Esta mañana he estado fijándome en la nariz de las mujeres, en su tamaño, para ser exactos. La mayoría de ellas eran pequeñas, perfectas, diseñadas por un arquitecto o por un escultor que hubiera sido tocado por la gran inspiración o simplemente hubiera tenido un buen día.
Abrir con una buena frase el comentario. Una frase para crujirse las neuronas o para abrir aún más los ojos al nuevo día.
Frases cortas, como disparos, "como pedradas en la sien y ya hay un muerto" dijo aquel que renunció a su poesía -digo R. Irigoyen, tal vez emulando a Rimbaud aunque no lo creo. Sus Cielos e inviernos siempre serán geniales...-.
Disparos como la obra de Carver, como la obra de Fante, como la obra telegráfica EUA. Todos aquellos que tuvieron entre sus manos a Chéjov. La respiración de la calle.
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