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lunes, septiembre 21, 2026

Diane di Prima

Esto lo escribo porque es urgente. 

Urgente porque parece que todo es urgente en este mundo salvo lo que es urgente de verdad que es sentarse a leer a una poeta como Diane di Prima, que ha trascendido de su beatnitud al lugar que debe corresponderle que es un hermoso lugar, un bonito lugar donde se encuentre un libro suyo, una diminuta y dinamitera luz en forma de libro o simplemente libro. 

Un faro pequeñito pero que una vez abierto nos sorprende por su actualidad, su potencia, su manera de impulsarnos hacia la mirada crítica pues, por ejemplo (solo un apunte) nos desvela algo que podría sorprendernos pero también en el fondo nos confiesa: "¡Ey, muchachos, muchachas, pequeños y pequeñas, esto viene sucediendo desde hace tiempo...!". No nos lo dice directamente sino con sus poemas. 

Ver reflejada la desazón de ahora y la energía para combatirla con palabras escritas hace 60 años inquieta cuanto menos. ¡Y encima ofrece miradas para limpiar tanto ruido, tanta miseria apocalíptica, tanto miedo que hace que nos detengamos en un balbuceo, que bloquea nuestra acción! En fin.

Que cada uno saque sus conclusiones, pero yo recomiendo algunas de sus cartas, y empezaré por donde voy en estos momentos: la 71, 70, 69 (no, no es broma, por ahora vamos así)... no sé, creo que está dicho. Entiendo que esto pueda ser una vuelta al jipismo, a su hipocresía, a una violencia a la que absolutamente rechaza puesto que: "matar a un par de hombres blancos no nos devolverá el poder, ni tampoco matar a todos los hombres blancos, sino matar al hombre blanco que hay en cada uno de nosotros, aniquilando así el deseo de brocados, de oro, de champán y brandy, que aleja a las personas del sol y des su vidas con PRODUCTOS hechos para nuestro placer, ¿qué derecho tenemos, cuánto podemos reclamar del tiempo del otro, de la sangre del otro?". En fin, el camino es el de cada uno. El paisaje está ahí para nosotros, ¿sabremos abrir los ojos y dejar de desear comercializarlo?


CARTA REVOLUCIONARIA #16

estamos devorando el planeta, el New York Times
tala un bosque, cada domingo, Los Ángeles
extrae agua del Valle de Sacramento
los ríos de la Columbia Británica son nuestros
en arrendamiento por 99 años
//
cada fábrica grande es una violación
de nuestro derecho divino a la luz y al aire
a ríos limpios que fluyen llenos de peces
a la posibilidad misma de la vida
para los hijos de nuestros hijos, tendremos que
mirar cuidadosamente, es decir, realmente queremos/
necesitamos
electricidad y a qué costo en recursos naturales
recursos humanos
necesitamos autos, cuando el petróleo
bombeado desde la tierra envenena la tierra circundante
por 100 años, bombeado desde el auto
envenena las ciudades apuradas, o prueba esta
estadística, los EE. UU.
tiene el 5% de la población mundial y usa más del
50% de los bienes mundiales, nuestra basura
contiene material para la supervivencia de incontables
naciones ‘subdesarrolladas’.

jueves, septiembre 17, 2026

FRIEDRICH HÖLDERLIN

En estos días de imagen de impacto, de creación de contenidos, de compraventa urgente, de éxito por el éxito, de cosificación, de herida, de triunfo por el triunfo, de espectrales hieráticas sombras de progreso... ¡qué gran, qué inabordable rebeldía, qué revolución tan insuperable el trabajo minucioso, callado de un poeta que por fin alumbre una nueva mirada, un camino preciso y luminoso!

¡qué silencio tan agudo, qué torbellino de verdad!

