viernes, enero 18, 2019

Elías

Antes de que llegáramos a la caseta de la Feria donde íbamos a firmar nuestro libro trípode, que es así como lo veníamos llamando a veces con cierta sorna, nos encontramos, junto al embarcadero de El Retiro, con un grande del cine español.
De hecho los tres lo admirábamos y los tres sabíamos quién era y cómo se llamaba, pero con los nervios, o por cierto bloqueo, nos miramos sorprendidos al descubrirle, conociendo pero sin saber.
Fue Bolo quien dijo, "cómo..., cómo se llama, ¡coño!". Mientras nos miraba urgiéndonos que le vomitáramos el nombre o nos lo iba a sacar directamente del buche o de las meninges. Hasta que Sergio dijo su nombre con cierto soniquete de deja-de-hacer-el-ridículo: "Elías... pero no te pongas nervioso, Bolo " le dijo "vamos a acercarnos con tranquilidad y a darle el libro...". Así era Sergio, siempre poniendo paz y orden necesarios para esos momentos de ansiedad. "Se llama Elías Querejeta". Volvió a decir.
Así que los tres nos fuimos hacia él, como tres ladrones en busca de un buen peluco y para ello nos acercamos sigilosos y deseando acertar con las palabras. "Hola, disculpe, usted es Elías... ". Él nos miró sonriente, con los ojos de niño y de sorpresa. Fue encantador. "Sí, claro." respondió. "Mire, queríamos que tuviera un libro que hemos hecho entre los tres... ".
No recuerdo bien, pero su mirada se dirigió al libro que le entregábamos y volvimos a decirle: "Es un libro de poemas. Entre los tres." "Ah, muchas gracias". Y sonreía con la mirada con mucha gracia, observándonos a los tres, sorprendido por el asalto. Era un hombre un poquito más bajo que nosotros, un poco más encogido, pero en su rostro había una extraña luz de calma y de agradecimiento que luego nos acompañó durante todo el día y que ahora recuerdo.

jueves, enero 17, 2019

Los Grandes del Mañana no saben escribir

Sí, grandes cursos de Big Data, de Análisis de Sistemas, eminencias en la Física, la Matemática... pero luego escribís un texto y ponéis una coma entre sujeto y predicado.

(Iba a poner el texto, pero no quiero darles publicidad de ningún tipo.)

martes, enero 15, 2019

Ulula el loro-hombre

Si lo que denominamos «razón» es una facultad específica de los humanos, que no un nombre más para algo que puede denominarse diferentemente, como «pensamiento», «cerebración», «nomenclatura», «nominalismo» etc., por esta facultad, nosotros no somos más aventajados que el resto de los animales. Quien me contradijere esta sentencia, habrá de tenerse o por uno de los muchos crédulos que son engañados por sofismas cohonestados con calificativos de «filosóficos», o por uno de esos engañadores que así se arrogan títulos de «filósofos» como otros se jactan de ser «millonarios». Basta escuchar hablar a cualquiera de nuestros congéneres o leer algunas de sus composiciones, para entender que esta facultad verbal nuestra no difiere mucho de aquella que observamos en los loros: repetimos lo que escuchamos o lo que leemos de los demás, sin apenas cuestionarnos en general sobre lo dicho, o en particular sobre las palabras con que integramos la dicción. (...) ¡Ah, la inteligencia de los humanos! (...) Si por esta facultad nuestra de repetir lo que otros dijeron logramos imperfectamente significar un poco de lo que queremos, ¿por qué no creer que los loros pueden hacer lo mismo? (...) Y tan verdadero es esto que digo sobre la semejanza verbal de algunas aves psitácidas con los humanos, que para probar la verdad me basta alegar la palabra «psitacismo», la cual hallamos en el inventario de neologismos de varios idiomas, entre ellos el castellano, para designar el vicio nuestro de repetir palabras, frases, teorías, y doctrinas –todas ajenas o aprendidas de alguien más- sin cuestionarlas. (...) «persona que habla con psitacismo, individuo que habla como un loro, ser humano que, al escribir o hablar, emplea más su memoria que su pensamiento». (...) Y, con esto, quede entendido que, quienes cantan en un idioma que mal entienden, esos son psitacistas; que también lo son quienes recitan himnos con la misma facilidad que profieren «buenos días» y «buenas noches», motivados más por un «instinto» formal que por un deseo de que la persona «saludada» tenga un buen día o una buena noche. (...) Los humanos son más de «clichés» que de frases originales; y tanto, que cuando leen o escuchan alguna que acaban de extrañar, la tienen por «rebuscada». Por ejemplo, cuando alguien lee en una obra literaria que «el viento ululaba», no se detiene en este «cliché» porque lo encuentra «correcto»; pero cuando lee que «el perro ululaba», extraña la frase, ignorando que el verbo ulular se adecua más al sujeto perro que al de viento, o, lo que es igual, que el verbo ulular procede del latín ululare, que significa propiamente «emitir un perro, un lobo, etc., un aullido».


(Texto extraído de Las Nueve Musas, concretamente del artículo "Lexicografía de una realidad Objetiva")

sábado, enero 12, 2019

ruina / rutina

Entre la rutina y la ruina
entre el geómetra feo amanecer y la cruz

La rutina se resina /
árbol que en tu pecho crece
sin hojas / sin brillos / sin sonido 

La ruina se establece 
La rutina bien vale una mano alzada 
Una considerable vida dedicada
La ruina es regusto a ¿ajeno?
No solo material 
Llega se agarra y trepana

Picotea el insecto

T... T... T... T... T... T...

