
Paul Gauguin pescó un par de atunes. A uno de ellos el anzuelo le perforo la mandíbula inferior. Los maoríes recogían sus cosas y reían entre ellos, mirándole. Paul, con insistencia, preguntó por qué se reían tanto ahora, cuando recogía su pesca. Le explicaron que si el anzuelo se queda en la mandíbula inferior significa que su vahiné (compañera) le está engañando con otro hombre. Paul regresó a su casa y pudo comprobar que esto era cierto.
Paul pensaba que la tierra a donde iba le iba a proveer de todo. No fue así. No sabía subir a los árboles ni sabía pescar... por lo que tuvo que volver a París tras haberse empeñado con un prestamista y haber sufrido una enfermedad que le tuvo en cama. A pesar de su desnutrición se incorporó y consiguió marcharse pero pronto volvería una segunda vez y esta para quedarse.
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