Porque allá donde está el peligro, crece lo que salva. 

jueves, enero 06, 2022

Una infancia, que no recuerdo

Justo me han despertado las voces de dos pajes que discutían en la calle. 
Concretamente, la paje tenía un voz bonita y por ello me ha hecho saltar de la cama, dirigirme al salón, abrir las puertas del balcón y soportar el frío, acodarme en la barandilla, mirar hacia abajo y descubrir, en la esquina, frente al restaurante, a la voz hermosa, con un apagado pero elegante abrigo negro, los brazos cruzados sobre el pecho y larga melena oscura (acertaría si dijera con botas de caña alta), y que giraba sobre sí misma mientras asumía la voz (sí, ahora, justo ahora) del otro paje un punto más nerviosa, más afectada.
Así que creo que he vuelto sobre mis pasos buscando mis regalos, no sé por qué, y me he sentado luego de no haber encontrado nada (por supuesto), y he escrito: suenan la cinco de la madrugada en el reloj de pared del vecino de arriba, musicales, espaciados, occipitales, contundentes.  

De lo demás, ni recuerdo. 

martes, noviembre 09, 2021

Capítulo 1

 El señor Putorrollo ve series rollo todos los días, dale que dale al rollo, pues una vez que has leído una serie de rollos puedes escribir series y otros putos rollos que el señor Putorrollo se traga como el Yatekomo, tomate Apiscoño y la puta desgracia de mundo que estamos construyendo mientras deglutimos nuestra propio puto rollo, nuestras idas de olla-rolla y todo ese mierdeo que se repite hasta la saciedad. Esta es la moda y esta la herida, este es el color y esta la basura, este el corte de pelo y este el pelo en la sopa. 

Seguimos haciendo lo mismo que todos los días, menos mal que los curritos dejan de ir a trabajar. Prefieren vivir de las sobras y cultivar su mirada. Ese es el futuro. El futuro es la paciencia y la contemplación. La mirada y la luz. Sin ansiedad no sois nada, explotadores. Comeos la piel de la naranja e id de vacaciones a cualquier lugar del mundo, nunca alcanzaréis el exxxxxxtremecimiento de sentirse 

                SIN ANGUSTIA SIN ANSIEDAD Y SIN MIEDO

lejos ya de la propiedad y del dinero y sin putosrollos al llegar a casa para olvidarnos qué rollos hemos hecho para seguir recibiendo otros putosrollos manufacturados, envasados y empacados y entregados en tiempo para la deglución conveniente 

pelos en la sopa, manchas en la piel, mal olor en la carne, golpes en la fruta

                la revolución debe ser mental 

y dejaos de chuminadas de viajes al espacio con gravedad 0 

cremas de rejuvenecimiento y criogenización de tejidos 

vamos a morirnos como ratitas presumidas por haber alcanzado la absoluta conciencia de ser lo que somos 


un aulllido interminable e inaudible en la absoluto y eterno latido del universo. 

Este es mi sueño de hoy. Duerme profundamente, caballo de polietileno.

La sonrisa es vibración. La alegría es vibración. El agujero negro es vibración. El amor vibra como una supercuerda. Me he dejado el tabaco en casa. Recuerdo a mi ex y me excito como una máquina ahogándose antes de escupir un botellita de agua. 

Un enorme laboratorio es mi cabeza. Grifos, pipetas, tubos de ensayo, el olor semifétido del último experimento realizado por unos adolescentes que luego se irán de botellón y respiran hormonas como cálices henchidos en vez de contagiarse de las miasmas adultas de regurgitados emplastes adultos. 

Se me ha activado el Jitsi por error. Por favor, verifique su conexión.

Contraseña: Escritura Automática.

Usuario: Putorrollo.

miércoles, noviembre 03, 2021

 Me pregunto si los profesores de secundaria son niños tristes

domingo, septiembre 05, 2021

Creerse vuelo, mas no pájaro


para atravesar una pared
lo saben fantasmas, alquimistas y 
algún que otro poeta despistado,
debe usted desatomizarse
para reunirse de nuevo
(no hay Demócrito que valga).

Permítanme que intuya 
que podría resultar similar 
a entrar en pared o en muro y transformarse
creerse pared sin ser pared,
su historia, antecedentes, arqueología...,
deshacerse,
pues paredes hay muchas y usted,
mal o bien que le pese, 
será único hasta el día que la palme.