Talabatea la boca / la piedra negra en la boca / listada de blanco / se mueve en el interior de tu órgano / vueltas y vueltas / golpes sobre la corona de tus dientes / la saliva / la lengua / piedra alargada listada de vetas blancas / sobre la corona de los dientes / te cabe perfectamente /
ocupa /
sucede /
escucha el sonido constante cuando la ruina se transforma en rutina 

Talabatea la boca succionante

1

Tenía que haber grabado esa conversación que ocurría en mi cabeza nada más levantarme. Las palabras vuelan / aquel pájaro soñante se despegó de la fría rama / echó a volar / el sol de aceituna y brea como la mujer aquella sentada al revés en el banco del parque . sentada al revés con el respaldo en el vientre las manos sobre el tablón superior, apoyadas y tomándolo entre sus huesudos dedos como otro pájaro muy particular . se cubría / había hecho un vestido / tapándose uniendo bolsas de basura de color negro y se había afeitado la parte superior de la cabeza a modo de tonsura coronilla . me acerqué a ella temeroso pues hedía a abandono y desolación . no imaginé que se fuera a volver pero lo hizo .
sus ojos se habían licuado en miles de cristales que me ofrecían el brillo intransigente y violento de la locura

miércoles, enero 02, 2019

He entresacado esta vez parte de un poema, que no todo (aviso que no está completo) de Pedro Casariego Córdoba de su libro, Verdades a medias, publicado por Espasa, en 1999, gracias al gran trabajo de Antón Casariego, y a la edición de Constanza Aguilera y Loida Díez, amiga ésta de largos años ya.
Ahora, tras buscar dónde se encuentra en el libro exactamente, me ha desaparecido... no encuentro la página, por lo que os lo pondré tal que así, con ese fallo de la segunda página en la que se ven las letras corridas, borrosas, como si tuviera presbicia la lente del móvil, aunque también yo présbita, me acuso, etcétera.)
(Vayan por delante mis buenos deseos para este año, 2019, que empieza. Tratadlo bien. No sabemos si es animal, persona o cosa aún. No lo sabemos, pero debemos tratarlo con respeto y amor, y así nos lo devolverá él igualmente. O eso creo.)
 

viernes, diciembre 28, 2018

El naufragio

Andrés, al abrir los ojos, se dio cuenta de que se estaba quedando ciego. Una finísima tela blanquecina que distorsionaba los objetos de su habitación y la dolorosa sequedad de los ojos le fueron aterrorizando lentamente.
Volvió a cerrar y a abrirlos, pero sólo pudo comprobar cómo persistia aquella misma sensación, sin variar un ápice. Pensó en cataratas, pensó en aquellas lentillas una noche hace años, pensó en una humareda blanca que invadió su habitación, y volvió a pensar en cataratas, pero lo cierto es que se estaba quedando ciego y no sabía el porqué.
La cabeza le dolía horriblemente, el estómago lo tenía revuelto e intentó recordar qué hizo la noche anterior pero volvió al mismo punto. Creía no recordar nada pero recordó la noche de fiesta, las latas de cerveza sobre la mesa, la desazón, la tristeza, la frustración que le hacían, una noche más, tomar más de lo acostumbrado. Recordó cómo todo ese líquido le iba atontando, le iba sumiendo en un sopor extraño, anestesiándole con delicadeza cirujana. Tan solo quería olvidar un poco, nada más que eso, y escribir un rato, con ese poso de angustia pero sin petrificarse, dejarse llevar, bucear en su interior mientras bebía pero controlando lo suficiente, dominarse para poder rescatar algún resto del naufragio, mantenerse a flote, y que los peces y las sombras que veía en el fondo de aquel mar de delirio no lo dominaran. Su barco se estaba hundiendo y él había conseguido mantenerse a flote, agarrarse a aquel salvavidas que había en cada uno de los laterales de aquel cochambroso barco  que se convertía durante días, semanas o meses en la cárcel, cárcel en la que debía convivir con unos cuantos compañeros hasta la llegada a puerto, el desembarco, el dinero ganado y luego otra vez la soledad en los cuartos de huéspedes, o en su propia casa.
Por eso mientras aguantaba intentando mantener su cabeza a flote, tras un par de horas esperando el rescate, un barco que hubiera escuchado su petición de ayuda (lo que no sabía es que en ningún momento se emitió señal alguna de socorro a los barcos que estuvieran faenando alrededor), dijo "qué mierda de suerte", y aún más mierda pues comprobó que había perdido sus gafas tras el golpe aquel que le sacó de la litera, estampándolo contra el suelo del camarote. El compañero lo arrastraba como si fuera un fardo mientras él le gritaba por sus gafas, "¡mis gafas, joder, mis gafas!". El compañero lo sacó por fin de allí entre una humareda infernal. El barco había estallado de manera inexplicable. Luego sintió el agua, y cómo se sumergió para volver a sacar la cabeza milagrosamente. Aún seguía allí, un salvavidas... "las gafas, las putas gafas", pensó, mientras en la más espesa oscuridad de la noche una niebla blanquecina le cegó la visión por un instante, el foco de aquella luz se detuvo en su cara, en sus ojos. El rescate.
Fue el único superviviente de aquella desgracia. Sus gafas aún reposan en el fondo del mar junto a sus compañeros.

martes, diciembre 25, 2018

El mar no posa

Vivimos en una sociedad acostumbrada a posar.
Enhorabuena, algo se ha aprendido tras tantos años.
Los fotógrafos profesionales se muestran sorprendidos.
Es tarea ardua (de quemarse, no de arder)
que la persona se muestre / surja natural.
"Aprendí a posar a los diez años", aclara quien apenas alcanza 23.
¿Sabemos así comunicar emociones fácilmente con este lenguaje no verbal?
Pregúntamelo otra vez mientras me hago una foto escuchándote.

Posa. Vaso.
Mari. Posa.



miércoles, diciembre 19, 2018

Insectos

Algún  que otro pelo de mi mano
me recuerda a la diminuta pata de un insecto.
Filamentos disparados, diminutas
hebras que surgen a los lados.
No sé por qué me da en pensar
que si llegara una civilización extraterrestre
pensaría exactamente eso de nosotros:
<<¡Bah!, insectos... ¡y cómo se decoran!>>.
¿Verían como juegos las matemáticas,
a Bach como sentimos la chicharra,
o al grillo por la noche?
No sé por qué pienso en Houllebecq
y en un escarabajo pelotero.
No sé por qué pienso en esa mierda de patrioterismos
y trapos de colores, todo ese rollo de reyes
y ladronzuelos avispados con algo de suerte
que supieron encontrar la manera de llegar a la bosta
del poder y a la vaca o al animal que la expele.
<<¡Bah!, insectos..., y observa: ¡qué ciegos!,
ni siquiera llegan a la categoría de una abeja.
Ajaron finalmente la rosa que nutria su codicia>>.

lunes, diciembre 17, 2018

Tegucigalpa - Madrid

¿Pasa lo mismo con los poetas en Tegucigalpa que en Madrid?
Un poeta hondureño escribe sobre los locos que se creen poetas y otras paralelismos con el estado de la Poesía aquí, en Expaña.
Los últimos párrafos son reveladores.
Léase AQUÍ

viernes, diciembre 14, 2018

Oda a Hecebook



He actualizado mi estado: Líquido
He actualizado mi estado: Gaseoso
He actualizado mi estado: Usado. Utilizado. Domesticado. Redefinido. Politizado. Paramilitarizado.



