Ha estado bien esta noche.
Llegó el momento de espalda contra espalda, pues no me supe decidir ni organizar,
propio de mí.
¿Es esta la soledad que me tiene reservada la vida?
Ha estado bien esta noche.
Resulta fácil cuando no queremos importunamos, cuando solo nos atraemos
y ninguno de los dos quiere dar el primer paso.
Las palabras difícil e imposible sobrevolaban durante la noche y era una tela de araña tan tupida,
como el delicado satén donde apoyó el cuello durante cientos de años la reina en aquel nicho.
Te observaba esquirla de mirada tras mirada detrás del cristal, mientras fumaba en la calle.
y tu gesto delicado para mostrar tus hombros,
que, por supuesto, también podría estar dirigido hacia mi.
Observa estas brasas que aún se yerguen, en esto me has convertido.
Ha estado muy bien esta noche.
¡Qué deseo tan pequeño de desaparecer!
¡Qué deseo por buscar tu contacto! Deslizar mi mano por tu espalda...
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