Atravesemos espejos
con guantes de lavar los platos
y descendamos al inframundo 
de la mano de Cocteau
y de su Orfeo.

(Con esa unicidad que se supone 
a la conciencia de sí.
Está por demostrar que no sea reflejo de un reflejo
y así, una conciencia en el centro de dos espejos que se observan,
uno frente al otro
en la gris habitación del triste hostal abandonado).

Es, ¡apuradme dioses!, igual que volar.
Volar, volar..., se aprende finalmente,
solo con creerse aire o vuelo, 
nunca pájaro.

martes, abril 14, 2020

Artista (una reflexión coronavírica)

Una vez que se considere usted artista debe abandonar inmediatamente el concepto de trabajo que mantiene en su sociedad judeocristina, nacionalcatólica, protestante, calvinista, etcétera... usted está, si lo prefiere así, en otra religión. Seguro que lo que sienten sus semejantes. Usted será cualquier cosa menos bonito o bonita. Pero usted es lo bonito.

Abandone paulatinamente este concepto, pues lo único que le hará es molestar como una arañita a través de los años, haciéndole cosquillitas de vez en cuando, molestando.
Entienda que esta decisión es importante, que esta decisión es necesaria. Su nueva religión lo necesita, si quiere usted entenderlo así. 
El único consuelo es que no hay consuelo. La única verdad es su propia vida. Ha cortado las redes, no hay trapecio porque el trapecio es usted, recuerde aquel cuento del siempre joven e inquieto artista en el trapecio.
El artista, llámelo como quiera. Insúltese, lea algo sobre un albatros también. Menos siempre es usted. Más también siempre.

(Se necesitan artistas porque ganas de desaparecer del universo ha manifestado sobradamente el ser humano.)

Por cierto, YO nunca a llegué a ser artista por estas razones. Sé de lo que hablo. Sabe usted que le hablo con sinceridad. Puede escribirme a esta dirección. 

Por ejemplo, le ocurrirán ciertas cosas: tras la muerte de L. E. Aute, y en medio de esta distópica realidad real, durante la noche siguiente sueña con el propio Aute, influido grandemente por este hecho (también porque la mañana anterior le había escrito un amigo y poeta G. Bonilla dándole la noticia de la muerte de Aute). Al cabo de un par de semanas echan en la televisión pública (La 2) la película Torremolinos 67, donde aparece Aute tocando canciones francesas en un chiringuito de la playa, apenas 20 años de edad, como un jovenzuelo que ameniza los días a los turistas y a los ya bien situados jóvenes de entonces. Luego, esta misma mañana, escucha un tema de Coque Malla, Calma, la locutora dice que es un tema dedicado a Aute. Calma es eso, es esto. Calma es la necesidad imperiosa de desconexión imposible, por lo que parece, de esta sociedad y en esta sociedad que debe estar siempre en marcha: se demuestra ahora que todos hemos de estar incluso conectados y haciendo cosas online y su reputamadre. Gracias.

viernes, enero 03, 2020

Nochevieja - Cohen - Vian - Einstein

En Nochevieja, momento Recuerdos en el instante en el que pones una cinta en el radiocassette (sí, año 2020) y comienza a sonar Leonard Cohen, o un programa de enero de 2000, recitando a Borges, su Tamerlán, la música de Manta Ray (LP que no he vuelto a oír, ese concretamente) o mis propios poemas leídos sin apuro ni cobardía, con un tono de locutor viejo y que sabe perfectamente que no lo escucha nadie. Lo curioso es que M. tenía esa cinta sin que yo lo supiera, es decir, no sabía que la había grabado. La voz de mi amigo Javi o las voces de todos los demás que allá, por aquel entonces, confluíamos (en muy pocas ocasiones, eso sí que es cierto) en aquel poema-radio que era el programa con nombre de novela de Boris Vian, ese salvaje.
Las mismas palabras a cuestas toda la vida, e incluso la misma voz, el mismo tono. Apenas he aprendido algo desde entonces.