Diminuto Fuego


Hizo de su miedo

Su fuego

Y ardió hasta consumirse

Las pavesas giraban

Descendían en danza

Diminutos ángeles

Escoria.


JFK

Me pregunto a qué pretendía llegar Kennedy cuando dijo aquello de "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país".
Ahora me doy cuenta de que lo que hizo por su país Kennedy fue morir como murió. Un gran espectáculo que se recuerda y se recordará por mucho tiempo, y que sin duda alguna envuelve con sus luces y sus sombras la figura de este presidente.

Ciencia, Gigantes y Cuadernícolas

Ayer por la mañana estuve viendo el programa La Aventura del Saber en el que hacían un hueco importante a la revista de creación y literaria, Cuadernos del Matemático, y que cumplía 30 años de existencia. Por eso, y según la misma parca que los mismos cuadernícolas recrearon en el documental realizado a tal efecto para festejar esos 30 años, nada mejor que "morir", cortar el hilo, es decir, llegado este momento dejar ya de publicar la insigne y voluntariosa revista de Getafe en la que han aparecido desde los más noveles a los más consagrados escritores y escritoras, jóvenes y menos jóvenes. Entre ellos, este que escribe y que publicó, por primera vez en una revista que no era de su propia cosecha, un poema con el nombre de Onofre Bouvila.
Y ya por la noche, en la misma cadena de TV, el reportaje sobre y con María Blasco, una Gigante de la ciencia, que dirige el Centro Nacional de Oncología, con reflexión sobre la vida y la muerte, el arte, la mujer y el feminismo, el talento o la educación, entre otras cosas. Os dejo esta simpática y dirigida frase de Margarita Salas, bióloga, y otra Gigante de la ciencia en este país: «El padre de la genética molecular, Max Delbruck, dijo algo con lo que estoy de acuerdo: "Si uno no tiene dotes para ser artista, ¿qué puede ser sino científico?"». No es que tenga o no tenga que estar de acuerdo con ella, de hecho no me gusta esa manera de ver las cosas de "estoy/no estoy de acuerdo" sino "invita/no invita a la reflexión". 

martes, diciembre 11, 2018

Vacaciones en Polonia, número 8: La literatura del encerramiento y la reclusión


VV.AA.

De nuevo en la calle tras casi cuatro años, por fin ve la luz un nuevo número de Vacaciones en Polonia, probablemente uno de los fanzines de combate más longevos y mejor editados de cuantos han aparecido en la península Ibérica.
El encerramiento, la escritura en reclusión, tema de este número, no viene por azar: cárceles, prisiones, manicomios, campos de concentración, colonias penitenciarias, calabozos, galeras, fortalezas militares o mazmorras inquisitoriales, sin olvidar los cuarteles, las escuelas, las fábricas, los bloques de pisos, los hospitales, las granjas, los zoológicos, los laboratorios; ni las jaulas de la identidad, del género, la raza, la clase, el patriotismo-nacionalismo, la religión o la cultura: cárceles mentales, prisiones colectivas…, múltiples formas adopta el encerramiento, mientras el modelo carcelario se amplía de manera cada vez más perceptible a muchos aspectos de la vida social, ampliamente panoptizada, de modo que las políticas represivas –de las cuales la privación de libertad es el eje fundamental– son asumidas como si nada, tal el grado de insensibilidad alcanzado en nuestra tecno burbuja. Tan zombificados estamos respondiendo-asumiendo siempre a golpe de click, que nos importa un carajo lo que sucede a nuestro alrededor, a no ser que nos toque la china. Y el caso es que cada vez va a parar más gente a la cárcel por una nimiedad. Para quien padece esta situación, el aislamiento y la privación de libertad son tal vez las realidades más duras; en última instancia, el muro como realidad social extrema.

En este número hemos recogido una serie muy dispar de escritos e imágenes que tienen que ver con la copiosísima relación de la literatura y el talego, del encierro y el tiempo de escritura. El secuestro de los individuos por parte de las instituciones del Estado-Capital, dado su dramatismo, suele imponer perspectivas graves. No es para menos. Pero junto a su inapelable denuncia, hemos pretendido abordar el encerramiento desde otros enclaves, incluido el humor, para contrarrestar de alguna manera dicha gravedad, ciertamente insoslayable. El tema del encerramiento toca todos los “palos”, por así llamarlos: literatura, historia, sociología, antropología, psiquiatría, urbanismo, artes plásticas, cine, música, etc., de todo hay un poco en este VP.

En sus 296 páginas, este número extra incluye cerca de 40 artículos de investigación, ensayo y opinión crítica, una separata de literatura carcelaria de 36 páginas, un póster a color de gran formato sobre la relación de la cárcel y las bellas artes, un diccionario taleguero y mucho más…

El Ojo Portátil, 2018
296 págs. Rústica Il B/N 30x24 cm
25.00€
(Para adquirirla PINCHA AQUÍ)

(El texto y la imagen han sido extraídos de la página web de LaMalatesta (lugar que me encanta mencionar) librería en la que se celebró (y a la que no acudí) la presentación de este nuevo número, el 8, de la grandérrima revista de Vacaciones en Polonia, revista de la contrarrecultura de este país).

martes, diciembre 04, 2018

Verdades a medias & Manifiesto & Unos ruidos sobre los símbolos y la libertad



Dos textos de PeCasCor, de su libro Verdades a medias. Donde las hijas de los guardianes se enamoran de los condenados a muerte. Donde el sueño del condenado es una mujer que besa como nunca ha sido besado el condenado... donde puedes encontrar su Manifiesto que transcribo de AQUÍ... y que empieza así: 

"Santificamos a Dios, hicimos de Él un Santo; caminábamos campos en pos del cielo, cerrábamos campos con Iglesias. Luego, misteriosamente, bajó la cotización de las acciones de Dios en la Bolsa inmaterial de las almas: adiós a la religión de Dios, un adiós dubitativo porque el pañuelo aún se agita. Desnudos buscábamos cobijo para ocultar lo que veíamos, no éramos capaces de regalar nuestras llagas a la muerte, llagas envueltas en papel de renuncia altiva. El boxeador se desangraba, y nos resistíamos a arrojar la toalla. El árbitro del combate, el eterno hombre que pastorea, nos miraba, y su retina nos cubría con reproches que herían. Inventamos entonces la religión del Hombre, bautizamos con cultura nuestra sagrada ignorancia, ignorancia sabia, la única herencia de Dios. ¡No sabíamos que sólo nuestra ignorancia, la brutalidad celeste, nos hacía semejantes a Él! ¡Sólo alejándonos de las falsedades eruditas podríamos enfrentarnos a Él con una espada limpia!"

