Os recomiendo este libro sobre el genocidio entre hutus y tutsis retratado desde la óptica desgarrada, inocente pero tampoco en exceso ingenua de un crío de 15 años que, aunque parezca inverosímil que piense y discurra de tal manera, el autor se ha empeñado en no dejar nada al azar.No nos habla del porqué del genocidio, no es un libro que pretenda explicar, en este sentido, la matanza que hubo; más bien es un pequeño grano de arena en la intrahistoria.
Es un puzzle de recuerdos, de cómo la locura puede ser feroz e infernal, un viaje en la más absoluta miseria, en la pobreza más abyecta con toques de cierto humor delirante, de la lucha por la vida aunque se esté ya condenado, ya sea por unos o por otros.
El protagonista puede ser, en apariencia, inmune al horror pero no creo que sea idiota como dice él mismo, sino un ser humano al que sobrepasa la más envilecedora ira. El autor se sirve de su mirada sin infancia, para describir con extrarordinaria crudeza un mundo completamente enloquecido, y que por desgracia se dio.
Recuerdo que decía Kurt Vonnegut aquello que el siglo XX se "distinguirá" no por sus guerras sino por los genocidios llevados a cabo. O como diría el visionario A. Rimbaud "He aquí el tiempo de los asesinos".
(Editorial El Bronce, Los Francófonos del Bronce).
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