Luego el mal de la televisión, Cachitos de Hierro, un atronador e insulso programa machacón de imágenes musicales. Antes bien, ahora, excesivo producto de estos tiempos de ansiedad en vena y matraqueo constante, como si no tuviéramos bastante con las palmas del día siguiente (léase concierto de año nuevo) celebrando que aún podemos seguir con la esperanza. Cuidado cuando te digan: "Salvemos el planeta", cuando somos nosotros los que nos tenemos que salvar de nosotros mismos. No es culpa del sistema, es culpa de nuestros estúpidos cerebros. La estupidez humana, sí, de eso sí que estaba seguro Einstein.

jueves, diciembre 26, 2019

La Caléndula

El otro día estuve hojeando el herbario de la gran Emily. 
Un descubrimiento que no deja de entrañarnos una sensación de austeridad y belleza, de grises y cálidos... Una mujer que pacientemente elaboró con una dedicación tan lejana a nuestras, creo, habituales y ansiosas tareas, para luego apenas pasar por la vida como los pétalos de esta caléndula sobre el verde tapiz del bosque, a principios de la primavera, una vez que los dedos de Emily la acaban de recoger para su libro.

domingo, diciembre 08, 2019

Reflexiones al borde un acantilado sin mar al frente

No sé, no recuerdo bien, tampoco me voy a levantar de la silla para comprobarlo, si Debord dijo en La sociedad del espectáculo (¿es así el título?) que el espectáculo puede llegar hasta un final donde se batan los tambores del horror (así ha ocurrido en lugares y tiempos anteriores; así ocurre).
(Es evidente que se propone plantear la situación, no imaginar en lo que puede llegar a deparar).
(La violación o el abuso sexual de un tipo en el programa GH, aprovechándose de una concursante que estaba bebida, en una miserable cadena de TV, otro elemento más de experimentación. Creo que ningún otro país hubiera pasado por esto con tanta miserabilidad y tanta hipocresía. Es un laboratorio (¿otro más?) de aberraciones y perversidades, aunque háblame de aquellos países que están en guerra sin guerra, en el mismo vórtice del caos, como enormes sumideros donde la vida no vale absolutamente nada, donde la dignidad no vale absolutamente nada. Aquí la pueden comprar con dinero, con aquello que les puede llegar a sobrar (porque lo tienen a espuertas, y les da igual, aunque luego son muy mirados, muy racanetes). Solo en EE.UU. se ha demostrado el arañazo leve, superficial, de la justicia en ciertos momentos con determinados tipejos.



*     *     * 

Me parece tan maravilloso el hecho de que un objeto del que no podemos abarcar ni su millonésima parte en nuestras cabezas de pensamiento racional reviente en luz y en energía y desaparezca.
(Hay que construir otra manera de pensar, hay que habilitar, hay que abrir una nueva puerta a la manera de procesar intelectualmente la información El solo hecho de pensarlo me parece pavor y alegría pues aunque fuera un engaño este de nuestros sentidos, ya de por sí es maravilloso. Maravilloso como el ritmo. "Ritmo, ritmo" que decía aquel joven, en aquella película de la que no recuerdo nombre, con un abrigo trescuartos en una tarde lluviosa de playa junto a sus dos amigos.



*     *     * 

Los dioses libaban ambrosía para sentirse libres, pero para ello debían encontrarse en un estado de tranquilidad, un paréntesis ofrecido por dioses más dioses que ellos. A los dioses les dominaba su cabeza. No me creo que los dioses pudieran ser libres. Todas las religiones hablan de dioses que al final son hombres. No hay un verdadero dios, todos son representaciones de los hombres y sus luchas. Todos están articulados por el lenguaje. Encontradme a un dios que sea verdaderamente un dios.