*     *     *

El sábado pasado me dijeron que si quería votar en el referéndum entre monarquía y república... parece ser que siempre tiene que haber un jefe o una jefa. 
El ser humano es un incompleto por naturaleza. "Esta usted incompleto, necesita un orden en su vida, necesita un líder, alguien que esté ahí, ¿lo ve?, en El Castillo, al fondo, sobre aquella loma... En los días de niebla desaparece por completo, pero luego, cuando la niebla se disipa vuelve a verse y si el día es soleado parece refulgir. También llévese este trapo para saber a qué línea, a qué cuadrante, a qué espacio pertenece. Llévese este trapo de colores, de bonitos colores para que le reconozcan. Para que le dejen pasar o no según los sitios por los que camine. No es para evitar que se pierda por el camino sino para que el camino no le pierda a usted. ¿Se da cuenta? 
Además, no todos los caminos pueden ser transitados por cualquiera... imagínese las aglomeraciones... todos quieren parar junto a un río y casi desaparecer en su contemplación, o detenerse y que un pedacito de sol los envuelva como un regalo que se le ofrece a la amada o al amado, o bailar cuando les rodea el cuerpo por completo una refrescante brisa, y eso, créame usted, no es posible siempre, todo el tiempo, en todo lugar.
¡Ah!, y olvídese de preguntarse el porqué de todo esto. No se inquiete. Sabe que deseamos lo mejor para usted y las cosas siempre han sido así, cómo es... cómo decir... memorice usted ciertas frases que deberá repetir continuamente, cuando sea asaltado por la duda o por cualquier otra persona con la que hable de estos temas tan poco afortunados en una conversación. Antes teníamos la televisión, luego internet pero ahora... ¡Ahora, debe poner de su parte y memorizarlas!".


Nicho de mercado

Es difícil mantenerse alejado del esperpento político en este país o de cómo un tipo ve un nicho de mercado y con suerte rellena un hueco político que le "faltaba" a este país... la jugada le ha salido bien, se lo ha currado soltando la mierda que quiere escuchar la gente con ganas de creer, como siempre. 

https://maldita.es/malditodato/cuando-abascal-cobraba-mas-que-el-presidente-del-gobierno-por-cargos-a-dedo-pagados-con-dinero-publico/

miércoles, noviembre 28, 2018

Pepe Ramos


P    O    E    S    Í    A    &    T    O    R    R    E    Z    N    O    S 


Estiamadísmos conspiradores y conspiradoras:
Tenemos el grato momentazo de comunicaros que estará el gran Pepe Ramos, 
a partir de las 9 de la noche (Olrait!), del viernes 30 de noviembre, 
en el Bar Blázquez Los Torreznos, calle Fernán González, 47, barrio de Retiro. 
(Entre las calles Doctor Castelo y Menorca. Metros Sáinz de Baranda, Ibiza; Bus, Circular y otros. Por mar: El barco ebrio, de Rimbaud; por aire: El Pájaro de Fuego, de Stravinsky).

Ahí os lo dejo. 
Para que tengáis a bien empezar como debe ser un finde como el que se presenta 
antes de que nos machaquen con la Navidad 
y sus emotivísimos mensajes de turrón, paz, amor, independencia y felicidad.

Os esperamos a partir de las nueve de la noche, el 30 de noviembre, sí, escucha... escucha.

Aquí os dejo una pequeña, muy pequeña pero dulce, en vivo y en directo en aquella noche de hace casi, casi, casi 11 años, once años, sí, que pasa el tiempo que es una monstruosidad, en el Malatesta Bar, en el barrio de Lavapiés, con Jorge Tinoco, otro crack.
Un ciclo que se llamaba El Tren Vertical que organizaba el mismo que os escribe ahora y que estuvo pululando unos cuantos años.

(estoy con un trancazo bueno, espero no pegároslo, lleváos bufanda o una mascarilla, si llega el caso)

Un hombre ridículo

El otro día en el El País leí un artículo muy interesante referido a la publicación de las cartas de Kafka. Se dice que es una publicación definitiva aunque la editorial estuvo investigando para recuperar aquellas que se consideran perdidas y, concretamente, aquellas de las que se apropió la Gestapo durante la II GM.
Comienza así el artículo: “Ya ves, soy un hombre ridículo; si me quieres un poco, será por compasión; mi aportación es el miedo”. De esta manera tan contundente empieza una de las cartas dirigida a Hedwig Weiler, que como el mismo artículo dice, fue un romance durante el verano de 1907. 
Y continúa de esta manera, más adelante: "Es bueno que la conciencia reciba amplias heridas, puesto que así se vuelve más sensible a cada mordedura. A mi juicio, solo deberíamos leer libros que nos muerden y nos pican. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta de un puñetazo en la crisma, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices, como tú escribes? Dios mío, también podríamos ser felices sin tener libros y, dado el caso, hasta podríamos escribir nosotros mismos los libros que nos hicieran felices. Sin embargo, necesitamos libros que surtan sobre nosotros el efecto de una desgracia muy dolorosa, como la muerte de alguien al que queríamos más que a nosotros, como un destierro en bosques alejados de todo ser humano, como un suicidio; un libro ha de ser un hacha para clavarla en el mar congelado que hay dentro de nosotros. Eso creo yo”.

