Para Eva Nuño
Ya pasaron los días nuevos,
el jardín florido
las rosas frescas
la tierra feraz.
Pasaron los días azules
y sus tiernas infancias,
pasaron las aves de los nuevos cantos
de estela uniforme, ligerísima.
Y pasaron ¿recuerdas?...
y ni aquellos los nuevos días
y ni aquel florido jardín
ni aquella la fresca rosa
ni aquella la feraz tierra
ni perturban ni serenan tus ojos cansados,
tus manos resecas
y el entorno que, iluso, demente,
desearías volver a nombrar.
Ya pasaron, sí, ahora es otro
el silencio, la llama del día,
el color provechoso, la materia
que alivia y solivianta.
Pasaron, como pasan tantas cosas,
en tanto tiempo;
como pasa lo que ha de pasar
por su detalle, por su figura
y por su sombra...
porque la luz no pasa
la luz que llevas
aunque mengüe
no se apaga.
