Enterrado vivo
¿Por qué huele tanto a madera mi cama?
La Pedriza
(La Pedriza, una mañana).
La piedra respira.
Enorme.
Respira con diez estómagos.
Diez metros de largo por tres de altura,
dieciseis pulmones al unísono.
Las músicas agitadas por el frenesí del calor,
lo rodean con su molesto zumbido.
Dos ninfas se han cruzado en el camino.
La ninfa corredora y la ninfa que se acaricia,
a su compás, abanicándose, con un helecho.
Saluda. Ha llegado la tarde con su compás
de luz más anaranjada.
Iglesia Real y Antigua
(Burgos)
La Real y Antigua,
toda llena de estrellas
sus pájaros grabados
asustan,
solo piedra y canta...
Olvídate del Hombre.
(Pero al fin es tiempo contenido).
Todo el murmullo que acecha,
trabaja.
Que no caiga sobre mí
tu techo artesonado de madera.
Casas pequeñas, de piedra, bajas
viejas,
a tu lado quedan,
guárdalas, guárdalas,
como si tu hermano mayor fueran,
Los hierros de tu forja
quien como costillas los tuviera:
el río manso,
el Arlanzón siquiera.
1 comentario:
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