viernes, diciembre 06, 2019

Otra historia más

Ayer por la noche, después de hablar sobre el relato de Circe del maestro cronopio Julio Cortázar en un taller literario sito en el barrio de Retiro, anduve trasteando en la TV hasta que encontré el programa cultural de Antonio Gárate, Canal 24h (de lo mejor que se hace en cultura en estos tiempos, y mira que es poco) donde se encontraban dos amigos de Rafael Sánchez Ferlosio que comentaban, entre otras muchas cosas, que tuvo un acierto fino, muy fino cuando Ferlosio les hizo saber, allá en plena guerra de las Malvinas (1982), tras la lectura de unos cuantos periódicos (y no solo nacionales, por supuesto, no sé si recordáis lo que ya dije el día que conocí a Sánchez Ferlosia en aquella cafetería en La Prospe) que los británicos, o la gran Margaret Tatcher mejor dicho, había mentido a la hora del hundimiento del famoso barco de la Royal Navy, justificando así por fin su entrada en la guerra. Sí, así fue cómo la Tatcher crearía un ambiente nacionalista suficiente como, por ejemplo, acabar con las protestas mineras en su país que eran furibundas y crear esa máquina especulativa y voraz que supuso la Bolsa de Londres o como queráis llamarlo. Todo ello con el "patriotismo" que es el refugio de los miserables.
Luego se recomendó el libro Campo de Marte, sobre el papel del ejército, etcétera. También, el día anterior estuvo la simpatiquísima Silvina Magari, o "La Fea", con su nuevo trabajo. También fue agradable el encuentro porque a esta mujer la recuerdo de aquellas noches en El Aguardiente (en esos años de 2009, minuto arriba minuto abajo) en Lavapiés, cuando aún no estaba tan "joodido" y tan cool este barrio (lo estaba, sí, pero bueno ya se sabe) pero esto es solo un comentario de un viejo al que no le gusta el "progreso". Será porque ya conoce el estúpido final de que todo, al final se convierte en dinero, en "money", en esa gentrificación que finalmente lo vacía todo de vida, de esa misma vida que ha ido atrayendo a esos locos que han ido poco a poco poblando el lugar y que luego han salido "escopetaos". Pero esta es otra historia.

viernes, octubre 11, 2019

Documentales de la 2

Seguir pensando que la cantidad de billetes que llevas en la cartera es la mayor riqueza que tienes. Qué extraña contradicción por el lugar en el que te encuentras, en el momento en el que estás, en lo que elegiste.
Pero no es otra cosa que sabes qué es lo que se siente con la amenaza de las facturas impagadas, la renta del casero, el no poder comprar apenas pan y si llega, en el mercado...
Ayer vi un reportaje sobre Robert Capa. En este mismo reportaje aparecía un joven fotógrafo que decía que para sobrevivir en uno de esos países que están en guerra debes incluso robar para comer. Me imagino al blanquito fotógrafo occidental robándole un trozo de pan al refugiado minusválido, o entrando en un supermercado recién desvalijado por la gente hambrienta (había escrito "hordas", ya veis qué calado moral tiene mi subconsciente) a hacerse con unas latas de judías y unos donuts aplastados . ¿A cambio qué expondrá en su trabajo?
Según dicen Capa nunca llegó a pensar que su obra acabaría en un museo. Gran parte de su obra fue apilándose en un trastero en su oficina hasta que un fotógrafo, tiempo después de su muerte, y tras el comentario de uno de los que trabajaron en dicha oficina, abrió dicha puerta de dicho trastero y descubrió, entre miles de negativos, solo negativos, varias imágenes de la guerra de España.
Según se dice en el reportaje, o yo interpreté, halló también una fotografía de un mulo o un caballo muerto, destripado sobre un camino de tierra o una carretera (muy cerca de Arbós, en Tarragona, que servía de escape a los que pronto se convertirían en exiliados), tras el ataque de la aviación alemana e italiana. Con el carro aún colgado por los arneses, apenas se ve el cuerpo del caballo entre los sacos, entre los últimos enseres de una mujer que da vueltas al carro durante horas, según cuenta el pie de foto del propio Capa, sin casi articular palabra, como si no pudiera salir de la pesadilla en la que se encuentra. En aquel pie de foto, Robert Capa deja un comentario que se convertirá poco después en un vaticinio cumplido en cuanto se refiere a los millones de refugiados que traerá la II Guerra Mundial, y las guerras que pronto se sucederán. Fueron las últimas fotografías de Capa de la guerra civil española en donde comienza a retratar la muerte.
Eso sí, el documental de 2014, se puso en TV, en la 2, a eso de las 12 y media de la noche.






