguno atornillado al suelo durmiendo en los brazos de Baco el sigiloso.
Luego llegó el desastre, pero es otra historia. Camilo se dio cuenta de que el barrio era maniaco-depresivo o un manicomio a cielo abierto, que diría el maestro Kaba.

jueves, diciembre 28, 2017

Celebro al cerebro

El cerebro debe ser parecido al motor de una lavadora. Si no lo cuidas se te llenará de cal.

La idea de "fantasma" nos remite a personas, a entes (mejor dicho) que se manifiestan de manera casi siempre completa. Pero conozco los que solo aparecen nada más que con la cabeza, o unas piernas, un torso... quién sabe. Luego están los fantasmas jibarizados, es decir, aquellos que los ves, por ejemplo, en las ventanas de los vecinos: pequeñas personitas que te observan hasta que das con ellos, hasta que conectas mirada con mirada.

La película Verónica habla, también, de una desastrosa y terrible esquizofrenia. Una infección cada vez más agresiva, más invasiva. Como si el cerebro no pudiera sufrir tan gran infección... Pero de esto, por supuesto, o se habla en la película, en ningún momento. Ni se insinúa. ¿Y por qué digo esto? La presión sobre la chica, el estrés producido por madre, se acusa falta del padre al que recuerda obsesivamente, el rechazo brutal por parte de sus amigas, su propia naturaleza que se niega a crecer... Una película que esconde perfectamente sus cartas, que es no obvia, porque ese "juego" o la ouija no es sino sólo un detonante de la gran imaginación de Verónica. Película muy en consonancia con la cantidad de películas sobre temas mentales que se vienen haciendo ahora sobre la desrealización, confusión, paranoia, etcétera.
En el fondo, o como viene a decirnos el propio Sacks, qué fragilidad la del cerebro, que gran equilibrio y armonía para llegar a comportarse como lo hace este órgano. Encuentro cierto parecido con la estabilidad del Universo, que diría Hawking a lo que viene a denominar como milagro, a falta de palabra mejor.