viernes, diciembre 30, 2016

Noche cercana a fin de año (yo y mi voz en off, delirio filosófico)

Y los muchachos que antes trabajaban en el porno
ahora
en las franquicias
te venden pan.
Las monjas
núbiles y buenecitas
salen del hotel
exultantes
con sus faldas tableadas
cantarinas.
El pelirrojo aquel
con su abrigo de perlática oveja
casi no te deja cruzar
atareado como está
en su propia estética
comunicación,
y el Tupper Ware abre nada más
se cumplan las 9
en punto de la noche.
Junto a mí,
la muchacha del hyjab
conduce un sucio camión de poco tonelaje
recogiendo cartones y deshechos
colocándose justamente en el paso de peatones,
y los perros pasea-pijos
sufren
las perentorias aglomeraciones.
"Los gitanos son muy malos" -le susurra una madre
a sus dos hijas pequeñas junto al mismo barrio
un par de horas después,
ante el mismo camión, las misma trazas, el mismo barrio.