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jueves, abril 09, 2026

diminutos fuegos

La casa ardía por pequeños recovecos. Alguna jadinera, la caja de papeles viejos, una cesta que llevaba años en el mismo sitio y que guardaba cargadores de diferentes modelos de móvil, el cubo para regar las plantas del jardín, el poyo de la ventana que limpio de hojarascas también le dio por prenderse, el rincón de los abrigos viejos, una caja de zapatos en lo alto del armario...; incluso el altillo cerrado despedía un hilo negro... al abrir sus puertas de madera de contrachapado pude adivinar al fondo una diminuta llama de color rojizo y azulado que emergía delicada y limpia de una de las esquinas del fondo.

Mi casa ardía plácidamente. Toda ella ardía suavemente, como si el propio fuego ignorase su verdadera naturaleza. Eran fuegos diminutos todos los fuegos. Fuegos que podían ignorarse, que podían haberse mantenido durante horas; y, si me apuras, ahí estaban calmos, livianos, sordos, casi delicados y bonitos. Mi casa estaba ardiendo. Supuse entonces que todo ello era así, que su aspecto amable por poco agresivo, se mantendría hasta que se extinguieran tal y como habían prendido. Una pesadísima y demoledora sensación de tristeza me invadió pues me percaté de que no tenía agua suficiente para apagarlos. Quise dibujar, imaginar en mi cabeza un océano suficiente para ahogarlos pero en ese momento, y los siguientes, o eso creo, estaba atendiendo a su solo brillo, a su sola belleza. Me di cuenta de que esos diminutos fuegos me acompañarían durante algún tiempo; más, quién sabe hasta cuándo.



            

domingo, septiembre 23, 2018

Trampas

-Estaba muy bonita aquel día. Le había sorprendido en un albis y parecía extática, distinta, muy bella.
-Observaba un trefulgo en el suelo del salón. Nada más, no te pierdas.
-Sí, eso es lo que tú te remuerdas pero te lo he dicho, su mente estaba en ese estado en el que todo parece orquídea o sinestesia. Sus manos eran aún más...
-La mirada de un latacio, eso era lo que sucedía, estabas balo. No me hubiera perdido por nada del mundo ese momento de verte cómo te aclarabas por ella.
-No tienes arreglo, cualquier cosa que te digo, acabas haciendo mofa, lo conviertes en un cranco, en el germen que te supone superior ... ¿por qué no te vuelves al crucigrama?

jueves, mayo 12, 2016

El sueño del corrector

Gregorio García, corrector freelance, comprobó al despertar que las tildes habían desaparecido de la lengua española.

miércoles, mayo 04, 2016

VIOLENCIA




Fue un día de esos que son bastante turbios. Te levantas con resaca, con asco sin haber bebido ni haber fumado. Te falla la cabeza, el hígado o la tensión. Un día marrón, no gris, un día vomitado por una gallina vieja. En fin un día en el que mejor encender la TV y buscar al primer tipo que salga en esa caja para pegarle un tiro.
-¿Tú eres el tipo que has salido esta mañana en el programa de tal? –le preguntarás mientras busca su coche en el parking de los estudios de TV.
Se volverá sorprendido o confiado o adulado o las tres cosas y será entonces cuando le descerrajas un tiro en la cara.
-Bam!
Se acabó. No sabes porqué pero también anochece. Lo has arreglado de alguna manera, aunque no te guste la violencia ni te guste la TV.