Aquel hombre entra en el bar como si fuera la una y cuarto o y media e hiciera sol y fuera verano o primavera y se frotara las manos pero es invierno, son las siete y media de la tarde y tampoco creo que fuera hoy como hace diez o quince años exactamente y mi tristeza es enorme no se por qué tal vez porque he vuelto a pensar en ti y en las ganas de decirte aquel día, mientras te vestías en el extremo de mi cama: te quiero, te quiero, joder, te quiero, no me dejes...
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