martes, julio 11, 2006

Y ahora con la Grecia clásica (siglos del VI a.C. al IV a. C.). Y con Leonard Cohen.
Y escribo y leo y voy a trabajar y oigo las mismas palabras y los mismos gestos que son uno y son el mío y el Intruso que soy yo pero no lo soy y escribo para relajarme y contar qué es lo que ha pasado últimamente, un texto en el confín de los bloggers, aquí, bajo uno de los pilares del puente que se ha construido sobre la autopista donde los automóviles corren apenas son enfocados por mis pupilas, y al punto desaparecen y la misma línea de luz, se descomponen en luz y no sé si son el mismo haz todos ellos o cada vez que pasa uno de ellos se funde con el anterior y así la vida y de pronto la explosión de júbilo ante el "rebufo" de la creación, de haber encontrado algo que merece la pena, que se te ha prendido entre los dedos como un pelo al salir de la ducha y sabes que ese pelo te va a salvar del aburrimiento por unas horas y que va a merecer la pena escribir o pintar aquello o componer...
no me gusta escribir cuando no tengo ganas pero me he puesto así
mejor haber desaparecido así, sé que ya nadie me lee y que esto es lo mejor porque soy uno de los miles de millones de millones de libros en la biblioteca de Babel (ya será menos...)
no merece la pena escuchar el sueño de uno de los miles de millones de hombres que ha poblado la tierra
no merece la pena oler sus raíces, ni tampoco su aquí-y-ahora, no merece la pena nada, ríos de rostros, ríos de máscaras y si fuéramos mucho más nosotros con solo la pulsión del arte aunque luego caigamos en el abatimiento más absoluto, más mortal sin ser mortal.

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