
Ayer mismo se ha ocupado, en la universidad complutense de Madrid, un edificio abandonado que pertenece o pertenecía a la facultad de físicas. Recuerdo aquel tiempo en el que los profesores de filología clásica se molestaban -comentarios oí yo mismo por parte de estos que se preguntaban el porqué de que personas aún "no formadas" organizaran encuentros en el Paraninfo- de que organizasen unas charlas los de Aletheia, asociación de alumnos que se curró bastante en aquellos años un espacio libre, años además en los que comenzaron a salir revistas que, por cierto, no se podían vender en el vestíbulo porque hacían "competencia" a la librería -demos de comer aparte a Santos Sanz Villanueva quien se negó a reunirse con nosotros, nunca sabré el porqué aunque sé dónde se encuentra ahora: en la puta cúpula del poder mediático, que con su pan se lo coma, trepa de mierda que desatendió sus verdaderas obligaciones en aquel momento siendo vicerrector de asunstos culturales, se referiría a "sus asuntos"-.
Ahora se ocupan facultades cuando la universidad siempre ha sido y será de los alumnos -como me dijo en su despacho Víctor Infantes- y no de aquellos funcionarios que cobraban un sueldazo mientras se escaqueaban de las clases -léase Ángel Gómez Moreno o el insigne Gabriel Albiac- para dar sus charlas en la privada o escribir en los periódicos. Mi gratitud a otros profesores que sí desempeñaban su trabajo y que también realizaban una labor docente de acorde a su profesión.
Espero que la ocupación vaya para largo y me parece que así será. Un espacio autogestionado siempre ha sido muy duro pero muy gratificante y enriquecedor cuando te encuentras con gente generosa y trabajadora. Que así sea.
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