lunes, diciembre 17, 2012

DFW, La broma infinita (II)



—... que porque avanzáis hacia el dominio por medio de una serie de mesetas —dice Chu—, hay como un progreso radical hasta cierta meseta y ¿. uno se atasca y la única manera de salir de allí es escalar la próxima meses por medio de una frustrante y atontada práctica repetitiva, mucha paciencia y aferrarse donde uno está.
—Mesetas —dice Wayne mirando al techo y colocando isométricamente la nuca contra la puerta—. Una cuestión geológica.
El visor apagado del proyector tiene el color del cielo sobre el lejano Atlántico en un día de intenso frío. La postura de piernas cruzadas de Chu es de libro de texto.
—Lo que dice John es que los tipos que no persisten ni avanzan por la senda de la paciencia hacia el dominio son básicamente tres. Tres tipos. Tenéis lo que él denomina el tipo Desesperado, que está bien mientras está en la etapa de mejora rápida antes de una meseta, pero entonces llega a una meseta y se siente estancado, ve que no mejora igual de rápido y que ni siquiera parece empeorar un poco, y este tipo se deja llevar por la frustración y la desesperación, porque no tiene la humildad ni la presencia para esperar y trabajar duro, y no soporta el tiempo que tiene que pasar en las mesetas. ¿Y qué sucede?
—Jerónimo! -aúllan los otros chicos no muy sincronizados.
—Así es, abandona —dice Chu. La cabeza de Wayne hace matraquear la puerta ligeramente—. Luego tenéis el tipo Obsesivo, según J.W, tan ansioso por trepar a la siguiente meseta que ni siquiera conoce la palabra paciencia, mucho menos humildad o trabajo duro; cuando se atasca e intenta salir de ella por pura voluntad, por la pura fuerza del trabajo y de ejercitar y de voluntad y de hacer prácticas, y se ejercita y se pone a punto de forma obsesiva y trabaja más y más, como frenéticamente, y se pasa de la raya y se hace daño, y muy pronto está lleno de lesiones crónicas, y va cojeando por la pista todavía pasándose obsesivamente de la raya, hasta que por fin apenas es capaz de caminar ni de jugar bien, y su puesto en el ranking cae en picado hasta que por fin una tarde alguien llama a su puerta y es DeLint, que viene a charlar un rato sobre su progreso en la AET.
—¡Banzai! ¡Adiós! ¡Ya nos veremos!
—Luego viene lo que John considera el peor tipo porque con astucia es capaz de fingir paciencia y humilde frustración. Se trata del tipo Complaciente, que progresa de forma fulminante hasta alcanzar una meseta y se contenta con la mejora radical que ha hecho para llegar allí y no le importa permanecer en la meseta porque está cómodo y conoce el medio y no le preocupa avanzar, y pronto os dais cuenta de que ha diseñado todo su juego para compensar las debilidades y las grietas en su defensa que le produce esta meseta; ahora basa todo su juego en esa determinada meseta. Y poco a poco, la gente a la que él antes ganaba empieza a ganarle, a encontrar las grietas su defensa, y él a bajar en el ranking, aunque él dice que no le importa; dice que simplemente está ahí porque le gusta este deporte y siempre sonríe, pero empieza a haber cierta mueca y cierta dureza en esa sonrisa, y él persiste en sonreír y en ser amable con todos y hacerse querer, pero allí permanece mientras los demás siguen de meseta en meseta y a él le ganan más y más, pero aún está feliz. Hasta que un día alguien llama a su puerta.
—¡DeLint!
—¡Una pequeña charla!
—¡Jeronzai!
Van Vleck mira a Wayne, que ahora está de espaldas Con las manos con­tra el marco de la puerta, empujando, con una pierna echada hacia atrás y estirando el tobillo derecho.  
¿Es este su consejo, señor Wayne? ¿No se trata de Chu haciéndose el sabihondo?


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