Quiero lo quiero meterte un dedo justo en el espacio que me permite tu pantalón.
Un alguno nos miró y descifró la suavidad con la que el amor y el deseo se desliza entre miradas.
Esa huella dactilar de quien soy acariciar
pensar en tu piel más abajo
y rodearte con el solo pulso de mi dedo corazón.
Busqué el acertijo entre tus pantalones
aquella noche
y luego hallé tu anillo que no te pude devolver nunca más, nunca más.
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