jueves, junio 08, 2006


Él iba inclinado sobre el camino, casi arrastrándose, soportando el peso de su cuerpo en la muñeca, la mano... los dedos clavados en la arena fría e hiriente. Sentía tan solo que debía llegar. En aquel recodo del camino, un camino tan desnivelado preñado de montículos desiguales y alargados, tal vez túmulos, le alcanzaron dos que intentaban manejarse sobre un móvil que sólo tenía una pequeña rueda delante y otra detrás. Le convencieron para que fuera con ellos. La pendiente a partir de ese momento era muy acusada, y debía manejarlo con sumo cuidado. Él se puso detrás. Consiguió que le levantaran y con el peso de su cuerpo fue guiando el móvil que aumentaba su velocidad casi exponencialmente. Al final, sabían los tres que se iban a matar. "¡Frena, frena con lo que sea!" -les gritó. Por suerte, frenaron antes de estamparse contra el muro. Llegaron a la ciudad.

No hay comentarios: