miércoles, abril 11, 2007


Se ha vaciado por completo al presente.
La luz cae desmañada y oscura al otro lado,
al otro lado del cristal de la ventana.
No se sabe si amanece o es el fin de la tarde.
Fuera, los ruidos sin sentido,
vacíos...
trastean las persianas...
el fragor de los automóviles nunca se detiene,
como siempre
y hasta aquí llega...
hasta este mismo verso que se impregna
de los pasos perdidos que en la calle resuenan
como losas eternas o segundos
que a nada ni a nadie afectan.
Cae la tarde,
llega la mañana.
Nada, nadie.
Todo sin nada se cierra.


José Hierro
(10/04/07)


2 comentarios:

Anónimo dijo...

deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
A.Pizarnik.
En tardes en las que aún no ha amanecido me siento junto a ella a escuchar la muerte que llueve. Un beso.

alf ölson dijo...

Muchas gracias por tu comentario y por el poema de Alejandra.
Un abrazo, anónimo.