jueves, septiembre 24, 2026

Texto

La profesora de Fisiología se asoma a la sala de profesores. Ahí me encuentro yo dispuesto a hacer una ristra de fotocopias delante de la máquina. He introducido ya mi código, pero siento una presencia detrás de mí. Me giro y ella atiende al móvil, mejor dicho, mira la pantalla esperando, así que le pregunto si espera para hacer copias. "Sí, una" -me contesta sonriendo. Así que me aparto ligeramente y le pido que la haga. Yo tengo más de 30 páginas. Ella toma los mandos. 

Antes, nos habíamos cruzado un par de veces en el patio y la había mirado de forma clandestina. Creo que se percató. Luego, una vez que tocó el timbre de vuelta me puse a su altura y retrocedí. Me fijo en que lleva un vestido largo de algodón crudo que casi le acaricia los tobillos.

Espero detrás pero, un tanto inquieto, le pregunto: "Discúlpame, tú eres profe de Fisiología, ¿no?, ¿o me equivoco?". Ella, sorprendida, me mira y me dice que sí. Yo, al momento, le largo que ayer, a los chicos les conté lo que etimológicamente significa la palabra texto. "¡Ah!", me suelta ella . "Y -continúo- si somos nosotros al fin y al cabo tejidos, porque es lo que viene a decir su etimología; es decir, piel que nos protege, somos queramos o no un texto... ¿No te parece?". Ella hace un gesto de sorpresa. "Bueno -me dice convencida- tengo que irme, pero pensaré sobre ello". 

Consigo hacer las copias. Les he dicho a los muchachos que mañana tendremos taller literario. Crear un tejido, en fin.

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