martes, noviembre 27, 2018

La ITV

A ver si mi colega puede pasar la ITV... le voy a poner este Simeón El Estilita que no es otra cosa que una obra de Fernando Sánchez Castillo, obra que se encuentra en el Palacio de Cibeles, en una exposición conjunta.
(Junto con otras, también se puede apreciar el lado femenino de A. García-Alix o los 43 muchachos asesinados de Ayotzinapa, en Iguala, México.
La obra refiere a su vez una fotografía en la que aparece un subsahariano sentado en lo más alto de la valla de Melilla. Allí en lo alto, como un santo observando el horizonte de esperanza, oportunidades y mierda europea.

viernes, noviembre 23, 2018

Se ha recitado un poema

Es realmente curioso que la gente de este país flipe cuando ve, escucha, ¡se recita!, y en inglés que es más molón y tope de lo tope de lo guay, y en un telediario de La2, un poema.
Los telediarios, los informativos se han constituido desde hace tiempo en plataformas publicitarias y de chismorreos varios, incluso de voceros del Gran Sálvame de Luxe del Congreso de los Diputados, y ahora nos sorprende La2 con un poema, bastante ingenuo, bastante naif, por qué no decirlo, y que incluye la palabra "Paz" tan vacía ya de significado, tan manoseada, y, claro, la peña, nosotros todos nos lo flipamos un montón. 
Así estamos, personitas, tan acostumbrados a comistrajear con este enjuague intragable que cuando nos dan algo más o menos comestible aplaudimos con las orejas. Se agradece, por cierto, claro que sí, pero espero que sea algo normal y no lo digo por la Televisión pública que ya hace lo suyo, sino por las privadas que reparten basurita todos los días a ver quién puede más... 
Feliz día del Macroespectáculo del Consumo.

(Véase AQUÍ O AQUÍ)

miércoles, noviembre 21, 2018

Asociación de Víctimas contra la Violencia Política

Asociación de Víctimas contra la Violencia Política
o cómo se secuestra el Poder Judicial desde hace taaaaaanto tiempo en este país de mil demonios llamado España.

(Fascismo revistado o el poder de unas élites y/o familias contra el pueblo... palabra que ha dejado de utilizarse por "Conjunto de Ciudadanos")




*     *     *


No digas Crisis, di REC: Reajuste Económico del Capìtal.

martes, noviembre 20, 2018

El ladrón cretino y

el colmo de la estupidez es que te metan mano en el abrigo para llevarse tu móvil, pero te manguen una libreta con tus notas y algún que otro poema, le digas al cretino que te devuelva la libreta, se ponga chulo, le vuelvas a pedir la libreta que te ha robado del bolsillo, se vaya, vuelva de nuevo con un colega, te diga el tontoalastres que si te gusta mucho el alcohol, le vuelvas a pedir la libreta, se vaya muy tranquilo, le reiteres o le grites que solo hay unos poemas...
En fin, que sólo un gilipollas podría hacer eso. Antes los ladrones tenían un puntito de dignidad. Este parece que va a triunfar con lo cortito que es.

martes, noviembre 13, 2018

Carlos Fuentes, Los años de Laura Diaz

Hace un tiempo en una red social, supongo que en Twitter, se nos hacía la siguiente pregunta: "¿Y si Jesucristo hubiera muerto en la silla eléctrica?". Pues bien, Carlos Fuentes, por ejemplo, elabora una pregunta muy similar en boca de la protagonista de este libro, Laura Díaz, en 1999. El enfrentamiento que se lee en la imagen que aparece a la derecha, supondrá para la protagonista cierta emancipación, cierta liberación en cuanto a una sociedad, en ocasiones, demasiado pendiente de ciertos símbolos, ya sean crucifijos o banderas. Me es igual ¿Y si hubiera sido ahorcado, o guillotinado en una Francia del año cero...? ¿Llevarían una guillotina o una horca en sus cuellos aquellos que se consideran cristianos? Sin duda alguna, mal lugar para alojar tan siniestro objeto. 

Cristo y la silla eléctrica (I) y AQUÍ (II).

lunes, noviembre 12, 2018

Inteligencia

Intelijencia (de Eternidades

¡Intelijencia, dame / el nombre exacto de las cosas! / … Que mi palabra sea / la cosa misma, / creada por mi alma nuevamente. / Que por mí vayan todos / los que no las conocen, a las cosas; / 
que por mí vayan todos / los que ya las olvidan, a las cosas; / 
que por mí vayan todos / los mismos que las aman, a las cosas. // ¡Intelijencia, dame /
el nombre exacto, y tuyo, / y suyo, y mío, de las cosas!

Juan Ramón Jiménez


Algo ocurre cuando el término "inteligencia" se aplica más a una máquina que al ser humano propiamente.
De hecho, resulta paradójico cómo vamos desistiendo de ciertas palabras. Parece como si abandonáramos cierta religazón con el lenguaje que es, sin duda alguna, una de sus características más interesantes (o lo que se denominó "la casa del ser" por María Zambrano y anteriormente por Heidegger).
Por otra parte, siempre es necesario visitar al poeta Mallarmé al hablar de la poesía como un potencia autónoma capaz de crear lenguaje o que el poema sea capaz de existir por si mismo, ser autorreferencia de sí mismo, pues no se basa en una historia, en unas claves culturales, sociales, etcétera, o en discursos anteriores, por ello se considera como uno de los primeros poetas de la Modernidad; es decir, en 1866, Mallarmé tiene una revelación en la que se percata que el mundo es un libro que él está escribiendo, que de la Nada a la Nada va, y que es su propio libro y que a su vez es único e irrepetible. 
Por ello, la inteligencia es la capacidad de que aun siendo el ser humano y cada uno de ellos único sea capaz de relacionarse con el mundo, nombrarlo, definirlo, verbalizarlo y encarnarlo, pero para ello ha de ser capaz de la exactitud y de que cada cosa sea en la sencillez del nombre, en su extraordinaria claridad, asible, comprensible inmediatamente. 
Tal vez la máquina en su extraordinaria capacidad de acumular y gestionar datos sea capaz de comprehender el mundo y su relación con el mundo sea o se establezca o llegue a ser así. Será en ese momento cuando se pregunte, evidentemente, por sus relaciones con el mundo y lo más importante, su relación con su creador. ¿Cuál serán los vericuetos que se establezcan para llegar a decir en qué consiste realmente la inteligencia artificial?

