domingo, diciembre 18, 2005

He buscado alguna entrada en el G. para "guerrilla simbiótica" y sólo me ha venido, con esta colocación de palabras, una sola entrada.

Estas navidades procuremos ver la tv. sólo por los anuncios. Despejemos las dudas, el Papa tiene razón, Ratzinguer Z tras haber conseguido el tocado papal y el tricornio guardiacivilero, ha asegurado que las navidades se han convertido en un negocio. Pero para eso no hay que pensar demasiado.

Antes de ayer me hallaba en un bar, en mi superbar de Lavapiés donde he aprendido a inmunizarme de todo gracias a sus tapas, cuando en Telemadrid apareció la imagen de un sustentador de micrófono informándonos que en la pza. de la villa de esta real y corte no iba a ver pregón sino la lectura de un cuento de navidad por un par de niños del colegio Tajamar de Vallekas, colegio que pertenece a la la clase opusdeísta. Y allí que estaban ambos, rodeados de padres, madres, abuelos, hermanitos, gafas, bufandas, abrigos y manoplas y la niña que se dispone a leer y empieza y te das cuenta por qué este país llamado ESPAÑA -y lo pongo en mayúsculas porque sí- se encuentra en la cola de la educación mundial, europea y de barrios. Lo cierto es que la cría encima tenía un genio, una personalidad, una gracia que tela marinera y en cambio el chaval era de lo más callado, es decir, hablaba cuando tenía algo que decir y lo decía con claridad, sin sentirse el centro del mundo.

El otro día conocí a una tipa que tenía la desgracia de no saber escuchar y además de creerse que lo que decía era de una sabiduría y un conocimiento extraordinarios, SÓLO PORQUE ESTABA HABLANDO DE LITERATURA Y POESÍA CON ALGUIEN, YO EN ESTE CASO, QUE ANDABA LEYENDO UN LIBRO. Una de las grandes desgracias de mucha gente es 1. No saber escuchar, 2. Creer que el que tienes delante es un zote hasta que no se demuestre lo contrario, 3. Que no te va a decir nada que tú no sepas, 4. Hablar con alguien para escucharte, y lo más grave y lo más absurdo, 5. Creerte que puedes llegar a ser alguien, en este caso, escritor. ¡Lamentable!

Ayer por la noche visité Aluche y, en concreto, la casa de una amiga de una amiga que celebraba su cumpleaños. Curiosamente, y ya veréis por qué digo "curiosamente", le aventuraron, o la jodieron, diciéndola que no iba a llegar a la edad que cumplió el otro día. Entonces, pregunto, qué se le hace a la persona que, creyéndose con el don de Casandra, con el don de Apolo y su oráculo o como el don de Aramis Fuster, pongo el caso más frivolón, te hace semejante ... ¿le colgamos de los pulgares, le rociamos con un cubo lleno de mierda y le decimos que dentro de diez minutos va a entrar por esa jodida puerta un jodido marine que te va a pegar una jodida paliza hasta que te desmayes por el jodido dolor? No. Se ha equivocado, y todo el mundo se puede equivocar y máxime si se dedica al inasible mundo de la predicción no meteorológica. Por otra parte, y a continuación surgió la idea, real por cierto, de que nos acordamos de lo malo o negativo y, en cambio, se nos olvida lo bueno o positivo. Así que tuve que darme a la bebidas fuertes como el ron que me acompañó en el taxi -y con el que regué, afortunandamente no copiosamente, el asiento-. Más tarde, una ejemplar pareja cogió nuestro mismo taxi con lo que comprabarían la absoluta limpieza y decoro que gasto y que el más grande me perdone pero lo hice sin querer.
Antes de todo lo anterior hablé con Gonzalo sobre la cuestión de la escritura. Él lee, él lee mucho y no le importaría dejarse los ojos si pudiera estar todo el día leyendo, pero no siente en absoluto la necesidad de escribir. Curioso, yo tengo la misma sensación, es más le pongo el caso de Álvaro Mutis que se ha de obligar a escribir para poder dejar de leer. Gonzalo me suelta la frase de Borges, aquella en la que él se sentía más orgulloso de los libros que ha leído que de los que ha escrito. Bien, si Gonzalo tiene la suerte o la desgracia de no necesitar escribir, mejor, menos árboles se talarán, etcétera. Por otra parte, él me dice que si escribes piensas en el lector. Cuando yo escribo no pienso en el lector, no sé que lector puede leerme, leer esto por ejemplo, de hecho me resulta un poco violento cuando me han dicho que han leído algo mío y que les ha gustado mucho. En una ocasión dejé unos cuadernillos en el bar de Fernando, en La Aguja. Al cabo de unos días, y sin que estuviera yo borracho, se me acercaron un par de mujeres diciéndome que les había gustado mucho lo que habían leído y claro, yo tenía que decir algo. Tuvieron que tomarme por subnormal porque lo único que quería en aquel momento era quitármelas de enmedio. En fin, así que Gonzalo y yo nos quedamos con la cara de hemos planteado el problema de la escritura y nos quedamos esperando a que alguien nos lo resolviera con la mirada perdida en el infinito... "No sé porque escribo/pero saben ustedes por qué viven", "Escribo poemas desde que tú te masturbas". En fin, me cito a mí mismo porque todos en alguna ocasión nos hemos preguntado el porqué, el sentido de la escritura, amén de tener un espíritu vanidoso, pagado de sí mismo e insoportablemente narcisista que no dudo de que ayude.

A Felipe le van a publicar un cuento en una editoral de Toledo que organizó un concurso de relatos hiperbreves al que se presentaron 7000 cuentos, tela de la buena, de los cuales 2000 fueron eliminados por defectos de forma -es decir, cuestiones de cantidad, caracteres por línea, etcétera-. Seguro que hubo unos cuantos argentinos. El cuento ha sido elaborado a partir del poema aquel que empieza "Doctor, a mi cama le ha salido una mujer". La editorial se llama Acumán. http://acuman.iespana.es. Según dicen es la única editorial solidaria europea.

Bueno, ya está bien por hoy.