martes, septiembre 10, 2019

Preguntas

¿César Vallejo es para el mundo anglosajón el mejor poeta en español del siglo XX?

jueves, septiembre 05, 2019

Perros pequeñajos

Después de ver la película Paterson de Jarmusch, me hago la siguiente pregunta:

¿Qué les pasa a los perros pequeñajos con los poetas?

Me explico (atención Spoiler):
En la película de Paterson, el perro, pequeñajo e inglés, que en la película se llama Marvin, el cual recibió posteriormente un premio por su interpretación (Premio Palm Dog), devora, destroza, reduce a la mínima expresión el cuaderno ("Cuaderno secreto") donde Paterson, el personaje principal, escribe sus poemas.
(No sé si fue Valèry quien dijo que un cuaderno donde se escriben, o donde se recogen los poemas debería sufrir los embates propios del uso; es decir, que si se tiene que deshojar, se deshoje. Si tiene que perder sus pastas que las pierda).
De la identificación directa entre personaje y ciudad (aparte de que William Carlos Williams fuera de esta misma ciudad, como lo fue Allen Ginsberg) podemos decir: ¿hasta qué punto un poeta puede ser la ciudad o una ciudad puede ser un poeta? ¿El pulso, el latido, la mirada de una ciudad, su corazón o sus tripas son elementos a tratar por un poeta? Leamos pues, por ejemplo, algo de situacionismo y nos daremos cuenta de la importancia de esta, ya desde Baudelaire y de la aparición de la burguesía urbana -así como del personaje del flanêur- de la ciudad como un ser vivo en sí.

Y, por otra parte, el perro que ladra de manera furibunda hacia el busto de César Vallejo cada vez que pasa por delante de él.

La Asociación de Perros Pequeñajos (APP) contesta:
La utilización del término "pequeñajo" es ofensiva, pero ante su pregunta solo podemos decir que dos perros pequeñajos no representan el conjunto de los perros pequeñajos por dos más una (1) razones:

  1. Somos muchos y dos son una muestra ínfima, por no decir pequeñaja.
  2. La mala hostia que bien puede tener un Dogo, por ejemplo, la tenemos concentrada en en este cuerpito que nos ha dado la naturaleza, que es sabia, y que por algo será. 
  3. No nos sentimos especialmente furibundos contra los poetas. Entre los perros, ya sean pequeñajos o no, hay perros de todo tipo: perros pastores, perros policía, rastreadores, perro que fuma, guía, antisistema o perros-flauta, etcétera, e incluso perros-poeta como fue el caso de...(2).
  4. Nos haría mucha gracia el que se nos considere "Antipoetas" pues así nos encontraríamos más cerca del gran antipoeta Nicanor Parra.

(1) Según la APP, al igual que el 13 se considera número de mala suerte para el ser humano, el 3 es para los perros. (Aunque no queda muy claro si es solo para la APP o para el conjunto de todos los perros).
(2) La hoja siguiente se ha extraviado. 

domingo, mayo 26, 2019

Si se basa el mundo en la economía
lo convertiréis en un hormiguero.

viernes, mayo 17, 2019

ANOBOCA, ese animalito económico

en una importante editorial de Madrid se debate sobre la conveniencia o no de publicar a una persona SU POEMARIO por el número de seguidores que tiene en las redes sociales; mejor dicho no se debate, se impone. Es una imposición porque, a corto plazo, es dinero. (Aquí viene Dire Straits y su Money)

que de lo que se está hablando es de publicar un poemario de una persona por el simple hecho de que tiene muchos seguidores EN LAS REDES SOCIALES y que estos seguidores hacen un negocio que puede rondar los 2.000 o 3.000 ejemplares vendidos de ese POEMARIO

es decir, el número de páginas A RELLENAR es cuantitativamente menor
y el resultado, es decir, la ganancia, mucho mayor.