(Modificado hoy 13 noviembre, 10:49 AM)

sábado, noviembre 03, 2018

Runners


Runners borrachos
Adictos a la frustración
La tristeza les embarga
Y fotografían en su triste desazón
Pájaros moribundos
Que luego remontan el vuelo
Para no ser partícipes
De su desilusión.

Runners borrachos
Se levantan de su banco
Otra yonki lata para hidratar
Su vida y su autocompasión.

Runners borrachos desaguan
En el barrizal
Donde los viejos alcohólicos
Diarrea y planto
Han dejado su flor.

miércoles, octubre 31, 2018

Las líricas de Debod

Los poetas-luciérnaga locos con la linterna del móvil, arrojados en el césped del muy visitado parque nocturno. 
Devoran página tras página la vieja y la nueva literatura y escuchan con atención cualquier sonido y escancian cualquier epifanía que surja de la noche. 
¿Prefieren las noches con luna llena que se embebe por la pertinaz neblina y que avisa de las próximas líricas, o, en cambio, desean la ferocidad diversa de los sujetos y sus complejidades para la trasversalidad de los discursos que se suceden como espectros? 

lunes, octubre 29, 2018

Guest, José Luis Guerín

Una mujer peruana, una anciana ciega, en una chabola de las afueras de Lima, el extramuros en los que se convertirán en unos años todas las grandes ciudades europeas a modo de distopía donde la miseria, la locura y la lucha por la vida se darán cita diariamente. 
Guerín con su cámara, invitado una vez más a un festival de cine, se ha alejado de manera consciente de los tránsitos y lugares habituales por los que discurren los acostumbrados turistas. Se encuentra ahí. Se ha alejado de la Ciudad, para atravesar todo tipo de situaciones y lugares, para internarse. (Me recuerda a ese periplo y documental que realizó García-Alix, donde incluyó sus imágenes y sus letras, con su cámara a cuestas, por las afueras de la gran ciudad china, donde descubrió enormes y altas moles de cemento donde vivían miles de familias hacinadas). 
Una anciana ciega. Un rostro ajado, un palimpsesto vivo donde han concurrido miles de historias vivas. Le dicen que tiene una edad indeterminada pero que seguro sobrepasa los cien años. Guerín decide preguntarle: "¿Qué es lo mejor de la vida?", a lo que la anciana le responde finalmente: "La claridad del día, la luz que tiene el día". Se levanta y se encamina fuera de la casa. Una casa baja que comunica directamente con la calle. Se encuentra junto al portón. Casi ya en el umbral vuelve a repetir: "La claridad del día". Fuera, es todo gris y no deja de llover.


(Somos invitados a esta
la vida,
un chispazo momentáneo de conciencia,
un ser entre Nada y Nada.

"Invitado", reza la credencial junto a la mesilla.
Cuatro paredes y un segundo para recordar
o decidir dónde estamos, incluso
hasta quiénes somos, qué hemos venido a hacer aquí
y si realmente he despertado.
La sensación es ineludible. Estoy aquí, ahora,
soy un invitado a un nuevo día.
Fuera, la claridad se entromete,
inunda mis ojos, mi conciencia.
¿Realizaré las labores acostumbradas,
araré de nuevo mi campo, amaré a los míos,
respiraré con calma al atardecer,
me podré al fin reconocer en mis manos,
en los ojos que amo,
en el cariño que prodigo...?

Soy un invitado,
un pasajero que transita sin un destino
prefijado, que debe encontrar cuál es el motivo de su viaje
ya sea en los que conmigo marchan o con los que me encuentro,
en los lugares que visito y abandono, en lo que aprendo,
en los ruidos, sonidos, olores y colores que me inundan
y hasta sabores, que regalan o destrozan mis sentidos...

Soy un invitado.
"Bienvenido", me digo.
"Espero que disfrute de la estancia", aclaro con cierta sorna.
"La claridad del día", vuelvo a repetir.)



"Guest" - José Luis Guerín from Sílvia Nadais Sousa on Vimeo.

sábado, octubre 27, 2018

Signos para el baile

Pienso si escribir no es una manera de sobrellevar una vergüenza inconfesable,
un miedo que está en lo más profundo.
El descubrirse incluso a uno mismo, nombrarse sin la máscara.
¡Es tanta labor escondida de uno que de pronto asalta!
¿Dónde estas tú en este momento?
Y esto ya supone una trampa, un fraude.
Pregúntate dónde está tu casa, tu mirada.
Pregúntatelo.
Vuelve a ti, sencillamente.
Mírate en cada uno de los recovecos que has ido sucediendo a medida que vives.
Cuando se habla de la canción de uno, del descubrirse ahí en la belleza y en la verdad, resulta, puede llegar a resultar, lo más terrible.
Pero lo más hermoso.
Y acabas bailando, tan solo y tan único, tan libre...

jueves, octubre 25, 2018

Alberto Vega & Leonard Cohen & ...

Llevo horas pensando en &este texto que había perdido y he encontrado esta tarde al releer a Alberto Vega, en su Estudio melódico del grito, y que da comienzo como cita a su poemario.
Reflexiono qué es lo que quiero decir sobre él, sobre el texto en cuestión, y si debo decir o aportar algo más. Creo que sí.
Se me ha ocurrido por ejemplo, mientras arrastraba mi librería móvil por la calle de vuelta a casa, que qué fantástico maestro se perdió la enseñanza. Pero bueno, eso sólo me ha servido para mantener una sonrisa que tal vez pudiera ser autocomplaciente.
También he recordado aquel discurso de L. Cohen cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias y en el que narra con extraordinaria sencillez cómo encontró su canción, es decir, su voz. Cuenta de cómo, a principios de los años 1960, de visita en casa de su madre, conoce a un joven español que toca flamenco muy cerca de allí y de cómo éste le enseña unos cuantos acordes. Seis acordes. Días y unas clases de guitarra después, se entera L. Cohen de que aquel muchacho se había quitado la vida, se había suicidado. No volvió a hablar más con él. Tal como llegó a su vida, se fue. En mi manera de recrear ciertas cosas, pienso que aquella persona con la que se encontró el cantautor canadiense era un ángel. Pero esto ya son cosas mías. Solo mías.

miércoles, octubre 24, 2018

Definición de baile

Una taberna en mitad de la nada, anclada en el centro de la gran llanura húngara. El tabernero apaga la estufa que proporciona calor a la estancia con un golpe de agua. "¡Hora de cerrar!" -grita una noche más. Un hombre embriagado rueda por el suelo al querer levantarse. En su interior, la luz fría de un fluorescente sobre la barra y unas bombillas iluminan la escena.
El joven poeta Valuska define el baile como el infinito girar de las esferas, y la vida, y la condición humana en el inmenso vacío.  




sábado, octubre 20, 2018

Otro poema más en el que sale la palabra "corazón" (II)

Este mi corazón que masca acero
que se nutre y se dispara inconfundible
y sereno cada vez que te imagina.

