
Se ha vaciado por completo al presente.
La luz cae desmañada y oscura al otro lado,
al otro lado del cristal de la ventana.
No se sabe si amanece o es el fin de la tarde.
Fuera, los ruidos sin sentido,
vacíos...
trastean las persianas...
el fragor de los automóviles nunca se detiene,
como siempre
y hasta aquí llega...
hasta este mismo verso que se impregna
de los pasos perdidos que en la calle resuenan
como losas eternas o segundos
que a nada ni a nadie afectan.
Cae la tarde,
llega la mañana.
Nada, nadie.
Todo sin nada se cierra.
José Hierro
(10/04/07)
2 comentarios:
deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
A.Pizarnik.
En tardes en las que aún no ha amanecido me siento junto a ella a escuchar la muerte que llueve. Un beso.
Muchas gracias por tu comentario y por el poema de Alejandra.
Un abrazo, anónimo.
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