¿nunca se ganó tanto con la POESÍA como ahora? Pues bien, la respuesta es que sí. Nunca se ha ganado tanta pasta en este país con la poesía como ahora. Sí se gana con la poesía pasta, pero no el autor sino el editor o el productor. Recuerde los documentales sobre los inicios del rock español y de cómo determinados grupos cayeron en manos de productores que sabían muy bien hacer negocio con el trabajo de los demás. Bussiness is bussiness o Les affaires sont les affaires, la obra de 1903 de Octave Mirbeau, como diríamos con la sonrisa más hipócrita que pudiéramos encontrar. Esto es la realidad, my friend.

hasta entiendo que digáis que esto es el mercado sin tener ni pajolera idea de qué es el mercado
porque hasta el más tonto de un buen inversor, de un buen empresario sabe que si vendes mierda que por lo menos sea buena, o tenga apariencia de buena mierda, al final la desconfianza irá en aumento y un género tan libre como la poesía caerá en el más absoluto descrédito... ¿cómo le ha pasado al boom de la novela histórica, por ejemplo? ¿la novela de género negro? A todos esos coelhos, esa literatura alimentada de pereza, de descripciones manoseadas, de poca sangre, de poca carne. ¿Una picadora de imágenes gastadas? ¿un cementerio de losas todas iguales como si fuera una urbanización de idénticos vecinos unos y otros bajo tierra en la memoria de nadie?

Hay que leer, como hay que comer o respirar, por supuesto. Aunque se puede no leer, no escuchar música y vivir como un noble arruinado entre las ruinas de la inteligencia, propias y ajenas. Se puede desconectar y ver la televisión como se puede coger un libro con personajes estereotipados y personajes estereotipados y tramas estereotipadas. Bueno, malo. Blanco, negro. Sucio y limpio, vivo o muerto. Pero "por desgracia" la realidad no es así, nos gustaría que fuera una distopía de ese calibre y que todos y cada uno de los mortales supiéramos el porqué de nuestra suerte por los hechos cometidos anteriormente, pero no es así.

o la semblanza de otras cuestiones realizadas por simple y llanamente oportunistas que lo único que quieren es un beneficio a corto plazo, por no decir inmediato. Comer y c*** al instante. Dos placeres que bien podrían ser uno solo para la sociedad que estamos contruyendo: un animalito ANOBOCA.

por desgracia conozco el percal y sé que es así

Lo que se ha construido con el gusto, el trabajo, la dedicación y el tiempo de muchas personas durante años y, en innumerables ocasiones, por amor al arte, es decir, sin retribución económica alguna, es decir, hacer cada vez más visible a la POESÍA, y todas las relaciones (hermanas y primas, tías y abuelos y abuelas, que tiene, vaya que si tiene...), se ataca (consciente o inconscientemente) de la manera más vil y rastrera que es la de ofrecer un producto, ocupar un nicho de mercado y rellenarlo de basura con el único objetivo de ganar dinero por ganar dinero. La cosificación. Consumo por consumo sin crecimiento, sin progreso, usar y tirar, falsificación continua, reflejo insustancial. Se vacía un concepto y se rellena de aire infecto, de nadería. Es un blablabla absurdo. Y además es la poeta o el poeta quien más sufre y sufrirá el engaño. Nos resulta un historia muy vieja. Usar y tirar. Ya pasó, por poner solo un ejemplo, un ejemplo tan solo, y muy cercano, en el rock español de los `80 con todas esas bandas, ese estrépito musical, esa ola que surgió tras la Dictadura en este país, esa sinfonía cálida de libertad y disfrute, de buen rollo, creatividad en todos los frentes, fue entonces cuando aparecen "los vivos", los más vivos empresarios que hicieron un gran negocio con todo aquello mientras se les escaqueaba a los creativos jóvenes el pan y la sal.