Este mi corazón que roe edificios
y que de las ruinas hace palacios,
glorias pasadas que iluminan
el incierto presente derruido.

Este mi corazón que lame mares insaciable,
y que de algas hace sombreros,
trajes salinos y refleja el sol
lo cubre de fiesta y lo enamora.

Este mi corazón que penetra en tierra
y fructifica en selvas
y en campos habitados por la alondra,
la mañana, el estiaje.

¡Este mi corazón tan pequeño!
¡Este mi corazón tan solo!
¡Este mi corazón tan descorazonado!


En mí

Hay alguien en mí
que se posa lentamente
en mi conciencia,
que me abre la verdad
y me seduce,
que limpia mi cara,
mi rostro,
tranquiliza mi cuerpo,
mi estar,
con la sensación
casi imperceptible
del bálsamo
que me salva.

Hay alguien en mí
muy lejos, tan cerca;
me acaricia el pecho
congestionado por la duda
y el deseo,
y cruza, de uno a otro confín
de mi cerebro,
en luz
purificadora, nueva,
pero no es, ¡no es!,
es, si es,
cuando se da, aparece y
reconforta mi tiempo
mis recuerdos,
desconecta por un instante
conexiones donde el ruido
y la herida se generan
sin control y sin medida.

Llega y se va. Baile necesario
de mi vida.
Temo perderlo, pero confío.
Confío en que no se vaya nunca,
y si así se fuera
irme con ello
donde ya sin irse se encuentra.

viernes, octubre 19, 2018

Mayakovsky

Mayakovski es y será precursor de muchas cosas. Sobre todo en un gran ser que por su naturaleza única es refractario a cualquier Estado ya sea este democrático, soviético, neoliberal o cualquier otra nomenclatura, etiqueta o nombrecito para denominar o señalar lo que viene a ser una organización de personas bajo una paraguas sea del color que sea. Todo ese discurso del contrato social se hizo para que detuviéramos nuestra marcha asesina de homínidos con predilección para oler nuestra propia sangre, pero es que las mentes pensantes deberían haber hecho lo contrario: apoyar a los explotadores, a los usureros, a los psicópatas de la acumulación de la riqueza y autorregularse como cualquier organismo vivo o extinguirse para siempre.
Esa es una de las razones por las cuales se suicidó. Aventuró la agonía del comunismo y sus ramificaciones, aventuró la podredumbre del aparato que puesto en marcha adolecía de lo mismo que se quería extirpar. Lo mejor, una vez se ha visto el percal y se ha dado cuenta de que se vive en la Gran Pesadilla, es desaparecer, o suicidarse, como hizo Mayakovsky. En el fondo no se cambia nada, y sobre todo para una persona que demostró el gran apasionamiento (¡y mirad que vivió en un tiempo extraordinariamente convulso e inquietante... aun así no: optó por el suicidio).
Pero hay personas a las que le gusta mojarse, les gusta pisar los charcos, les gusta abrir la boca y que la lluvia golpee su lengua o sus dientes, les gusta que el agua les caiga en los ojos, sobre las mejillas, les abrace los hombros, les empape el vientre o les sacuda como una lengua húmeda las piernas. Existen personas que aman lo que tienen a su alrededor, que lo comparten sin miedo, que tienen cierta empatía y ¡hasta sueñan con un mundo mejor! Sí, amigos, los hay, los veo todos los días, los analizo y comprendo lo maravillosos que son, pero lo equivocados que están. Estamos destinados a subirnos al árbol otra vez (si alguna vez nos bajamos o quisimos hacerlo...) y a ulular y mostrarnos de nuevo vulnerables, avasalladores, primitivos, idiotas, dependientes del jefe de manada... en definitiva, a avergonzarnos de la supuesta inteligencia de la que hacemos gala.
Me gusta que hablen de Mayakovski. Me gusta verle en la exposición de los dadaístas rusos. Me gusta que lo citen de vez en cuando en los periódicos y revistas de opinión porque así nos hacemos a la idea de que no hemos avanzado ni mucho menos tanto de lo que creemos, pues para ello deberá darse no una revolución de sangre y de fuego, sino una revolución cerebral, orgánica y química. Por ello, viva Mayakovsky y su Nube en pantalones.
Y por supuesto, cometo un error garrafal, venerar a un ser humano, ensalzarle cuando es solo eso, un hombre, cuando todos nosotros deberíamos ser dueños y dueñas de nuestras propias vidas.

En fin, ¡bah!, palabrería vana.

Para que se entienda mejor...


Permitidme, hoy, viernes 19, a las 12:33 de la mañana, añadir la carta de despedida de Mayakovsky para, llegado el caso, matizaran mis palabras anteriores y añadieran más honra al gran poeta ruso:

«De mi muerte que nadie se culpe y, por favor, nada de chismes. El difunto lo odiaba profundamente. Madre, hermanas y camaradas, perdonadme. Esto no es un método que recomiendo a nadie, pero no tenía otra alternativa. Lilia, quiéreme. Camarada gobierno: mi familia son Lilia Brik, mi madre, mis hermanas y Veronika Vitóldovna Polónskaia. Si les haces la vida llevadera, gracias. Los versos iniciados dádselos a los Brik, ellos sabrán descifrarlos. Como se dice, el incidente está zanjado. La barca amorosa varó en lo vulgar. Estoy en paz con la vida. No vale enumerar dolores, desgracias u ofensas mutuas. Seguid felices. Camaradas del VAPP, no me consideréis un cobarde. En serio, no hay nada que hacer. Saludos. Decidle a Yermílov que lamento haber quitado la pancarta, debí de haber discutido hasta el fin»

