
Anoche estuve escriborroteando en el cuadeno de pastas azules y espiral en el centro y chisporroteé varios versos como fiesta de pueblo con guardia civil y párroco en el centro de la plaza. "Las fuerzas vivas" se atreven a decir algunos. Al pueblo lo mataron hace 70 años.
1.
La vida sirve para cantar.
La muerte calla.
2.
A la ciudad de Tarifa.
Me gustaría recorrer esta ciudad solo.
Perderme por sus calles
que la luz me lleve
como dedos intangibles
visitando esquinas blancas
y reflejos sobre la ropa tendida,
cruzarme con la gente
y mirarles a los ojos,
saber qué días han pasado.
Me gustaría vagar
y pararme en sus rincones,
caminar por delante de la maravilla
sin reconocerla,
durar durante horas
segundos tan solo
cómo se mueve la gente
sin ser yo, sin ser nadie,
solo esto que mira
y no sabe nunca dónde se encuentra.
Deseo andar sin rumbo fijo
perderme de este aquí,
de este cuerpo
para nada,
para volver a recobrarme,
o no.
Desearía ahora que me dejárais solo
para poder conseguir
recobrarme en todo lo que me circunda,
me rodea,
y formar parte.
Volveré con vosotros, no dudéis,
aunque soy parte de aquello
que no es un vosotros.
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