la expresión escrita y, por ende, a la construcción de la sociedad y de la cultura está en decadencia, pero eso qué importa si desde hace años se nos dice que Europa, la vieja Europa está en decadencia. Está en decadencia también porque ha asumido ciertas estrategias económicas muy mal digeridas provenientes del liberalismo norteamericano, sí, muy mal digeridas. Ellos saben que si quieres una cura contra el cáncer tendrás que invertir durante 20 años o más hasta que consigues algo. Aquí parece que no. Todo debe ser inmediato.

El animalito ANOBOCA nos mira sin ojos, nos huele sin nariz, nos palpa sin manos, pero nos chupa y nos expele.

es muy viejo este cuento y muy malo, además vacío, aburrido, soso.

sábado, abril 13, 2019

La Ley Mordaza y los Hermanos Grimm, o cómo acabar con la música


Francamente, de verdad, el que en este país exista una ley como la Ley Mordaza, una ley que coarte la libertad de expresión, no hace otra cosa que transmitir que este es un pueblo muy vulnerable, muy débil porque reafirma y construye una evidente falta de Cultura y de Educación.

Es decir, lo que nos hace ver es que hemos dejado, nos hemos quitado de un plumazo con una ley, con pereza y desidia, el sentido crítico y también la capacidad de ver y abandonar esa experiencia encarnada que necesita un pueblo para construirse.

Entiendo que el pueblo alemán decida prohibir actos y exhibiciones nazis pues esta ideología destruyó su sociedad, sus valores... su propio cuerpo, no hablo de instituciones, hablo de que cada uno de los ciudadanos comprobó, con el mayor de los pasmos, cómo un monstruo los condujo al vacío.

Los Hermanos Grimm tuvieron que removerse en sus tumbas cuando su flautista (si se me permite el símil) se había encarnado en un hipnotizador de masas.

Para eso existe la literatura, la Poesía, para saber cómo de vasta es nuestra debilidad, pero no por eso acabamos con las flautas y mucho menos, con la música.

¿O no?

viernes, abril 05, 2019

Deseo de vivir

Cuando se llega a la vejez y deseamos cada vez más seguir viviendo, no deseamos seguir viviendo la vida que tenemos sino la que hemos vivido, la que con más placer y satisfacción recordamos. Vivimos por seguir viviendo aquello que deseamos seguir recordando.
¿Vivimos para revivir?

lunes, febrero 18, 2019

Entre poetas

Ante el puesto callejero de libros, ante La Clandestino, la manera tan graciosa de señalarle  a la persona con la que camina lo que ha leído, casi como si fuera un niño ante unos juguetes muy vistosos, apuntar con el dedo: "mira, ese también está muy bien...", citar cuatro, cinco o más títulos y pensar: "claro, Ray, es mi puesto".
Luego desaparecer como si fuera un encuentro fortuito, porque fortuitos son los encuentros en la calle, un verano, un ancho paseo que pasa por delante de lo que hace muchos años ya fue germen de la cultura de este pueblo. También recomendarle la lectura de un libro, o su compra, de un buen amigo en el que has ayudado en lo que has podido... porque a ti siempre te ha interesado todo esto. Vivir casi de esto. A veces no es tan difícil.
Ahora que recojo esta noticia (AQUÍ) me resulta gracioso volver a recordar aquella historia, aquel cambio de impresiones, que se fijara por ejemplo en Sinclair Lewis o en Cesare Pavese (este libro se lo vendí ayer a una simpatiquísima colombiana, un libro extraordinario de cuentos, ya ajado, por tres pavos), y volver a recuperar aquellas sensaciones con la justificación de que aparece en la foto con otro colega, con Gonzalo, al que admiro aunque él no lo sepa, y a Luisa Castro una grandísima poeta de la maravillosa y potentísima lírica gallega (no se olviden de Luz Pichel).
En fin, ahí va mi comentario.