La carta la podéis leer en la muy recomendable revista Agente Provocador:
http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/un-okupa-llamado-mayakovski

miércoles, octubre 17, 2018

Un corrector de estilo


Un corrector de estilo se atasca con una c con cedilla. Se pregunta qué hace ahí, entre aquel barrizal intragable de palabras escritas por un tipo que quién sabe dónde ha aprendido a juntarlas de manera tan desafortunada y caótica.
Exhausto, no puede seguir ante tantos desatinos y ante esa “ç” que en el preciso momento de su hallazgo no parecía letra, sino punta de lengua o enésima burla de aquel texto latoso y torpe, engrudo mental de un atolondrado. El corrector se levanta de la silla llegada ya la madrugada y se va a dormir. Al día siguiente debe presentar el texto lo más limpio posible y, por supuesto, legible.
Un generoso ataque de asma y unas palpitaciones le dejan postrado toda la mañana en el catre. Por mucho que lo intenta, no puede avançar. Atascado, con ansiedad trituradora, llama al editor en un hilo de voz para deshacerse del encargo, y así olvidarse de aquello, pasar a otra cosa. Por supuesto intenta una explicación convincente que le reste el menor número de puntos posibles para conseguir más trabajo.

Pasan semanas y algunos meses hasta que, en virtud de la casi desaparición de la figura del corrector en periódicos, agencias de publicidad e imprentas, o de la durísima externalización de los servicios en las medianas y grandes editoriales, se le encuentra malviviendo en el hueco de una escalera de un edificio ruinoso, extramuros de la ciudad en la que siempre ha vivido y de donde la población con menos recursos se ha mudado durante estos últimos años sin esperanza de volver.

domingo, octubre 14, 2018

I Like Your Soul

                                                         Para M. 


Cae la noche. Me recojo el pelo en un moño.
Contemplo el largo chorro de agua proyectado hacia arriba. Ser agua.
Este poquito que me produce el cigarrito.
Busco una buena farola que me proporcione la suficiente luz
para poder / escribir / leer.

Parto las palabras como el pan. 
Compañeros de mesa.
Escucho el constante gritar / fragor
de la gente reunida en torno a la plaza.
Balcones en lo alto. 
Algunos se hacen fotos como si comulgaran.
Paseo / bailo. Me gusta chascar los dedos 
cuando escucho la música / la música.

No necesito ruedas para poder pensar.

Los reunidos / conversan.
Me miran como si supieran mi verdadero nombre.
Y ahora, ¿qué?
El sol ha caído / bostezo / se va despejando el entorno.
Muy cerca de aquí / un ser que no sale nunca de casa / sólo un día al año se despereza
y decide vestirse de bonito                                
¿náufrago o polizonte?

La pelota se cuela en el recinto de la fuente
aunque el bote decide detenerse ante el agua.

Podríamos jugar a ser lentos. A vigilar
nuestros pasos como se atiende a una estatua.

Los pequeños parecen grandes / los grandes, pequeños.

¿Fue Leonard Cohen el que dijo aquello de:
"A los 20 tenía tanto caos que necesitaba paz.
A los 50 tengo tanta paz que necesito desorden."?
Dejó su paz, su caos, su desorden.

Prefiero respirar junto a las abejas
que sobre la flor de la acacia 
sobreviven sin sistemas filosóficos,
sin palabras.

viernes, octubre 12, 2018

La línea de la sombra

Hace unos días y ante la duda de ver una película de DVD o hacer zapin en la tele -lo último siempre acaba en atontamiento express- me encontré con la voz de Alberto García-Alix.
Creía que comenzaba una película pero la voz era inconfundible y sus pausas, entonación y tranquilidad a la hora de exponer sus pensamientos, evidente.
Recordé la visita que hice, a lo largo del visionado de este programa Imprescindibles de la 2, La línea de la sombra, a aquella muestra que con gran justicia se le hizo en el Reina Sofía hace ya unos años; recordé también aquel hermoso, sencillo y doliente gran poema que el propio A. García-Alix lee, voz en off, y que se escuchaba en bucle en el interior de aquella última estancia -al fondo, cubierto el umbral por un enorme y pesado cortinón negro- junto a las fotografías realizadas en China. Esta proyección junto a sus palabras fue, sin duda, una revelación del tiempo transcurrido, de las experiencias tenidas, atesoradas, vividas, de la pérdida en el camino de amigas y amigos, amantes, de la juventud, de la comprensión de que la vida quieras o no, va en serio, de la enfermedad, del dolor físico y mental, de los deseos, las ilusiones, la multitud de experiencias... Ese gran poema, con todas aquellas imágenes de altos, rectangulares, macizos, compactos e imponentes edificios como féretros en riguroso y ciertamente difuso blanco y negro, entrañaba un hermoso homenaje a aquellos que vivieron junto a él, que compartieron con él. Doliente, sí, radical, también, pero vital y hermoso. 
En La línea de sombra se desarrollan multitud de historias. Una de ellas, la camisa de su hermano, una camisa con dobleces, acostada sobre el asfalto, sucia, me recordó a su vez la camisa impoluta pero opuesta a la anterior: iluminada, recia en sus aristas, sin dobleces, portada de Cuadernos del Matemático ("Un hombre con la camisa muy limpia no es honrado", añade el propio A. García-Alix en la parte inferior de la fotografía) y donde se dieron cita también los poemas en una separata de El Ángel, un ser que pasó de puntillas en su momento en el panorama literario y que luego, afortunadamente, fue reivindicado por esta revista que ha dado asilo y ha acogido tanto a inéditos como a grandes y primeras figuras del quehacer de las letras. También se nombró al bueno de Quico Rivas, al que tuve la suerte de conocer, y de quien recuerdo sus trabajos -en la exposición organizada si mal no me equivoco por los rebeldes y, si me permitís, necesarios amigos de la revista Vacaciones en Polonia en la galería Cruce-, Los correctores, o mucho antes, la creación de la revista libertaria Refractor o la Huelga de Artistas como protesta ante la infame segunda guerra del Golfo.
En fin, multitud de historias me fueron asaltando la memoria mientras escuchaba las palabras de A. García-Alix, mientras aparecían sus fotografías, los momentos de su trabajo cotidiano, sus confidencias a cámara... Un placer, de nuevo, sin duda alguna. No os perdáis este trozo de vida.