miércoles, diciembre 30, 2009

La Muerte también se alimenta con cubertería de plata

Abro la alacena donde aún se conserva limpia y bien abrillantada la cubertería Christoffle de mi abuela.
¿Cuántos que nos dejaron para siempre se habrán alimentado día tras día o en fechas señaladas con cualquiera de estas piezas?
Justo en aquel momento te acercaste por detrás y me dijiste en un susurro, mientras admiraba el brillo ceniciento y limpio de la plata:
"¡Qué pena!... ¿ves?... ¡no está completa!"

2 comentarios:

Ángel Muñoz dijo...

así es alf, a mi me pasa con la cristalería de mi madre que esta en el mueble del salón y que a su vez era de su abuela, y macho, muy bonita, pero ni una gota de vino hemos probado con ella.

O. dijo...

Pudo suceder así: opalazon.blogspot.com